En el artículo anterior, comenzaba afirmando que la tristeza es una emoción que nos acompaña desde el inicio de nuestro nacimiento . Podemos experimentarla en un amplio abanico de situaciones. Por ejemplo, cuando recorremos la ciudad deseando tomar nuestro helado favorito y no lo encontramos, o cuando vivimos una situación verdaderamente trágica que cambia por completo nuestra vida. En esta publicación voy a abordar el segundo caso: cómo afecta la tristeza al personaje y qué estrategias de afrontamiento existen para gestionar lo ocurrido.

Las estrategias de afrontamiento para mostrar cómo afecta la tristeza a tu personaje

Las estrategias de afrontamiento son las conductas que llevamos a cabo para gestionar una situación determinada: ruptura amorosa, accidente, enfermedad, maltrato… O a un pasado herido emocionalmente. Os planteo un par de preguntas: ¿Cuántas veces hemos leído o escrito una historia en la que hablemos de cómo afecta la tristeza a tu persona, un personaje marcado por estas experiencias? ¿Y cuántas veces has tenido en cuenta los efectos que ello produce en las actitudes y creencias de los personajes, a corto y largo plazo, con coherencia?

Un ejemplo de cómo afecta la tristeza a tu personaje: la infancia difícil

Una infancia difícil, en el entorno científico, se denomina adversidad infantil. Siguiendo la definición de los investigadores Thomson y Jaque , es un término que incorpora múltiples formas de abuso, negligencia y desafíos familiares, lo que puede llevarnos a tratar el tema de cómo afecta la tristeza a tu personaje. Pero ¿a qué nos referimos con abuso, negligencia y desafíos familiares?

El abuso es toda acción intencionada que conlleva un daño físico, emocional o sexual en la persona, normalmente un menor de edad. La negligencia, por otra parte, es todo daño no intencionado, causado más bien por desconocimiento, que tiene como consecuencia el abandono físico o emocional del bebé o niño que han de cuidar. Finalmente, encontramos los desafíos familiares, que incluyen situaciones tan diversas como la pobreza, un divorcio complicado, una separación problemática, una enfermedad mental familiar, la drogodependencia, la violencia intrafamiliar de cualquier tipo, tener un familiar encarcelado…

La infancia difícil afecta a tu personaje. Debes mostrarlo adecuadamente

Todas estas situaciones reflejan una infancia difícil que, en ocasiones, tiene su eco en la edad adulta. Con frecuencia, coexisten múltiples formas de adversidad, por ejemplo, una situación de pobreza puede sumarse a una enfermedad mental, o viceversa, e incluso a un abuso de sustancias o drogas. Dependiendo del tipo y número de adversidades, la persona se verá más o menos afectada a largo plazo.

No es necesario que la persona sufra en sus carnes, como se suele decir, la adversidad en cuestión. Ser testigo de estas situaciones también puede dañar el desarrollo a nivel neurológico, físico, emocional y psicológico . Por tanto, si queremos crear una historia de vida para nuestro personaje marcada por una infancia difícil, se han de conocer la inmensidad de adversidades que pueden afectarnos a nosotros, las personas, y por tanto a quienes leerán nuestras historias. Recuerda que el vínculo entre personaje y lector es importante.

Cómo afrontamos esa infancia difícil

Además del popularizado término de resiliencia, que probablemente conozcas, existen las llamadas estrategias de afrontamiento. Esto es: cómo las personas aprendemos a enfrentarnos a la adversidad, cómo aprendemos a hacerlo y, por tanto, cómo lo haremos en adelante. Las estrategias de afrontamiento están estrechamente asociadas con los rasgos y disposiciones de la personalidad, por lo que deben ser coherentes con los rasgos de personalidad que mencionábamos hace unos meses .
Cómo afecta la tristeza a tu personaje y la forma en la que se enfrenta a las situaciones
Fundamentalmente, los individuos respondemos a un evento estresante en el momento en el que nos acercamos (pelear) o nos retiramos (huir). Dependiendo del contexto, cualquiera de las tácticas es adaptable y asegura la supervivencia. No obstante, los avances de la investigación en este campo han arrojado información interesante y útil como, por ejemplo, que se han identificado tres estrategias de afrontamiento principales: orientadas a la tarea, orientadas a la emoción, orientadas a la evasión.

