¡Hola a todos! Espero que estéis listos para leer este artículo sobre Elantris, en el que ilustraremos cómo triunfar con una primera novela de fantasía.

Y leed sin miedo este artículo, puesto que voy a darlo todo por evitar los destripes de la trama. Es inevitable que tenga que mencionar algunos sucesos de la historia, pero prometo no exponer nada crítico. Malditos spoilers

¿Y qué es Elantris? ¿Y por qué? ¿Y de quién es? ¿Y cómo es él? ¿Y a qué dedica el tiempo libre?

Elantris es la “opera prima” de Brandon Sanderson, un prolífico escritor de fantasía épica moderna que se ha convertido por méritos propios en uno de los referentes actuales de la literatura fantástica a nivel mundial junto a otros autores como George R. R. Martin, J. K. Rowling, Joe Abercrombie, Patrick Rothfuss, Robert Jordan o Terry Pratchett.

Elantris, o como triunfar con tu primera novela de fantasía

Volviendo al tema: ¿no os suena el nombre del autor? En realidad no me extraña. El propio Tolkien, en su época, fue considerado un escritor de libros para niños y sólo con el paso de los años, tras la publicación de El señor de los anillos, fue creciendo su fama, su legado y su influencia en generaciones posteriores de autores.

El tiempo dirá si alguno de estos escritores que he mencionado tendrá una influencia parecida en generaciones venideras.

Entonces, ¿quién es Brandon Sanderson?

Nacido en 1975, este estadounidense es autor de sagas de fantasía épica ampliamente aclamadas por crítica y público, como pueden ser Nacidos de la bruma o El archivo de las tormentas.

Brandon Sanderson

Brandon Sanderson

Tiene una capacidad creativa asombrosa: normalmente lleva en paralelo entre tres y cinco proyectos, tal y como puede verse en su propio sitio web. Y todo lo que escribe recibe más y más críticas positivas. Una fiabilidad impresionante…

¡Daos prisa! ¡Entre Stephen King y él van a agotar todas las ideas del mundo!

Además, ha sido galardonado con muchos premios de género, entre los que destaca el Premio Hugo a la mejor novela corta en el año 2013 por El alma del emperador. Vamos, que el muchacho no es manco, precisamente…

Y por si esto fuera poco, fue elegido por la familia de Robert Jordan para finalizar la saga que este malogrado autor dejó inacabada: La rueda del tiempo. ¿Que por qué eligieron a Sanderson para cerrar la saga? En primer lugar porque ya desde sus primeras obras demostró su potencial como autor y, en segundo lugar, porque es un fan confeso de la obra de Jordan, habiendo llegado a manifestar que ha leído cada uno de los libros de la saga ¡trece veces! Y no penséis que se trata de cuatro o cinco volúmenes… No, no, no. Cuando propusieron a Sanderson que acabase la obra, la saga contaba con diecisiete libros. Y Sanderson cerró, parece que de una forma impresionantemente redonda, con los tres volúmenes finales, dejando la cifra total en veinte novelas. Casi nada…

Y, encima, imparte clases sobre teoría narrativa en talleres literarios. ¿Es que no duerme?

¿Qué mejor manera, entonces, de sumergirnos en el mundo de la creación de literatura fantástica que analizando la primera novela publicada por un autor emergente, prestigioso, admirado e, incluso, premiado?

Hagamos notar también que Elantris fue la primera novela que publicó Sanderson pero fue la sexta que escribió. De ahí el entrecomillado “opera prima” de unos párrafos más arriba. ¿Qué implica y qué significa esto? Ante todo, significa que hay que perseverar, insistir, trabajar duro y no tirar nunca la toalla. En vez de iros a llorar a un rincón, analizad con ojo crítico lo que habéis escrito e invertid aún más esfuerzo en mejorar estas obras o en escribir otras que las superen. Y, si no sabéis cómo hacerlo, que no se os caigan los anillos al buscar formación a este respecto. ¡Nadie nace sabiendo! El propio Brandon Sanderson cursó en 2005 un máster en literatura creativa, tras el que escribió Elantris, que sí fue publicada. ¿Casualidad o causalidad? Yo me inclino por la segunda opción.

