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En el artículo anterior os hablaba de los aedos griegos y cómo estos acompañaban sus narraciones con música para memorizar los versos. En el presente artículo voy a ir un poquito más allá en el tiempo para adentrarnos en las funciones de los druidas de los pueblos célticos y la figura del bardo medieval y cómo eran sus creaciones narrativas, por ejemplo: el lay bretón.

Los druidas de los pueblos célticos

Los druidas como antecedente del bardo medieval

Druida

Existen varios sentidos en torno al término «celta» y ahora se utiliza sobre todo respeto a una identidad lingüística. Sin embargo, aquí tomaremos como referencia las entidades étnicas anteriores al siglo V a. C. que Herodoto señaló en sus escritos y cuyos territorios se extendían por  los actuales: islas británicas, Francia, en la región de Bretaña; España, en Galicia, Cantabria y Asturias; y Portugal, en la región de Minho.

Estos clanes contaban con una clase de elevado rango dentro de su sociedad: los druidas de los pueblos célticos. Existen numerosos testimonios entre los autores latinos y griegos sobre ellos.  El historiador griego Diodoro de Sicilia (siglo I a. C.) y narrador de la batalla de las Termópilas afirma que el mejor combatiente de uno de los clanes celtas avanzaba ante las líneas enemigas antes del combate y retaban al más valeroso de sus oponentes a combate singular blandiendo sus armas para aterrorizarlo. Antes de que comenzara la lucha, se entonaba un canto a las alabanzas del que va a combatir y burlarse del enemigo para así desmoralizarlo. El encargado de hacerlo era el bardo de la tribu. Una vez vencido el enemigo, se le cortaba la cabeza y se la ataba al caballo para regresar a su clan y mostrarla como botín de guerra. Entonces el bardo entonaba una plegaria sobre el muerto y una canción de victoria.

Diodoro no solo habla de los bardos, sino de toda la clase druídica.

Los druidas de los pueblos célticos estaban especializados según las tareas que realizaban

  1. Reunión de druidas, antecesores del bardo medieval

    Reunión de druidas

    Druidas: se ocupaban de los temas religiosos propiamente dichos. Los celtas eran politeístas y rendían culto a la naturaleza.

  2. Adivinos: Ejercían su arte mediante la observación del vuelo y el grito de las aves y las víctimas de sacrificios.
  3. Bardos: Quienes memorizan el legado druídico: historia de los clanes, ciclos naturales, leyes y demás información importante.

Diodoro advierte el gran respeto de los galos por estos hombres especiales, no solo en tiempos de paz, sino en las cuestiones de guerra como mediadores entre contendientes. Diodoro hace mención específica del papel de los poetas para poner de relieve que incluso en época de violencia, los guerreros cedían antes la belleza.

No solos Diodoro nos habla de los druidas de los pueblos célticos. El poeta latino Lucano, (39-65 d. C.) en su Pharsalia alude a ellos marcando la separación entre los druidas como encargados de la función sacerdotal y los bardos como depositarios de la función que podríamos llamar literaria. En su texto, Lucano identifica a los uates con los bardos: la clase poética que realiza la función de cantar alabanzas de los héroes muertos, mientras que para los sacerdotes del más alto nivel, a los que llama simplemente druidas, mantiene la función religiosa, además de la especulación de tipo teológico.

La función del bardo se basa en los antiguos narradores orales de los que ya hemos hablado en este artículo sobre la prehistoria. Además de trasmitir el legado de un pueblo de forma oral, los jefes del clan los utilizaban para alabar sus genealogías a través de los héroes y leyendas, además de mantener vivos los rituales del resto de clases druídicas. Parece que cada categoría podía instruir a sus propios discípulos mediante un aprendizaje largo y complejo.

Con la llegada de cristianismo, los druidas desaparecieron junto con su religión paganas, pero permanecieron los otros dos tipos (uates y bardos), apartándose de su función religiosa y convirtiéndose en otra cosa (poetas, relatistas… )

El bardo medieval

Bardo medieval

Bardo medieval

Hemos visto que toda la sociedad de los druidas de los pueblos célticos cambió con la llegada del cristianismo y su evolución hacia el medievo.

En este nuevo sistema social en el que los druidas como clase sacerdotal no tenían cabida, se mantuvo una élite culta que se encargaba de la actividad literaria e intelectual, aprovechando la formación de aquellas clases celtas: el bardo medieval.

