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¿Cómo se puede dar vida a una historia? 

Solo hay una respuesta a esa pregunta: debes crear personajes para que la vivan. Esa es la clave al crear personajes para una novela.

El lector necesita alguien con quien identificarse y poder sentir todo lo que él siente, alguien con quien enfadarse cuando las cosas no toman el rumbo previsto por una mala decisión o con quien llorar cuando le pasa algo malo. También alguien con quien enfadarse y propinarle una colleja al equivocarse.  Si el narrador lleva de la mano al lector para que se cuele en la historia, y el ambiente y la documentación crean un nido para que crezca, los personajes la hacen real. Como si fuéramos el doctor Frankenstein, crearemos nuestro propio monstruo al que dotaremos de vida. Pero, ¡cuidado! El modo en de crear a los personajes para una novela hará que nuestros lectores se rindan a ellos o que cierren el libro con una sensación de fracaso o engaño.

¿Cómo crear personajes y que sean buenos?

El ser humano se compone de varias esferas y todas hemos de desarrollarlas para tener un personaje creíble. No me voy a meter a una disección psicológica porque no es mi campo, pero resumiendo mucho, tres son los aspectos que debemos tratar para nuestros protagonistas: biológico, psicológico y social.

Esfera biológica:

Para crear personajes para una novela has de tener cuidado con su físicoEstá claro que las características físicas pueden determinar el comportamiento o la historia del personaje. Por ejemplo, un adolescente parapléjico en un instituto tendrá una red compleja de limitaciones físicas que pueden derivar, o no, en fortalezas psicológicas y en relaciones sociales más o menos complicadas.

Yo tengo una peculiaridad con las descripciones físicas: no suelo poner demasiados datos a no ser que sea algo realmente importante para la historia. Como lectora, no necesito muchos detalles para imaginarme a los protagonistas, con un par me basta. De hecho, ¿quién no se ha sentido decepcionado con la elección de un actor para una película basada en un libro que nos ha gustado porque no es lo que nos esperábamos?

También os confieso que tengo debilidad por los ojos. La descripción de los ojos de alguien y su mirada dice mucho de cómo es, y puede dar mucho juego para escenas futuras. ¿No dicen que los ojos son el espejo del alma?

Otra cosa en la que me gusta recrearme un poco más es en el vestuario. Por la forma de vestir, los adornos, las telas… podemos mostrar mucho de un personaje: de su estatus social, del momento histórico, incluso de sus creencias o motivaciones. En mi novela tengo especial cuidado en mostrar estos detalles: colores de uniformes, herramientas, incluso la longitud del cabello. ¿Os acordáis de lo que os comentaba en el anterior artículo sobre el atrezzo gracias a la documentación?

Pero no seáis demasiado exhaustivos con nada. Dos detalles bien puestos pueden marcar y definir a un protagonista. El resto lo hará la imaginación del lector si nuestro personaje está bien construido.

Esfera psicológica:

¿Qué es lo que mueve al protagonista? ¿Cómo actúa? ¿Qué respuesta tiene hacia los conflictos? Son preguntas que debemos poder contestar para que la historia fluya como es debido. No es fácil construir una mente que no existe y hacerlo de modo complejo: eso es un buen personaje. Estamos compuestos de capas y capas en las que se mezclan vivencias pasadas, personalidad y pulsiones. Ante una misma situación, cada persona actúa de forma diferente. Por ejemplo, ante una amenaza directa hay gente que huye, otra que se bloquea y otra que se enfrenta. Y este ejemplo es muy sencillo. ¿Qué hacer ante un dilema moral? ¿Cómo responder en un diálogo importante?

Aquí os recomiendo dos herramientas:

El eneagrama como medio para crear personajes para una novela-Los estudios psicológicos: en psicología hay varias corrientes, pero podemos picar un poco de todas ellas. Una herramienta que muchos escritores utilizan es la del eneagrama. Podéis leer más aquí. En realidad se basa en ciertas personalidades tipo y relaciona estas con las respuestas esperadas mediante un diagrama de interacción. Cada tipo de personalidad está motivado por una pulsión (pereza, ira, orgullo, lujuria, gula, cobardía, avaricia, envidia, vanidad).

