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En los últimos cuatro artículos de este curso de literatura hemos hablado de grandes autores españoles, todos ellos de la llamada Edad de Oro de la literatura española. Pero en esta ocasión vamos a poner a funcionar el condensador de fluzo y nos vamos a trasladar unos cuantos años hacia el futuro. Cambiamos de metal precioso y nos trasladamos a la denominada Edad de Plata, que según los estudiosos es el periodo comprendido entre 1898 y 1936. Y me vais a permitir hablaros de un autor de la “terreta, de la mía, Alicante: José Martínez Ruiz, conocido mucho más por su seudónimo, «Azorín», y del que se celebra este año 2017 el cincuenta aniversario de su muerte por estos lares. Vamos a ello.

 

Los primeros años de Azorín

Primeros años de AzorínJosé Augusto Trinidad Martínez Ruiz, más conocido como Azorín, nace un domingo 8 de junio de 1873 en Monóvar, un pequeño pueblo de la provincia de Alicante. Lo hace en el seno de una familia acomodada, tradicional y católica. Su padre, Isidro Martínez, era abogado y alcalde del pueblo; su madre, María Luisa Ruíz, era una rica hacendada de la zona. Ocho hermanos le siguieron, completando el lote familiar.

Los estudios de bachillerato los realiza interno, con el beneplácito de su padre, en el centro de los padres Escolapios que estos tenían en Yecla, una localidad cercana a Monóvar, donde termina permaneciendo ocho años. Más tarde, en 1888, se traslada a Valencia para cursar los estudios de Derecho en la Universidad de esta localidad, siendo en esta ciudad donde descubrirá la literatura europea, aprendiendo francés e italiano.

Es curioso descubrir que Azorín no ve el mar que tanta luminosidad aportó a su obra, esto lo dice él, hasta 1892, cuando pasa un verano en Alicante, en un piso alquilado en la calle Labradores, en pleno casco antiguo.

Aquí  podéis ver y saber un poco más de donde nace y crece.

Los inicios de Azorín en esto de las letras

Como el mismo diría en sus comienzos, sólo tenía una meta: «lograr la fama en la república de las letras«.  Para ello comienza en 1893 pronunciando una conferencia: “La crítica literaria en España”  en Valencia que más tarde publicaría con el seudónimo “Cándido”. En este punto quiero aclarar que el seudónimo de «Azorín» lo empieza a utilizar a partir del año 1904, hasta ese momento sus trabajos los firmaría siempre con seudónimo, más de uno.

La Valencia de la época se le queda corta, y eso que publica en varios periódicos de la zona entre los que incluimos El Pueblo, dirigido por aquel entonces por Blasco Ibáñez, y termina trasladándose a Madrid en 1896. Es en la capital donde empieza su historia como escritor, haciéndose notar en sus críticas y artículos de prensa, sobre todo en los de crónica política. El País termina expulsándole de la redacción tachándole de radical. El Motín le mantiene, pero se hace notar por la dureza de sus artículos hacía el mundo literario del momento y hacia la iglesia. Pero su fuerte discurso ya es reconocido y admirado, así que es requerido por los editores de la época y termina publicando en los periódicos y revistas más importantes de esos años.

En 1902 publica la novela La voluntad, la primera de una trilogía de donde sale el seudónimo por el que se le conoce “Antonio Azorín”. Comenzará a utilizarlo a partir de 1904. A partir de este momento su carrera como escritor ya no necesitará de más empujones.

 

Azorín y la Edad de Plata

Azorín y la generación del 98Antes de ir más allá, creo interesante mencionar algunos apuntes de la realidad social y política en la que se mueve nuestro autor.

Es un periodo convulso que tiene como arranque los acontecimientos de 1898, la pérdida de Cuba, y termina con el inicio de la guerra civil en 1936. Esto tiene como consecuencia un cambio en la mentalidad de la época, dejando fluir un pensamiento irracional que se centra en la existencia del hombre, dando más importancia a los impulsos vitales que a la razón. y que termina sustituyendo al positivismo y empirismo que marcó a los años previos en la literatura.