Siguiendo las explicaciones de Thomson y Jaque, las estrategias orientadas a tareas incluyen la identificación de problemas, la búsqueda de soluciones para resolver el problema y la movilización de esfuerzos para lograr una resolución. Esta forma de afrontamiento también se considera solución de problemas u orientada a la acción, y se considera la estrategia más eficaz y adaptable para manejar eventos estresantes.
Todas las personas que han afrontado las adversidades, grandes o pequeñas, en la infancia con esta estrategia y han resuelto el problema con éxito, aprenden que esta actitud es la que funciona para afrontar las dificultades o el estrés. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones, el desequilibrio de poder (entorno-niño, adulto-niño) imposibilita que dependa del menor de edad resolver la situación y, por tanto, suele fracasar en su intento.

Cómo afecta la tristeza a tu personaje: cuando la respuesta es la emoción

A diferencia de la estrategia orientada a la tarea, una estrategia orientada a la emoción se identifica como una táctica poco eficiente de afrontamiento. Por lo general, implica estados emocionales negativos abrumadores como el miedo, la vergüenza, la culpa, ansiedad, enojo o desesperación que interfieren con la reducción del estrés. Las personas que asumen una estrategia orientada a la emoción se preocupan por los estados de sentimientos negativos y no pueden explorar activamente soluciones orientadas a la tarea para satisfacer las demandas del factor estresante. La participación en esta forma de afrontamiento eventualmente compromete el bienestar mental y físico y a menudo se asocia con psicopatología.

La emoción como respuesta a la tristeza

Una persona con depresión, distimia, trastorno por estrés postraumático o cualquier otra afección relacionada con un pasado adverso, asume unas actitudes de afrontamiento que han de ser coherentes entre sí y con su propio sistema de valores y creencias. Si queremos dar realismo a nuestro personaje, el cual se encuentra en esta situación, debemos consultar con expertos que puedan orientarnos al respecto.
Cuando pienso en esto me gusta poner el ejemplo de las novelas históricas. En ellas, el autor debe documentarse para que la historia tenga robustez, sea creíble y coherente. Del mismo modo, debemos ser rigurosos a la hora de afrontar el ámbito social y emocional de nuestros personajes (ciencias sociales) o posibles patologías que vayamos a incluir (ciencias de la salud).

Huir de los problemas

La tercera estrategia de afrontamiento, orientada hacia la evitación, incluye comportamientos como la distracción social o la diversión. En definitiva, supone alejarse de la situación estresante o adversa, ya sea huyendo, literal y definitivamente, o pasando la mayor parte del tiempo en otros entornos con personas distintas.

Por ejemplo, una persona que sufre maltrato en el hogar o es testigo de violencia machista, escapa habitualmente de casa para salir con compañeros, beber alcohol o tener encuentros sexuales. O bien escapa de casa para perderse por los rincones de la ciudad en la que vive y sumarse a los eventos sociales y culturales que vea, con el fin de no pensar en los problemas que le rodean. Y como eso le genera placer y bienestar, aunque sea brevemente, lo asume como una estrategia útil. Sin embargo, esta estrategia de evasión no ofrece soluciones para enfrentar la condición estresante, por lo que suele ser habitual que lleve a la persona a un estado de angustia mayor.

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Como veis, dependiendo de cómo aprendemos a lo largo de nuestra vida a afrontar las adversidades, graves o leves, así actuamos en la edad adulta. Por ejemplo:

• Un personaje que huyó, estará marcado por esa estrategia de afrontamiento en la edad adulta. Cuando se le presente una situación estresante, es probable que evite a toda costa enfrentarse a ella.
• Un personaje que es testigo de violencia, denuncia y resuelve así su situación estresante, aprenderá que eso es lo que funciona.
• Un personaje que denuncia y, pese a ello, no se resuelve su problema, puede asumir una estrategia orientada a la emoción, y venirse abajo ante situaciones estresantes en la edad adulta.

Conocer las estrategias de afrontamiento nos ayudará a darle realismo a nuestros personajes.

La ciencia ha hablado. ¡Escuchemos, escritores!