Hace unos días terminé de leer El Trono de Barro y he sentido la necesidad de compartir con vosotros esta excelente novela, que me ha tenido en vilo de principio a fin, escribiendo un pequeña reseña y posterior entrevista al autor.

Reseña de El trono de barro

Reseña de El trono de barro

El Trono de Barro, transcurre durante en el siglo XVI y XVII. En esta novela se relatan las vivencias de un personaje real de nuestra historia, Francisco Sandoval, Duque de Lerma. Menudo fue el tipo.

La obra da inicio con una tórrida noche entre dos amantes que, sin saberlo el lector, traerá cola más adelante. Uno de los aventurados en esta pasión es el joven Francisco. En plena faena le interrumpen al pobre mozo, para hacerle saber que su padre ha muerto y, por obra y gracia de Dios, él es el heredero de un linaje venido a menos, donde solo queda el renombre y poco más.

Desconcertado, el joven Sandoval pide criterio a los más allegados, aconsejándole estos un ventajoso matrimonio con Catalina de Cerda, como única tabla de salvación a su maltrecha economía. Francisco, cegado por la ambición, aceptará ese casamiento, abandonando a su suerte a la que hasta la fecha había sido su amante y amor.

El ascenso y caída de Francisco de Sandoval

Tras este suceso, El Trono de Barro empieza a mostrarnos las más rastreras miserias del ser humano. Veremos a Francisco Sandoval obcecado por el ansia de renombre y dinero, capaz de urdir cualquier vileza y arrastrar con quien se interponga entre él y su propósito: ser la persona más importante del reino español, después del mismísimo rey.

Con la muerte de Felipe II y la subida al poder de Felipe III, El Trono de Barro da un giro y el señor Sandoval alcanza la ansiada gloria. Ha tardado años en labrar una amistad servil con el príncipe y ahora este, le recompensa teniéndolo a su lado como hombre de confianza. Francisco recibe lo que siempre ha querido, pero se deja unos cuantos enemigos por el camino, que aprovecharan cualquier momento de debilidad para hacerle caer. No es hasta el final de su vida cuando el Duque de Lerma recoge la simiente de lo que el mismo ha sembrado a lo largo del tiempo, de manos de su propio hijo, ambicioso y egoísta, como el que más, y la amante despechada abandonada en su juventud.

Un complot urdido por la mismísima reina Margarita, convertirá el férreo trono que el Duque creía estable, en un simple montón de barro.

Francisco de Sandoval, protagonista de El trono de barro

Francisco de Sandoval, el personaje principal de El trono de barro

Las sensaciones que me ha producido El trono de barro

Debo decir que he pasado por un altibajo emocional con esta novela. Ha sido como estar en una montaña rusa. He odiado, en la misma media que he admirado, al protagonista, Francisco Sandoval. El cual, aunque hizo de todo por ascender, también llevo a España a un periodo de relativa paz, imponiendo la diplomacia a las armas.

Reconozco que, al final hasta he sentido pena por este personaje, pues de bien seguro no alcanzó la felicidad jamás y murió siendo una triste sombra de lo que fue. Porque si algo sacamos en claro de El Trono de Barro, es: que el poder, la riqueza y la posición social, son efímeros y, si vendemos amor y familia a cambio de estos, acabaremos siendo aún más pobres, en alma y corazón.

Y ahora, dejemos que Teo Palacios, Autor de la novela, nos conteste unas preguntas.

Entrevista a Teo Palacios, autor de El trono de barro

1. Lo primero que me gustaría que nos explicases es: ¿por qué Francisco Sandoval? ¿Qué fue lo que despertó tu interés para acabar escribiendo una novela sobre él?
Yo había olvidado a Francisco de Sandoval, como imagino que casi todos los de mi generación. Lo habíamos estudiado en clases de Historia, sabíamos que fue el Valido de Felipe III, pero se había borrado de mi mente. Hasta que hice un viaje a Lerma para disfrutar de unas vacaciones de Semana Santa y allí reencontré su figura. Me llamó mucho la atención que un personaje tan importante hubiera quedado relegado al olvido; su historia era apasionante, y me propuse conocerlo más profundamente. De ahí a la escritura de la novela solo medio un paso y cinco años de trabajo.

Entrevista a Teo Palacios

2. Mientras planificabas esta novela, ¿cómo decidiste dónde acabar la realidad histórica del Duque de Lerma y empezar la ficción, para fusionarlo de forma tan natural?
Esa es la gran pregunta: como fusionar en una novela histórica la realidad y la ficción que, necesariamente, debe conllevar toda novela. La vida de Francisco tenía bastantes de los elementos novelísticos por sí misma: antagonistas, conflictos, obstáculos… Pero había que darle un sentido a todo eso, ordenarlo de algún modo para enviar unos determinados mensajes que articularan todo el texto. Ahí es donde entra la poca, muy poca, ficción que podemos encontrar en El trono de barro, que se centra, especialmente, en rellenar algunos huecos y desarrollar la historia de Juana y su esposo.