En este periodo aparecen y conviven tres grandes generaciones de escritores. La primera, «la de fin de siglo«, da como resultado dos formas de ver la literatura; los modernistas, que rechazan la realidad y centran sus obras en la evasión negándose a plasmar las circunstancias negativas de la época en que surge y donde podemos ver a autores como Machado, en sus inicios,  o Juan Ramón Jiménez. La otra visión del momento es a la que se denominó como “Generación del 98(año del desastre de Cuba), que está formada por escritores que preferían mostrar su disconformidad de forma mucho más directa mediante la oposición y la crítica. Aquí incluiremos a nuestro autor, Azorín, junto a otros como Unamuno o Pío Baroja. Estas dos líneas están conformadas por autores que se centraron sobre todo en el ensayo y la prosa.

La segunda generación sería la denomina «del 14». Estos reconocen su admiración por la del 98 pero se distinguen por defender la modernización de España y su europeización, y como dijo Ortega Y Gasset, miembro de la misma, “eliminar los elementos humanos, demasiado humanos, que dominaban en la producción romántica y naturalista”.

Y por último la generación del 27, poblada de poetas afines y buenos amigos cuya máxima intención era compartir la voluntad de integrar vanguardia y tradición, donde podemos encontrar a poetas tan ilustres como el gran Federico García Lorca.

 

Azorín y la política

Azorín y la política

Un par de puntos más arriba dejábamos a nuestro autor en 1904, cuando ya despuntaba como ensayista y crítico en prensa y revistas emblemáticas a nivel nacional. La característica que predominaba hasta ese momento era la de un discurso radical y muy duro que entroncaba con una mentalidad netamente anarquista. Pero dicen los estudiosos de su biografía que a partir de 1905 su mentalidad cambia y su forma de pensar y su literatura se empieza a enmarcar dentro de la corriente conservadora. Es en estos años cuando comienza a colaborar con el ABC, entrando en política de forma activa siendo diputado cinco veces en los años que van de 1907 a 1917. De estos años es importante destacar la publicación de más de doscientos artículos de crítica literaria en el periódico La Vanguardia, prensa escrita donde se dieron a conocer los integrantes de la Generación del 98 a la que pertenecía Azorín.

Destacó también por ser un viajero incansable, recorriendo toda la península mientras leía incansablemente a los autores del Siglo de Oro español hasta que el rechazo de cargos políticos de la mano del directorio militar de Primo de Rivera hizo que su actividad pública prácticamente fuera inexistente.

Cuando estalla la Guerra Civil,  Azorín se marcha del Madrid del Frente Popular, autoexiliándose a Francia junto a su esposa.

 

La obra de Azorín

La obra de AzorínA nuestro autor, como a casi todos los que pertenecieron como él a la Generación del 98, se le reconocen dos grandes apartados: ensayos y novela. Con una forma muy particular de escribir sumamente innovadora, descubrimos a un Azorín que va mucho más allá de la crítica literaria y de sus artículos de prensa dedicados a la política. Azorín era un observador minucioso cuyas impresiones dejó en los ensayos y libros dedicados al paisaje español que utilizaba como inspiración para relatar los verdaderos problemas de las zonas que visitaba, haciendo hincapié también en la tradición.

En cuanto a novela se refiere, vemos a un Azorín autobiográfico en sus primeras obras, donde aprovecha a sus personajes para desarrollar sus experiencias de vida y su forma de pensar. Aunque abandona el tono autobiográfico más adelante, no deja de plasmar sus convicciones a través de sus personajes hasta que la Guerra Civil le obliga a exiliarse, entrando en un paréntesis de relativo silencio que terminará con su vuelta a España y con la publicación de su novela “El escritor” en 1941.

Con su vuelta, Azorín se centra más en el arte cinematográfico. Asiduo de estrenos, absorbe este mundillo y lo empieza a plasmar en sus artículos, recibiendo la Medalla del Círculo de Escritores Cinematográficos en 1950 por su labor literaria.

Un dos de marzo de 1967 fallecería en Madrid.

Y hasta aquí este pequeño resumen de un autor que algunos consideran el máximo representante de la Generación del 98 por plasmar en sus letras lo que tanto buscaban todos sus componentes: la sencillez de lo cotidiano y mucho más. Sólo hay que leer este artículo y el comentario de Vargas Llosa en su  discurso inicial al entrar en Real Academia de la Lengua Española. Azorín es para algunos autores  limpio en su prosa y rico en léxico. Un autor al que ver desde la época en que se mueve y valorar sólo por su obra y valor literario. Nada más.

Sed buenos y leed mucho.