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Aunque no fue el primer escritor que publicó historias de fantasía con batallas épicas (Conan el Bárbaro, de Robert E. Howard, es anterior), la obra de Tolkien provocó el resurgimiento del género. Este hecho es el que consolidó a Tolkien como “el padre” de la literatura fantástica moderna.

La obra de Tolkien puebla la práctica totalidad de su biografía. Comenzó a escribir muy pronto, pero lo que le impulsaba a escribir procede de unas raíces más profundas que la necesidad de contar historias per se.

La obra de Tolkien y las batallas épicas

Conan el bárbaro es anterior a las batallas épicas de Tolkien

La motivación tras la obra de Tolkien

En palabras del Dr. Eduardo Segura, uno de los mayores expertos en la obra de Tolkien a nivel mundial, éste “fue un escritor muy distinto a los de su generación en muchos sentidos, y eso queda claro al analizar sus motivaciones e inspiración: amaba y respetaba profundamente las palabras y sus significados”.

El amor por los idiomas

Adoraba las lenguas, y las estudió con gran dedicación durante su vida. Su entrega a ellas fue absoluta, hasta el punto de llegar a hablar con fluidez veinte. Sí, un dos seguido por un cero: VEINTE.

Una anécdota curiosa a ese respecto es que, durante el proceso de traducción de “El Señor de los Anillos” al sueco, Tolkien envió una carta al traductor indicándole en qué puntos del texto traducido se había equivocado.

El profundo amor de Tolkien por la filología lo llevó a comenzar a crear idiomas propios desde muy pronto, entre ellos el quenya y el sindarin, lenguas élficas creadas a partir del finés y el galés respectivamente. La creación de estas lenguas le llevó a verse necesitado de crear también un mundo y poblarlo con seres que las hablaran. Fue así cómo comenzó a cocinarse a fuego lento el conjunto de leyendas de Tolkien, que tendría como piedra angular la ahora archiconocida Tierra Media.

El objetivo del autor en la obra de Tolkien

La obra de Tolkien y la influencia de Beowlf

Tolkien se inspiró, entre otras, obras en Beowul

El objetivo de Tolkien con su obra era dotar a Inglaterra de una mitología propia, de la que entonces carecía, con tal de enriquecer al país con un legendarium similar al romano, al griego o al nórdico. Por ello, tomó grandes referencias en historias como Beowulf, de la que era un gran estudioso, El Anillo de los Nibelungos, la Leyenda del Rey Arturo, la recopilación de historias contenidas en el Kalevala finlandés o, incluso, la Biblia. Por supuesto, su propia vida fue una gran influencia para estas historias. Llegó a afirmar en 1951: “El Señor de los Anillos está escrito con la sangre de mi vida”.

Tolkien empezó escribiendo poesía, primero en inglés y más adelante en otras lenguas, actuales y pretéritas, e incluso en sus propias lenguas inventadas. Así, durante su convalecencia tras abandonar el campo de batalla, comenzó a escribir poemas que se acabarían convirtiendo en la base para algunas de las principales historias de su mitología: “El cuento de Tinúviel”, “Turambar y el Foalókê”, “La Caída de Gondolin”…

El origen de El Hobbit, el primer éxito en la obra de Tolkien

Tolkien escribía historias por el gusto de escribirlas, sin ninguna pretensión mayor. Un día, durante su estancia como profesor en la Universidad de Oxford, estaba corrigiendo exámenes y, al llegar a una hoja en blanco y con la mente ya abotargada, escribió en esa hoja el ya famoso texto:

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit…”

¿Qué demonios era un hobbit? Esta pregunta sería el germen que le llevaría a escribir una historia para hacer dormir a sus hijos, a la que llamaría “El hobbit”.

Una vez finalizada la historia, circuló entre manos de gente cercana a Tolkien, como C. S. Lewis, hasta que llegó a una antigua alumna suya: Susan Dagnall, empleada entonces de la editorial George Allen & Unwin, que enseñó la historia al presidente de la compañía, quien a su vez lo hizo llegar a su hijo Rayner, al que le encantó. Así, pues, Stanley Unwin decidió publicar la historia, que tuvo una tan inesperada como exitosa acogida por parte del público que  Unwin pidió a Tolkien una continuación.

El hobbit marca el inicio del éxito en la obra de Tolkien

Primera edición de El hobbit, en inglés

El origen de El señor de los anillos

Tolkien, entonces, envió “El Silmarillion” para que lo leyeran en la editorial pero, tras leer el “Poema de Beren y Lúthien”, lo rechazaron. No era eso lo que buscaban.

Así, pues, el escritor se puso a trabajar en una continuación directa de las aventuras de Bilbo Bolsón, pero la historia se le iría de las manos no sólo por el lado creativo, sino también en el temporal. Esta “continuación”, que tardó en terminar doce largos años y que llamaría “El Señor de los Anillos” ya no tenía como protagonista al hobbit de la primera historia, sino a su sobrino huérfano (¡Anda! ¡Como el autor!) llamado Frodo, y la finalidad de éste sería destruir un anillo para poder salvar el mundo.

Tolkien insistió a Unwin en publicar “El Señor de los Anillos” de forma conjunta con “El Silmarillion”, pero éste se negó. Tras un par de años de líos con otra editorial por intentar publicar ambas obras, finalmente Unwin publicó “El Señor de los Anillos” partido en tres volúmenes. Su éxito fue espectacular y provocó que la fantasía épica, género casi marginal y considerado como literatura para niños, se pusiese de moda.

El silmarillion

Durante el resto de su vida, Tolkien se dedicó a hacerse preguntas sobre su mitología y, cada vez que llegaba a una encrucijada o incongruencia, escribía un relato para resolver y explicar el dilema. De hecho, reescribió múltiples veces las historias que formaban parte de “El Silmarillion”.

