Así es como dicen que tiene que encontrarte la suerte, trabajando…

Pues bien, ya van 50 páginas de la nueva novela… No tenía intención de empezarla tan rápido, porque todavía hay una parte de la historia para la que necesito más información. Para documentarme había pedido un libro sobre los almorávides que tenía muy buena pinta, pero no sabía cuánto tardarían en enviarlo, así que decidí aprovechar el tiempo y comenzar a escribir, ya sí, la novela propiamente dicha.

 

 

La verdad es que he avanzado a bastante buen ritmo. En cinco días, 50 páginas. Representan el prefacio y los dos primeros capítulos completos de la novela. El prefacio lo han leído dos personas y ambos se han mostrado entusiasmados. Los otros dos capítulos solo los ha leído una de ellas, y de forma global le otorga una puntuación de 8.5. Si tenemos en cuenta que no le gusta la novela histórica, y menos aún el argumento y el periodo en el que transcurre, la puntuación me deja más que satisfecho.

 

 

Pero hoy me enfrento a un nuevo reto… me acaba de llegar el libro que tenía pedido, y la verdad es que tiene mucha mejor pinta cuando lo sostienes en la mano y le pegas un vistazo rápido que cuando ves el contenido a través de una pantalla de ordenador. Estoy convencido de que me resultará de gran ayuda para terminar de darle forma a la trama. El dilema es: ¿dejo de escribir para cerrar todo y luego no tener que detenerme, o continúo escribiendo? Creo que continuaré y dejaré la investigación para ratos sueltos, momentos de cansancio, aquellos en los que la mente no da para inventar y desarrollar cosas.

 

 

Por otro lado, la última semana ha sido interesante. El miércoles de la semana anterior me entrevistaban en Onda Fuenlabrada. Fue evidente que la entrevistadora se tomaba las cosas en serio, y quedó, creo, bastante bien. Para quien quiera escucharla, puede descargar la entrevista de aquí o escucharla en facebook.

 

Y el pasado lunes tuve una gran noticia. Una profesora de literatura española en la universidad de nueva york estaba pasando unos días en Sevilla, así que me llamó para concertar una entrevista. Quedamos para cenar el martes por la noche, y pasé una velada de lo más agradable, con unas buenas tapas y una conversación inteligente e interesante, en la que pudimos comprobar que muchos de los problemas que observo cuando hago informes de lectura o correcciones son internacionales, pues en NY también se enfrentan a ellos. La entrevista aparecerá en una revista digital. Tan pronto como disponga del enlace lo colgaré para quien desee leerla.

 

 

Una semana, en fin, de lo más productiva… ¡que dure!