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Hace unos días, un escritor que vive en otro país cuya primera novela será publicada en España dentro de unos meses, me comentaba que estaba preocupado. Hasta su país llegaba la famosa palabra tan de moda en los últimos tiempos: CRISIS. Y me preguntaba cómo se vivía el problema económico que se está viviendo en el mundo en el sector literario español. Y me hizo pensar.

Que la situación económica no es muy buena es algo que salta a la vista. En España se habla de crisis a diario, de recesión económica, de lo que se va a hacer, o lo que debería hacerse, para solucionar este tema. Y desde luego no es un problema local, puesto que está la famosa reunión en EEUU para buscar soluciones.

Que yo sepa, entre los que visitan este blog no hay ningún economista, pero sí unos cuantos escritores. Y como escritores (independientemente de lo que pueda interesarnos o no las posibles causas y soluciones de los problemas económicos) la cuestión que sin duda nos interesa es: ¿está afectando o no la crisis al sector editorial?

La verdad es que es un tema sobre el que ya había tenido referencias en los últimos meses. Durante el verano, supe que una editorial con los derechos en España de una de las sagas más vendidas a nivel mundial de los últimos años, se había quedado de repente sin distribuidora. Al parecer, la distribuidora en cuestión se había venido abajo dejando a la editorial con una buena cantidad de libros sin distribuir, metidos en los almacenes y una cantidad considerable de dinero sin pagar.

Podría parecer una tontería, pero si nos ponemos a pensar un poco, lo cierto es que no lo es. La editorial en cuestión se ha encontrado con un problema más que serio. Se me ocurre, por ejemplo, que aquella distribuidora con la que la editorial intente llegar a un nuevo cuerdo, procurará apretar el margen de beneficios tanto como sea posible sabiendo que la editorial se ha quedado colgada, como es lógico puesto que al fin y al cabo se trata de una empresa que busca beneficios, lo que contribuirá a una merma en los beneficios de la editorial, quien, a su vez, intentará apretar a sus autores tanto como sea posible para minimizar las consecuencias.

Y esto es sólo uno de los efectos que la pérdida de esta distribuidora tiene en una sola editorial. Se puede pensar en las librerías que habrán quedado sin recibir sus pedidos, por ejemplo, con la consecuente pérdida de ventas. O en los autores que hayan visto retrasados sus cobros como consecuencia de todo esto.

Y como digo eso es solo una editorial. Sin duda, la caída de la distribuidora habrá afectado a otras varias.

Más o menos por las mismas fechas, esto es, durante el verano, y de fuentes distintas a las que me habían hablado sobre el tema de la distribuidora, me comentaban que los editores eran reacios a adquirir nuevas novelas y el ambiente general era un tanto pesimista. De hecho, parece que hubo incluso quien retrasó el envío de nuevas obras a las editoriales, porque el ambiente no era el mejor.

No dudo de que uno de los motivos de ese momento era la cercanía de las vacaciones estivales, pero que en la mente de todos estaba la palabra “crisis” es algo más que probable. Tampoco dudo que la debacle de la distribuidora que os comento levantaría temores, pues al fin y al cabo el mundo editorial es casi un círculo cerrado, en el que las noticias vuelan, y todo está interrelacionado. Por tanto, podría parecer que el ambiente editorial está de capa caída.

Y sin embargo, también he podido leer que las cosas marchan bien para las editoriales.

Por un lado, la feria de Frankfurt parece que ha sido un éxito total, en el que todo el mundo ha vendido lo que iba ofertando y más, y se han cerrado negocios a mansalva.

Por otro lado, en el blog de Roca Editorial, hay una entrada más que interesante, de la que extraigo algunos datos:
A mediados de Mayo, se habían vendido 3114000 ejemplares, 900000 más que en el mismo periodo del año anterior, un 40% más.

Llevemos esto a datos más entendibles: en los 3 primeros meses de 2008, se habían vendido tanto como en los 6 primeros meses del año anterior. Es decir, que en 3 meses, el mercado editorial español ha facturado prácticamente la mitad de lo que facturó durante todo el año pasado. No me parece que eso sea un ambiente de crisis precisamente…

Otro dato: durante la feria del libro de Madrid, hubo 20 casetas más que en el año pasado. Y además, las ventas, según algunas fuentes, crecieron en un 15% respecto a las de la feria del año anterior. De nuevo, no parece que eso indique crisis alguna. Y menos cuando el propio director de la feria dice claramente que la crisis no se ha dejado notar.

Entonces…¿hay crisis en el mercado editorial o no?

Desde luego, no tengo todos los datos en la mano, pero a mi no me lo parece, en absoluto. Ahora bien, lo que sí me parece es que hay cierta precaución. Los editores no terminan de arriesgarse y buscan valores seguros, (recordemos que aunque para los escritores no lo sea, el mundo editorial es negocio, negocio y más negocio) obras con las que obtener beneficios.

Y eso para los autores noveles es un problema, porque cierra puertas, sin duda.

Esto hace que se cree un inconveniente añadido: el autor novel se impacienta, intenta buscar salidas fáciles para sus obras… y hay quien intenta aprovecharse de ello.

En futuras entradas, tengo la intención de hablar sobre este tema, pues desgraciadamente, no son pocos los escritores que caen en los cantos de sirena de determinados individuos, que llegan incluso a cometer actos fuera de la legalidad para obtener beneficios a costa del escritor.