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Que Facebook nos bombardea con mil mensajes distintos cada día no es nada nuevo. La publicidad está ahí, y todos hemos aceptado al final que si Zuckerberg está forrado es gracias a esto. Pero sí he notado un cambio en los últimos meses en cuanto a la publicidad de Facebook. Algo que ha llegado a los propios comentarios de los usuarios: ahora resulta que todo puedes hacerlo “en automático”. Eso esconde algo de lo que te voy a hablar en seguida, pero quiero aclararte algo desde el principio: no puedes escribir una novela en automático.

Deja que me explique en cuanto a lo de los anuncios de Facebook antes de seguir: seguro que has visto en algún momento un anuncio que habla sobre como puedes vender, o hacer alguna otra cosa, “en automático”. Se te dice que mientras estás de vacaciones, o mientras duermes; en definitiva, sin necesidad de trabajar, tu empresa puede estar vendiendo. Y la tendencia va en aumento. Hace unos días veía ya no un anuncio, sino un mensaje de un usuario que decía, parafraseando un poco, “invierte 3€ y gana 2400€ al mes en automático”.

 

¿Qué se esconde tras ese mensaje?

Lo que se te dice es que eres tonto, básicamente. Que hay gente mucho más lista que tú que sin necesidad de trabajar se está pegando la gran vida. Y que, oye, son tan generosos que quieren enseñarte a ti también a cómo pegártela, previo pago por sus conocimientos, por supuesto, lo que es completamente lícito, dicho sea de paso.

Hace ya muchos años que la publicidad se centró en el “yo”, en el “tú”, en realidad. Seguro que te acuerdas del “porque tú lo vales”, ¿no? Bien, pues esto es una evolución de ese mensaje. Oye, tú también te mereces irte de viaje a las Seychelles a disfrutar del sol, las playas y los mojitos, y encontrarte con que cada día, “el automático” te ha dado X dinero.

Esto no es más que la ley del mínimo esfuerzo.

Nuestra mente y la ley del mínimo esfuerzo

Mira, tu cerebro es vago por naturaleza. Tiene tanto trabajo, ha de procesar tantas cosas al mismo tiempo, que pone “en automático” todo lo que puede. Te vistes en automático, desayunas en automático, hablas en automático… Muchas veces incluso conduces en automático, y resulta que llegas al trabajo sin que seas consciente del recorrido.

La ley del mínimo esfuerzo se desarrolla en un famoso libro sobre espiritualidad escrito por Deeprak Chopra, y básicamente viene a decir que siempre hay varias formas de hacer algo, y que la más eficiente es aquella que consume la menor energía posible.

La ley del mínimo esfuerzo no funciona con el hecho de escribir una novela

La ley del mínimo esfuerzo está completamente reñida con la intención de escribir una novela

Obtener más con menos.

Como concepto es genial, y yo me apunto.

El problema viene cuando eso se lleva al extremo y se nos quiere vender que todo, absolutamente todo, puedes hacerlo con la ley del mínimo esfuerzo y en automático.

Por qué no puedes escribir una novela en automático

Franck Scipión es un gurú de los negocios. Tiene decenas de miles de seguidores y se dedica a ayudar a escalar negocios, a hacerlos crecer. Fue uno de los primeros a los que vi hablar de hacer las cosas en automático. Sin embargo, hace unas semanas, le leí un mensaje que me encantó. De nuevo parafraseo, pero las palabras más impactantes son literales. Scipion venía a decir: “Si tienes un producto de mierda y lo pones en automático, tendrás una mierda automática”.

Y aquí es donde entra el hecho de que escribir una novela no es algo que puedas hacer en automátic

o. Y no puedes hacerlo por un motivo muy simple que a la vez es bastante complejo: las tareas creativas, y la escritura lo es, requieren la atención permanente e intensa del cerebro. Por tanto, no puedes “crear en automático”.

Esto no lo digo yo, claro. Hay multitud de especialistas que han estudiado este asunto. Uno de los más importantes es Edward de Bono. Yo tengo un par de libros de él sobre este tema y los recomiendo encarecidamente para que entiendas cómo funciona nuestra mente. En especial, este sobre el pensamiento lateral.

Para escribir una novela necesitas entender cómo funciona tu cerebro

El libro de Edward de Bono te ayudará a potenciar tu creatividad

Resumiéndolo mucho, viene a explicar que necesitas dirigir tus pensamientos hacia la creatividad si quieres obtener resultados. Por tanto es algo que no puedes hacer de forma automática, sino que debes realizar un esfuerzo consciente por centrar tu mente, vaga por naturaleza, en escribir una novela.

¿Pero de verdad es tan difícil escribir una novela?

Seguro que se te ha pasado por la cabeza esta pregunta en algún momento. Y lo cierto es que yo no estoy hablando de dificultad. Siempre he defendido que escribir una novela no es difícil, solo requiere esfuerzo y tiempo. Y eso es justo lo contrario al pensamiento de “hazlo en automático”.

En este artículo, que es uno de los más visitados de esta web, te hablo un poco sobre la cantidad de cosas que necesitas crear (fíjate que hablo de crear, de inventar, de hacer aparecer de la nada) para tu novela. En él menciono solo los elementos básicos de la narrativa y ya da para un artículo enorme, el mayor de los que he escrito nunca para esta web, pero que deberías leer de todas todas. Y eso que cada uno de esos elementos está configurado por una pléyade enorme de engranajes, de los que no te hablo en el artículo simplemente porque necesitaría tres libros completos para hacerlo. Todos esos engranajes tampoco existen y por lo tanto también vas a tener que crearlos de la nada para que sostengan el edificio majestuoso que tienes en la cabeza: tu novela.

