Hay algo que a lo largo de la Historia no ha cambiado para la Iglesia… Satán sigue entre nosotros. Y Satán está íntimamente ligado con la brujería, especialmente en el Siglo de Oro.

En el Catecismo de la Iglesia católica se puede leer: “Aunque Satán actúe en el mundo por odio contra Dios y su reino en Jesucristo, y aunque su acción cause graves daños en cada hombre y en la sociedad, esta acción es permitida por la divina providencia que con fuerza y dulzura dirige la historia del hombre y del mundo. El que Dios permita la actividad diabólica es un gran misterio”. Nunca fue esto tan evidente como en los casos de brujería en el Siglo de Oro.

La boca del diablo y las brujas en el siglo XVI

La creencia en aquelarres era habitual en el Siglo de Oro

La brujería en la Edad Media

La Edad Media se convirtió en la era dorada de la brujería y los pactos con el diablo. El obispo Atanasio en su obra Vida de Antonio, de enorme difusión gracias a una traducción al latín en el año 388, relata visiones y ataques diabólicos sufridos por el célebre ermitaño san Antonio.

“Vi al pie de mi cama un pequeño monstruo de forma humana. Tenía el cuello delgado, la cara seca, los ojos muy negros, la frente estrecha y arrugada, la nariz chata, una boca enorme, los labios hinchados, el mentón corto y afilado, una barba de macho cabrío, las orejas rectas y puntiagudas, los cabellos tiesos y en desorden, unos dientes de perro, el occipucio puntiagudo, corcovado de pecho y espalda, los vestidos sórdidos; el monstruo se agitaba furiosamente”. Así describe el monje Raoul Glaber en su libro Histoires, escrito a finales del siglo X, su visión de un demonio. Y este tipo de sucesos fue de lo más común.

La brujería en el Siglo de Oro

Y la brujería fue a más en el Siglo de Oro. En diversas regiones españolas, francesas e italianas, se celebraron numerosos aquelarres. Por ejemplo, en el s. XVI, Pierre de Rostegny, señor de Lancre y juez investigador sobre causas de brujería, en sólo cuatro años, llevó a la hoguera a 600 mujeres acusadas de practicar la brujería y establecer contacto con el diablo.

En los s. XV-XVII, la brujería y la demonología sufrieron una expansión nunca antes conocida. Se escribieron multitud de libros y tratados sobre los demonios. Se llegó a hacer listados con demonios que llegaron a contar más de 133 millones de nombres.

Eran temas tan habituales, que brujas y hechiceras incluso aparecen en la literatura de la época como algo común. Cervantes mismo trata el tema en El rufián dichoso. Y ahí está La Celestina, y tantos y tantos otros libros que tratan la brujería en el siglo de oro.

La Celestina muestra lo habitual de la brujería en el siglo de oro

La Celestina es un ejemplo de lo habitual que era la brujería a finales del S. XV

La epidemia de brujería del Alto Aragón

Durante los años 1637-1642 hubo una epidemia en el Alto Aragón que afligió las villas de Sandiniés y Tramacastilla, Saqués, Sallent, Jaca, Villanúa, Pueyo de Jaca y Piedrafita. Setenta y dos mujeres, todas de buena reputación, de entre ocho y veinte y cinco años, de repente estuvieron poseídas por el demonio. Sabemos sus nombres: Mariana Lope, Magdalena Lope, Ana Picón, Juana Pardo, Isabel Pardo, Catalina Acín…

El 24 de septiembre de 1638 Jacinto de Robles, el secretario del gobernador de Aragón, informó a la Inquisición de Zaragoza de que, en una visita reciente a Jaca, había encontrado una epidemia de sesenta endemoniadas.

Sus síntomas fueron los siguientes: cayendo al suelo, las mujeres sintieron una constricción en las gargantas como si fueran estranguladas. Se sumieron también en un sueño profundo cuando intentaban oír misa. Veían la Eucaristía transformándose en pan negro. Quedaron sin sentido durante el sacramento de penitencia. Percibieron unos insectos corriendo bajo su piel. Perdieron sensibilidad en sus miembros. Sufrieron depresiones pero aun así se reían sin control. Los síntomas físicos incluían fiebre, vómito y dolores de cabeza y vientre. Algunas se tiraron de alturas grandísimas sin hacerse daño.

Se envió al inquisidor  Bartolomé Guijarro y Carrillo, pero murió de repente (se cree que hechizado). Alexandre de Lezaeta le sustituyó y se envió también al exorcista  Luis de la Concepción. Se encontró culpables de esta epidemia a tres hombres, tres brujos: Pedro Arruebo, Miguel Guillen y Juan de Larrat, que confesaron que habían hechizado a las mujeres mientras las seducían. Varias de esas mujeres fueron enviadas a Zaragoza para ser exorcizadas.

