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Arthur Conan Doyle está irremediablemente unido al personaje de Sherlock Holmes. Es innecesario decir que, de hecho, el personaje le comió la tostada al autor, que es mucho más famoso Sherlock que su creador. Porque, de hecho, hay un pequeño secretillo: el creador del detective más famoso de la historia quería que se le recordara por otro asunto. Y por eso hoy quiero hablaros de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle, como género cultivado por el autor y no como obra única.

Un apunte sobre la juventud de Arthur Conan Doyle

Lo cierto es que Arthur Conan Doyle comenzó a escribir, o mejor dicho, a publicar, relativamente joven. Y, como siempre sucede, las personas que lo rodeaban terminaron marcando su obra. Deja que me explique:

Arthur comenzó a estudiar con la ayuda de sus tíos. Su padre, de hecho, era un borrachín que poco aportaba a su casa (si bien ilustró Estudio en escarlata, la primera novela en la que aparece Sherlock) y su madre tuvo que ganarse la vida alquilando las habitaciones de la casa.

En sus estudios de medicina, Arthur conoció a Joseph Bell. Este no era solo profesor de medicina en la universidad. Fue uno de los precursores de lo que hoy conocemos como medicina forense. Precisamente su carácter analítico sirvió de apoyo para la creación de Sherlock. Esto es lo que se llama “Autor implícito”: los escritores siempre tratamos en nuestras historias cosas que nos atañen muy de cerca.

Los primeros escritos de Arthur Conan Doyle

El joven Arthur continuó con sus estudios de medicina. Se embarcó como cirujano en un ballenero y cruzó el Ártico. Concluyó sus estudios de medicina con veintidós años. Pero mientras estudiaba comenzó a escribir historias, y dos años antes de que se graduara como doctor ya había publicado su primer relato, El misterio del valle Sasassa, en un periódico de Edimburgo.

Con veintitrés años, Doyle montó su propia consulta de oftalmología en Londres. No obstante, tal como contó él mismo en su biografía, nadie entraba a la consulta. Según sus propias palabras, esto le vino muy bien, porque así tuvo tiempo para dedicarse a escribir.

Retomando lo del autor implícito, como no podía ser de otra forma, sus primeras historias se basan en su experiencia en las expediciones marítimas en las que participó (volvió a enrolarse tras terminar sus estudios y viajó a África). Se titulaban El capitán del Estrella Polar y Declaración de J. Habakuk Jephson. Y ya mostraban que le atraían las historias de aventuras (muy en boga en la época, y ahí esta si no Julio Verne)

Pero no dejaba de lado el misterio, y escribió también en esta época El misterio de Cloomber.

La aparición de Sherlock Holmes

Así llegó el famoso detective, al que, por cierto, Arthur nunca tuvo en gran estima.

Joseph Bell no fue solo su profesor, sino que eligió a Doyle para que lo asistiera mientras atendía pacientes. Esto le dio la oportunidad de ver las extraordinarias capacidades de deducción de su mentor. Por ejemplo, podía fijarse en el modo de caminar de una persona para discernir que era marinero; a continuación, buscar tatuajes que pudieran indicarle por dónde había viajado, fijarse en su acento para saber su procedencia y observar las manos para, en base a los callos que presentara, acertar con su trabajo.

Por supuesto, esto convirtió a Doyle en ¡el doctor Watson!, ese médico que ayuda en sus investigaciones a un personaje que está muy por encima de sus capacidades. Quizá fuera precisamente ese sentimiento de inferioridad el que le impedía tener una mejor relación con el personaje de Sherlock; el motivo, al fin y al cabo, de que no le tuviera demasiada estima.

Pero si algo le dolía a Arthur era que la gente se fijara más en Sherlock que en él mismo. Se enviaban decenas de cartas a la ficticia dirección del detective para que enviara sus casos, y cuando alguien lo reconocía por la calle, lo llamaba “Mr. Holmes”. Esto le enervaba y lo ofendía, porque lo que Arthur realmente quería era que se le reconociera por su otra obra. Una que consideraba mucho más importante y de calidad.

Las novelas históricas de Arthur Conan Doyle en la Edad Media

Arthur era un auténtico apasionado de la historia. Dedicaba gran parte de su tiempo a leer y estudiar sobre esta materia. Y cuando uno siente pasión por algo, y además escribe, termina escribiendo de aquellas cosas que le apasionan. De nuevo, el autor implícito.

No obstante, le costó un poco dar el paso y la primera de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle no vería la luz hasta dos años después de que se publicara Estudio en escarlata, concretamente en 1889.

