Crecer es una de las mayores aspiraciones del ser humano. Todos queremos crecer.
Cuando somos pequeños, deseamos crecer para hacer lo que queremos y no lo que nos mandan.
Cuando empezamos a trabajar, queremos crecer para cobrar más o sentirnos más realizados.
Al hacer deporte intentamos crecer para ser mejor que nuestro rival…
Y si escribimos, queremos crecer para escribir un poco mejor, para encontrar una imagen más poderosa, utilizar más y mejores sinónimos o antónimos, encontrar una historia con más fuerza o dar con la frase, la palabra, la letra que llegue al corazón de quien nos pueda leer y tocarle la fibra.

El oficio de escritor sólo se aprende escribiendo, esto es una realidad absoluta.

Pero, por supuesto, hay muchas cosas que ayudan.
Para empezar, un buen escritor debe ser un lector ávido de todo cuanto caiga en sus manos. Sólo así encontrará nuevas ideas y reforzará su vocabulario, en especial al inicio de su carrera.
Pero antes o después, necesitará algo más.
Y ese “algo más” consiste, curiosamente y según mi experiencia, en ser él mismo quien ayude a otros.
Porque, para ser mejor, hay que ser consciente de los fallos de uno mismo. Y la única manera de encontrarlos es verlos antes en otros. ¿Nunca habéis oído aquello de “ver la paja en el ojo ajeno”? Pues hay que encontrar esa paja en otros para luego poder buscarla, como si miráramos a través de un espejo, en nuestros propios escritos.
Así se agudiza uno la vista y el ingenio, y crece (que es de lo que se trata), gracias a los comentarios y rebatimientos del otro autor.
Cómo decía hace unos días, el escritor no puede convertirse en un ser solitario. Y la mejor forma para evitarlo, es ofrecer su ayuda a otros.
Yo encontré esa ayuda en un foro literario inigualable: sedice.
Allí se dan cita algunos autores consagrados y otros que van a comenzar a dar mucho que hablar a partir de unos pocos meses.
Se convirtieron primero en comentaristas sanguinarios, preparados para marcar cada coma, cada tilde o cada palabra susceptible de ser mejorada.
Poco después, algunos de ellos dejaron de ser meros pseudónimos tras una pantalla para pasar a ser auténticos amigos.
De alguno queda sólo su memoria, pero suelo recordar con cariño al desaparecido Enrique Timón. Echo mucho en falta su agudeza, sus consejos y su cariñoso talante.
Otros siguen ofreciendo ayuda desinteresada y valiosos comentarios, amén de ser una corriente permanente de buenas sensaciones y ayuda inestimable.
Leo, Jordi, Susana o Eli ( y algún otro que se escapa) están siempre ahí. Mantenemos un contacto continuo. Y nunca se lo agradeceré lo suficiente. Auténticos amigos inesperados.
Espero haber sido de ayuda para ellos, y para otros, en alguna ocasión.
Realmente, creo que es la única forma de crecer.

6 thoughts on “El Mejor Modo de Crecer

  1. Hola Teo,
    Tienes muchísima razón. En todo. Ayudando a corregir y comentar lo que escriben nuestros compañeros también nos ayudamos nosotros.

    Me emociona que recuerdes a Enrique y que hagas constar lo mucho que nos ayudó con sus consejos.

    También te agradezco la amistad que me has confiado. Los escritores no somos ni debemos ser cangrejos encerrados en nuestra propia concha.
    Conocernos, apoyarnos y por supuesto ser críticos entre nosotros, es lo que nos ayudará a crecer como escritores, y como no, también como personas.

    Un abrazo.

  2. Teo, yo entré en los foros literarios sin saber muy bien qué encontraría. Más bien, fui a someterme a críticas, pero pronto me di cuenta de que el intercambio era mutuo. He pasado por varios, entre ellos el de sedice, y para mí todos han sido experiencias de esas que te hacen CRECER a estirones. Y lugares donde también he hecho auténticos amigos.

    En cierto modo, son como esos círculos de artistas de antaño, que se encontraban en tertulias de café, sólo que en versión virtual, y que no somos genios… ¡todavía! Y por cierto, entre todos esos buenos amigos que citas, alguna vez tendremos que hacer una kedada, ¿no? :)

    También pienso mucho en Enrique. Hará un año más o menos que estábamos por el foro dándonos leña con nuestros textos… ¡Dios mío!

    Tu blog es super pedagógico. ¡Me gusta!

  3. Eli… yo entré en los foros por invitación, porque algunos compañeros que conocí en jornadas literarias me hablaron de ello. La verdad es que ni se me había ocurrido. Sin embargo, el impacto resultó tan sumamente positivo…

    Sólo he probado dos. Uno de ellos , ni fú, ni fá. El otro es Sedice y ya sabes… Me he registrado en alguno más, pero no encuentro tiempo para dedicarle a todo así que prefiero moderarme en ese sentido. Seguramente los habrá y muy buenos.

    Estoy de acuerdo en que son como las charlas de café de antaño, sólo que mezcladas con las partidas de ajedrez a distancia. El jugador hace un movimiento y deja un mensaje al contrario. Este, cuando puede, hacer a su vez su movimiento.

    La Kedada me parece una gran idea. Sería cuestión de organizarlo con tiempo, que estamos cada uno en una punta, pero si queréis podemos hablarlo, claro que sí.

    Y respecto a la pedagogía del blog… la intención es intentar ayudar en lo posible, devolviendo el favor que tú y otros me haceis a diario. Son dudas que yo mismo tenía y que algunos me solventásteis, o reflexiones que se enriquecen con los comentarios de los demás.

    Me alegro que te guste.

    Un beso

  4. Susana, eres un claro ejemplo de crecimiento. Llevas 1 año escribiendo y si bien ya apuntabas buenas maneras, tu desarrollo es espectacular… menudo prólogo el de tu siguiente novela!!

    Con amigos así, uno tiene que esforzarse, que si no lo dejáis a atrás pronto!

    Tengo a enrique muy presente a menudo. Era un ejemplo para muchos: de firmes convicciones, con una mente brillante como demuestra lo que había conseguido en sus pocos años de vida, y un autor que con un poco de tiempo, seguramente despegaría por sus propios medios. A eso se le sumaba su afán de ayudar y no guardarse nada para él. Su pérdida fue muy grande.

    La amistad es un don de ida y vuelta, Susana. Y, de los dos, tú fuiste la primera en enviarla hasta mi casa… Gracias!!

    Besos

  5. Siempre he afirmado, y reafirmado, que para escribir, hay que leer mucho, que somos herederos de quienes nos precedieron, o quienes están hoy aquí, a un lado y a otro de nuestro brazo de lectura. Y que aprender de ellos, y ellos de nosotros, nos hace mejorar (o crecer, que es el caso).
    Saludos.

  6. Totalmente de acuerdo contigo, Paco. el escritor que no haya sido (y siga siendo) lector ávido está muerto. Es una base fundamental.

    Un abrazo.

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