Se llevaron a cabo exorcismos públicos durante los cuales los demonios se negaron a salir antes de que se matara a los magos que habían causado todo aquello. Las mujeres vomitaron hechizos hasta ensangrentárseles las bocas y los labios. Uno de los hechizos que se producían en esta epidemia se conserva todavía en el Archivo Histórico Nacional. Una hoguera de hechizos se quemó en el cementerio parroquial de Tramacastilla, pero las endemoniadas se tiraron a las llamas de fuego, intentando recobrarlos. Ellas  fueron exorcizadas dos horas cada mañana y dos horas cada tarde. Algunas fueron exorcizadas con éxito, pero otras cayeron otra vez bajo la influencia del demonio. Los supuestos «brujos» fueron ajusticiados por las autoridades.

Las relaciones de sucesos y la brujería en el siglo de oro

Relación de sucesos de 1690 en la que se narra el caso de Baptista García, quien estaba tullido como consecuencia de la posesión demoníaca

Las relaciones de sucesos y la brujería en el Siglo de Oro

Esto es un solo caso. En el Siglo de Oro se comienzan a publicar las llamadas “Relaciones de sucesos”. Se les considera las precursoras del periodismo. Eran un medio de difusión de noticias a través de un soporte físico generalmente bastante precario. Hay varias que se refieren a exorcismos, posesiones demoníacas y brujería. Una de ellas me sirvió para comenzar a orientar La boca del diablo, mi nueva novela.

“La Relación de un caso raro en que fueron expelidos de una mujer casada muchos demonios, en la villa de Madrilejos, a los 14 días del mes de octubre de este año pasado 1607 (Aniversario hace 2 días: 411 años) por el padre Luis de la Torre, de la Compañía de Jesús” (sí, ese es el título) ocupa 11 páginas y puede encontrarse en la colección de jesuitas de la Biblioteca de la Real Academia de Historia.

En ella se ofrecen detalles de la posesión de varios demonios sobre el cuerpo de María García, de 43 años, casada con Matías Rodríguez de Gutierre el 14 de octubre de 1607. María García “se hallaba poseída y gravemente afligida de unos demonios”. María García sufrió este padecimiento siete años en los que parece que alternaba periodos de depresión con otros de hiperactividad.

Este caso fue tan famoso, que unos años más tarde se estrenó una obra de teatro en la que se desarrollaba lo ocurrido.

Para la gente común ciudadana, el pueblo, la península estaba plagada de espíritus malignos y era escenario donde sucedían todo tipo de milagros y prodigios.

La brujería y La boca del diablo

¿Imaginas el temor que podrían sentir las gentes de un pueblo así? ¿Qué pensarían cuando empezara a conocerse que entre sus calles habitaban las brujas? ¿Qué ocurriría si algún vecino empezaba a ver demonios? ¿Y qué ocurriría si, además, algunas de esas mujeres empiezan a desaparecer, y a producirse muertes inexplicables?

Eso es lo que ocurre en La boca del Diablo: unos inquisidores llegan a un pueblo de Toledo alertados porque algo extraño está ocurriendo en sus calles, y se encuentran con algo completamente inesperado. Se encuentran con un clima de terror generalizado, con suicidios inexplicables, con extraños aullidos durante la noche, con libros prohibidos, con monjes asesinados. Y con el cadáver de una joven a la que ha devorado un demonio.

En ese momento empieza su investigación y empiezan también sus problemas, porque mientras uno de los inquisidores es un hombre duro y de fe ciega, el otro se basa en la razón y en la búsqueda de explicaciones razonables para lo que está ocurriendo. Y para terminar de complicarlo todo, van acompañados por un sirviente, Juan Lobo, un soldado experimentado que es capaz de presentir situaciones anormales.

Este trío se encontrará con una situación imposible y cada uno se enfrentará a ella de una forma distinta, hasta tal punto que se dan diversas explicaciones a todo lo que ha ocurrido.

Por supuesto, no faltan las mentiras, las historias ocultas de las familias de la zona, las presiones de los nobles para atajar la situación lo antes posible y hasta los problemas entre España e Inglaterra.

La boca del diablo

La boca del diablo narra la investigación de unos inquisidores en un caso de brujería en Casarrubios del monte, Toledo.

¿Novela histórica, de investigación o paranormal?

Esa es la gran pregunta con respecto a La boca del diablo. Durante los últimos meses, en los que hemos estado dándole muchas vueltas a cómo enfocar la promoción de la novela, ha sido una pregunta recurrente.