Esta élite culta a la que nos referimos como «bardo medieval» no solo copaban la literatura, sino cualquiera actividad intelectual. Se componía de poetas o narradores de historia, pero también de juristas, genealogistas, etc… Toma diferentes nombres según las regiones que consultemos, por ejemplo: filid en Irlanda y bardos en Gales. Los filid que se ocupaban del estudio de la ley recibían el nombre de brehons y constituían el consejo que asesoraba a los reyes y que ejercía funciones judiciales cuando había que arbitrar un litigio. Las misma especializando se daba en Britania entre los bardos.

Como el bardo medieval bebía de las fuentes de aprendizaje druídicas, su aprendizaje fue durante mucho de forma oral, y su actividad también. Después de un tiempo y debido a la influencia de la literatura latina y otras literaturas vernáculas europeas este legado comenzó a ponerse por escrito. Los textos medievales señalan que eran necesarios largos años de especialización y un complejo sistema de aprendizaje a fin de dominar el material necesario par desempeñar su función y gozaban de un gran prestigio social y una situación legal de especial privilegio, como atestiguan las leyes galesas e irlandesas. En el Gales medieval sus miembros poseían una posición legal equivalente a la de los sacerdotes, herencia de la situación que se haba dado en la antigüedad.

Los filid irlandeses medievales eran formados en escuelas especiales llamadas filidecht y se dice que su aprendizaje duraba 12 años. No hay referencias a escuelas de bardos mediavales en Gales en los textos, pero las leyes galesas se refieren a los privilegios de que gozaban los estudiantes que se instruían con un penkerdd o «jefe de bardos», como lo era por ejemplo el poeta llamado Rhys Nanmor. Entre los filch y los bardos medievales existían diferentes jerarquías: el ollam y el penkerdd eran los miembros más destacados entre los filid y los bardos respectivamente. Los aprendices debían pasar a la posición de ést o «el bardo que ha ganando una silla».

Las creaciones de los druidas de los pueblos célticos y del bardo medieval

Los druidas de los pueblos celtas mantenían rasgos comunes en todo su territorio, aunque con matices dependiendo de zonas concretas. Esta clase culta de raíz no latina, que existió durante toda la Edad Media, presentaba rasgos comunes en todos los territorios célticos, aunque con matices, claro está, en las distintas zonas. Por ello su legado literario muestra unas mismas características básicas en cuanto a su estructura, funciones y conceptos. La comunidad cultural entre los diversos pueblos celtas propició contactos constantes entre las literaturas galesa e irlandesa. Durante la época druídica, hemos visto que las creaciones eran pasadas de una generación a otra de forma oral. Y por ello no tenemos literatura escrita hasta que llegaron los bardos medievales y comenzaron a transcribir esas obras por escrito.

Los textos que se conservan provienen ya de la Edad Media, pero muchas de estas obras tienen una gran base de las obras originadas en épocas mucho más antiguas. Ya que los bardos debían memorizar los ciclos mitológicos y épicos de forma exacta y no se permitían innovaciones más allá de las accidentales. Era una literatura muy estereotipada, de técnica y lenguaje complicados.

Pondremos como ejemplo el lay bretón. Se trata de una forma de romance literario medieval breve (entre 600 y 1000 versos) sobre amor y caballería escrito sobre 1170-1180. Se aderezan con ingredientes sobrenaturales o de los cuentos de hadas de inspiración céltica (basadas en su mitología).

El lay bretón como ejemplo del bardo medieval

Lay bretón

El lay bretón más antiguo se trata de una obra llamada «Lai du cor». En él se cuenta una historia enmarcada en la corte del rey Arturo.

Se conoce la existencia de layes anteriores de origen celta más líricos en estilo a través de referencias de otros layes posteriores, pero los más antiguos no han sobrevivido al paso del tiempo. Se cree que estos eran introducidos por un resumen narrativo para poner en escena la canción. Así que estaban perfectamente estructurados. Estos resúmenes fueron la base de los layes narrativos posteriores.

 

Hasta aquí esta pequeña aproximación a otros narradores orales profesionales de la historia. ¿Te ha resultado interesante? ¿Tienes algo que añadir, aportar, rebatir? ¡Te espero!