Hace algún tiempo, en las redes sociales se habló muchísimo de este video.

 

En él, Andreu Martin habla del mundo de la edición, de cómo funciona, por qué se publican determinados libros, etc. Formó bastante ruido. Andreu Martin no es un cualquiera, es un reputado escritor que ha ganado un buen puñado de premios y tiene a sus espaldas una trayectoria envidiable, además de impartir cursos de narrativa. Es un autor que, además, defiende abiertamente la publicación digital.

 

Pues bien, cuando lo entrevistaron el año pasado, después de recibir el premio Pepe Carvalho, le preguntaron qué aconsejaría a un futuro escritor (o lo que es lo mismo, a un escritor que está empezando). Dijo lo siguiente:
«A un futuro escritor le aconsejaría paciencia y que disfrute mucho, leyendo y escribiendo. Si no disfruta mucho (…) que no se dedique a escribir. El trabajo de escritor es muy sacrificado, no siempre satisfactorio. El placer tienes que obtenerlo del mismo trabajo, no esperes satisfacciones extras. De entrada, solo para publicar la primera novela ya necesitará mucha paciencia y mucha moral».
Paciencia. Esa es la palabra clave hoy día para el escritor. Lao Tse dijo: «El hombre vulgar, cuando emprende una cosa, la echa a perder por tener prisa en terminarla».
Desgraciadamente, esto ocurre con demasiada frecuencia en el caso de los nuevos escritores, gente que llega con toda la fuerza y la ilusión pero que, viendo que publicar es muy difícil, se lanzan tras las primeras negativas a la coedición o la autopublicación. En muchas ocasiones, y cada vez más, gracias a las nuevas tecnologías, a la publicación digital en portales de los que Amazon se ha convertido en la enseña de las oportunidades.
Pero, si tenemos en cuenta las palabras de Lao Tsé: ¿qué puede echa a perder un escritor que no tiene paciencia? Pues en el mejor de los casos estropeará una novela. En el peor, toda su carrera literaria.
Hace unos años, como mencionaba en una entrada anterior, escribí una novela. A mi me parecía que tenía un tema potente y que está “de moda”. Tenía ritmo. Creía que estaba bastante bien. Pero nadie la quiso. Y me encontré que, además, era una novela que tiene fecha de caducidad. Es decir, o sale antes de que concluya este año, o no tendrá interés por el trasfondo de la historia. Hubo buenos amigos que me animaron a publicarla en Amazon por mi cuenta, pero yo no lo veía… Siempre he creído que el trabajo que hace un editor (corrección, maquetación, edición del texto, lo que comprende la posibilidad de añadir o eliminar pasajes) es importantísimo. Hoy por hoy, estoy trabajando esa novela con una editorial de nueva creación. Me hicieron ver algunas debilidades de la obra y, si todo va bien, saldrá pronto en edición digital. Tengo que reconocer que la novela ha mejorado sustancialmente, que ha ganado profundidad e interés.
Podía haber publicado por mi cuenta esa obra y tal vez cosechar cierto éxito. Nunca lo sabré. No lo hice. Tuve paciencia. Hoy, la novela es MEJOR. Y tal vez venda menos si llega a salir, entre otras cosas porque no será a un precio de 1 o 2 €. Pero no me importa. Mi trabajo es MEJOR. Y es mejor porque tuve paciencia.
Ciertamente hay autores que publican en Amazon y triunfan. Y muchos que ven eso piensan: «si tal o cuál lo ha hecho, yo también puedo». Pocos se preocupan en conocer la trayectoria de esos autores. Blanca Miosi, por poner el ejemplo que está en boca de muchos en los últimos tiempos, no era una recién llegada cuando optó por publicar sus novelas en Amazon. Ya tenía dos obras publicadas y ambas con muy buena recepción por parte del público. Marta Querol, por poner otro ejemplo, había sido ni más ni menos que finalista del Premio Planeta. Luego el mercado no les dio salida a sus textos, de acuerdo. La suerte también es un factor. Pero no se lanzaron a autopublicar de la noche a la mañana. Fueron pacientes durante varios años. Intentaron abrirse camino durante mucho tiempo. Y al final, viendo que no lo lograban, optaron por una opción que, evidentemente, ha sido muy buena para ellas.
Con mis compañeros de Biblioforum (tema del que tengo pendiente hablar) hablamos a menudo de que en realidad, entre los que escriben, hay dos tipos de personas:
Los que quieren escribir.
Los que quieren ser escritores.
Y no, no es lo mismo. Andreu Martín lo dice claro: lo que debemos es querer escribir. Disfrutar del proceso. Disfrutar de la creación de personajes, de tramas, de historias…
Lo contrario es ser escritor. El escritor lo que quiere es fama, ventas, su nombre en entrevistas. Estar en el candelero.
Pero, ¡ay! No se puede ser escritor si no queremos escribir. Y para escribir, al menos, para escribir BIEN, hay que tener paciencia.
Si lo que uno quiere es escribir, es muy probable que antes o después se convierta en escritor. Pero para ello, necesitará aprender muchas cosas en el camino. La primera de ellas, a tener paciencia.