A efectos prácticos, Elantris es la primera obra que Brandon Sanderson escribió tras finalizar su formación como escritor, y fue también la primera que le publicaron. Quedémonos con esta idea.

Así, pues, ¿qué mejor ejemplo sobre cómo triunfar con una primera novela de fantasía que seguir la senda marcada por este hombre?

El ámbito narrativo de Elantris

Antes de sumergirnos en la novela en sí y diseccionarla, hagamos notar que la mayoría de las obras de este autor se ubican dentro de un universo ficticio al que ha llamado Cosmere, formado por una galaxia mucho más pequeña y con muchas menos estrellas que en la Vía láctea.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: el ambiente

Diagrama explicativo del Cosmere

Por supuesto, cuando Sanderson escribió Elantris no se planteó si introducirla o no en el Cosmere, ya que entonces no existía, sino que lo ha ido construyendo a partir de las obras que ha ido escribiendo con el tiempo.

Esta novela, además, escapa a la pandemia literaria consistente en escribir trilogías, pentalogías, heptalogías y demás enelogías. Elantris vendría a ser lo que hoy día los más repelentes denominan novela autoconclusiva; como si esto fuera algo nuevo o que escapa a la normalidad.

—Estoy escribiendo una novela.

—¿Sí? ¿Y de qué va?

—Pues mira, es de fantasía épica.

—¡No me digas! ¡Y cuántos libros va a tener!

—Ehm… ¿sólo uno?

—¡Hala, tío! ¡Tú estás loco! ¿Una obra autoconclusiva? ¿Es que quieres morir escribiéndola? Haz algo más normal, ¿no? No sé… Escribe una pentalogía.

Sí, en efecto: es todo muy… normal.

Y, ahora sí, vamos a abordar Elantris desde diversos puntos de vista para analizar esta obra y poder aplicar lo que aprendamos a partir de ella en nuestros propios escritos.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: La voz narrativa

La escritura de Sanderson, al menos en esta obra, no es especialmente brillante, compleja, ni peculiarmente bella. Las florituras parecen no irle demasiado, y las figuras retóricas que usa son bastante sencillas. No es nada decimonónico el muchacho. Esto agiliza mucho la lectura, lo cual se agradece especialmente en la primera mitad de la obra; en el siguiente apartado veremos por qué.

Usa, también, mucha terminología referente a su worldbuilding (o demiurgia ;-P) sin explicar demasiado; dejando que el lector ate cabos a partir del contexto. Yo, personalmente, agradezco que un autor no me tome por tonto y se ponga a explicar absolutamente todo, pero en contra de esto juegan los nombres mal elegidos para definir determinados elementos de la historia, que enrevesan gratuitamente la obra. Abordaremos esto un poco más abajo.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: Estructura narrativa

Elantris está dividida en un prólogo, tres partes principales y un epílogo.

En el prólogo se nos pone en contexto sobre qué es Elantris: se da una breve introducción sobre esta ciudad, otrora maravillosa y que cayó en desgracia diez años antes de lo expuesto en la novela, así como de sus habitantes inmortales, los elantrinos, y la caprichosa transformación que sufrían algunas personas normales y que los convertían en ellos. Una breve pero efectiva exposición de antecedentes para poder entender el contexto de lo que va a ir ocurriendo en la novela.

En la primera de las tres partes, La sombra de Elantris, se realiza la introducción al mundo y la presentación de los personajes principales: Raoden, Sarene y Hrathen.

Durante las tres partes que conforman el grueso de la novela, los capítulos se desarrollan bajo el punto de vista de cada uno de estos tres personajes de forma intercalada. Esta parte termina más allá de la mitad física del libro y deja la historia en un punto de no retorno.

La segunda de las tres partes, La llamada de Elantris, expone las dificultades de los tres personajes principales para conseguir sus objetivos, provocando conflictos entre ellos y embrollando la historia hasta un segundo punto de no retorno aún más crítico que el del final de la primera parte.

La tercera parte, El espíritu de Elantris, es claramente la más corta de las tres principales, y establece el punto álgido de los conflictos que han ido creciendo y la resolución de ellos mediante un enfrentamiento final entre las fuerzas protagonistas y antagonistas. Muy épico todo.

