Este mes nos trasladamos al siglo XIX, en unos años convulsos en todo el mundo, para conocer un poco más a uno de los máximos representantes de la poesía romántica española o Romanticismo liberal. No pasó al salón de los ilustres por fallecer a los treinta y cuatro años, lo hizo por su calidad e innovación en la poesía de la época, a la que supo impregnar de rebelión moral y política acorde con sus ideales y con la sociedad en la que vivió y que le llevó a ser exiliado más de una vez. Vamos a ello y pongámonos manos a la obra con José de Espronceda.

José de Espronceda y sus primeros años.

José de Espronceda y Delgado nace un 25 de marzo de 1808 en la ciudad de Almendralejo (Badajoz), aunque algunos estudiosos dicen que nació en una humilde cabaña camino de Badajoz por darse los síntomas del parto en pleno viaje. Su padre, sargento mayor de la Caballería de Borbón, fue destinado a Badajoz, aunque la naturaleza quiso que su madre diera a luz en el Palacio del Marqués de Monsalud, camino de esta ciudad.

Nace en el seno de una familia de militares de clase, tanto por parte de padre como de madre, por lo que nunca tendrá problemas económicos, incluso en los momentos más difíciles de su vida, de los que hablaremos más adelante.

Sus primeros estudios los realiza entre 1821 y 1824 en el Colegio de San Mateo de Madrid, especializado en el estudio de Humanidades. Pero la realidad social y política se impone y coincide con el llamado Trienio Liberal, que origina diversos levantamientos y que termina alterando el curso normal de sus estudios. Fernando VII y sus Cien Mil Hijos de San Luis terminarán acabando con este periodo, pero Espronceda queda marcado; el centro donde cursa estudios, dirigido por Alberto Lista, conocido liberal y antiguo exiliado por sus ideas anti-absolutistas, está en el centro de mira del rey.

Quizá fuera este el motivo que le lleva a formar parte de la sociedad secreta conocida como “Los Numantinos”, de la que será presidente con tan solo diecisiete años. La denuncia de uno de sus componentes llevará a la condena de todos sus integrantes, incluido él, que sufre el mismo año de su nombramiento su primer destierro de Madrid. Gracias a su padre, destinado en Guadalajara por aquel entonces, tan sólo pasará tres meses en un convento cercano a esta ciudad.

José de Espronceda y sus viajes

Tras su primer destierro, Espronceda decide alejarse del mundo de la política y centrarse en sus obras, comenzando a escribir algunos de sus más conocidas composiciones poéticas. Cuando cuenta con dieciocho años uno debería entender que, al igual que los jóvenes de la época, Espronceda debería pensar en encontrar una profesión a la que dedicar su vida, pero no es así. Su padre intenta hacerle entrar en el ámbito militar, pero no lo consigue, así que decide marchar a Portugal cargado con sus conocimientos y el bolsillo lleno del dinero de su padre.

Muchos dicen que este viaje lo realiza por voluntad propia, pero algunos de sus biógrafos lo achacan más bien a la vigilancia a la que dicen estaba sometido por su implicación en un supuesto complot liberal que se estaba fraguando en Extremadura. Pero esto solo son conjeturas, o no. Lo cierto es que Espronceda llega a Portugal justo en el momento en que lo hicieron muchos liberales de la época huyendo de las represalias de Fernando VII en España. Las sospechas del supuesto complot se incrementan cuando en septiembre de 1927, dos años después de su llegada, es expulsado junto a otros liberales reconocidos a Londres.

José de Espronceda y su gran amor.

La vida amorosa de Espronceda no es demasiado conocida. Algunos autores dicen que en realidad el viaje a Londres lo realiza para seguir a su amada Teresa, a la que conoció en Portugal. Pero el hecho de que el padre de ella, el General Mancha,  estuviera exiliado y recluido en el mismo lugar que estuvo nuestro autor y que ambos se conocieran como consecuencia de las visitas que Teresa realizaba para visitar a su padre, refuerza la  teoría de la rebelión y de su implicación política liberal mencionada antes.

