El diálogo da vida a las voces de los personajes y nos muestra la relación entre estos. Por lo tanto, las funciones que cumple el diálogo en una narración pueden ser muy diversas. Será decisión del escritor utilizar unas u otras, dependiendo de qué quiera aportar a la narración a través del diálogo. Hoy vamos a hablar de la función del diálogo en la literatura infantil y juvenil.

Ya hemos hablado de las diferencias entre escribir para adultos o escribir para niños en el artículo “Cómo escribir para niños” y también de “Aspectos a tener en cuenta al escrtibir para niños si quieres tener éxito”

Pues bien, si bien las funciones del diálogo en la literatura infantil y juvenil y la literatura para adultos son las mismas, en el caso de las historias para niños, el diálogo deberá tener algunos matices diferentes.

No es necesario que el diálogo cumpla todas estas funciones a la vez. Dependerá del escritor tomar unas u otras como línea de salida para escribir los diálogos del cuento o la novela infantil.

Las funciones del diálogo en la literatura infantil y juvenil

Mediante el diálogo los personajes nos presentan la escena del conflicto o permiten que nos formemos una idea de la situación desde su punto de vista, de sus vivencias personales, dándole el diálogo una inmediatez a la acción que no le da la voz del narrador. Es un buen recurso utilizar el diálogo para saber qué sienten los personajes en esa situación, qué piensan, ya que esas sensaciones que trasmiten, aportan un plus de emoción, de peligro a la narración. Vivimos la escena con ellos mientras les sucede al contarnos qué les pasa o cómo se sienten.

Un gruñido acompañó la puerta al abrirse. Todo estaba oscuro y en silencio. Comenzaron a caminar a través del pasillo despacio y muy pegados. No podían ver más allá de un palmo de su nariz.

–¡Shhhh! ¿Qué ha sido eso?

–Yo también lo he oído –dijo Finn agarrándose al brazo de Jack.

–Estoy temblando.

–Tranquilo, Matt. No pasa nada, debe ser un murciélago –aunque en realidad no tenía ni la más remota idea de lo que había causado aquel ruido–. Sigamos avanzando, venga.”

En la literatura infantil y juvenil, suele utilizarse a menudo esta función del diálogo, pues es mejor vivir las experiencias contadas por boca de alguien.

Diálogo en la literatura infantil y juvenil

Una función del diálogo es dar a conocer información importante mediante la voz de los personajes,. A veces, tan sólo es un personaje quien conoce los hechos y los cuenta a su interlocutor. Otras, quizás los dos son sabedores de los acontecimientos, y entonces hay que desarrollar el diálogo dando pequeñas pistas para que el lector pueda deducir el resto.Otra función del diálogo es aportar información de sucesos acontecidos antes del inicio del relato. Un recurso interesante en este caso es intercalar un fragmento de un libro donde se cuentan los hechos o una carta de alguien que los relata.

Los diálogos forman parte de la trama del cuento o del capítulo de una novela. Los parlamentos de los personajes, la forma de éstos, cuándo se suceden y dónde, afectan directamente a la constitución y articulación del argumento.

Podemos estar leyendo un capítulo con una extensa descripción narrativa y que, de repente, aparezca un personaje que aporte una información que lo trastoca todo. En este caso, la función del diálogo será provocar un giro en la línea argumental.

La definición del personaje a través del diálogo en la literatura infantil y juvenil

Así mismo, otra y quizás la función del diálogo más importantes sea, sin duda, definir los personajes mediante sus parlamentos.

El diálogo como medio para definir personajes

A partir de lo que dicen, podemos conocer a los personajes, deducir sus inquietudes, sus dudas, sus valores, su manera de actuar frente a determinados sucesos; aspectos destacados de su personalidad: si son tranquilos, rebeldes, luchadores, altivos, bondadosos, tristes, depresivos, oscuros…

El tono de sus palabras, el humor, su manera de hablar (si arrastra las palabras, si deja frases por terminar, si tiene algún acento característico…), todo ello dará vida al personaje colocándolo en el lugar correcto para que funcione la historia.

Mediante el diálogo también podemos mostrar información sobre su pasado, su presente y sus inquietudes acerca del futuro.

“–¿Te apetece un poco de zumo?

            –Ya te he dicho que no quiero nada, abuela. –respondió sin levantar los ojos del cómic.

            –¡Pero si estás muy flacucho! Anda, come algo entonces. –y le acercó un plato con magdalenas.

            –¡Chst! –rechistó Manuel. –¡Pero mira que eres pesada!”

La función del diálogo cuando actúa como hilo conductor del acontecimiento principal nos permite observar la transformación de los personajes. Mediante la sucesión de los parlamentos de los personajes a lo largo del cuento o novela, éstos cambian su manera de actuar.

En las historias de aventuras, por ejemplo, en un comienzo, sienten miedo de la aventura que les ha sido encomendada; más adelante saben cómo hacerlo y, además, cuentan con la ayuda de otros personajes para llevar a cabo su gesta. Al final, los personajes terminan la historia siendo muy diferentes a como la empezaron, y es mediante el diálogo como podemos observar dicha transformación.

Otra función del diálogo es sintetizar los nudos argumentales.

La información dada dispersamente en varias páginas y a lo largo de varios capítulos, puede confluir y resumirse mediante los parlamentos de los personajes. Sobretodo se utilizará esta función del diálogo en novelas infantiles y juveniles, ya que en cuentos o álbumes ilustrados, debido a su corta extensión, no habría tanta información y no tendríamos necesidad de aunarla.

“Al final”, un cuento ilustrado de Silvia Nanclares y Miguel Brieva. Madrid: Kokinos, 2010.

Diálogo Vs Acción

Un buen diálogo puede reemplazar la acción o representarla, siendo útil esta función del diálogo para evitar grandes parrafadas de narración descriptiva. Los lectores y, más, los niños, sienten una atracción natural por los diálogos. Así pues, la función del diálogo de representar la acción mediante parlamentos en lugar de describirla, mantendrá el interés del lector y nos permitirá conseguir un buen equilibrio entre diálogo –los fragmentos de historia donde hablan los personajes– y narración –los fragmentos en que el escritor cuenta algo.

En ocasiones, la narración puede hacerse densa, lenta y monótona. En ese punto, utilizar el diálogo para impulsar el ritmo de la historia es una herramienta muy útil, siempre y cuando los personajes tengan un motivo claro para hablar y el parlamento no resulte forzado.

“How to catch a star”. Oliver Jeffers.

Como hemos visto, la función del diálogo puede ser distinta dependiendo de lo que queramos conseguir.

Espero que os haya gustado el primer artículo sobre la función del diálogo en literatura infantil y juvenil.

Si tenéis alguna aportación, duda o pregunta, sería un placer leeros. No dudéis en comentar. Y, si queréis, también podéis compartirlo.

En el artículo siguiente veremos alguna función del diálogo más, con algunos ejemplos y quizás algún ejercicio práctico. ¡Os espero!

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