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La semana ha vuelto a ser fructífera. He avanzado unas 30 páginas en la novela, ya estoy casi en la página 180 y he superado el ecuador de la misma. Ahora mismo me encuentro en pleno nudo argumental, y sin embargo, todavía han de aparecer algunos personajes nuevos. Un modo más de mantener el interés del lector. Tengo que hacer algún cambio, ligeras modificaciones, pero eso lo dejaré para cuando termine de escribir y comience el repaso general.

La verdad es que la cosa ya empezó bien el fin de semana pasado, en la Feria del Libro de Sevilla, en la que pude pasar un día estupendo con los buenos amigos Javier Márquez, MisterX, R2D2, Sempiterna, Capitán Nadie y más… No nos vemos cada semana, a veces, ni siquiera cada mes, pero pasar un rato juntos siempre es estupendo: reímos, hablamos, nos contamos proyectos, nos preguntamos sobre proyectos, intercambiamos ideas y nos ponemos al día. ¡Y siempre sabe a poco! A última hora del sábado algunos incluso fuimos a ver Ángeles y Demonios, la película basada en la obra de Mr.Brown. Por cierto, el doblaje es pésimo y tiene algún fallo de guión, pero resulta entretenida y ayuda a pasar el rato.

El mismo sábado compré un par de libros. Es curioso, pero desde que empecé a escribir cada vez compro menos narrativa y más ensayo. En esta ocasión son dos libros que me servirán para documentarme para mi próximo proyecto. Porque ya tengo próximo proyecto, -es la primera vez que m pasa, hasta ahora era incapaz de pensar en otra novela mientras estaba escribiendo- un motivo más por el cual la semana está siendo productiva. Se tratará de una novela histórica, con mucha aventura, algo de intriga y un par de cucharadas de romanticismo trágico. Estará ambientada en la época de la conquista española de Sudamérica. Hasta aquí puedo leer.

Además, ayer envié por fin Pecado Capital, la crónica novelada sobre la vida del Duque de Lerma, a la agencia. Ahora toca esperar a que la lean (son 480 folios nada menos) y me remitan su informe, para lo que pasará algún tiempo.

Por último, un buen amigo me dio una alegría esta semana. El sábado por la noche le dejé el borrador de Hijos de Heracles y el martes me llamó por teléfono. Se había leído la novela en sólo dos días, y eso que según cuenta no es muy dado a la novela histórica. Su crítica era muy positiva y al parecer disfrutó de su lectura. Hasta ahora, el 100% de los que la han leído coinciden en su valoración positiva, lo que es una fuente de alegría. Ojalá todo aquel que la adquiera cuando se publique tenga la misma opinión.

No hay ido mal la semana, ¿verdad?