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¡Hola a todos! Volvemos este mes, arrebujados entre un par de capas élficas que hemos robado por ahí, para traeros un artículo sobre El Hobbit, la primera obra publicada por el maestro J. R. R. Tolkien, y su relación con la teoría del monomito, formulada por el antropólo y mitólogo Joseph Campbell en su obra El Héroe de las Mil Caras, y conocida y mencionada como el viaje del héroe en toda cena navideña que se precie de serlo.

Si queréis conocer más sobre esta teoría y cómo emplearla al planificar una novela, os recomiendo este fabuloso artículo de Nieves Muñoz. Y si queréis otro ejemplo de aplicación del viaje del héroe, os recomiendo también este artículo sobre Harry Potter escrito por Alicia Pérez Gil.

Si tenéis miedo a los dragones, a dar vueltas y más vueltas en barriles o a que trece enanos se cuelen en vuestra casa y os desvalijen la despensa, mejor volved el mes que viene a ver qué se cuece en estos fogones. Si no es así, bienvenidos al nacimiento del mito, al surgimiento del Rey de la fantasía épica y a una de las más grandes aventuras escritas durante el siglo XX; que parece que fue ayer, pero no… ¡Ay! Nos hacemos viejunos…

El origen de El Hobbit

Como ya contamos en este artículo publicado hace un par de meses, Tolkien empezó muy pronto a plantearse la posibilidad de crear un legendarium propio para su amada Inglaterra. A medida que avanzó su vida, se casó y tuvo hijos, decidió escribir una historia para éstos y, sin querer queriendo, puesto que en un principio separó esta historia de las que acabarían formando El Silmarillion, la acabó basando en el rico y complejo mundo mostrado en ellas.

Hay profesores universitarios que, al corregir exámenes, desean ver arder el mundo; otros, sin embargo, aprovechan cualquier espacio en blanco entre las hojas de respuestas de sus alumnos para escribir algo tal que:

“En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad”.

Al escribir esto, el bueno de John Ronald ni siquiera sabía qué era un hobbit. Es extraño pero creo que, en ese momento, Tolkien fue poseído por el propio Tolkien. Paradojas de la vida, oiga…

Así, pues, en 1930, Tolkien comenzó la escritura de esta historia sin darle muchas vueltas y sin tener muy claro a dónde llegaría con ella, pero a sus hijos les divertía, por lo que continuó escribiéndola. De hecho, fue escribiendo sin dudar demasiado hasta que tuvo que decidir cómo moriría un imponente ser que aparecía en la narración; el enfrentamiento con el cual tenía reminiscencias de su amada Beowulf. Vamos luego a ello.

La publicación de El Hobbit

Y, en efecto, esta historia es la que se acabaría convirtiendo en su primera publicación con la editorial George Allen & Unwin en 1937: El Hobbit.

El viaje del héroe en El Hobbit

Portada original de la novela publicada en 1937.

Aunque lo definimos como “una serie de azarosas circunstancias” en aquel artículo que mencioné antes, lo que ocurrió es que no fue el propio Tolkien quien buscó la publicación de esta obra, sino que fue una empleada de la editorial, a la que le llegó esta historia tras pasar por varias manos, quien decidió presentarla a sus jefes.

Nada más publicarse la novela, fue un éxito absoluto; y esto llevó a la editorial a solicitar a Tolkien una continuación, pero éste es otro asunto que abordaremos en meses venideros. Palabrita de niño malo.

El Hobbit y el viaje del héroe

Bueno, pues tras esta introducción sobre los orígenes de El Hobbit, remanguémonos y vayamos al lío: exponemos a continuación la historia narrada en la novela y vamos a ver cómo encaja con el viaje del héroe propuesto por Campbell. ¡Eso sí! Antes de empezar, considero interesante contaros que El Hobbit se escribió y se publicó muchos años antes que el estudio de Campbell, cuya primera publicación data de 1949. Vamos, que no es que Tolkien se dijera a sí mismo “Voy a escribir una historia empleando el viaje del héroe”. No. Definitivamente, eso no fue así.

El viaje del héroe es algo que, de un modo u otro, tenemos interiorizado todos los seres humanos, como si formase parte de nuestro ADN; y, cuando inventamos historias, en mayor o menor medida, tenemos tendencia a hacer una cierta aproximación a esta fórmula que teorizó Campbell. Todo esto nos viene heredado de cuando se comenzaron a narrar historias en torno a una fogata hace muchos miles de años. ¡Con todos ustedes el maravilloso boca-oreja y sus implicaciones culturales!

 

Diagrama de El viaje del héroe

Diagrama que muestra el viaje del héroe.

