Este mes nos adentramos en la vida de la que fue, junto a Gustavo Adolfo Bécquer, la precursora de la poesía  moderna  y existencialista española  y de la que dicen es la encarnación y símbolo del pueblo gallego. En la actualidad sigue siendo una representante conocida internacionalmente de la literatura de nuestro país y además una de las pioneras del pensamiento feminista de la que a estas alturas ya se han escrito ríos de tinta. Yo espero que con estas líneas que siguen  os acerque un poquito más a Rosalía de Castro, nuestro personaje ilustre, sin más pretensiones que la de difundir su obra y si sois más de de imagen y sonidos os dejó aquí este enlace. Vamos a ello.

Rosalía de Castro: su niñez

La niñez de Rosalía de CastroRosalía de Castro nace un 24 de febrero de 1837 en la ciudad de Santiago de Compostela. Aunque parezca extraño nace de la unión de un sacerdote, José Martínez, y de una hidalga venida a menos llamada María Teresa de la Cruz Castro. La verdad es que en su partida de nacimiento el apartado de los progenitores estos aparecen como “padres incógnitos”; reconocer que su padre era un sacerdote de la parroquia hubiera significado un escándalo considerable en aquellos tiempos. No obstante nuestra autora se libró de la inclusa porque él, el padre natural,  se interesó por ella y encomendó a sus hermanas que se hicieran cargo de su cuidado, cosa que hicieron hasta que Rosalía cumplió los ocho años. He de decir que algunos biógrafos detectan en el municipio de Padrón un registro que haría sospechar que su madre se hace cargo de ella antes de los cinco años, figurando su tía como criada. Lo cierto y comprobado es el gran amor que Rosalía sentía hacia su madre conviviendo ambas en el mismo domicilio hasta su matrimonio en 1858.

En cuanto a su educación se refiere no hay acuerdo unánime al respecto. La mayoría piensa que fue escasa recibiendo lo que se consideraba común en esos tiempos, nociones básicas de música y dibujo.

Rosalía de Castro: Madrid.

Rosalía de Castro se traslada a Madrid en 1856. Los motivos de este traslado siguen siendo una incógnita, pero fue en esta ciudad donde parece ser que conoce a Manuel Murguía con el que contrae matrimonio dos años después, en 1858. Muchas son las voces que lo critican por su actitud hacia ella, pero lo cierto es que es él el que la anima para que se introduzca en el mundillo literario, incluso le dio públicamente su apoyo social e intelectual en una época donde los derechos de la mujer eran escasos.

Dicen que no fue un matrimonio feliz, pero aún así fue madre de siete hijos que por cierto, procuró nacieran todos en Galicia. Como consecuencia del trabajo de su marido se vieron obligados a cambiar de domicilio frecuentemente hasta el levantamiento revolucionario español en 1868, “La Gloriosa”, que coincide con el nombramiento de Murguía como director del Archivo General de Simancas que ejerció durante dos años e hizo que la vida de Rosalía de Castro se centrara entre Madrid y Simancas.

Rosalía de Castro: sus últimos años.

Tras conocer a Gustavo Adolfo Bécquer en 1870, se traslada a Galicia de la que ya no se movería hasta su muerte. De salud delicada desde su juventud, es a partir de 1883 cuando su cáncer de útero empeora  perjudicando seriamente su salud, mermada ya bastante antes de esta complicación  falleciendo en 1885.

González Besada, abogado y político de la época, detalla los últimos momentos de la agonía de la escritora donde relata entre otras cosas, la orden que dio a sus hijos para que reunieran todos sus escritos y los quemaran. Cosa que desgraciadamente hicieron privándonos con toda seguridad de grandes momentos literarios.

Su obra.

Rosalía de Castro - Cantares gallegosA destacar, antes de mencionar algunos de sus trabajos, el que se atreviera a escribir en gallego en un tiempo donde este era menospreciado y se consideraba al castellano como el idioma de la cultura. Pero Rosalía tenía claro que para devolverle su prestigio debía comenzar desde cero y empezar a recuperar la lengua escrita con el fin de devolver al gallego todo el esplendor que alcanzó en otros tiempos.

Su obra, “Cantares gallegos”, es escrita en este idioma dando una nueva vida a la cultura de su tierra, acompañándola de dos obras más también escritas en verso y en gallego que fueron “Follas novas” y “En las orillas del Sar”.

Como decía un poco más arriba, Cantares gallegos, se publica gracias al interés de su marido que en 1863 entrega el manuscrito al impresor que imprime y publica la obra que rápidamente se convertirá en punta de lanza del denominado “Rexurdimento”  o lo que es lo mismo, la etapa en que la lengua gallega vuelve a ser el vehículo cultural y de expresión social en Galicia.

Aunque hemos dicho que su trabajo se mueve tanto en  la poesía como en la novela, esta última fue eclipsada hasta no hace muchos años por su trabajo poético, aunque hay dos obras en prosa que han sobresalido sobre el  resto “La hija del mar”  y “El caballero de las botas azules”

Denuncia social y feminismo

Si tomamos en cuenta su obra en prosa, la más desconocida, descubrimos a una Rosalía de Castro preocupada y gran conocedora de la sociedad gallega y de los problemas discriminatorios que la mujer de la época tenía. Toda ella está llena de alusiones intimistas a los avatares y problemas de su vida, pero también a la falta de educación de calidad que se le da a las mujeres como podemos observar en el prologo de “La hija del mar”.

Quizás por este motivo sus personajes femeninos están llenos de fuerza y contradicciones ya que los lleva a ser mujeres sometidas o con un gran sentimiento de rebelión hacia lo establecido. Pero eso sí, siempre abogando por una rebelión donde el respeto mutuo esté siempre presente.

Lo cierto es que a través de sus páginas Rosalía de Castro intenta que la mujer de la época tome conciencia de su propia condición. Algo que en la actualidad todavía sigue siendo un hándicap para el género femenino.

 

Y hasta aquí estas líneas con las que espero haber despertado vuestra curiosidad por conocer un poco más de la obra de la autora de este mes, Rosalía de Castro.

Sed buenos y leed mucho.