 

-Observación: es lo que yo utilizo. Si nos fijamos, en nuestro medio podemos encontrar modelos para crear relaciones, distintas respuestas y personalidades varias. También analizándose a uno mismo. Es un ejercicio muy bueno y confieso que mis protagonistas están desarrollados sobre distintos aspectos de mi propia personalidad, a veces llevados al extremo, eso sí.

En ocasiones también he recreado conversaciones que he escuchado en la calle o en la cola del supermercado y que me han parecido geniales. Pero sí que debéis tener en cuenta la personalidad de vuestro personaje durante toda la novela, incluso para su evolución.

¿Y los protagonistas deben evolucionar? Por supuesto. Os he comentado que estamos hechos de vivencias, por lo que lo que va a pasar en nuestra historia debe modificar al personaje desde dentro. Por ejemplo, la víctima de una violación puede tomar varios caminos, pero nunca se quedará igual después de haber sufrido una agresión de esa magnitud. A veces no es necesario un acontecimiento tan brutal para modificar el pensamiento de alguien: la edad, las relaciones, una emoción…  modela nuestro comportamiento y nuestra respuesta puede ser diferente en un momento dado que en otro. Pero todo esto lo debemos tener claro antes de ponernos a escribir para no meter la pata y que el lector no levante la vista del papel y diga: “Es imposible que Fulanito haya hecho esto”.

Esfera social

No estamos solos. Nos relacionamos, nacemos y crecemos en un entorno determinado que nos influye para bien o para mal. El nacer en un sitio o en otro puede fijar nuestras creencias religiosas, nuestra forma de ver la vida por un estatus social o el trato que dispensamos al resto de personas. El pasado de nuestros personajes debe estar claro, así como su entorno de crecimiento para poder describir su personalidad. Incluso su forma de hablar. Una de las características que más se recuerdan es el discurso de una persona. ¿No os pasa que cuando os nombran a alguien reproducís mentalmente las coletillas que utiliza, el tono o el timbre de voz? También el léxico es fundamental. Un campesino no habla igual que un señor; una mujer del siglo XII no se dirige a un clérigo de la misma forma que lo haría un hombre de la misma época.

¿Y si quiero crear personajes que no sean humanos?

Entonces tendrás que crear también sus propias esferas, sus propios engranajes que hagan funcionar el nuevo organismo en todos los aspectos, pero las pautas son similares.

¿Cómo organizamos la información sobre el personaje?

Es muy útil crear fichas de personajes antes de empezar a escribir. El modo de organizar y recolectar qué información es necesaria depende mucho de la importancia que tenga la figura que vamos a crear. Para los personajes principales, yo desarrollo su pasado, su personalidad y la forma que va a tener de evolucionar. Para las características físicas busco alguna foto en internet que tenga los rasgos adecuados: sobre todo el color de ojos y la expresión del rostro. Junto todo en un solo archivo.

Yo utilizo el programa Scrivener para escribir, te permite crear fichas, notas y enlazar archivos que necesites, pero sirven también las libretas, hojas sueltas o lo que queráis. Eso es cosa vuestra, pero tenedlo a mano. Para echar un vistazo a cómo funciona este programa, podéis hacerlo aquí.

¿Y cómo creo a los personajes secundarios?

Crear personajes para una novela: los personajes secundariosPor supuesto que no necesitamos tanta información para desarrollar un personaje secundario, pero yo les tengo un cariño especial. Crea un personaje del que el lector tenga ganar de leer más. Consistentes e inolvidables. A mí me enamoró Íñigo Montoya en la Princesa prometida. ¿No sentisteis ganas de saber si al final ocupó el puesto del pirata Roberts?

Conclusión

Trabajad vuestros personajes, mimadlos, vedlos crecer. Haced que se equivoquen, que sientan, que se apasionen, que tengan sed de venganza, que tengan miedo. Hacedlos creíbles y coherentes. Disfrutad con ellos. Dotadlos de vida.

¿Os ha gustado el artículo? ¿Os parece útil? ¡Espero vuestros comentarios!

 

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