No es hasta 1831 cuando ambos marchan a vivir juntos a Paris, siendo esta la época más feliz de su corta vida, aunque esta unión escandalizará a la sociedad parisina, pues Teresa estaba casada con un emigrado español y ya era madre de dos hijos en ese momento. Pero el gran activismo político de Espronceda llevará a su amada Teresa a abandonarle en el año 1836, dejando a su cargo a Blanca, hija fruto de su unión.

José de Espronceda, el activista liberal

El haber encontrado al amor de su vida no le hace flaquear en su obra literaria ni en su activismo político. Desde Londres, y antes de marchar con su amada, intenta llegar a París en 1829, quizá con la intención de pasar a España, pero no lo hace. Sin embargo sí interviene en las barricadas de 1830 y entra en contacto con los liberales de Torrijos, con los que si entrará en España unos meses después para combatir en Pamplona de forma heróica, según dicen, pero sin resultados. La batalla fue un autentico desastre y tuvo que volver a Francia con los supervivientes .

José de Espronceda fue un importante activista liberalNo es hasta 1833, coincidiendo con la muerte de su padre que había fallecido unos meses antes, cuando Espronceda regresa a España gracias a la ley de amnistía que se produce a raíz de la muerte de Fernando VII. Pero las ideas liberales de Espronceda que transmite a través de la prensa comienzan a ser conocidas en los círculos políticos, dando con un nuevo destierro un año más tarde a su ciudad natal, Badajoz.

Sin embargo, nada de esto le hará flaquear en sus convicciones, llegando a vivir de forma casi subversiva durante algún tiempo para salvar la vida, intentando acceder a diversos cargos políticos sin éxito. No obstante, en 1841 es nombrado secretario de la Legación de España en los Países Bajos, y unos meses más tarde, en marzo de 1842, es elegido diputado por Almería, cargo del que disfrutará muy poco, pues en mayo de ese mismo año fallece como consecuencia de una afección de garganta; el famoso “garrotillo” de la época.

José de Espronceda y su obra

Aunque al leer su biografía podemos llegar a pensar que estamos hablando de un político ilustre, esto no es así. Espronceda es uno de los máximos representantes de la poesía romántica o Romanticismo liberal como también se conoce.

Su obra, básicamente, se centra en la poesía, aunque publica artículos en prensa, así como una novela y algunas obras de teatro.

La obra de José de EsproncedaSus primeras obras las lee en “La Academia del Mirto”, sociedad literaria creada en Madrid bajo el auspicio de Alberto Lista, maestro de la primera generación romántica española y director del centro de estudios donde entonces cursaba sus estudios Espronceda.

Tras su primer exilio se centra en la literatura creando sus primeros poemas juveniles y en la obra “El Pelayo” que terminará bastantes años después. Aquí se ven reflejadas las enseñanzas de Lista y de un amplio abanico de autores sevillanos, salmantinos y otras escuelas que refuerzan la creencia de su amplia preparación intelectual. Espronceda mantendrá esta línea hasta su llegada a Londres, donde entra en contacto con otras literaturas europeas que influenciarán las obras que escribe a partir de ese momento. De esta época destacan “Himno al Sol”, “El Canto del Cosaco” y “El Canto del Cruzado”, donde podemos ver una visión caballeresca al estilo de Sir Walter Scott.

Lo cierto es que toda la obra que Espronceda realiza fuera de España está cargada de un fuerte contenido social y político, expresando una queja profunda por la desigualdad y la injusticia social que sufría el pueblo llano, aunque lo que le da su fama de poeta romántico son sus canciones. Como olvidar “La Canción del Pirata”, la que tuve que aprender de memoria en mis años mozos para aprobar literatura, que junto con “El mendigo” o “El reo de muerte” se convertirán en un claro ejemplo de la poesía esproncediana caracterizada por su idea de la libertad y la rebeldía personal y que, junto a la perfección del ritmo y el sentimiento que transmiten, elevarán la poesía popular hasta su máxima culminación unos años más tarde con otro autor de reconocida valía: Becquer.

Lo cierto es que la unión de su rebelión moral y política y su elevada calidad literaria, combinado con su temprana muerte lo han terminado convirtiendo en mito literario. Nuestro mito. Uno más de nuestra literatura.

Y ya sabéis, como siempre: sed buenos y leed mucho.