Cuatro líneas.

He estado detenido en una de las partes más importantes de la novela porque tenía que escribir cuatro líneas.

Suele pasarme cuando llego a los nudos argumentales de las novelas. Suele ser lo que más trabajo me cuesta desarrollar. Y tiene su lógica, porque no es lo mismo saber que tiene que pasar determinado asunto, a desarrollarlo.

Esas cuatro líneas me han detenido durante una semana. En la novela en la que trabajo, el elemento místico y profético está bastante presente, digamos que forma parte del núcleo central de la historia. Pero claro, una cosa es saber que tal personaje de la novela está marcado por una profecía, y otra muy distinta es crear una predicción que señale, con miles de años de antelación, a una persona concreta de entre una población de más de 6000 millones de personas.

Eso no es nada fácil… porque, pese al elemento fantástico que supone una profecía, debe resultar creíble, y más que eso, contrastable, veraz e históricamente factible. De modo que escribir esas cuatro líneas me ha tenido parado durante varios días, como digo. El resultado, es decir, la profecía en sí misma y su explicación, me ha dejado más que satisfecho, y quien ha leído esa porción coincide en que no sólo resulta creíble, sino que además es un nuevo motivo para quedarte enganchado a la trama de la novela.

Por otro lado, esta semana he dispuesto de poco tiempo para escribir. A cambio, algunas de las causas que me producían stress y nerviosismo se van colocando en su lugar. No en cuanto a los temas relacionados con mi carrera literaria, que esos siguen su curso, lento y sinuoso, aunque hace unos días recibía un comunicado de parte de la editorial en el que me explicaban los poderosos motivos por los que el tema está avanzando con lentitud en las últimas semanas. Pero sí se van aclarando las cosas en otros aspectos. De modo que espero retomar el ritmo de escritura con tranquilidad en los próximos días.

Ayer, además, me dieron una alegría. Desconocía este proyecto, pero resulta que la mayoría de los archivos de distintas instituciones están disponibles digitalizados y gratuitamente para los ciudadanos, sean o no investigadores. Es el registro PARES. Y creo que va a ser una magnífica fuente de información para mis proyectos futuros, para los que ya tengo un par o tres de ideas…

Para terminar, esta semana he comenzado a realizar la primera entrevista que llevo a cabo para el blog. Es una conversación virtual que mantengo con una autora asidua a este sitio. La verdad es que el experimento me está gustando y creo que el resultado se está pareciendo bastante a una entrevista tradicional, donde las dos personas se encuentran frente a frente. Sin embargo, es por escrito y a distancia, lo que hace que la cosa vaya lenta. Pero creo que el resultado está siendo de lo más interesante.

Pronto podréis leerla por aquí…