El epílogo nos expone una escena final, también conocida como escena obligatoria, que pone el lazo a la resolución de la historia, mostrando cómo será el mundo a partir de la situación resuelta, con mayor o menor fortuna, en la tercera parte de la obra.

En mi opinión, el establecimiento matemáticamente intercalado de los puntos de vista de los personajes (Raoden, Sarene, Hrathen, ¡y repetimos!) me parece un gran acierto, ya que no se requiere empatizar con todos los protagonistas para mantener el interés en los sucesos que se vayan dando, porque aún en el caso de que sólo nos guste uno de ellos, sabemos que, dos capítulos más allá, volveremos a leer sobre el mismo personaje.

Por otro lado, aunque es necesario comenzar despacio para poder poner en contexto y alimentar al lector con cuentagotas sobre el mundo en el que se está sumergiendo sin abrumarlo, la larga extensión de la primera parte, que duplica la extensión de la segunda, que duplica la extensión de la tercera, hace que el inicio de la obra resulte un poco cuesta arriba. De ahí lo que comentábamos antes de que Sanderson narre de forma sencilla, ya que una narración copiosa en adjetivos u ornamentada en exceso podría hacer la primera mitad de la novela absolutamente infumable. Y todo esto queda definido con más énfasis aún si cabe por lo que vamos a tratar a continuación.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: El ritmo

No os voy a engañar: si buscáis épicas batallas a gran escala, con muchísimos combatientes y vísceras por doquier… ésta no es vuestra novela.

Elantris es una novela lenta, muy ambiental, sobre todo al principio. Hay que armarse de valor y paciencia para abordarla sin desfallecer o devolverla a la estantería. El ritmo se mantiene constante durante toda la primera parte, se acelera un poco en la segunda y se vuelve infernalmente frenético en la tercera.

Juntando esta estructura rítmica con la exposición de la longitud de las partes que ya hemos visto, tenemos como resultado que la primera mitad de la novela es pesada, pero la segunda mitad pasa casi volando.

Y ésta es una apuesta arriesgada, ya que los lectores que no devoren la novela, sino que vayan degustándola capitulito a capitulito es posible que desistan antes de alcanzar ese umbral a partir del cual uno se empieza a echar las manos a la cabeza ante los giros en la historia.

Y precisamente de eso vamos a hablar ahora.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: Los giros

Para mí este elemento es esencial para que una novela me enganche: cuantas más cosas que no espero ocurran, más loco me vuelvo con la historia. Lo reconozco: soy un yonki de los giros.

¡Dadme mi dosis de giros, maldita sea!

¡Exijo una satisfacción!

Una decapitación a tiempo da mucha vidilla a la historia, o eso piensa George R. R. Martin, y yo estoy muy de acuerdo con él.

Durante la primera mitad de la historia, prácticamente no hay ningún golpe de timón importante; ni siquiera leve: avanzamos a velocidad de crucero y en línea recta. Y no es hasta el ecuador de la novela, coincidiendo con el inicio de la segunda parte, cuando empiezan a pasar cosas imprevistas, pistolita de Chéjov mediante.

Este enfoque a la hora de establecer los giros, tan avanzada la historia, al igual que ocurre con el ritmo, son una apuesta arriesgada puesto que se corre un gran riesgo de que los lectores no alcancen estos puntos.

Si queremos tejer un bonito jersey con nuestras tramas, no podemos hacerlo únicamente en línea recta; de lo contrario tendremos una bufanda.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: Las tramas

Las tramas principales de la historia son tres claramente diferenciadas y representadas por cada uno de los personajes principales.

La trama de Raoden se basa en el misticismo, el misterio y la magia. Nos sitúa en el epicentro de la maldición que sufre Elantris, y el personaje no hace más que intentar dar respuesta a las preguntas que el lector se va planteando a medida que avanza la narración.

La trama de Sarene enmarca el sistema político del mundo en el que se ubica Elantris, estableciendo la relación entre los reinos de Teod y Arelon en oposición al de Fjorden mientras la muchacha intenta mantener la estabilidad política que Iadon, el padre de Raoden, no sabe cómo gestionar.

La trama de Hrathen muestra las dudas que azotan a este personaje en lo que respecta a su fe, así como los intentos que éste realiza por convertir al Shu-Dereth al reino de Arelon a fin de evitar un innecesario baño de sangre. ¿Y todo esto por qué? Por lo que veremos en el apartado siguiente.

