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¿Qué es literatura árabe actualmente y qué no lo es?

Qué es literatura árabe: las mil y una nochesHagamos un pequeño experimento para saber qué es literatura árabe. Si alguien nos pide que le digamos el nombre de alguna obra o de algún autor de literatura árabe es bastante probable que la primera cosa que se nos pase por la cabeza sea Las mil y una noches. No nos impacientemos. Próximamente dedicaremos un artículo hablando sobre esta obra que tanto gusta a los occidentales y que los árabes no han considerado literatura de calidad durante mucho tiempo.

Conocemos Las mil y una noches. Es posible que nos venga a la cabeza Naguib Mahfuz porque es el único premio Nobel en lengua árabe, sus novelas se pueden encontrar con facilidad en las librerías e incluso algún periódico las ha ofrecido como coleccionable a sus lectores. Si nos gusta la poesía, a lo mejor nos suena el nombre de Omar Khayyam y su famosa obra Rubaiyat. Es uno de esos autores que suena a mucha gente incluso aunque no lo hayan leído. En cualquier caso, nuestro experimento no implica haber leído obras de autores árabes, sino conocer el nombre de alguno de ellos.

Estamos equivocados desde la base

Pero si nombramos a Omar Khayyam no vamos bien, como ahora os explicaré. Ampliamos nuestra lista y añadimos al libanés Amin Maaluf cuyas novelas mediterráneas se venden y se leen en todo el mundo occidental. O Khalil Gibran y su conocida obra El Profeta. Rascamos un poco más para localizar alguna escritora y pensamos en la marroquí Fátima Mernissi y en la argelina Assia Djebar. Puede ser que alguien sugiera al premio Nobel Orham Pamuk. Y entonces sí, aquí debemos parar y admitir que estamos equivocados desde que nombramos a Omar Khayyam, persa, hasta que acabamos con Orham Pamuk, de nacionalidad turca.

Entonces, ¿qué es literatura árabe y qué no? Desde el punto de vista estrictamente académico, es árabe lo que se escribe en árabe. Khayyam escribió en persa en el siglo XII y Pamuk obviamente escribe en turco. Por lo que respecta a Maaluf, Mernissi y Djebar los tres escriben o escribieron en francés a pesar de ser árabes.  Y aunque Gibran era libanés, escribió El Profeta en inglés.

Ya sabemos qué es literatura árabe. Y ahora, ¿sobre qué escriben los árabes?

Qué es literatura árabe: El ProfetaEn un primer momento puede parecer que la pregunta es tan extraña como si nos preguntáramos sobre qué escriben los italianos, las mujeres o los zurdos. Los árabes escribirán sobre todo aquello que afecte a la condición humana, a sus deseos, a sus temores, a sus cuestionamientos éticos, a sus valores… Pero lo cierto es que la propia definición de qué significa ser árabe hace correr ríos de tinta.

La arabidad tiene que ver con el idioma, con la geografía, con la cultura, con la historia común, con la religión (aunque mucha atención a esto, porque los árabes son minoría entre los musulmanes y si observamos el ranking de países con mayoría musulmana no nos encontramos con un país árabe hasta la quinta posición, Egipto) o simplemente significa ser uno de los veintidós países que forman parte de la ineficaz Liga Árabe de la cual forman parte Siria o Irak pero también las Islas Comores.

¿Qué dicen los autores?

Cuando se les pregunta a los escritores árabes hoy en día coinciden en afirmar que ser árabe significa estar triste, significa guerra, significa dolor, significa incomprensión y soledad. Significa todo esto desde el momento en que el mundo occidental les cae encima en 1798. Napoleón llega a Egipto en esta fecha, y aunque su campaña egipcia fue un fracaso, sembró el germen para la entrada en la llamada modernidad del mundo árabe desde el punto de vista cultural, político y social.

Para empezar, Napoleón lleva la imprenta a Egipto. Fijémonos en que estamos a las puertas del siglo XIX y que hasta ese momento todo lo que se escribe en el mundo árabe se escribe a mano. Existen diferentes versiones sobre este hecho. Lo cierto es que la imprenta de Napoleón pertenecía al Vaticano. Según la versión que leamos, fue robada o fue tomada en préstamo. En cualquier caso, no podemos negar que la imagen de los hombres de Napoleón robando la imprenta del Vaticano para llevarla a Egipto tiene una potencia literaria digna de inaugurar una nueva era para la literatura árabe.