No hay que equivocarse: La boca del diablo es una novela histórica. Lo es por definición: una novela que se sitúa en el Siglo de Oro, inmediatamente después del desastre de la Armada Invencible, tiene que ser, obligatoriamente, novela histórica.

Es también novela de investigación: la trama principal, prácticamente la única trama presente en la novela puesto que la vida de Juan Lobo pierde peso rápidamente ante los asuntos más importantes en los que se ve envuelto, trata de averiguar qué está ocurriendo con las mujeres en Casarrubios del monte, una localidad, en aquella época importante. Las mujeres están desapareciendo en Casarrubios. ¿Por qué? Esa es la pregunta a la que deben dar respuesta los dos inquisidores junto con Juan.

Pero ¿por qué se envía a dos inquisidores a solucionar un asunto tan aparentemente terrenal? Aquí es donde entra la tercera parte: la novela con tintes paranormales que encontramos en La boca del diablo. Porque lo encontrarán los investigadores es un clima de terror en la villa, una localidad atemorizada por los demonios y la brujería, por aullidos infernales durante la noche, por maldiciones que provocan muertes y suicidios.

Así que llevamos unos tres meses dándole vueltas a cómo enfocar la promoción de La boca del diablo y, todavía ayer, no lo teníamos claro. Por tanto me gustaría que me dijeras, con los datos que te cuento, ¿qué crees tú que es: novela histórica, de investigación o paranormal?

Actos y presentaciones de La boca del diablo

Mientras terminamos de decidir todo eso, la maquinaria no se detiene y estamos organizando ya los muchos eventos en los que presentaremos la novela y en los que hablaré de hechicería, Inquisición y brujería en el siglo de oro.

Comenzaremos el día 17 de octubre en el Club Faro. Una vez más me han invitado a la que empieza a ser una segunda casa. Ya presenté aquí El trono de barro y Muerte y cenizas, y ahora es el lugar elegido para presentar en sociedad La boca del diablo. La conferencia se titula Inquisición y hechicería en el Siglo de Oro, y comenzaremos con un vídeo que pondrá los vellos de punta a más de un asistente.

El siguiente acto tendrá lugar el día 22 de octubre en Casarrubios del monte, escenario principal de la novela. Aquí tendré el honor de participar junto con Fausto Jesús Arroyo, historiador, en una ruta guiada que se ha organizado para que los libreros conozcan de primera mano los lugares por los que pasearon Juan Lobo, fray Gonzalo y fray Bernardo.

El martes 23 estaremos presentado La boca del diablo en Librería Lé, en Madrid, junto con la estupenda Carolina Molina.

Y el 25 volveré a mi casa, a Sevilla, donde estaré acompañado por mi querido Juan Ramón Biedma en la presentación que llevaremos a cabo en la librería Verbo. Tengo muchas ganas de ver cómo quedó tras la marcha de Beta, porque el espacio es único.

Ya en noviembre, el día catorce estaremos en Oviedo, en Casa del libro, mientras que el quince visitaremos Gijón, donde podré volver a darle dos besos a la fantástica Mirella Patiño en su librería Te gusta leer.

Habrá más actos: en Valencia, Verín, Santiago de Compostela, Coruña… Pero aún no tienen fecha cerrada, así que iré informando oportunamente en mis redes sociales: Facebook y Twitter.

Adelanto de La boca del diablo

A algunos medios, blogs y prensa, se les facilitó a principios de verano las galeradas de la novela para que pudieran leerla en exclusiva. Falta aún, como decimos, varios días para que la novela llegue a las librerías, pero gracias a ese adelanto nos ha llegado ya la primera reseña de la novela. Nos la regala Eva Martín en su fantástico blog La historia en mis libros, y dice de La boca del diablo cosas como: “te introduce en una atmósfera agobiante cuando te pones a leer. Sientes el miedo a lo desconocido, el terror de verdad mientras te paseas por un villorrio del siglo XVI. La tensión es acuciante”.

Tal vez todo esto te haya abierto la curiosidad por la novela, o al menos eso espero. Hace unos días, la editorial, Edhasa, con quien es ya el cuarto libro que publico y con quien me siento como si fuéramos una familia, puso a disposición de los lectores el primer capítulo de la novela. No son pocos los que lo han leído ya y han indicado que se han quedado sorprendidos y con ganas de saber cómo continúa la novela.

Descarga los tres primeros capítulos de La boca del diablo aquí

Así que espero que te animes a acercarte a esta novela en la que la historia se mezcla con la investigación y los sucesos paranormales, algo que, hasta donde yo sé, no ha ocurrido hasta ahora. Será un honor, además, conocerte si vienes a alguna de las presentaciones que tenemos preparadas; no te olvides de presentarte, estaré encantado de hablar contigo y, si lo deseas, de firmar el ejemplar de tu novela.