Además de las tres tramas principales, hay algunas tramas secundarias y que van llevando adelante la historia, como la relación amor-odio entre Raoden y Sarene o los conflictos entre las diversas bandas dentro de las murallas de Elantris.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: El enemigo sugerido

Un personaje sugerido es un personaje que, en sí, no cumple acción alguna en una novela… pero está ahí. Y no sólo está ahí, sino que, de forma indirecta, influye en lo que ocurre durante la historia. El ejemplo más claro de personaje sugerido es Sauron, en El señor de los anillos. El concepto de enemigo sugerido suele funcionar bastante bien.

Cuando el enemigo sugerido no se asocia de forma directa a un personaje concreto, sino a una organización, una nación, un objeto inanimado… a mí, personalmente, me gusta denominar a este recurso como LA AMENAZA LATENTE.

Esta amenaza latente, al igual que ocurre con cualquier enemigo sugerido, está ahí, a la expectativa, y puede manifestarse y acabar con todo cuando menos lo esperemos. Un ejemplo de amenaza latente son los caminantes blancos en Canción de hielo y fuego, de George R. R. Martin, que, aunque sean seres individuales, su peligrosidad no se percibiría como tal si no formasen una horda.

Pues bien, en Elantris también se usa este recurso, y consiste en que a Hrathen le han dado tres meses para convertir al reino de Arelon al Shu-Dereth, religión de Fjorden y que vienen usado como excusa para invadir espiritual y militarmente a todos los reinos del mundo conocido a falta de hacer lo propio con Arelon y de Teod.

Queda muy claro que el autor establece aquí una analogía con la evangelización que, históricamente, ha llevado adelante el catolicismo, guerras santas e inquisiciones incluidas.

Desde el primer momento en la historia, quedan muy claros los intentos de Hrathen de alcanzar una conversión pacífica. Esta convicción moral de evitar una guerra innecesaria, con todo lo que ello implica, hace que se perciba a Hrathen no como un villano, sino como un antagonista, puesto que lo que él busca no reviste maldad de por sí, sino convicciones opuestas a las de los otros protagonistas y basadas en un sistema de prioridades y creencias distinto al de la gente a la que se enfrenta. Éste es un gran acierto por parte de Sanderson, puesto que resulta siempre más sencillo entender a un antagonista que a un villano malísimo al que sólo le gusta fumar en pipa, lanzar bombas y matar gatitos.

Cuidado con tus villanos...

¡No más villanos descerebrados! ¡Salvemos a los gatitos!

Como decía al principio del artículo, resulta curioso que un autor profundamente religioso aborde un tema como es la imposición de la conversión religiosa mediante la fuerza. Esto, desde luego, es un punto muy a su favor, ya que demuestra que puede llegar a ser muy crítico con temas tan delicados como es la fe.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: Protagonistas y antagonistas

El elenco de personajes principales y los secundarios más importantes son los siguientes:

Raoden: es el príncipe de Arelon, hijo de Iadon. Suele reunirse clandestinamente con algunos nobles afines a su causa, que no es otra que derrocar a su propio padre y establecer un sistema de gobierno más justo. Es carismático, bondadoso, ocurrente y muy querido por su pueblo. Un día despierta y descubre que ha caído ante la extraña enfermedad de los elantrinos, por lo que es llevado a Elantris subrepticiamente mientras se hace creer al pueblo que ha muerto. Es uno de los protagonistas.

Sarene: princesa de Teod, acude a Arelon para casarse con Raoden en un matrimonio de conveniencia que beneficiará a ambos reinos en oposición a Fjorden. Al llegar, le informan de que Raoden ha muerto, pero su matrimonio, según la ley arelena, es vigente pese a todo. Debido a esto y a su naturaleza rebelde, inquieta y astuta, decide intentar mejorar la vida de su nuevo pueblo y se pone a buscar apoyos entre la nobleza. No esperéis encontrar en Sarene la figura de la dama en apuros. Es una de los protagonistas.

