Dicen que estamos hechos de historias… Y, cuando se tienen historias que contar, se encuentran medios para narrarlas. Cuentacuentos, obras de teatro, películas, canciones, juegos de ordenador y novelas escritas son algunos de los formatos en los que es posible crear un vínculo emocional entre la historia que se cuenta y el receptor de la misma. Esta conexión permite que quien escucha, lee o visualiza una obra experimente diversas emociones a través de los personajes y los sucesos que les acontecen: miedo, indignación, tristeza, alegría, ira, alivio, ternura, entre otras. Así, podemos escuchar una canción y sentirnos eufóricos, ver una película y llorar o leer un libro y experimentar tensión. A través de las emociones se gesta una relación entre lector y personaje, un vínculo que ha sido estudiado con el método científico para ser comprendido.

Relación entre lector y personaje

Fotografía de Jill Wellington

Antes de profundizar en los elementos clave de la narración que influyen en la existencia o no de esa relación entre el personaje y el lector, es importante que delimitemos el concepto. El vínculo emocional entre el personaje y el lector es lo que se conoce como una relación parasocial y existen tres tipos: interacción parasocial, relación parasocial y romance parasocial. La primera de ellas ocurre mientras la persona lee la historia y experimenta diversas emociones en el transcurso de la misma. La segunda, cuando el lector sigue sintiendo un vínculo hacia el personaje cuando no está leyendo el texto o, incluso, tras haber concluido la lectura de la obra. Y, por último, en los años recientes se han encontrado nuevas formas de relación parasocial que incluyen la atracción emocional, física o sexual del lector hacia el personaje. Cualquier tipo de relación parasocial facilita que el lector se enganche a la novela y la recuerde después.

¿Qué elementos clave de la narración influyen en la posibilidad de que se produzca esa relación entre el lector y el personaje?

La lectura es una actividad en la que, quien lee, experimenta, a través la imaginación, las vivencias escritas de uno o varios personajes ficticios. Debemos considerar el matiz importante que supone hablar de lector y no de consumidor de contenido audiovisual o derivados, ya que la forma de procesar la información y, por tanto, de experimentar las emociones relacionadas, es diferente. En un libro, la profundidad con la que se conoce a los personajes es, por regla general, mayor que en otros medios. Eso facilita que el lector pueda imaginar, ajustar o incluso reconstruir a su medida el personaje que el escritor le está presentando y hacerlo más cercano a su propia realidad. En este artículo nos centraremos en el vínculo emocional que se establece entre el lector de una novela y los personajes de la misma, dejando a un lado la relación parasocial que pueda producirse en otros formatos.

Elementos clave en la relación entre el personaje y el lector: facilidad de acceso cognitivo

La facilidad de acceso cognitivo hace referencia a la capacidad del lector de experimentar una mayor recepción del contenido de la historia y de los personajes. Cuidar la puntuación, el vocabulario, el abuso de las subordinadas y la relevancia de la información que se ofrece, forma parte de este elemento clave en el desarrollo del vínculo emocional entre el personaje y el lector. Por ejemplo:

  1. A) El personaje alto y fuerte, que estaba en su casa, la casa del lago, se había levantado junto a su perro, el perro del familiar que se había mudado recientemente y con quien no había vuelto a tener contacto, y es que siempre había querido a ese perro, porque ese perro había estado ahí en los momentos más importantes de su vida, y ahora estaban allí, solos en medio de la nada.
  2. B) El personaje despertó junto al perro de su tío. Aquel animal de cuatro patas había estado presente en los momentos más duros de su vida. De su tío no podía decir lo mismo. El personaje se levantó y el perro le siguió, moviendo de un lado a otro la cola. A través de la ventana se divisaba un pequeño lago. Un paisaje bello pero solitario, con mágicos días y oscuras noches.

La facilidad de acceso cognitivo del ejemplo B) es mayor que la del ejemplo A) pese a que ambos tienen, más o menos, la misma extensión de texto: setenta y una y setenta y dos palabras respectivamente. En el segundo ejemplo se transmite mejor la situación y emoción del personaje, la relación con el perro y el familiar, así como la zona en la que se encuentra. En consecuencia, el lector recibe un mayor contenido de la historia, pudiendo involucrarse más en ella.

La relación entre el personaje y el lector: experiencia de presencia

El sentido común nos dice que si percibimos al personaje de un libro como un elemento complejo, completo, cercano a nosotros y a nuestra realidad, nos sentiremos más ligado a él. Es importante, en esta cuestión, dedicar mimo y tiempo a la creación del personaje para que esto sea posible. No solo para que, físicamente, tenga rasgos reconocibles y recordables, sino para que su mundo emocional pueda llegarle al lector como realmente queremos que le llegue.  En eso consiste la experiencia de presencia, en conseguir que el lector perciba al personaje con una mayor cercanía emocional. Recordemos que, en la relación parasocial, el lector recuerda la impronta emocional incluso tras haber concluido la lectura de la obra, por eso este elemento de experiencia de presencia es esencial. Es lo que nos sucede cuando leemos un libro y, aunque pasen los años, recordamos con aprecio el personaje, la historia o las emociones que nos despertó.

La experiencia de presencia se encuentra íntimamente relacionada con la facilidad de acceso cognitivo, ya que si el lector tiene dificultades para comprender la historia, será más difícil que pueda percibir al personaje con la profundidad necesaria para que se establezca una relación parasocial, el vínculo emocional entre el personaje y el lector que estamos tratando en este artículo.

La relación entre el personaje y el lector, la relación parasocial y el placer de leer

Los elementos clave descritos previamente se relacionan entre sí de forma recíproca. Si el lector puede entender un mayor contenido del texto (facilidad de acceso cognitivo) y tiene una sensación de realismo más elevada respecto a la historia (experiencia de presencia), disfrutará más de la lectura en cuestión. Estos tres elementos clave son necesarios para que se establezca una relación parasocial entre el personaje y el lector: comprender el contenido, sentirlo como algo realista o cercano y disfrutar de la historia. Tiene sentido común, ¿verdad?

La ciencia ha hablado. ¡Escuchemos, escritores!