Seleccionar página

Si os digo «Pierre Boulle» es probable que os sea desconocido. Pero si digo El puente sobre el río Kwai,  a algunos os resultará familiar, aunque seguro que si os menciono El planeta de los simios os resulte muy conocido. çY es que Pierre Boulle es uno de esos escritores que, sin estar especializados en ciencia-ficción, escribieron una historia que se convirtió en todo un clásico del género. Es un caso muy parecido al que vimos el mes pasado al hablar de Jack Finney y su novela Los ladrones de cuerpos.

Pierre Boulle

A mediados de los años 30, Pierre Boulle trabajó en una plantación de caucho en Malasia y durante la Segunda Guerra Mundial fue agente encubierto de la organización británica Special Operations Executive, cuyo objetivo era el espionaje y sabotaje contra los nazis. Esa experiencia le marcó profundamente y le llevó a escribir El puente sobre el río Kwai, cuya adaptación al cine obtuvo siete premios Oscars y contribuyó al inicio de una era dorada del cine norteamericano. Como suele ser habitual en las adaptaciones, la película no es fiel al libro, sobretodo en lo que concierne al final de la historia, que en la novela es muy distinto al mostrado en los cines.

Esto fue un hecho que se repitió años después, cuando se llevó a la gran pantalla la adaptación de su novela menos conocida: El planeta de los simios. En este caso la versión no solo se aleja del texto original en el final si no que ya desde el principio es completamente diferente y también lo es su desarrollo. Por eso, aunque hayas visto todas las películas de la saga y sus respectivas nuevas versiones, te recomiendo su lectura, ya que te sorprenderá.

De Pierre Boulle, que al igual que ocurre con Jack Finney es un autor con una extensa obra literaria, apenas tiene tres o cuatro novelas traducidas al castellano y casi todas descatalogadas a excepción de las dos que se adaptaron al cine.

EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CIENCIA-FICCIÓN: SOCIEDAD Y CIVILIZACIÓN

Podría poner otros ejemplos más evidentes de novelas en las que se reflexiona sobre la sociedad humana, como podrían ser: Un mundo feliz, Metrópolis, La máquina del tiempo, etc. Pero, quizás, El planeta de los simios sea una sátira sobre la sociedad y la civilización en la que vale la pena detenerse y ver como este clásico de la ciencia-ficción cumple con una de las funciones del género, que es precisamente la reflexión sobre el modo en que construimos el mundo a nuestro alrededor y la sociedad sobre la que se sostiene.

 

Las dos novelas más emblemáticas de Pierre Boulle

Las dos novelas más emblemáticas de Pierre Boulle

En la obra de Pierre Boulle, la sociedad de los simios, que en la novela no están viviendo en cuevas si no que viven en una sociedad similar a la nuestra y está situada en otro planeta, un lugar llamado Soror en el que la evolución ha convertido a los simios en la especie dominante y a los humanos en meros animales salvajes incapaces de razonar o hablar.

Es difícil hablar del libro sin desvelar los puntos importantes del mismo, pero trataré de no entrar en detalles para no arruinar la sorpresa a quien se anime a leerla.

Síntesis de El planeta de los simios

Si obviamos la versión de Tim Burton, en las restantes versiones la historia se sitúa en la Tierra y las acciones del ser humano son las que llevan a la destrucción de la civilización humana. Sin embargo, ese no es el caso de la novela original, que transcurre en un planeta lejano. En opinión de Clement Pieyre, encargado de catalogar los manuscritos de Boulle en la Biblioteca Nacional de Francia, la novela es: “…más una reflexión sobre cómo todas las civilizaciones están condenadas a desaparecer. No ha habido error humano. Simplemente, el regreso al salvajismo va a ocurrir de todas maneras. Todo muere”. Desde esa perspectiva parece claro, que Boulle veía la caída de las civilizaciones como un proceso natural en el que, si miramos la historia humana, tarde o temprano los imperios son sustituidos por otros; y como ejemplo tenemos todas y cada una de las civilizaciones antiguas: la sumeria, la egipcia, la romana, etc. que han dominado la Tierra en el pasado y que han acabado por morir y desaparecer, siendo remplazadas por otra nueva.

¿Es ese el destino que le depara a la raza humana? ¿Estamos condenados a morir y desaparecer?

Si echamos un vistazo a los restos fósiles más antiguos, podemos aventurar que el ser humano lleva unos 600.000 años sobre la Tierra. Parece una cifra escalofriante, pero se transforma en nada si lo comparamos con los 160 millones de años en los que los dinosaurios camparon a sus anchas en nuestro mundo. Y a pesar de ello, su reinado acabó por desaparecer.

Y esa parece ser la reflexión del autor al presentarnos una sociedad idéntica a la humana en la década de los años sesenta, no olvidemos que la novela original fue publicada en 1963, con la salvedad de que está compuesta por simios.

La sociedad de El planeta de los simios

En esa sociedad, hay tres status sociales: Los gorilas (militares, policías, etc.), los orangutanes (legisladores, juristas) y los chimpancés (científicos, investigadores). Está división entre las tres especies no es descrita de una forma explícita y absolutista, pero sí que cada una de ellas tiene una presencia mayoritaria en esos cargos.

A diferencia de lo mostrado en las versiones cinematográficas, los simios no viven en cuevas o casas rudimentarias, modificación efectuada para reducir costes en efectos especiales, si no más bien todo lo contrario: habitan edificios modernos, incluso sus ciudades están dominadas por las alargadas figuras de los rascacielos. Además, en la novela original los simios no hablan el mismo idioma que el protagonista y se ve obligado a aprenderlo para demostrar que es un ser inteligente y con consciencia propia. Por otro lado, tampoco van a caballo, si no que conducen coches de combustión interna. Un guiño a esa visión del planeta de los simios tal y como la concibió el autor sería la mostrada en la secuencia final de la versión que Tim Burton rodó por encargo de Disney.

Fotograma de la primera versión de El planeta de los simios, de Pierre Boulle

Fotograma de la primera versión del planeta de los simios de 1963

Y con esa recreación, Pierre Boulle nos quiere recalcar su creencia de que cualquier civilización está condenada a destruirse y ser sustituida por otra que acabará por seguir sus mismos pasos tal y como ha ocurrido a lo largo de la historia con los diferentes imperios que se alzaron sobre la Tierra.

Todo nace y todo muere. Nada es eterno.

La reflexión de Pierre Boulle en El planeta de los simios

Como toda buena historia de ciencia-ficción, El planeta de los simios nos trae una historia cuyo propósito no es otro que el hacernos reflexionar a cerca de la condición humana y nuestro destino como raza y como sociedad. Servir de espejo para que nos muestre esa imagen de nosotros mismos que no deseamos ver.

En esta página de la BBC podéis leer un extenso artículo sobre la azarosa vida de Pierre Boulle: El espía francés que escribió clásicos de Hollywood

Además, existe una entrevista en francés, que la tecnología de YouTube nos permite ver subtitulado, en la que Pierre Boulle recalca que concibió El planeta de los simios como una sátira sobre el ser humano.

La ciencia-ficción suele tener un halo profético, por lo que cabe peguntarnos: ¿La civilización humana va a desaparecer? Y ¿qué especie nos remplazará?