Así que eso requiere trabajo consciente. ¿Es difícil? No. La clave está en conocer qué necesitas crear. Hace mucho tiempo que digo que las novelas no se escriben, las novelas se trabajan (de nuevo, un concepto contrario al “hazlo en automático”), y se trabajan en base a ir respondiendo una serie de preguntas, que siempre son las mismas pero a las que debes dar una respuesta diferente en cada una de tus obras.

De modo que lo que necesitas conocer es cuáles son esas cuestiones a responder. Por si te lo preguntas, yo las explico, una por una y en detalle, en el Método PEN.

Lo que no te cuentan sobre hacer las cosas en automático

Llámame antediluviano si quieres, pero estoy convencido de que las cosas importantes solo se consiguen de un modo: a base de esfuerzo. Y te lo voy a demostrar:

Toda esta gente que vende la idea de poner tu empresa, tu negocio o tu trabajo “en automático” lo que van a hacer es enseñarte, con mejor o peor habilidad, de lo que dependerá en gran parte el resultado, una serie de acciones que vas a tener que aprender. Eso ya va a requerir un esfuerzo por tu parte. Vas a tener que aprender un nuevo modelo de negocio. Un nuevo método de trabajo.

Y luego vas a tener que aprender otras cosas: copy, marketing de contenidos, técnicas de venta, email marketing, WordPress… Todo eso te llevará esfuerzo, y no durante dos días.

Y además, tendrás que mantener todo eso a lo largo del tiempo.

No te hablan de todo ese esfuerzo porque “hazlo en automático” no es más que una palanca de venta que pretende hacerte ver que puedes ganar más con menos. Y como concepto es genial, aunque engañoso.

La importancia de trabajar por tu sueño de escribir una novela

Mira, todos, absolutamente todos, tenemos sueños. Todos queremos una casa mejor, o un cochazo en el garaje. Todos queremos poder viajar y pegarnos unas vacaciones de puta madre. Y todos queremos conseguirlo de un modo u otro. Los que visitan este blog tienen como sueño, normalmente, escribir.

No, eso no es cierto. Tienen como sueño convertirse en escritores. Ver sus libros en las portadas de los suplementos culturales de los periódicos, que los entreviste Mercedes Milá en su programa sobre libros, o aparecer en Página 2. Quieren ir a la Feria del libro de Madrid (ya os anuncio que estaré allí el tercer fin de semana, así que os espero) y tener colas de gente para obtener una firma.

Eso es con lo que sueña la mayoría de los que vienen a este blog. ¿Pero sabes qué? La mayoría no hace nada por perseguir su sueño. Hay estudios que dicen que el 90% de la gente no logra sus sueños simplemente porque no trabaja para ello.

Esto se explica con facilidad usando la curva del aprendizaje

La curva del aprendizaje muestra que cuando nos entusiasmamos con determinado asunto lo tomamos con mucha energía, con muchas ganas. Sin embargo, no sabemos que en realidad no tenemos la menor idea sobre ese asunto. Simplemente estamos entusiasmados y tú quieres escribir una novela sea como sea.

Por poner un ejemplo fácil: es como cuando te enamoras. Quiero decir que cuando conoces a alguien que te gusta, que te pone, el subidón de hormonas es imparable. Y no importa lo que haya detrás, tú simplemente quieres estar tanto tiempo como puedes con esa persona.

El siguiente paso de la curva del aprendizaje es un bajón importante. Empiezas a descubrir todo lo que hay detrás de ese asunto que te interesa, eso que has querido aprender. Y empiezas a resistirte a lo que estás descubriendo. Porque ahora te das cuenta de que escribir una novela no es simplemente sentarse delante del ordenador y empezar a teclear sin más. Conlleva, entre otras cosas, un esfuerzo, porque no es algo que salga en cinco minutos.

Es cuando te das cuenta de que esa persona que tanto te gustaba, tiene una serie de aristas, que, joder, ya no molan tanto… Es ese punto en el que uno es consciente de lo ciego que estaba, de todo lo que no sabía.

Y aquí es donde el 90% de la gente abandona su sueño de escribir una novela. O decide romper la relación con esa persona que, al principio, tanto le gustaba.

Puedes superar la curva del aprendizaje

Esto es, repito, lo que hace la mayoría de la gente: abandona su sueño ante las dificultades para conseguirlo. Si te has apuntado a algún curso de cualquier cosa, podrás comprobar que hay un grupo importante de personas que abandona el curso justo después de navidad. No es por la navidad, ni por las vacaciones… ¡es porque las cosas no se pueden hacer en automático! Hay que trabajarlas. Y se dan cuenta de que eso les va a requerir un esfuerzo que no están dispuestos a realizar.

Hay alguna gente, dicen los estudios que el 10%, que no se rinde ante eso. Que decide ponerle casta al asunto e intentar superar las dificultades.

Es esa gente que sigue esforzándose por entender los problemas con su pareja e intentar ponerle solución. Porque de verdad les gusta esa persona. Porque quieren hacer su vida con ella.

Porque quieren, de verdad, sacar al escritor que llevan dentro. Y se forman adecuadamente, y estudian, y se esfuerzan, y escriben. Y mejoran. Y entonces, gracias a todo ese trabajo consciente, gracias a que no están dispuestos a escribir una novela en automático, se ven, un día, con su obra en las librerías, contestando entrevistas en prensa y firmando libros en las ferias.

Así que te toca decidir: ¿quieres escribir en automático, o quieres sacar al escritor que llevas dentro?