La mayoría conocéis la historia de La Mosca a partir de la versión de 1986, que realizó el veterano director David Cronenberg y fue protagonizada por Jeff Goldblum. El caso es que esta película es una revisión del clásico de 1958 dirigida por Kurt Neumann, interpretada por David Hedison, Patricia Owens y Vincent Price, cuyo guion fue escrito por James Clavel (autor de la conocida novela Shogun) basándose en una historia corta de George Langelaan.

Tanto la versión de 1958, como la del año 1986 contaron con sus respectivas secuelas, que cosecharon cierto éxito pero nunca alcanzaron a las cintas iniciales.

La película de Kurt Neumann es una adaptación bastante fiel de la historia planteada por Langelaan en el texto original. Al igual que otros autores de los que he hablado en pasados artículos, la obra de este escritor no ha sido reeditada en español desde hace varias décadas, por lo cual, hallar el libro Relatos del Anti-Mundo, una antología que incluye la historia corta de La Mosca, solo es posible en el mercado de libros de segunda mano.

Otro autor que podemos añadir a la lista de los grandes clásicos desconocidos y olvidados.

 

George Langelaan, autor de La Mosca

George Langelaan

 

George Langelaan

Curiosamente, Langelaan fue espía y agente encubierto en la Francia ocupada por los nazis y en sus memorias cuenta que su rostro fue modificado mediante cirugía plástica por tener unos rasgos muy llamativos. Fue sometido a esa operación antes de saltar en paracaídas sobre Francia y contactar con la resistencia. Durante una misión secreta fue capturado por los nazis y encerrado en un campo de prisioneros al sur del país galo, del que escapó el 16 de julio de 1942.

La mosca, película de 1958

Edición en DVD de film de 1958

Tras la Segunda Guerra Mundial se especializó en escribir relatos de ciencia-ficción que eran publicados en la revista Playboy. En el ejemplar de junio de 1957 se publicó el relato de La Mosca y un año más tarde se hizo la primera película. A esta le siguieron dos secuelas: El Regreso de la Mosca y La Maldición de la Mosca. En 1986 se estrenó la versión de Cronenberg, que tuvo una secuela con el título: La Mosca II. Como colofón, en 2008, el propio Cronenberg convirtió la historia en una opera, que retoma la ambientación y escenario de la versión de 1958.

Un relato que ha dado mucho juego y que seguro que tarde o temprano producirá nuevas interpretaciones de esa historia.

Película La mosca, de David Cronenberg

Cartel del film de Cronenberg de 1986

 

¿Qué tiene de especial La mosca como historia de terror y ciencia ficción?

Para comprenderlo debemos borrar de nuestra mente lo que sabemos de ella y enfrentarnos a su lectura como lo debieron hacer los lectores en 1957. Eso nos permitirá ver el modo en que su autor jugó al plantar elementos cruciales al inicio de la historia.

Su planteamiento inicial es el de una historia policiaca. Una mujer supuestamente ha matado a su marido aplastándolo con una prensa hidráulica. La dama en cuestión parece estar obsesionada con capturar viva a una mosca muy peculiar, pues su cabeza es blanca. Y aquí tenemos ese dato clave para explicar lo ocurrido, aunque el autor juega a despistarnos al hacer que los personajes que conducen la investigación concluyan que la presunta asesina ha perdido el juicio.

A medida que avanzamos en la lectura de la historia, el mismo elemento aparece mencionado en repetidas ocasiones, todas ellas vinculadas a la sospecha de que la mujer está completamente fuera de sus cabales. Finalmente, la sospechosa decide contar lo ocurrido escribiéndolo en una extensa confesión. Ahí es cuando el autor nos revela que el difunto era un científico que trabajaba en varios proyectos para el ministerio de defensa. Uno de esos inventos consistía en teletrasportar materia de un sitio a otro por medio de unas cabinas. El invento funciona tan bien que el científico decide probarlo en sí mismo varias veces. En una de esas teletrasportaciones se cuela una mosca dentro de la cabina con lo que durante el proceso se intercambian partes del insecto en el humano y viceversa. Y aquí es donde el lector exclama: «AAAAAH. Por eso busca la mosca de la cabeza blanca».

Lograr una reacción parecida en el lector debe ser nuestro objetivo al presentar un elemento crucial al inicio de nuestra historia. Para ello, tal y como hace George Langelaan en su relato, debemos jugar al despiste, usando para ello a los demás personajes y que estos le resten importancia a ese elemento. En el caso que nos ocupa, el título de la obra ya nos sugiere que tiene bastante peso en la trama.

Versión operística de La Mosca

La mosca en su versión de ópera.

 

CHEJOV: LA FAMOSA PISTOLA Y SU IMPORTANCIA.

Aunque en esta ocasión no es realmente un objeto, y en este punto hay que aclarar que si bien algunos escritores consideran que la Pistola de Chejov solo puede ser un objeto, otros en cambio argumentan que puede ser un objeto, un personaje o incluso un comentario, la mosca en sí cumple con ese propósito. ¿En qué consiste La pistola de Chejov?

Su función consiste en presentar un objeto al principio de la historia. En apariencia no tiene importancia o relevancia sobre la trama y su desarrollo. Pero al llegar al momento del clímax, se revela que dicho objeto es de suma importancia en el desenlace. Veamos el mismo ejemplo que presentó el propio Chejov: “Si tienes un rifle colgando de la pared en la primera escena de la obra, este deberá ser disparado en el último acto”. Bien, con ello el ruso quiere decir que, si hablas de esa, arma tarde o temprano algún personaje tendrá que usarla, de lo contrario mejor no digas que hay un rifle porque será solo relleno.

Este suele ser un recurso usado con frecuencia en las novelas de fantasía épica en la que el protagonista, o alguno de sus compañeros, lleva consigo un colgante que recibió de su madre antes de fallecer o de algún mentor. A lo largo de la historia, ese colgante no parece ser más que un modo de recordar ese ser querido ya desaparecido, pero en el momento más crítico se revelará como un objeto de poder o como prueba del linaje noble del que realmente procede dicho personaje.

La dificultad de la pistola de Chéjov

Lo realmente difícil es lograr despistar al lector y usar este recurso sin que sea evidente su importancia en la resolución de la aventura. No obstante, se puede camuflar entre varias descripciones como si ese elemento no fuera más que un objeto decorativo o algo parecido y hacer que el lector no le dé importancia para luego poder sorprenderlo al mostrarlo con toda su fuerza. Un ejemplo que podemos ver en la película Aliens: en una escena inicial, Ripley se ajusta un exoesqueleto para cargar cajas pesadas, al final de la película el exoesqueleto resulta crucial durante su enfrentamiento con la Reina.

Una de las utilidades de la dichosa pistolita del cuentista ruso es corregir un Deus Ex Machina de nuestra historia al hacer la revisión del texto. Basta con añadirlo al inicio de la historia y eliminamos que la resolución parezca salida de la nada.

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Enlaces a las películas y libros de la mosca referidos en el artículo

La mosca (1958) de Kurt Neumann )

The Fly (1986) de David Cronenberg

Relatos del Anti-Mundo de Geroge Langelaan