En fin, centrémonos y… ¡vamos allá! Por cierto, si no habéis leído aún El Hobbit… ¿¡A QUÉ DEMONIOS ESPERÁIS PARA LEERLO!? Es un clásico entre los clásicos de la literatura fantástica moderna. Si aún no lo habéis hecho, corred, insensatos, ¡pero corred a leerlo! Y luego regresáis y seguís leyendo este artículo, que está lleno de…

¡SPOILERS!

Sí, este mes estoy un poco exaltado de más… Lo siento, pero estamos tratando temas muy serios… ;-D

Primeras fases del viaje del héroe: de la presentación al inicio del viaje.

El viaje del héroe comienza con la fase conocida como “la partida” (también llamada “la separación” o “la salida”). Esta partida no se lleva a cabo de forma inmediata, sino que hay una serie de pasos que se siguen para que esta partida resulte, de verdad, tan necesaria como natural.

En primera instancia, Bilbo Bolsón vive su vida rutinaria de hobbit. Se nos muestra así su mundo ordinario y el punto de partida para la historia en lo que es el primer paso del viaje del héroe.

Entonces, aparece Gandalf para llevar a cabo el segundo paso del viaje del héroe: la llamada a la aventura. El mago, como quien no quiere la cosa, le deja caer que está buscando a alguien para llevar a cabo una aventura.

 

El viaje de el héroe, el origen de Gandalf

Postal que Tolkien compró durante un viaje a Suiza en 1911. Tiempo después escribió detrás “Origen de Gandalf”.

Bilbo, molesto, se encierra en casa cumpliendo con el tercer paso del viaje del héroe: el rechazo. No quiere saber nada de esa supuesta aventura, puesto que vive muy plácidamente, pero sus modales hobbit le obligan a invitar a Gandalf a tomar el té con él al día siguiente. Antes de irse, Gandalf marca la puerta de la casa y se va.

La aceptación tras el rechazo

Al llegar el día siguiente no es Gandalf quien aparece en primera instancia, sino que poco a poco comienzan a llegar más y más enanos hasta contar trece. De nuevo, la buena educación hobbit fuerza al anfitrión a ir dejándoles pasar a medida que van llegando, sirviéndoles también bebida y comida. Gandalf aparece con el último grupo de enanos, en el que está también Thorin Escudo de Roble, el líder de sus congéneres.

Tras comer, beber y tocar música, Thorin expone la causa por la que se han reunido allí y los enanos ponen en duda la valía de Bilbo para su misión. Esto provoca que la sangre Tuk que corre por las venas de éste entre en acción, haciendo que se comprometa a ayudar a los enanos. En este punto, Gandalf confiesa haber elegido al hobbit como miembro de la expedición, mostrando así ser su valedor y mentor en esta aventura, y alcanzando así el paso cuarto del viaje del héroe. Thorin lo acepta y explica la historia del reino de Erebor, tras lo que Gandalf, aún en su rol de mentor, entrega al enano un mapa y una llave para acceder por una puerta secreta ubicada en un lateral de la Montaña Solitaria bajo la que se encuentra el reino.

Tras esto, todos marchan a dormir y, a la mañana siguiente, Bilbo despierta y se encuentra solo en casa. Gandalf aparece entonces para indicarle que Thorin le espera para comenzar el viaje. De este modo, por su propia voluntad, Bilbo parte a reunirse con el grupo de enanos y comenzar la aventura, alcanzando así el quinto y último paso de la fase de la partida: la travesía del umbral. Bilbo pasa de su cómoda vida en La Comarca a una nueva vida llena de emociones y peligros en un mundo mágico que trasciende su mundo ordinario.

La aventura, damos y caballeras, está servida.

Segunda fase de el viaje del héroe

Comienza en este punto la segunda fase del camino del héroe: la iniciación (también conocida como “los retos”). Ésta es la fase en la que el héroe va a pasarlas absolutamente canutas.

El primero de esta fase es el sexto paso del viaje del héroe: los aliados, los enemigos y las pruebas. Es un paso reiterativo, ya que se deberán superar diversas pruebas, plantar cara a muchos enemigos y se recibirá múltiples veces la ayuda de los aliados para salir indemne de todo ello. Aquí tenemos, por tanto: el enfrentamiento con los trolls, la obtención de Glamdring y Orcrist (espadas de Gondolin que enlazan esta historia con el legendarium), la visita a Rivendel (donde está Elrond, también mencionado en el legendarium)… Y aquí llegamos a un punto en el que este sexto paso del viaje del héroe se va entremezclando con el séptimo paso: la caverna más profunda.

