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En el último artículo dedicado a la creación de conflictos narrativos os hablaba sobre cómo usar un detonante para tu novela. Veíamos que es importante que el mundo del protagonista salte por los aires, se rompa, y él tenga que pelear para volver a unir los trocitos que han quedado dispersos. Pero esto solo sirve para empezar la historia y enganchar al lector. A partir de ese momento, hay que seguir trabajando para que el lector siga enganchado a tu novela, y eso pasa por hacer una buena evolución del conflicto narrativo.

Como siempre, para poderlo hacer bien no hace falta realizar un master universitario. Basta con contestar una serie de preguntas, cruciales, eso sí, que nos permitan tener una idea clara de qué necesitamos.

¿Quién es el opositor?

Los personajes marcan la evolución del conflicto narrativo

Los antagonistas marcarán el desarrollo de tu conflicto narrativo

No hay conflicto sin alguien que se oponga al protagonista, de manera que tienes que tener muy clara esta figura y haberla trabajado con las mismas ganas que el personaje principal de tu obra. Piensa dependiendo del opositor, de sus acciones, sus habilidades, su poder, sus características, la evolución del conflicto irá en una dirección o en otra. Si tu opositor es Loki, las tramas de tu historia seguro que incluyen tretas y engaños. Si por el contrario el opositor es Dientes de sable, ya sabes que habrá peleas y puñetazos a mansalva. El opositor marca de qué modo va a evolucionar tu conflicto.

¿A qué obstáculos se enfrenta?

Esto está directamente relacionado con los tipos de trama que utilicemos, que a su vez estarán relacionadas con el tipo de opositor. No tendría mucho sentido utilizar a Enigma como opositor en una trama física, puesto que los obstáculos y pruebas que planteará al protagonista no tendrán relación con ese tipo de historia, y por tanto la novela no tendrá lógica y perderá toda credibilidad.

Así que piensa qué tipo de obstáculos va a encontrarse el protagonista. La forma que tenga de superarlos hará que el conflicto evolucione hacia un lado u otro. Si, por ejemplo, al superar un obstáculo el protagonista queda gravemente herido y la lucha final es con un opositor de gran fuerza física, es muy probable que no sea capaz de vencerlo.

[bctt tweet=»El tipo de opositor que utilices marcará el modo en el que evolucionará tu conflicto narrativo» username=»teopalacioscom»]

Como puedes ver, los obstáculos son una parte fundamental en la evolución del conflicto pues marcan el camino que va a seguir.

¿Qué desafíos presentan los obstáculos?

Asegúrate de presentar los desafíos adecuados

No sirve cualquier obstáculo. No vale que pongas un río lleno de cocodrilos si a 500 metros hay un estupendo puente para cruzarlo. Los obstáculos deben suponer un auténtico problema. Deben hacer que el protagonista tenga que esforzarse, de una u otra forma, para “pasar a la siguiente fase”.

De modo que piensa: para que evolucione el conflicto que he preparado, ¿qué desafíos puedes poner delante del protagonista?

¿Tu idea proporciona un escenario adecuado para explorar los puntos fuertes, las limitaciones y psicología de los personajes?

Ten en cuenta que necesitas colocar al personaje en el lugar adecuado. De nuevo, no vale cualquier mundo, cualquier escenario. Si Batman viviera en una ciudad luminosa no tendría ningún sentido que se vistiera de negro y se convirtiera en murciélago. No, adquiere ese rol porque el escenario le es propicio.

Aquí puedes pensar si fue antes el huevo o la gallina. ¿Debo crear antes el escenario o antes el personaje? Pues depende de cómo trabajes. El orden no altera el producto. Pero debes asegurarte de que uno y otro estén en consonancia y trabajen en armonía.

[bctt tweet=»Asegúrate de que presentas los desafíos adecuados para cada personaje y ambientación, o tu obra no tendrá sentido.» username=»teopalacioscom»]

No puedes poner a un participante de Ninja Warrior en una película de descubrimientos científicos. Los desafíos que debes diseñar para cada personaje son diferentes.

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row parallax=»content-moving» css=».vc_custom_1510649761693{background-color: #003366 !important;}»][vc_column][vc_cta h2=»El método definitivo para escribir tu novela» add_button=»bottom» btn_title=»¡Quiero reservar mi plaza!» btn_color=»primary» btn_link=»url:https%3A%2F%2Fteopalacios.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2017%2F07%2FINSCRIPCI%C3%93N.docx||target:%20_blank|rel:nofollow»]Durante casi 10 años me he dedicado a formar escritores. Desde el principio lo hice basándome en mi experiencia como autor internacional y asesor editorial. Y a lo largo de todo este tiempo he ido desarrollando un método con el que podrás escribir novelas que interesen por igual a escritores y editoriales.