3. En el Trono de Barro hay un personaje fundamental, Juana Maldonado, ¿existió en realidad la amante del Duque de Lerma?
Sí, Juana existió. Era la hermana de un falsificador, Pedro Maldonado, que tuvo tratos con Lorenzo Ferrer, otro falsificador relacionado con el Duque y el Conde-Duque de Olivares. No hay constancia, desde luego, de que Juana y Francisco de Sandoval tuvieran una relación. La idea de incluir esa trama y desarrollarla surgió porque, curiosamente, la hija de Juana se llamaba Francisca, mientras que la primera hija de Francisco, en lugar de llamarse Catalina como su madre, se llamó Juana. Me pareció una coincidencia maravillosa que no podía dejar pasar.

4. Explícanos un poco, ¿cómo obtienes tanta información y detalles para darle esa calidad histórica a tus obras?
A base de mucha lectura, sobre todo. Para El trono de barro leí varios miles de páginas, desde los archivos del Secretario Real, que llevaba una relación de los acontecimientos que ocurrían en la Corte día tras día, a monográficos y biografías de los personajes principales. Además de consultar a especialistas, por supuesto. La documentación de una obra siempre es compleja. A veces, porque no dispones de la información necesaria; en otros casos, como el de El trono de barro, porque tienes tantísima documentación que te ahoga y tienes que ir cortando muchos aspectos curiosos o que te parecen interesantes pero que en realidad ralentizan la novela. Tengo no menos de 100 páginas del borrador inicial de El trono de barro que finalmente no vieron la luz precisamente por ese motivo.

5. ¿Cuál es tu mayor miedo al embarcarte en la creación de una nueva historia?
Pues miedo, miedo… ninguno, la verdad… Para mí, escribir es un proceso natural, en el que encuentro un personaje sobre el que escribir o una historia que me apetece contar y empiezo a desarrollar los elementos que harán que pueda interesarle al lector, desde mi punto de vista. No le temo a mis personajes ni a mis historias. De lo contrario, no me pondría con ellas. Escribir debe ser un proceso placentero (o doloroso según los pasajes que uno introduzca), algo con lo que disfrutar, y no algo de lo que querer escapar corriendo.

6. Y ahora, entremos un poco en el terreno personal, ese del que no os gusta hablar a los escritores. Dinos: ¿De dónde viene tu vocación por la novela histórica?
Desde la niñez y la más temprana adolescencia. Soy un lector precoz, mis padres me recuerdan con 4 años leyendo libros por casa (debían tener cuidado con los que dejaban a mi alcance). Con 8 o 10 años leí Ivanhoe, La flecha negra, El corsario negro, La isla del tesoro… Fueron lecturas fundamentales para mí. Luego vendría otras: Shogun y El Médico como destacadas. Y al final la cabra tira al monte, de modo que terminé escribiendo aquello que solía leer.

7. ¿Cambiarías de género literario para aventurarte en otros mares?
Quizá, nunca puedes decir que no. Sin embargo, es muy probable que no sea necesario. Como escritor de novela histórica me he dedicado a la Historia novelada en El trono de barro y La predicción del astrólogo, a la elaboración de hipótesis en Hijos de Heracles, La novela policíaca en Muerte y cenizas y el misterio y el terror con La boca del diablo. ¡Viva la fusión de géneros!

8. ¿Qué consejo darías a quienes quieran embarcarse en la ardua tarea de escribir novela histórica?
Que antes de empezar, aprendan las claves de escribir una novela. Todos sabemos escribir, pero a ninguno nos enseñaron a narrar. Y una novela no es escritura, es narrativa. Una novela tiene mil detalles que probablemente a un autor que empieza ni se le pasen por la imaginación, pero que deben estar ahí si quiere que su novela funcione. Si además quiere escribir novela histórica, que se prepare para estudiar a fondo la época y las figuras históricas que tratará en la obra. Pero que no se dedique a meter datos. Los datos históricos sacan al lector de la novela. Se trata de envolver al lector con la manta cálida de la Historia mientras le narras el cuento que has preparado para él.

9. Y, por último, ¿hay algún proyecto nuevo a la vista?
Alguno hay… Tengo dos obras medio preparadas para ser escritas y un proyecto que ha aparecido de repente y ha eclipsado todo lo demás. Ahora hay que ponerse el mono de trabajo.

Muchas gracias, Teo.

Para concluir, no puedo más que recomendar la lectura de El Trono de Barro. En sus páginas, de prosa bien cultivada e innumerables curiosidades históricas, aprendemos de primera mano los teje manejes de la corte, que bien pudieran ser los mismos que hoy se viven en cualquier gobierno.
Una novela que nos abre los ojos a la realidad del poder y el precio que por él hay que pagar.

¿Te has leído ya esta novela? Si es así me encantará conocer tu opinión sobre ella. Y si aún no lo has hecho, no sé a qué estás esperando.

Y si después de leer El Trono de Barro, necesitáis otras lecturas imprescindibles de novela histórica, os aconsejo el siguiente enlace.

Nos vemos en el próximo artículo.
¡Gracias por leerme!