En el anterior artículo os contaba cómo cada paso que dábamos en esto de la escritura conllevaba un estado emocional diferente que se sumaba a los propios durante el proceso creativo. Pero ahora debemos buscar esa retroalimentación de la que os hablaba. Hemos escrito algo y vamos a buscar opiniones externas sobre nuestra obra. Según el guión que os mostraba el mes pasado, vamos a hablar sobre la gestión de las críticas y sobre el ego y la autoestima, así que aquí van ocho consejos sobre cómo enfrentarte a las críticas

Gestión de las críticas

Cómo enfrentarte a las críticas sin salir volandoEnseñamos nuestro manuscrito a nuestros lectores cero. Esperamos pacientemente (o no) su veredicto y llega el momento de asumir lo que nos cuentan.

Si les hemos pasado un guion con las cuestiones que nos preocupan, será más sencillo incluir las conclusiones en nuestra obra, pero siempre quedarán flecos y observaciones que no hemos pedido, o la impresión general del lector.

Tanto si las opiniones son positivas como si son negativas, debemos andarnos con pies de plomo. En unas ocasiones os tendréis que atar una cuerda de realidad a los tobillos para evitar flotar sin rumbo y otras os enfadareis y os esconderéis en un rincón a rumiar vuestras penas. Es inevitable.

¿Cómo enfrentarnos a las críticas sin morir de éxito o de pena?

¿Cómo utilizarlas para mejorar nuestra obra? Al fin y al cabo es de lo que se trata, no de inflar o desinflar nuestro ego… Aquí os señalo ocho cuestiones para que las críticas nos ayuden a crecer como escritores.

Lectores que se ponen de acuerdo.

Lo más obvio es reparar los errores que nos han señalado repetidamente o, por el contrario, dejar sin tocar partes que a la mayoría les han gustado. Para esto debemos pasarle nuestro trabajo a más de un lector, por supuesto.

Sexto sentido.

Siempre hay una parte en nuestros escritos con la que no quedamos del todo satisfechos, aunque no nos lo reconozcamos a nosotros mismos. Pero en cuanto nos la señalan de forma externa, decimos: “si ya sabía yo que…”

Renovarse o morir.

Esto tenedlo en cuenta: todo texto es susceptible de cambio continuo. Hasta que estemos satisfechos con él o hasta que otra historia nos queme los dedos y nos pongamos con ella. No tengáis miedo de modificar tiempos, voces narrativas o argumento. Reescribid.

Diferenciar entre gusto subjetivo y mejora objetiva. A veces pasa que el lector hubiera querido leer una historia distinta a la que le ofrecemos. Eso no es culpa suya ni nuestra. No todas las historias son para todos los lectores. Un buen lector cero sabrá distanciarse lo suficiente como para evaluar la historia dejando de lado su gusto personal. No escribáis para agradar a los demás, hacedlo para que vosotros quedéis satisfechos.

Mantener un criterio personal.

Podemos caer en la tentación de escribir para recibir críticas positivas, para gustar. Lo que nunca debemos perder de vista en nuestro propio criterio, nuestro gusto, nuestra forma de hacer las cosas. Es imposible agradar a todo el mundo. Pero si escribís lo que queréis, nunca os decepcionaréis a vosotros mismos.

Asociación de escritores anónimos.

Cuando estéis en plena vorágine de críticas, desbordados por intentar pegar vuestro ego herido y sin ganas de retomar vuestro trabajo para hacer cambios, hablad con un compañero. Compartir las penas con alguien que entienda por lo que estáis pasando templa el ánimo. Comprobado.

¿Y si a nadie le gusta lo que escribo?

Nunca te rindas. Escribir no se trata de gustar a los demás, es liberar aquello que llevas dentro. Escribir es una forma de vida, es dar rienda suelta a nuestra naturaleza. Pero quizá nuestra autoestima se resienta con las críticas negativas porque a todo el mundo le gusta recibir alabanzas, que a los lectores les guste lo que tenemos dentro, lo que mostramos al mundo.

¿Y si nos inflan el ego?

A todos nos gustan los halagos, pero cuando todo son halagos, desconfía. El cariño o la adulación para conseguir algo de nosotros puede llevarnos a recibir opiniones sesgadas que no nos hacen bien. Tener los pies en el suelo es esencial para no salir volando gracias a un ego inflado.

Y precisamente de eso, de cómo gestionar el ego y evitar salir volando por las nubes ante cualquier halago o por el contrario evitar hundirnos en la miseria porque nos baje la autoestima ante las críticas os hablaré en el próximo artículo.

¿Te han parecido interesante estos consejos? ¿Por qué no los compartes con otros?