Hrathen: es un gyorn, sacerdote guerrero, de Fjorden que predica la religión del Shu-Dereth. Es enviado a Arelon por el Wyrn (algo así como el Papa de esta religión) para que trate de convertir a este reino a la religión derethi. Para ello dispone de un margen de tres meses, tras los cuales, el Wyrn enviará fuerzas armadas para imponer la religión verdadera a sangre y fuego. Es el principal antagonista de la historia.

Galladon: es un elantrino originario de Duladel, situado al sur de Arelon. Se asocia con Raoden una vez que éste llega a Elantris y le instruye en la forma de vivir con la maldición de la Shaod. Es uno de los principales personajes secundarios.

Kiin: hermano del rey de Teod y tío de Sarene, lleva mucho tiempo viviendo en Kae, capital de Arelon. Él y su familia servirán de apoyo a Sarene en todo momento. Es uno de los principales personajes secundarios.

Ashe: es un seón, una especie de esfera mágica, creado mucho tiempo atrás por la magia de Elantris. Acompaña siempre a Sarene actuando para ella como dispositivo de comunicación remota, consejero y espía. Es uno de los principales personajes secundarios.

Dilaf: es el arteth, religioso de rango inferior, de Hrathen. Su postura en cuanto a la religiosidad es mucho más extrema que la de su superior, y no tarda en demostrarlo. Es uno de los principales personajes secundarios y antagonista.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: El sistema mágico

El sistema mágico de la novela se denomina AonDor y sigue el estándar de un sistema de magia dura en el que se establecen unas reglas claras para poder hacer uso de la magia y unos límites concretos para ésta.

La AonDor consiste en una serie de runas, llamadas aones, que pueden ser escritas por los elantrinos en cualquier superficie, incluso el aire, pero que no funcionan si el trazado no se realiza con exactitud milimétrica.

Algunos aones de la AonDor

Cada aón tiene un cuerpo principal y unos modificadores. El cuerpo principal establece el tipo de conjuro a lanzar y los modificadores moldean el efecto de éste. Así, pues, si se dibuja un aón de sanación, los modificadores deberán indicar, entre otras cosas, qué se quiere sanar, cómo y a quién.

Debido a la caída de Elantris, los aones se pueden dibujar pero, cuando van a surtir efecto, desaparecen sin más. Así, pues, habrá que averiguar qué es lo que está anulando su poder antes de poder hacer uso de ellos.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: El arte de lo desconocido

Brandon Sanderson juega en esta novela a mostrar poco a poco su worldbuilding, pero deja algunos elementos en suspenso, sin darles una explicación concreta.

Esta técnica puede resultar muy oportuna si se quiere que sea el propio lector el que elucubre o imagine qué pieza puede faltar en la historia.

Eso sí, debemos tener mucho cuidado al dejar determinadas cosas sin explicar porque, si lo hacemos mal, puede que dejemos de aportar información necesaria para que el lector no pierda el hilo o, incluso, que la finalización de la lectura de la obra resulte insatisfactoria debido a que haya alguna información importante que no revelemos a tiempo. Y eso se hace más crucial, si cabe, en novelas que no forman parte de sagas, puesto que, una vez terminada la novela, no hay margen para explicar nada más.

Uno de los hechos que el autor deja sin explicar en esta novela, sin ir más lejos, es la dudosa aleatoriedad de las conversiones en elantrinos. No obstante, en alguna ocasión ha explicado cómo funciona este proceso de transformación, llamado Shaod.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: La caracterización de los personajes

Los personajes, en términos generales, están bien caracterizados desde el principio de la historia. Es fácil identificar a cada uno de ellos por su forma de expresarse y es muy sencillo hacerse una idea mental de su apariencia.

Vale la pena hacer notar que la caracterización de Galladon, con expresiones de su lengua materna como son “sule” o “kolo” es sublime.

Las reacciones de los personajes ante los sucesos de su alrededor concuerdan con su caracterización, así que sólo podemos aplaudir a Sanderson por el fenomenal trabajo de caracterización que llevó a cabo.

Algunos factores que fallan: La evolución de los personajes

Ay, Brandon… La evolución de los personajes, sin embargo, es otro cantar.

Sanderson no es partidario de usar el camino del héroe, con todo lo que ello implica, ya que eso afecta a sus personajes principales y castiga su evolución al no tener un recorrido tan amplio.

