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Reconozco que soy por completo incapaz de imaginarlo, pero que no puede uno dejar de soñar con que le suceda. Además, parece que el mundo del best-seller se mueve últimamente en ese tipo de mega-lanzamientos en los últimos tiempos.

Todos sabemos el tema de Carlos Ruíz-Zafón y lo sucedido con El Juego del Ángel. O al menos, sabemos una parte. Me explico… todos sabemos que Planeta lanzó nada más y nada menos que un millón de ejemplares en la primera edición de esa novela, inundando el mercado por completo. Se podía encontrar hasta en el kiosco de la esquina. Y eso sólo en español. A esa tirada gigantesca hay que sumarle las tiradas en francés, inglés, portugués… y sobre todo, en alemán.

Y esto es lo que tal vez no todos sepamos. Sí, porque el mercado alemán es, junto al estadounidense, el más fuerte del mundo. No en vano la Feria del libro de Frankfurt es la más importante del mundo. Así las cosas, cuando fue a salir el último libro de Zafón, en Alemania se efectuó una puja —literalmente, es decir, la traducción del libro se la llevaría aquel que más dinero pusiera como anticipo encima de la mesa—que se saldó con una cifra escalofriante: un millón y medio de euros, según algunas fuentes. ¡Un millón y medio de euros de anticipo sólo por la traducción al alemán! A eso hay que sumarle el anticipo que se llevaría de Planeta, etc, etc…

Es verdad que a Zafón le ha costado lo suyo pegar el bombazo literario. Tenía ya publicados un buen número de títulos cuando sonó la flauta con La Sombra del Viento. Hay otros a los que la cosa les funciona bastante mejor desde el principio.

Uno de ellos es el señor Falconès. Ildefonso Falconés realizó un curso de escritura en el Ateneo de Barcelona. Allí se gestó La Catedral del Mar. Y allí comenzó la gran senda del triunfo de este abogado catalán. De su primera obra se han vendido unos cuatro millones de ejemplares, entre su edición castellana y las traducciones a varias lenguas. Ahora, se anuncia su nuevo libro, La Mano de Fátima, en la que al parecer va a novelar cómo fue la expulsión de los moriscos en 1609.

Lo importante no es si la novela será buena o mala, que eso sólo se podrá saber cuando esté en librerías y la gente empiece a consumirla a mansalva. Porque a mansalva se consumirá, indefectiblemente. ¿Por qué? Pues porque editorial Grijalbo, perteneciente al grupo Random House Mondadori, el gigante más gigante de entre todos los gigantes mundiales de la literatura, va a lanzar nada más y nada menos que medio millón de ejemplares en su versión en español dentro de unos días.

Otro bombazo editorial. Otro hartón de vender libros. Otra inyección de dinero para el bolsillo del señor Falconès, bendita sea su estampa, que diría un castizo.

Y no queda ahí la cosa, porque este año se prepara un nuevo tirón en torno a un libro. En este caso, del señor que revolucionó el mercado editorial. Sí, hablamos de Dan Brown. No se conforma con haber vendido ¡¡¡¡80 millones!!!! De copias del Codigo Davinci, haber sacado un buen pellizco de la versión cinematográfica y vender, a remolque, otro puñado de millones de diferentes títulos, por mala que fuera la crítica.

Dentro de unos meses, parece que al comienzo del otoño, se editará su nuevo libro, titulado El Símbolo Perdido. No se conoce el argumento. De hecho, en España por ejemplo ya se ha anunciado que el envío de los originales a los medios se efectuará lo más tarde posible, en un intento por mantener la intriga y el interés en torno al libro.

Lo que sí se sabe es cuál va a ser la cantidad de ejemplares que tendrá la primera edición… Y agarraos, porque os vais a quedar de piedra. Random House Mondadori lanzará 6,5 millones de ejemplares para el mercado en Estados Unidos, Canadá e Inglaterra. La mayor tirada de la historia. ¿Alguien da más? ¿Alguien duda en que el libro se venderá como rosquillas? ¡Si casi van a tener que abrir librerías en las que el único título sea ese!

Pero claro… el sector editorial está en crisis.

Y mientras tanto, uno no puede dejar de soñar con que algo así llegara a sucederle.

Hace unos días, Blas me preguntaba qué pasaba con aquello que había anunciado de que en torno al día del libro podría tener noticias.

Pues lo que ha pasado es que sigo sin noticias, la verdad. Todo está igual que hace unos meses. Claro, que todo está igual para mí, no para vosotros. Porque hay un dato que no he comentado aquí por no levantar la liebre…

Como sabéis, me representa la agencia de Sandra Bruna. Como también muchos sabréis, durante la pasada semana se llevaba a cabo la Feria del Libro de Londres. Es una feria exclusivamente para los “trabajadores del ramo”, es decir, libreros, editoriales, agentes, etc… A ella acudía Sandra Bruna. Llevaba en cartera un buen paquete de títulos con la intención de abrir mercado con ellos en otros países.

Entre esos títulos se encontraba HIJOS DE HERACLES.

La verdad, cuando me lo dijeron en la agencia, hace ya unos meses, me emocioné. Me emocioné porque demuestra por una parte el grado de implicación del agente en representar a sus autores, y por otro, lo que más me tocó la fibra, por el interés que dejaba claro por mi novela. No todos los autores tienen la suerte de que alguien respetado en el sector represente tu obra. Yo soy uno de esos pocos privilegiados.

¿Qué ha sucedido en Londres? Pues todavía no tengo ni idea. La feria ya ha concluido, pero todavía no me he puesto en contacto con la agencia para ver cómo ha ido la cosa. Esperaré unos días para que Sandra vuelva, respire un poco y vuelva a tomarle el pulso a su empresa, que tras las vacaciones de Semana Santa se ha encontrado nada menos que con el Día del Libro y la Feria de Londres.

¿Habrá buenas noticias? ¿Tendré algún editor extranjero interesado en adquirir los derechos de traducción de HIJOS DE HERACLES? Esas son las preguntas que en estos días no me dejan dormir.

Porque sí, conseguir lo del señor Falconès, o el señor Zafón, y no digamos ya el señor Brown, es una quimera… ¡Pero resulta tan bonito soñar!