Esta obra no vería la luz hasta 1977, después de la muerte del autor, y gracias a su hijo Christopher, mucho más metódico, que decidió recopilar todo el material y publicarlo para cumplir con el tan anhelado deseo de su padre. En décadas posteriores, se decidiría a publicar también el resto de los trabajos de éste.

La obra de Tolkien publicada en la actualidad

Obra de TolkienTenemos, pues que las obras de Tolkien publicadas son las expuestas a continuación:

El Hobbit (George Allen & Unwin, 21 de septiembre de 1937)

La Hoja de Niggle (Dublin Review, enero de 1945)

Egidio, el Granjero de Ham (George Allen & Unwin, octubre de 1949)

El Señor de los Anillos, dividida en tres volúmenes y unos apéndices explicativos:

Las Aventuras de Tom Bombadil y otros Poemas de El Libro Rojo (George Allen & Unwin, 22 de noviembre de 1962)

Árbol y Hoja, y el Poema Mitopoeia (Unwin Books, 28 de mayo de 1964)

El Herrero de Wootton Mayor (George Allen & Unwin, 9 de noviembre de 1967)

El Señor Bliss (HarperCollins Publishers, 1982)

Roverandom (HarperCollins Publishers, 1998)

Obra de Tolkien publicada por su hijo Christopher

Y a partir de aquí las publicadas por Christopher Tolkien:

El Silmarillion (George Allen & Unwin, 15 de septiembre de 1977)

Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media (George Allen & Unwin, 2 de octubre de 1980)

La Historia de la Tierra Media, que contenía 13 volúmenes:

Los Hijos de Húrin (HarperCollins, abril de 2007)

La Leyenda de Sigurd y Gudrún (HarperCollins, octubre de 2009)

La Caída de Arturo (HarperCollins, 2013)​

La Historia de Kullervo (HarperCollins, 2015)

Beren y Lúthien (HarperCollins, 2017)

La Caída de Gondolin (HarperCollins, 2018)

Muchas otras versiones de estas obras han sido publicadas en otros idiomas.

La obra de Tolkien y su legado

El legado de Tolkien es extensísimo. Su obra no sólo ha sido llevada al cine en múltiples ocasiones, sino que ha servido como base o ideario de los nuevos estándares que fijarían el género de la fantasía en general y la fantasía épica en particular.

Muchos escritores de éxito han manifestado abiertamente tener la influencia de Tolkien en sus propias obras o como punto de no retorno en el que decidieron comenzar sus carreras literarias: David Eddings, George R. R. Martin, Javier Negrete, Javier Pellicer, Margaret Weis, Pat Murphy, Stephen R. Donaldson, Teo Palacios, Terry Brooks

Diversos sistemas de juegos de rol también están ligados a la literatura de Tolkien como, por ejemplo, Dragones y Mazmorras.

Tolkien empleó diversas criaturas del folklore germánico y anglosajón, pero otras son cosecha propia del autor, como los hobbits, también llamados medianos y que darían origen a otras criaturas como los divertidos kénders de la saga Dragonlance, o los orcos.

La influencia de la obra de Tolkien en la música

El mundo de la música rock ha recibido también una gran influencia del mundo de Tolkien. Grupos como Genesis, Led Zeppelin, Marillion, Mostly Autumn, Uriah Heep o Yes son claros ejemplos de ello. En otros estilos musicales también encontramos muchas bandas con referencias a este autor en sus letras o sus propios nombres: Amon Amarth, Blind Guardian, Bloodbound, Burzum, Gandalf, Gorgoroth, Morgoth, Morgul, Rush, Saurom, Summoning

En lo que respecta a las artes estéticas, parte de la iconografía visual tolkeniana debe agradecerse a los dibujantes John Howe y Alan Lee, que han desarrollado sus carreras inspirándose en gran medida en la Tierra Media. De hecho, en los años ochenta del pasado siglo, estos artistas ilustraron diversas ediciones de las obras de Tolkien.

El legado de Tolkien es tan grande que, incluso, hay una serie de sociedades creadas en su honor y repartidas por todo el globo. La Sociedad Tolkien Española es una sociedad formada por un gran número de estudiosos y entusiastas de la obra de este escritor, y fue fundada en Elche (hay que barrer para casa, así que tenía que decirlo :-)) en 1991.

Citas de la obra de Tolkien

Incluimos aquí, para acabar, algunas de las citas más destacables que Tolkien nos dejó durante su vida en referencia a su vida, su obra, su ideario o sus creencias:

“Desleal es aquel que desaparece cuando el camino es oscuro.”

“Donde no falta voluntad siempre hay un camino.”

“El amanecer es siempre una esperanza para el hombre.” (El Señor de los Anillos)

“Las palabras hermosas esconden a veces un corazón infame.”

“Ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.” (El Señor de los Anillos)

“No todo oro reluce, ni toda la gente errante anda perdida.”

“Quien no es capaz de desprenderse de un tesoro en un momento de necesidad es como un esclavo encadenado.” (El Señor de los Anillos)

“Si diéramos a la comida, la alegría y las canciones más valor que al oro, éste sería sin duda un mundo más feliz.”

 

Gracias por acompañarme en este repaso (muy) rápido sobre la vida y obra de uno de los escritores a los que más admiro.

En próximas entregas iremos desgranando la obra de Tolkien y exponiendo algunos detalles conceptuales y narrativos interesantes sobre ésta.

Si queréis hacer alguna indicación, realizar alguna pregunta o propuesta, o sencillamente queréis decir cuánto os mola Tolkien, no dudéis en escribir aquí debajo.