Tanto Raoden como Sarene, al no tener un arco evolutivo tan marcado como los que acompañan al camino del héroe, comienzan ya la historia muy evolucionados y acaban resultando bastante planos cuando llegamos al final de la misma. Mientras que sus circunstancias pueden cambiar mucho, parece que no aprenden gran cosa durante el avance de la novela.

El único que se salva es Hrathen. El personaje comienza la historia con un estado relativamente estable en sus creencias y, con el paso de las páginas, podemos observar cómo va teniendo dudas sobre su fe y sobre su misión. Sólo al final de la historia se descubrirá si su fe sale reforzada ante los hechos en los que se ve envuelto o si, finalmente, la abandona.

Algunos factores que fallan: Los nombres

No todo el monte es orégano, como se suele decir en mi tierra. Es decir, que no todo es bueno en esta obra. Uno de los problemas más serios aquí es el de los nombres definidos en el worldbuilding.

Sanderson abusa en Elantris del uso de nombres monosilábicos para ciudades y regiones. En el mapa de regiones de Arelon pueden verse nombres como: Kai, Kae, Nae, Kaa, Kie, Ien, Eon… ¡Es una auténtica locura! Menos mal que la historia sucede únicamente en Kae y Elantris, porque si nos llega a sacar de estas dos ciudades, nos tocaría pegarnos un tiro. O dos.

Cómo triunfar con tu primera novela de fantasía: cuida el escenario

Mapa de Arelon

Hay muchos otros términos en los que Sanderson no ha estado fino. Vemos aquí algunos grupos de nombres entre los que cuesta hacer distinciones:

Shaor (uno de los jefes de las bandas que controlan Elantris), Shaod (proceso mediante el cual una persona corriente se convierte en elantrino), Reod (nombre que se da a la caída de Elantris y que provoca que la AonDor deje de funcionar, anulando la magia y haciendo que los elantrinos se conviertan en los seres horribles que se narran en la novela), Teod (reino del que procede Sarene).

Asumiendo que Raoden se pronuncia tal y como se escribe, ¿qué ocurre con Hrathen? ¿La hache es muda o aspirada? Si la hache es muda, tendríamos /raoden/ y /razen/, que suenan muy similar. Si la hache es aspirada, el nombre del gyorn se pronunciaría como /jrazen/, lo cual facilita un poco las cosas pero no calma nuestras almas. Es crucial emplear nombres que sean fáciles de pronunciar a fin de evitar confusiones.

¡Sí, Patrick Rothfuss, esto también va por ti y por tu maldito Kvothe, como quiera que se pronuncie!

También hay algo de dilema terminológico con la AonDor (sistema mágico del mundo), los aones (runas que permiten lanzar los hechizos) y los seones (esferas luminosas creadas mediante la AonDor).

Los seones, por cierto, son como smartphones Huawei, ya que sirven para hacer videollamadas y también para espiar.

Sí: chiste fácil. Lo siento, no lo he podido evitar.

Un ejemplo, no obstante, de buen uso de los nombres en esta novela está en una expresión que se puede leer muchas veces durante la historia: “¡Domi misericordioso!”. Esta expresión vendría a ser el típico “¡Dios mío!” en todas y cada una de sus acepciones. Y vale la pena prestar atención a esta expresión porque Sanderson la usa para dar profundidad y credibilidad a su mundo, y con ella ha logrado un efecto descomunal sin esforzarse demasiado. ¿Sabéis por qué? Porque Señor (o Dios) en latín se dice Dominus. Si le quitamos la última sílaba, nos queda Domi. ¿Veis? Sencillez y efectividad; familiaridad y exotismo. Fabuloso.

Algunos factores que fallan: Clichés

Aquí tenemos que dar un nuevo palo al señor Sanderson, y es que tanto Raoden como Sarene, pese a que sus circunstancias no son las más propicias dentro de la historia en ningún momento, encajan bastante bien en uno de los clichés más odiosos de la historia de la literatura: el cliché de la Mary Sue , para personajes femeninos, o el Gary Stu, para personajes masculinos.