Y digo que se mezclan porque, simbólicamente (o no), Tolkien empieza ya en este punto a plantear pruebas para el grupo del héroe en las que la oscuridad se va haciendo cada vez más profunda y las cuevas en las que se irán internando serán cada vez más peligrosas.

Las cavernas profundas y el viaje del héroe

A partir de este punto, son atacados en una caverna por una horda de trasgos (nótese que Tolkien indicaría en sus cartas que los trasgos que aparecen en El Hobbit son iguales a los orcos que aparecen en El Señor de los Anillos; así, pues, sólo cambia el modo en que se les llama), escapando gracias a Gandalf.

Bilbo acaba en una caverna aún más profunda, en la que encuentra el Anillo Único y se enfrenta a Gollum en un juego de acertijos, y de la que sale con la ayuda involuntaria de éste.

Al llegar la noche sobreviven al ataque de una manada de lobos y una horda de trasgos gracias a las grandes águilas de las Montañas Nubladas.

Tras una breve visita al cambiapieles Beorn, se internan en el Bosque Negro, donde deambulan en casi total oscuridad durante muchos días y son capturados por cientos de arañas gigantes.

A continuación son nuevamente capturados, pero esta vez por los elfos del Bosque Negro. Bilbo, gracias a la invisibilidad que le proporciona el anillo, consigue sacar a los enanos de sus celdas y escapan del reino de Thranduil metiéndose en los barriles que los elfos intercambian con los humanos de Esgaroth, la ciudad del lago, lanzándose al río subterráneo que lleva hasta allí.

Cuando consiguen salir de los barriles, acuden a hablar con el Gobernador de la ciudad y proclaman su intención de recuperar Erebor. Obtienen así provisiones, ponis y barcas y se dirigen al norte. Llegan a la montaña y consiguen abrir la puerta secreta con la llave que les entregó Gandalf y acceden al interior del reino.

La caverna profunda y el punto álgido del viaje del héroe

Y es aquí donde alcanzamos el punto más álgido del paso séptimo del viaje del héroe, puesto que aquí, en las tripas de la montaña, se verán las caras con Smaug el Dorado.

Bilbo entra y, en lo más profundo del reino, encuentra a Smaug durmiendo sobre su tesoro, del cual roba una gran copa para mostrarla a sus compañeros. El dragón despierta y, al ver que falta la copa, sale del reino y arrasa el campamento enano, comiéndose a todos los ponis, tras lo que regresa a la montaña para seguir tumbado sobre su tesoro.

 

La caverna profunda en el viaje del héroe

Conversación con Smaug. Dibujo realizado por el propio Tolkien.

Complicaciones crecientes

Bilbo vuelve a descender y tiene una breve charla con Smaug, que lo descubre pese a la invisibilidad del hobbit. Durante la conversación, Smaug le muestra a Bilbo la armadura de escamas que cubre su vientre, permitiendo a éste ver un punto en el que falta una gran escama. El hobbit huye entonces y cuenta a los enanos la debilidad de la gran sierpe, y “azarosamente” (ya veremos que, en realidad, no) un zorzal escucha esta revelación y se marcha. Smaug, colérico ante la nueva huida de Bilbo, sale del reino y derrumba la puerta por la que accedieron sus visitantes, dejándolos encerrados. Sin más remedio, todos bajan y llegan a la sala del tesoro del dragón, pero éste no está. Bilbo, entonces, descubre (también “azarosamente”, pero no) la Piedra del Arca, un tesoro de gran valor para Thorin, y la esconde entre sus ropas. Tras esto, el grupo se encamina a la puerta principal.

Smaug, por su parte, decide destruir Esgaroth al considerar que los humanos han ayudado a los enanos a llegar a Erebor para robarle su tesoro. Arrasa entonces la ciudad hasta que Bardo, el arquero, se enfrenta al dragón y, ante la revelación que le hace un zorzal que (¡repitámoslo todos!: “azarosamente” pero no) se detiene sobre su hombro (sí, amigos, éste puede ser considerado “el zorzal de Chéjov”), le dispara la Flecha Negra, que impacta en el punto débil de la armadura del dragón y lo mata.

¡Eso sí es sacar un 20 en el dado y lo demás son tonterías!

Pasos finales de el viaje del héroe

Y éste, compañeros, es el paso octavo en el viaje del héroe: la muerte (del dragón, en este caso) y la resurrección (de la esperanza).

Nótese que, llegados a este punto, para mí (y ésta es sólo mi opinión personal) la historia perdió gran parte de su interés porque…

¿¡QUÉ HAY MÁS J*****MENTE GRANDE QUE MATAR A UN MALDITO DRAGÓN!?