¿Y los escritores árabes hoy?

¿Qué está pasando hoy, cuando la mayoría de ciudades y países que históricamente han formado parte del patrimonio cultural de oriente y occidente intenta sobrevivir bajo el peso de las bombas? Los escritores siguen escribiendo. Escriben desde el exilio o escriben desde sus países en conflicto. Escriben a la luz de las velas porque no hay luz eléctrica y escriben en cualquier papel que encuentran.

Si hay un género que forma parte del ADN de la cultura árabe es la poesía. No olvidemos que estamos hablando de una cultura de eminente tradición oral desde tiempos preislámicos, que en Palestina el poeta Mahmud Darwish, muerto en 2008, llenaba campos de futbol como Bruce Springteen con gente que iba a escucharle recitar sus versos, que en cualquier mercado de Damasco antes de 2011 se podía nombrar a un poeta del siglo X como Al-Mutanabbi y el señor que vendía los pepinos te recitaba sus poemas de memoria con lágrimas en los ojos, que todavía hoy hay concursos en la televisión tipo Got Talent para buscar al mejor rapsoda en prime time. La cultura árabe es poesía y es resistencia.

Novelas y litratura árabe

Y por supuesto son las novelas de Naguib Mahfuz gracias a las cuales entendemos la vida en El Cairo, sus gentes, sus costumbres, sus contradicciones –por ejemplo la trilogía de El Cairo formada por Entre dos palaciosPalacio del deseoLa azucarera– pero también es Zakariyya Tamer, autor sirio exiliado a Gran Bretaña actualmente. A Tamer se le considera el maestro de cuento de la literatura árabe contemporánea y quizás sea uno de los ejemplos más claros de cómo la literatura es testimonio vivo de la actualidad más dramática.

Los escritores llegan a donde no llegan los periodistas y explican la guerra, la revolución, la muerte y la esperanza sin concesiones, con la dureza de quién lo ha vivido en primera persona. Pasado por el filtro de la metáfora poética y por la elaboración literaria, pero dejando un rastro evidente de lo que significa ser árabe hoy en día.

La censura

Qué es literatura árabe: el comic

cómic del jordano Suleiman Bakhit

Tenemos guerra, tenemos revolución, tenemos dictaduras, tenemos repúblicas hereditarias como símbolo del sistema político más envenenado. Y tenemos censura, claro, y muchas dificultades para publicar básicamente porque la prioridad en estos momentos es mantenerse con vida. Así que los egipcios, los sirios, los tunecinos, han descubierto en el cómic y en la caricatura una de las maneras más eficaces para esquivar la censura y para explicar al mundo lo que ha supuesto para el mundo árabe el fracaso de las Primaveras de 2011. El humor, la ironía, la crudeza, la originalidad se encuentran en las obras de la egipcia Doaa Eladl  y en las agrupaciones de artistas como los tunecinos Lab619, los libaneses Sabandal o los egipcios Tok-Tok, firmes representantes de un mundo en ebullición y cambio formada por supervivientes, poetas, artistas. Sobre todo supervivientes.

 

Puedes leer este artículo sobre el cómic del jordano Suleiman Bakhit para entender de lo que hablo.

La actualidad de la literatura árabe

Un viejo dicho árabe dice que El Cairo escribe, Beirut publica e Irak lee. Y ha sido así incluso cuando la situación política no ha facilitado demasiado la vida a la población de estos países. Lamentablemente, la situación actual de conflicto bélico no contribuye a mantener vivo el dicho, pero aun así, los escritores siguen escribiendo a la luz de la velas, los libros se siguen abriendo camino y el sentimiento de arabidad continúa ofreciendo a la historia de la literatura magníficas obras que algún día deberemos reivindicar.

¿Qué es la literatura árabe hoy en día? Es tristeza, es soledad, es conflicto, es belleza en medio del desastre, es supervivencia, es ironía, es esperanza, es protesta, es la heredera de una cultura que sobrepasa las fronteras de su propia leyenda y que sigue esperando el momento de volver a casa. Sea como sea.