Está comprobado al 100%. Yo mismo utilizo el Método PEN para escribir mis novelas, que están publicadas en 6 países por editoriales internacionales, y mis alumnos ya han visto sus propias obras publicadas cuando siguen este sistema.

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Los personajes y la evolución del conflicto narrativo

La historiadora como ejemplo de tensión entre los personajesLos personajes, y me refiero por supuesto únicamente a los personajes principales, deben desarrollarse, deben evolucionar, deben sufrir cambios a lo largo de la historia.

En este estupendo artículo, Alicia Pérez Gil ya hablaba de que el secreto de Harry Potter se basaba en la creación de conflictos y de bandos contrarios. Y en este otro, Nieves Muñoz te daba buenos consejos sobre cómo crear personajes. Pero todavía (danos tiempo 😉 )no hemos hablado de la evolución del personaje como tal.

Las historias quedan definidas por el dinamismo que muestren sus personajes. La transformación que sufra a lo largo de sus aventuras debe ser, por supuesto, lógica y creíble. Para eso es necesario que te preguntes (otra vez) cómo se siente tu protagonista ante la nueva situación que acabas de presentarle y cómo va a pasar de esa a la siguiente. Es el personaje quien transmite la tensión narrativa, algo que no puedes olvidar si quieres escribir un libro. Y no, la tensión no solo aparece cuando están pasando cosas muy importantes. Todo lo contrario.

La Historiadora, o cómo usar la tensión narrativa en el ambiente cotidiano.

La Historiadora es una novela que hace unos años se presentó como un soplo de aire fresco en el mundo de las novelas de vampiros. Tan buenas eran las críticas que la compre… Me decepcionó profundamente, pero eso no quiere decir que no tenga cosas buenas. Y quiero usar un párrafo de esta novela como ejemplo del uso cotidiando de la tensión narrativa y cómo usarla para la evolución del conflicto narrativo. Deja que te copie un párrafo:

“De vuelta a nuestra casa de Amsterdam, mi padre se mostraba anormalmente ocupado y silencioso, y yo esperaba inquieta que apareciera alguna oportunidad de preguntarle por el profesor Rossi. La señora Clay cenaba con nosotros todas las noches en el comedor de paneles oscuros, y aunque nos servía del aparador y era como un miembro más de la familia, yo intuía que mi padre no quería seguir contándome su historia delante de ella. Si iba a buscarle a la biblioteca, se apresuraba a preguntarme cómo me había ido el día, o pedía ver mis deberes. Investigué en secreto los estantes de su biblioteca, poco después de regresar de Emona, pero los libros y papeles ya habían desaparecido de su sitio. Si era la noche libre de la señora Clay, sugería que fuéramos al cine, o me llevaba a tomar café y pastas al ruidoso local que había al otro lado del canal”.

[bctt tweet=»Si quieres mantener a tus lectores pegados a tu novela, debes realizar una buena evolución del conflicto narrativo que has planteado.» username=»teopalacioscom»]

En este fragmento encontramos a tres personajes que son portadores de tensión narrativa y, curiosamente, esa tensión se refuerza por la combinación de los tres. Primero encontramos al padre, el conocedor de una historia secreta y, tal como sucede en la novela, será el personaje que alberga un conocimiento misterioso que la protagonista y narradora del fragmento investigará para sacar a la luz. Él tiene la clave de un misterio y el lector intuye que debe ser importante porque el hombre se siente incómodo hablando de eso delante de la señora Clay, quien es casi un miembro más de la familia. La narradora es cómplice e instigadora de las acciones del padre y su actitud curiosa activa las acciones del conflicto. Suele ser un rasgo habitual de toda novela policíaca o de intriga, por ejemplo, donde el personaje investigador se convierte en transmisor y desvelador del conflicto. Luego encontramos a la señora Clay, quien sin pretenderlo tiene la clave de la revelación del conflicto en esa escena. Su presencia o ausencia es primordial, pues determina que el padre revele información a la hija. La unión de los tres personajes hace que la tensión dramática se concentre en los personajes.

Así que ya sabes: Si quieres mantener a tus lectores pegados a tu novela, no basta con que el mundo de los personajes explote nada más empezar. Además, debes ser capaz de realizar una buena evolución del conflicto narrativo que has planteado.

¿Tienes problemas para desarrollar la evolución del conflicto? Estaría encantado de ayudarte. Solo deja un comentario y te contestaré lo antes posible. Y, por supuesto, si la entrada te ha parecido interesante, te agradeceré enormemente que la compartas.