Los primeros estudios sobre los posibles beneficios de la lectura compartida se llevaron cabo en la década de los setenta. La lectura compartida se define como aquella que se realiza entre dos o más personas, preferentemente en voz alta. Por ejemplo, un padre, lector, lee un cuento a su hija, prelectora. También existen grupos de lectura compartida de personas adultas a quienes les gusta un mismo género y colectivos que se reúnen virtualmente para leer un libro en concreto. En este artículo abordaré los beneficios de la lectura compartida en la infancia, ya que es donde mejor pueden observarse.

En la actualidad, nadie duda de la importancia de la lectura y de la comprensión lectora. Es una destreza determinante para el desarrollo de las personas y la adaptación al entorno académico, social y laboral. De hecho, ya se han llevado a cabo trabajos de investigación que demuestran que las destrezas lectoras predicen mayores niveles de atención, habilidades sociales y gestión emocional a largo plazo (ver Claessens, Duncan y Engel, 2009; Duncan y colaboradores, 2007). Los beneficios de la lectura son, por tanto, una realidad ampliamente aceptada por la comunidad científica.

Sin embargo los datos sobre el hábito lector y la competencia lectora son un tanto desoladores. En palabras de Goikoetxea Iraola y Martínez Pereña (2015):

«En el año 2012, cerca de un 20% de niños norteamericanos, un 20% de niños españoles y algo más de un 30% de niños chilenos de 4.º de primaria no alcanzaba un nivel básico de competencia lectora. En cambio, tan solo un 8% de niños norteamericanos, un 6% de niños españoles y un escaso 1% de niños chilenos mostraron un nivel alto de rendimiento lector (OECD, 2013)

Para contrarrestar estos datos, una práctica que ha demostrado ser muy efectiva es la lectura compartida.

Los beneficios de la lectura compartida en el lenguaje oral

Se ha demostrado que la lectura compartida aumenta la comprensión lectora

Desde hace unas décadas, la comunidad científica ha intentado encontrar la forma en la que la lectura puede resultar más beneficiosa, los hábitos que permiten a un niño o a una niña mejorar en competencias que son tan básicas para la inserción en la vida social. A este respecto, los primeros beneficios de la lectura compartida que se han evidenciado empíricamente son aquellos producidos sobre el lenguaje oral y vocabulario receptivo. Los niños y niñas que tienen lecturas compartidas con sus familias adquieren una mayor destreza oral, mejorando su discurso y manteniendo este logro incluso nueve meses después de realizar esta práctica. Pero, ¿basta con leer conjuntamente, o hace falta algo más? ¿Hay algún matiz que haga de la lectura compartida algo más beneficioso?

La respuesta a esta pregunta es sí. La evidencia empírica ha puesto de manifiesto que cuando la lectura compartida es dialógica sus beneficios son mayores y más perdurables. Es decir, si en la lectura compartida las personas comparten apreciaciones, preguntas, opiniones, recuerdos y, en definitiva, interactúan con base en el libro, los beneficios en el lenguaje oral son una realidad demostrada. Ya he comentado que la lectura en sí misma incrementa las competencias sociales y emociones. Ahora, además, sabemos que la lectura compartida suma en estas adquisiciones.

Los beneficios de la lectura compartida en el discurso escrito

Equipos de investigación de distintos países se centraron en los posibles beneficios de la lectura compartida en el discurso escrito, conocido como el conocimiento de lo impreso. Este concepto hace referencia tanto a las nociones básicas de la lectoescritura como a la organización del texto, el interés por el lenguaje escrito y los elementos que lo integran, entre otros aspectos. En este sentido, se sabe que existen beneficios de la lectura compartida en la destreza lectora y escritora, y que promover en la infancia escolar la lectura compartida es más eficiente que otros métodos de enseñanza de la lectoescritura. Los beneficios de la lectura compartida en este aspecto se mantienen incluso seis años después de haber realizado esta práctica.

Los beneficios de la lectura compartida en la comunicación oralLos beneficios de la lectura compartida en la igualdad de oportunidades

Es posible que los efectos y beneficios de la lectura compartida descritos previamente fueran esperables, pero llegados a este punto quisiera hablar de diversidad. Las escuelas son un reflejo de la sociedad y puede hacer dos cosas: transformar esa realidad o perpetuarla. La lectura compartida podría ser una herramienta interesante para la primera opción.

Muchos trabajos de investigación han estudiado las diferencias entre diferentes estatus socioeconómicos respecto a la cantidad y calidad de la exposición al lenguaje hablado, la posesión de libros en el hogar y la frecuencia con la que se realiza la lectura compartida. Las diferencias son significativas y afectan a la competencia lectora y hablada, al ámbito social y emocional y a todas las demás variables asociadas. Los niños y niñas en desventaja social suelen llegar a la escuela con retrasos en el lenguaje oral o incluso con retrasos del lenguaje, con todo lo que ello implica en la adaptación escolar y en el rendimiento académico. Y es que es una realidad que la desigualdad existe y que se refleja también en la escuela.

Un elemento esperanzador en este sentido es que hay estudios científicos que han demostrado que la lectura compartida en la escuela es eficaz para garantizar un adecuado desarrollo del lenguaje en chicos que llegan con un déficit a la escuela. En este caso, no obstante, si se desea mantener los logros, es necesario que la práctica de la lectura compartida sea habitual y no temporal.

Los beneficios de la lectura compartida son una realidad evidenciada empíricamente a muchos niveles del desarrollo del ser humano.

La lectura compartida entre personas adultas

En la actualidad, la lectura compartida se ha popularizado, tanto entre clubes lectores como en grupos de redes sociales. En ellos, las personas acuerdan leer un mismo libro sobre el cual van intercambiando apreciaciones, impresiones y opiniones. Y este fenómeno tan positivo se da también entre personas adultas. De sus efectos, quizá hablemos más adelante. Por ahora, le pregunto: ¿Y ustedes? ¿Practican la lectura compartida?

¡Cuenten su experiencia!