De gran belleza, inteligencia y bondad, los Mary Sues y Gary Stus del mundo no merecen más que una patada en la boca. ¡Por pretenciosos e irreales! Son personajes perfectos, inmaculados, dignos de admiración y a los que hay que poner en un pedestal. Seguro que, cuando van al baño, huele a rosas y jazmines, y su sudor debe saber a grosellas y albahaca…

Toda persona tiene luces y sombras, y éste es un rasgo necesario para dar credibilidad a los personajes. Punto. No hay más.

¡Domi misericordioso, Brandon! ¿Cómo has podido hacer esto?

No basta con dejar calvo y poner costras a Raoden. Yo qué sé… ponle alguna parafilia.

Y haz que Sarene sea cleptómana o algo así…

Algunos factores que fallan: Deus ex machina

El final de la obra tiene un ritmo brutal, y más aún en comparación con el principio. Esto parece haber llevado a Sanderson a un éxtasis de velocidad que sólo ha sabido resolver con tres hechos que parece haberse sacado de la manga.

Uno de ellos afecta a Hrathen y, aunque nos deja caer algo al respecto un par de veces durante la obra, resulta bastante casual y conveniente cuando se va a resolver todo. No termina de funcionar.

El segundo afecta a Raoden, y es mucho más grotesco aún si cabe.

El tercero afecta a los coleguitas elantrinos de Raoden, que es ya el recolmo de las casualidades.

Y hasta aquí puedo leer.

Resumen

En resumen, Elantris es una primera novela bastante interesante y que abrió las puertas del estrellato literario a Brandon Sanderson.

De nosotros depende escribir algo con calidad similar, o no, pero lo que queda más que claro es que con una novela como Elantris se puede triunfar. Sólo es cuestión de ponerse manos a la obra y tratar de gestar algo aún mejor. Todo sea por asegurar.

¿Y cómo escribir algo aún mejor? Es decir…

¿Cómo triunfar con una primera novela de fantasía?

¿Cómo una pregunta tan sencilla puede tener una respuesta tan compleja e imprecisa?

Guiémonos por lo que hemos estado viendo sobre Elantris, que es un ejemplo de primera novela que triunfó en su día y sigue triunfando más de diez años después.

Las claves que hacen que Elantris sea una gran primera novela de fantasía, y de hecho el motivo por el Sanderson logró triungar con una primera novela de fantasía, son las siguientes:

  1. El worlbuilding está trabajado hasta el extremo, pero en la novela sólo se muestra lo que resulta necesario para la historia; lo que es prescindible, se omite, generando intriga e interés en el lector. Recordad: el worldbuilding está para servir a la historia, y no al revés.
  2. La contundencia de una obra autoconclusiva. Sé que resulta muy goloso meterse en la escritura de una decalogía pero, si estás escribiendo tu primera novela, no pierdas la cabeza; será mejor que te centres en escribir algo con principio y fin cerrado para evitar caer en errores de incoherencia o discontinuidad. Siempre será mejor que intentes debutar con una novela que abra y cierre una historia a que te intentes marcar un robertyordan o un yorcherrerremartin.
  3. Intenta hacer uso de un lenguaje sencillo (que no simple). Si fumigas tu obra con perfume de rosas no va a haber ser humano ni divino que se quiera acercar a ella. Con esto no quiero decir que debas evitar cualquier figura retórica; nada más lejos de la realidad. Lo que intento decir es que en la mesura está la virtud, y resulta mucho más impactante una metáfora aislada que seis metáforas, tres sinécdoques y dos epítomes, todo entremezclado y a lo bruto. Vamos… Si yo me veo ante ese monstruo de Frankenstein narrativo, cierro el libro y me voy al balcón a vomitar arcoíris y estrellitas.
  4. Emplea una estructura narrativa bien marcada. Esto te ayudará a no perderte en el proceso de escritura y ayudará al lector a saber en qué punto se encuentra durante la lectura.
  5. Usa giros narrativos, y hazlo en los momentos en los que parezca que el ritmo se ralentiza. Eso ayudará a hacer avanzar la historia y a que el lector se interese incluso en las partes más descriptivas de tu obra.
  6. Establece claramente las tramas principales y haz protagonista de cada una de ellas a uno o dos personajes. Estos personajes deben ser activos y fomentar el avance de estas tramas afectando de forma directa sobre ellas.
  7. Si tu novela se presta a ello, haz uso del enemigo sugerido o, directamente, de la amenaza latente, ya que esto pondrá en tensión a tu lector porque, en cualquier momento, puede desencadenarse el caos.
  8. Perfila claramente a tu grupo de protagonistas y a tu grupo de antagonistas, pero no crees a los primeros maravillosos, buenísimos y guapetones y a los segundos feos y malísimos. Recuerda que villano y antagonista no son lo mismo. No es lo mismo hacer el mal porque sí que llevar a cabo acciones justificadas por una escala de valores concreta y que atenten contra el bienestar de otros con unos valores distintos. Esto segundo es mucho más enriquecedor para una historia. ¡Hasta el Joker tiene sus motivos! Recuerda lo que siempre dice Teo: “Los motivos son importantes”.
  9. Si lo hubiera, define bien tu sistema mágico antes de empezar a escribir, tanto si es de magia dura como si es de magia blanda. Ten claro que tu historia va a estar encadenada a este sistema de magia que definas y cambiar cualquier aspecto del mismo cuando ya estés escribiendo implicará tener que revisar y, probablemente, cambiar todo lo que lleves escrito hasta el momento a fin de evitar incongruencias.
  10. No reveles todo. Deja que las brumas del misterio cubran aquellos elementos que no resulten cruciales en el desarrollo o la resolución de la historia. A los lectores les gusta buscar sus propias respuestas a las preguntas que plantea la novela. Tú debes conocer todas las respuestas, pero no es necesario plasmar todo en el papel. Recuerda lo dicho en el primer punto de este listado.
  11. Caracteriza bien a los personajes. Haz que sean reconocibles y fomenta su evolución. Un mismo personaje no debería ser igual al principio que al final de la novela, pero debe ser identificable en cualquier punto de ésta.