Mica Clarke. La primera de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle

Mica Clarke fue la primera novela histórica de Arthur Conan Doyle. En ella, Arthur se introduce en la historia de Inglaterra, pero como buen novelista histórico, no trata un tema muy conocido, como la Guerra de los 100 años, o la de las Rosas. No. Arthur se fija en un momento histórico poco conocido para novelarlo: la rebelión de Monmouth, ocurrida en 1685.

Este episodio ocurrió cuando James Scott, duque de Monmouth e hijo ilegítimo de Carlos II, muerto en febrero de ese mismo año, intentó derrocar a su “mediotío”, el rey Jacobo II que había heredado el trono a la muerte de su hermano.

El trasfondo religioso es importante aquí: Jacobo era católico, y ya sabemos que en Inglaterra el “papismo” no era precisamente bien recibido.

No hace mucho que se ha publicado esta novela en español. Es una novela histórica poco conocida. No ocurriría lo mismo con la segunda novela histórica de Arthur Conan Doyle.

La compañía blanca. La segunda novela histórica de Arthur Conan Doyle

En La compañía blanca, Arthur retrocede un poco más en el tiempo y se marcha hasta el s. XIV. En este caso, Doyle sí enmarca la historia dentro de un conflicto más reconocido, la Guerra de los cien años que comentábamos hace un momento. Pero, una vez más, muestra sus dotes para encontrar una buena historia cuando desarrolla los acontecimientos… ¡en España!

La compañía blanca. Una de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle

 

La compañía blanca cuenta la historia de una brigada de arqueros, centrando la acción en tres amigos, que acompañan al Príncipe Negro durante su participación en la primera Guerra Civil desarrollada en España entre los partidarios de Pedro I y Enrique II.

Sir Nigel. Tercera novela histórica de Arthur Conan Doyle

Doyle tardó muchísimo tiempo en publicar esta obra. Habían pasado diecisiete años desde la publicación La compañía blanca cuando por fin llegó al público.

Novelas históricas de Arthur Conan Doyle. Sir Nigel

En ella, el personaje principal es Sir Nigel (obvio). No era un desconocido, ni para el autor ni para el público, puesto que era uno de los personajes principales de La compañía blanca. Lo que hoy llamaríamos un Spin-off.

Nigel es aquí un joven soldado, escudero de la mano derecha del Príncipe Negro.

Los refugiados. Novela histórica de Arthur Conan Doyle situada en Francia

Como voy a mencionar más adelante, Arthur sentía perdición por todo lo relativo a Francia. Los regufiados es una novela que el autor sitúa en el s. XIV, justo en pleno apogeo del conflicto hugonote.

Las novelas históricas de Arthur Conan Doyle en época napoleónica

No es de extrañar que la época napoleónica interesara al joven Arthur, al fin y al cabo, nació poco después de que Napoleón muriera. Por tanto, es normal que escribiera varias obras ambientadas en ese tiempo: varios relatos y una novela con un protagonista único: Étienne Gerard.

Antes de tratar el tema de Étienne Gerard, es importante hacer notar que, sin apartarse de época napoleónica, Doyle publicó una obra previa, La gran sombra. Se sitúa en la frontera entre Inglaterra y Escocia, pero hasta donde he podido comprobar, no está traducida al español.

El brigadier Gerard, protagonista de relatos históricos de Arthur Conan Doyle

Regresando a Étienne Gerard: se trata de un brigadier francés del que se nos desgranan sus aventuras. Es interesante notar que, a pesar de ser enemigo natural de Inglaterra, las historias se cuenten desde el punto de vista del francés, y es que el propio Doyle confesó ser francófilo.

Estas historias tienen las características propias del género: aventuras, romances, peligros, villanos malvados…

Relatos históricos de Arthur Conan Doyle

Además de sus novelas históricas Arthur Conan Doyle nos regaló un buen número de relatos en los que prima la aventura. Creó un personaje, un pirata cruel y feroz llamado Sharkey al que le dedicó un buen número de historias.

Doyle no se quedó solo en época medieval. Su amor por la historia lo llevó hasta la antigüedad. Escribió sobre la última legión romana en Britania, sobre el emperador Máximo, los hunos…

Los intereses de Doyle fueron mucho más allá de su famoso detective, que terminó comiéndole tanto la moral que terminó por matarlo, aunque tuviera que resucitarlo años después por la presión del público.

Arthur amó la historia (tanto como amaría también el espiritismo, tema al que le dedicó una buena cantidad de trabajos, aunque eso quede para otro momento y, quizá, para otro lugar). Y tal vez, si quieres conocerlo en su verdadera faceta de escritor (él mismo pensaba que Sherlock era lo peor de su obra) deberías leer las novelas históricas de Arthur Conan Doyle.