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Desde que en los años ochenta del pasado siglo nos sobreviniera lo que todavía es el thriller medieval por excelencia, y me estoy refiriendo a El nombre de la rosa, han sido muchos los autores que han apostado por nuevas formas de acercarse al acontecer histórico en lo que podemos llamar ficción criminal medieval, o incluso en cualquier otra época pasada.

Características de la ficción criminal en la edad media

Ficción criminal medieval - el perfume de BergamotaEs cierto que en nuestro país no ha sido tan explotado como en otros, como el Reino Unido, donde autores como Paul Doherty o Ellis Peters son claros referentes, pero no faltan títulos que muestran que también en España sabemos hacer gala del atributo posmoderno por excelencia, el pastiche; la mezcla entre la novela histórica y la novela negra, incluso novela policíaca. Podemos poner ejemplos como El perfume de bergamota, de Gastón Morata, o también El manuscrito de piedra, de García Jambrina, entre otros, todos ellos con el mismo patrón narrativo que inició Umberto Eco, que en definitiva es el de narrar una ficción criminal con escenario medieval.

¿Es entonces una novela negra, o novela policíaca, con un escenario algo estrambótico, o una histórica con una carga extra de acción y aventura? ¿Se trata de una nueva forma de thriller? De alguna manera, la ficción híbrida que aparece de la mano de Umberto Eco debe poder explicarse siguiendo los patrones de la literatura posmoderna, que es quien ampara su nacimiento.

Por lo tanto, comprobamos que sí, que hace gala de un lenguaje que, aunque novedoso y propio, tiene lo que tiene que tener para ser considerado criminal; solo que en lugar de grandes suburbios de ciudad, nos encontramos con monasterios, castillos, catedrales y mancebías; en lugar de interrogatorios en dependencias policiales tenemos crueles inquisidores y las Colt o las Veretta dan paso a la pócima y el bebedizo venenoso. Pero el asesinato es lo que es: una muerte provocada y violenta.

Ficción criminal medieval -Un dulce sabor a muerte

Un dulce sabor a muerte, de Ellis Peters, se adelantó varios años al monje detective de Umberto Ecco

La ficción criminal medieval es novela negro-policíaca

De manera que sí, podemos decir que satisface los requisitos necesarios para ser considerada, si no novela policial, si novela negra. Sobre todo uno, del que aún no hemos hablado. Y es fundamental: Supone posicionar al individuo, desde su moral, frente a la sociedad, para cuestionarla. Pero como este híbrido es posmoderno, lo hace a su manera, trayendo el pasado pero no de la forma tradicional en que lo han hecho todas las novelas históricas, sino evocándolo para reescribirlo, para abrirlo y evitar que se transforme en un discurso conclusivo.

De ese modo propone una historia alternativa, conformada por aquellos que en su momento fueron excluidos de ella; por eso sus protagonistas, detectives circunstanciales, forman parte del “hampa” medieval: judíos conversos, mujeres, musulmanes y gente de dudosa procedencia. Este carácter posmoderno de la novela negra-histórica (o novela histórica-criminal, como queramos llamarla), también se traduce en sus escenarios, que salen de los ambientes burgueses para situarse en aquellos espacios que, en origen, están destinados a la quietud y el orden, como las catedrales, las universidades o las salas palaciegas. Se trata de reformular, a través de un tiempo pasado, la historia, la sociedad, el Yo.

Por qué la ficción criminal medieval resulta tan fascinante

Ficción criminal medieval - El manuscrito de piedraQuizá haya un par de cosas más que hagan de este híbrido algo tan fascinante. Por un lado, el hecho de que tanto la novela negra como la histórica crecen y se desarrollan en momentos de crisis, por su talante crítico en los que los valores tradicionales se cuestionan. La crisis social es el envoltorio con el que ambos géneros se nos regalan, su objetivo es cuestionar la realidad y crear, a través de la metaficción, un espacio alternativo. La Novela posmoderna, de esta manera, aparece como una manera de relatar eliminando al narrador omnisciente, como una manera de mezclar perspectivas, y como una forma de incorporar lo poético como otra función dentro del propio texto. Esto es lo que podríamos denominar como metaficción, textos sobre textos, declaraciones acerca de las reglas de escritura literaria, intertextualidad.La metaficción apareció en un momento de gran reflexión sobre la persona, y es por esto por lo que la novela posmodernista es tan rica en detalles, con amplias perspectivas  y en tanta mezcla de géneros, esto es, nuestro pastiche, nuestra particular forma de mezclarlo todo para formar algo único, en el que el todo es mayor que la suma de las partes.

Para rizar aún más el rizo y siguiendo la argumentación de Raquel Crespo (Estudios sobre novela y cine negro (2015), pp. 165-171: 2015. Andavira editora.), tenemos el uso de la escolástica como forma de argumentación, muy similar al proceso deductivo afín a lo primeros detectives clásicos, una vez eliminado el principio de autoridad y la subordinación a la fe -algo que era ineludible en la Edad Media- y quedándonos con lo mejor que tiene: la escolástica incentivó la especulación y el razonamiento, pues suponía someterse a un rígido armazón lógico y una estructura esquemática del discurso que debía exponerse a refutaciones y preparar defensas.

“¿Qué mejor manera de subvertir el discurso histórico que desde un género ficciones tan subversivo, por su propia naturaleza, que la novela negra?”

Raquel Crespo

 

Hay que disfrutar de la ficción criminal medieval

Se trata, en definitiva, de una fórmula que llegó para quedarse, de la que todos disfrutamos, que abandera el uso de la cultura sin distinciones de casta, dónde se disuelve la ficción con pretendidas intenciones didácticas (la novela histórica tradicional) y el mero divertimento para la plebe (la novela negra original), dónde ya no hay lecturas elevadas y otras de segunda clase. En la que se entremezcla la acción trepidante propia de un thriller con las disertaciones filosóficas que incluyen el factor tiempo modificándolo, haciendo más acorde con nuestra sensación de lejanía espacio-temporal. El tiempo que cambia constantemente desde la pura inmediatez a la pausa propia del pensamiento en este tipo de relato.

¿Eres lector de ficción criminal medieval? ¿Qué novelas recomendarías dentro de este género?