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Fue hace seis meses cuando hablé por primera vez de la crisis del mercado editorial, y aunque tal vez a alguno de vosotros no os guste demasiado el tema, la verdad es que no voy a pedir perdón por tratarlo una vez más.

Durante la semana pasada estuve leyendo un par de informes muy interesantes. Uno de esos documentos es el de los datos que hace disponibles la Federación del Gremio de Editores de España. Otro es el Anuario de Literatura Infantil y Juvenil de 2009, que todos los años presenta la editorial SM, una de las grandes de este país. Los dos informes me hicieron pensar, una vez más, en el tema de la crisis editorial.

Porque no hace falta tener los ojos muy abiertos para percibir que en el sector hay crisis. O al menos, eso parece. ¿Qué por qué lo parece? Pues porque se respira en el ambiente. ¿No lo habéis notado? Un dato para ilustrarlo: el premio MINOTAURO de novela de fantasía está considerado el mayor premio de literatura fantástica del mundo. Bueno, o al menos, estaba considerado así. Ahora, ya no lo sé. Hace dos años, el premio tenía una dotación de 18000 €. En la última edición, se rebajó la dote del premio a 10000€. Un recorte del 45,5% nada menos.

Y es sólo un ejemplo. A poco que uno lea un poco o hable con alguien del mundillo, percibe que la crisis está en el ambiente… Las editoriales están retrasando lanzamientos ya anunciados, otras rebajan el número de libros que sacarán durante el año. Y todas se muestran tremendamente cautas a la hora de adquirir los derechos de publicación de una obra. Por supuesto, una obra de un escritor poco conocido, que la crisis afecta más a unos que a otros, como es lógico.

Y sin embargo, como decía, he leído esos informes y no me terminan de cuadrar (de hecho, ni siquiera me empiezan a cuadrar) los datos que se ofrecen con el panorama que se presenta.

El primer dato del Anuario SM (recuerdo que es un anuario con datos EXCLUSIVOS de literatura infantil y juvenil) es demoledor para quien defienda el ambiente “criseril”: la facturación durante el año anterior fue de 330 millones de €. Casi 56000 millones de las antiguas pesetas. ¿Cuánto se facturó en el ejercicio anterior? No he encontrado el dato, pero sí el del anterior, ejercicio 2006. Ese año, se facturaron 323,5 millones de €.

En 4 años, la Literatura Infantil y Juvenil ha tenido un crecimiento del 21%. El doble que el conjunto del sector, según el anuario. ¿Y el año pasado? Pues también creció. En concreto, el 13,9, una vez más, el doble que el conjunto del sector. Y acabo de repetir una palabra en éste párrafo sobre la que volveré un poco más abajo. Pero ahora, sigo con el estudio.

De este informe se desprende por tanto un dato claro: la literatura infantil y juvenil está en auge, y parece que seguirá creciendo. Lo digo, porque el 74,1% de los niños comprendidos entre los 10 y los 13 años confiesan que leen a diario. A diario. Señores… preparen máquinas que se beben los libros. De esos niños, el 82,5% confiesan que les gusta lo que leen. El campo es, por tanto, enorme, y no es de extrañar que ese anuario concluya diciendo que el sector de la literatura infantil y juvenil NO está en crisis.

Pero, ¿y el resto del mundo editorial? ¿Está o no está en crisis?

Bueno, pues vamos otra vez con algunos datos. Estos no son tan recientes, pero al final daremos con un dato clave. Las cifras que presento a continuación corresponden a los años 2002 a 2007:

ISBN concedidos 69.893 77.950 77.367 76.265 77.330 82.559
Títulos editados en edición de bolsillo 3.610 4.486 5.031 5.378 5.232 6.392
Ejemplares editados 275.635.400 278.066.196 310.583.181 321.469.155 338.086.000 357.560.000
Ejemplares vendidos 226.619.558 232.153.661 237.067.206 230.626.086 228.220.878 250.860.500

En 5 años, el número de los ISBN concedidos creció en 12666, es decir, el 18,1%
Los títulos de las ediciones de bolsillo prácticamente se duplicó.
Los ejemplares editados crecieron en 81924600, el 29,7%
El crecimiento en los ejemplares que se vendieron fue de 24240942, lo que, multiplicado por la media de venta de los libros (11,80€ en el 2002 y 11,75€ en el 2007), hace un total de aumento de la facturación de 284 831 068,5€.

Una pasta. ¿O no?

Pero claro, dirá alguno, eso fue en el 2007… cuando aún no había crisis mundial, nacional, territorial ni sectorial.

Sí, sí. Pero como decía antes, había repetido una palabra en un párrafo… Esa palabra es “DOBLE”. Decía que el sector de la literatura infantil y juvenil creció, tanto en los últimos 4 años, como en el último año (y esto es lo más interesante de todo), el DOBLE que el resto del sector. Es decir, que el resto del sector, también creció. En concreto, en torno al 10% en los últimos cuatro años y alrededor del 7% durante el último ejercicio.

De modo que si el sector crece año tras año, por favor, ¿puede alguien explicarme dónde está la crisis del sector? ¿Alguien me explica el por qué de tanto miedo? ¿De tanto pesimismo?

Aunque, si queréis, ya os doy yo una explicación. Fijaos otra vez en los datos que os mostraba antes. En 2002 se editaron 275.635.400 libros. En 2007, se editaron 357.560.000. Se supone que las ventas deberían haber crecido al mismo ritmo, es decir, que si se publicó un 129,7% más, las ventas tendrían que haber seguido la misma tendencia. Se tendrían que haber vendido, al menos 290 millones de libros.

Pero no fue así. En 2002 se vendieron 226.619.558 ejemplares. En 2007, se vendieron 250.860.500. Mientras en 2002 se vendió el 82% de lo que se publicó, en 2007 se vendió sólo el 70%. Un descenso de nada menos que 12 puntos.

Mientras el número de ediciones subía en más de 80 millones, el número de ventas “sólo” creció en 24 millones. ¿Qué pasó con el resto, esos 56 millones restantes? Se convirtieron en pérdidas para las editoriales. ¿Cuánto dinero supone eso? ¿Cuánto es en números ese 12% menos de ventas? Volvamos a multiplicar por el precio medio del libro, 11,75€. Obtendremos un total de 658 000 000 €

658 millones de € en pérdidas. Esta es la clave de la crisis editorial.

¿Cuál es la solución? Ah, amigos… eso ya sería trabajo de asesoramiento para las editoriales.

Yo cobro una pasta por ese trabajo.

Y me temo, que las editoriales están en crisis.