¡NADA! ¡NO HAY NADA MÁS ÉPICO QUE ESTO! ¡CORTA AHÍ, TOLKIEN! ¡CORTA AHÍ!

Para mí, todo lo que pueda venir detrás de esto es, en cierto modo, un anticlímax, porque no hay nada más grandioso que acabar con la vida de uno de estos bichos que escupen fuego. A mi entender, éste debería ser el paso diez del camino del héroe y no el ocho, pero Tolkien decidió dar a la historia un “reclímax” que (insisto, es sólo mi opinión) fue más un anticlímax que “El Clímax” con mayúsculas para la historia, pese a la batalla de épicas proporciones que se avecinaba.

Y la verdad es que Tolkien cortó la historia que le contaba a sus hijos aquí, puesto que se hicieron demasiado mayores para que se la siguiera narrando. Todo lo añadido tras la muerte de Smaug fue escrito para la publicación de la obra. Entiendo, por supuesto, y acepto que la historia tenía que cerrar todos los cabos.

Pues bien, alcanzamos el noveno paso del viaje del héroe: la recompensa, el elixir (la recuperación del reino bajo la montaña, en el caso que estamos exponiendo). Y aquí termina la fase del viaje en la que nos encontrábamos.

La última fase de el viaje del héroe

Ya sólo resta la tercera fase, conocida como “el regreso”.

Esta fase comienza con la unión de los humanos de Esgaroth con los elfos del Bosque Negro para reclamar a los enanos su parte del botín que custodiaba Smaug, ya que el dragón también les robó a ellos. Thorin, orgulloso, egoísta y terco como él solo, se niega a darles cualquier cosa, por lo que éstos se plantan ante las fortificadas puertas de Erebor con sus ejércitos. Mientras tanto, el enano envía una solicitud de ayuda a su primo Dáin Pie de Hierro, que marcha ya con quinientos enanos de camino hacia la montaña.

Viendo lo complicadas que se están poniendo las cosas, Bilbo baja por la noche al campamento de los humanos y entrega la piedra del arca (otra minipistola de Chéjov, como podemos ver) a Bardo para que pueda negociar con Thorin sin llegar a un innecesario derramamiento de sangre. A la mañana siguiente, cuando Bardo intenta negociar con él, Thorin se entera de esto y, con la mediación de Gandalf, recién llegado, no mata a Bilbo sino que lo expulsa de la montaña llamándole traidor.

 

Personajes de El hobbit y el camino del héroe

Dáin, Gandalf, Bardo y Thranduil, según Stephen Graham Walsh.

Humanos y enanos están cerca de llegar a un acuerdo, pero entonces llegan las fuerzas de Dáin. Y a punto están de enzarzarse estos tres ejércitos, pero en ese momento hace su aparición un enorme ejército de trasgos liderado por Bolgo, por lo que enanos, humanos y elfos se unen para defenderse de su enemigo común. Llegamos, entonces, al paso diez del viaje del héroe: la gran lucha final.

El final de el viaje del héroe en El Hobbit

Incluso tras la llegada de las grandes águilas, que ayudan eliminando a los trasgos que han subido por la montaña, éstos son muy superiores en número y diezman dramáticamente a sus enemigos pero, cuando todo parece estar perdido, Beorn aparece en su forma de enorme oso pardo y arrasa con los trasgos, permitiendo ganar la batalla a los “buenos”.

La Batalla de los Cinco Ejércitos resulta tan dura que incluso Thorin muere en ella, no sin antes congraciarse nuevamente con Bilbo. Esto deviene en la designación de Dáin, de lejos más razonable que Thorin, como nuevo Rey bajo la Montaña, que reparte el tesoro con Bilbo, los humanos y los elfos, haciendo así renacer de nuevo el reino de Erebor. Llegamos al décimoprimer paso del viaje del héroe: la nueva resurrección (del reino y de la esperanza, en este caso).

Tras esto, Bilbo regresa con Gandalf y  Beorn hasta la casa de éste, y sólo con el mago hasta Bolsón Cerrado, cerrando (nunca mejor dicho) así el círculo que forma el viaje del héroe al llevar a cabo el paso número doce: el retorno con el elixir del conocimiento.

Y así concluye el viaje de Bilbo. Y también este artículo.

Por favor, comentad vuestras impresiones, opiniones o improperios más abajo. Y si os gustaría que abordásemos algún tema o aspecto concreto relacionado con la literatura fantástica, ¡no dudéis en pedirlo!

Volvemos el mes que viene con más fantástica fantasía.

¡Un abrazo!