En cuanto a los aspectos negativos que se ponen de manifiesto en Elantris, mis consejos los siguientes:

  1. Evita los ritmos muy lentos, casi contemplativos. Tienes que saber jugar con el ritmo y acelerarlo cuando más te interese, pero eso no implica que el lector lea trescientas páginas en las que parece que no pasa nada, por más que todo se esté cociendo a fuego lento. Dale a tu lector algún caramelito de vez en cuando, pero no le digas de qué sabor es.
  2. Escribir muchas páginas sin apenas giros hace la lectura muy pesada, sobre todo en el tercio inicial de una novela, por lo que se corre el riesgo de que el lector se aburra y decida abandonar la historia. Mucho cuidado con esto. ¡Sorprende a tu lector! ¡Zarandéalo de vez en cuando!
  3. Fomenta la evolución de los personajes. Un mismo personaje no debería ser igual al principio que al final de la novela, y esta evolución debe ser razonable de acuerdo a sus vivencias. No hay nada menos interesante que un personaje al que no le afecte nada. A no ser que se trate de un robot o similar, porque eso no es nada humano.
  4. Elige nombres que sean claramente diferenciables entre sí, incluso habiendo visto cada nombre apenas un par de veces. No hay nada más molesto que tener que parar la lectura para intentar descifrar de qué o de quién se está hablando.
  5. Huye de los clichés como de la salmonelosis. Éste es uno de los puntos más complicados de resolver, porque los clichés van evolucionando, cambiando y creciendo con el paso del tiempo. Intenta ser original y no imitar lo que otros ya han hecho. ¡La gloria que había al final de esos caminos ya se la han llevado ellos!
  6. Deus ex machina: ¡NO! En tu historia todo debe estar justificado. Si planeas dar un giro final sorprendente, deja pequeñas pistas por el camino. Introduce aquí y allá pequeñas semillas que, cuando se alcance el final, germinen en la mente del lector y cobren sentido. De lo contrario, éste pensará que le has tomado el pelo y, probablemente, no quiera leer nada más que salga de tu cabeza. Los lectores son crueles, pero tienen sus razones.

 

Despedida

Y eso es todo.

Espero que este análisis de Elantris os haya gustado y, sobre todo, os sirva como ejemplo acerca de cómo triunfar con una primera novela de fantasía.

En adelante, iremos publicando artículos sobre más obras y temas diversos relacionados con la fantasía, de forma nuclear o algo más tangencial.

¡Que vuestros sueños estén siempre repletos de fantástica fantasía!

¡Besos y abrazos!