La conjura de Pisón en la Roma de “Muerte y cenizas”

por | Ene 16, 2022 | Notas autobiográficas, Novela histórica

En el año 64, Roma había sido víctima de un gran incendio que dejó a la ciudad hecha trizas. Era primordial reconstruirla y restaurarla, ya que el fuego había arrasado con gran parte del paisaje edilicio. En esa época, quien gobernaba Roma era el emperador Nerón, y fue quien tuvo que enfrentarse a estos daños. 

Para poder convertir a Roma en lo que era antes del incendio, Nerón invirtió grandes cantidades de dinero, pero, para ello, debió realizar una serie de ajustes en la economía romana. No solo debía reconstruir la metrópoli, sino también la residencia imperial. Una de las primeras medidas que tomó fue aumentar la presión fiscal. Asimismo, decidió expropiar a varios terratenientes, con la excusa de la reedificación.

Sin embargo, estas medidas despertaron el disgusto, tanto del ciudadano común como de los más poderosos. Frente al régimen autoritario del emperador y la gran insatisfacción social, comenzó a correr el rumor de que se había destapado una conjura contra Nerón.

¿Quién fue Nerón? 

Nerón Claudio César Augusto fue emperador del Imperio Romano desde el año 54  ​hasta su muerte, en el año 68. Cuando falleció, tenía 30 años de edad. La característica de su gobierno era tiránica y extravagante. Perseguía a supuestos opositores, que él catalogaba como “enemigos del emperador”. Los acusaba de traidores, y bastantes de ellos tuvieron que exiliarse y en los casos más graves. Muchos fueron forzados a suicidarse.

Se trataba realmente de un imperio del terror bajo su mando y, durante su gobierno, había mucha desconfianza entre la realeza. Las sospechas podían recaer sobre cualquier persona que no estuviera de acuerdo con él. Al parecer, al emperador le fascinaban las teorías conspirativas contra su nombre y lo usó para deshacerse de unos cuantos nobles. Incluso fue capaz de ejecutar a su propia madre y a Britanico, su hermanastro.

Su gobierno duró catorce años y, durante este, impuso un orden político que se basaba en la primacía de una sola persona: el emperador. En Roma, los emperadores no ostentaban todo el poder: existía el Senado para poner límites al abuso de poder. Por este motivo, Nerón decidió que el emperador se encontraba un escalón más arriba, por encima del Senado. De todas maneras, el Senado mantuvo funciones importantes, como elegir a los magistrados de la Corte, aprobar leyes, controlar los fondos públicos, etc. Sin embargo, un régimen que concentra todo el poder en la figura del Ejecutivo, sin tener en cuenta al Senado, estaba destinado a la confrontación. Y así ocurrió con el emperador.

Existe poco registro sobre Nerón. La mayoría no sobrevivió al paso del tiempo. Sin embargo, según varios historiadores, no hay en la actualidad fuentes que lo describan de forma benévola. Al parecer, tenía una mala reputación, fruto de su régimen autoritario y persecutorio. Más allá de su mala fama, era un emperador sumamente popular en el pueblo romano de Oriente. 

Misteriosos incendios en “Muerte y cenizas

Por otro lado, Roma y sus ciudadanos estaban muy preocupados por las decenas de incendios que acechaban al pueblo. En mi novela históricaMuerte y cenizas”, hay un personaje llamado Gayo Longo Licinio. Es un joven abogado que va a intentar resolver este misterio acerca de los incendios, presionado por los nobles patricios, que, a su vez, estaban siendo hostigados por las revueltas del pueblo. Gayo Longo investigará acerca de los incendios para poder determinar si fueron accidentales o si hay algo más detrás de ellos. La pregunta que se hace él es la siguiente: ¿Quién se podría beneficiar de estos incendios? 

La labor de Gayo Longo consistía en visitar los almacenes que habían sido víctimas del fuego y preguntarle a los propietarios qué fue lo que ocasionó ese incendio. La mayoría no tenía idea alguna de cómo se había provocado, como si hubieran ocurrido por arte de magia. Lo que sí era certero es que la sociedad estaba furiosa y exigía al gobierno que tomara cartas en el asunto e hiciera algo para detenerlos.  Había pintadas en la calle, con carteles que rezaban “Detened los incendios o probarás los caños del pueblo”. El clima era de absoluta tensión y desconfianza.

Las urbes estaban destruidas, los edificios, completamente negros, y, en el suelo, se podia encontrar escombro, restos de vigas de madera, muebles y objetos rotos. Un verdadero desastre. 

Mientras el despiadado líder buscaba sospechosos para reprimir, Roma ardía y era víctima de incendios en distintos lugares del imperio. Se dice que, en el momento en que se daban estos incendios, en lugar de buscar soluciones o investigar el origen de los mismos, el emperador estaba muy ocupado componiendo sinfonías con su lira. 

Complot en Roma

Respecto al emperador Nerón, había un disgusto generalizado hacia él. No era solo por parte de los individuos, sino dentro del entorno imperial. Al parecer, se habría armado una asociación entre las familias que pertenecían a la corona. Estaba compuesta por políticos, senadores, militares, caballeros, y hasta familiares de Nerón, dado que cualquiera de ellos podría ser un potencial sucesor y se encontraban muy consternados por el futuro de Roma. 

De esta forma, entre la aristocracia romana, se empezó a gestar un complot contra el emperador. Uno de los hombres más importantes fue Cayo Calpurnio Pisón. Fue un político y abogado muy adinerado e influyente dentro de la familia imperial. 

El complot contra el emperador sucedió en el año 65. Quien estaba a la cabeza de esta conjura fue Cayo Calpurnio Pisón y, por eso, se la conoce como “La conjura de Pisón”. La estrategia de los conjurados consistía en apuñalar al emperador cuando este asistiera al Circo Máximo, en donde se realizaban los juegos de Ceres, en honor a la diosa de la agricultura. 

No obstante, uno de los conjurados, que era senador, fue delatado por un ex esclavo de él, y así se fueron revelando varios nombres, tras haber sido amenazados con tortura. Finalmente, se entregaron muchos nombres y todos ellos fueron condenados.  

Luego de que Nerón tomara conocimiento de los traidores, ordenó deshacerse de los principales dirigentes, entre ellos, el filósofo Séneca, el escritor Petronio y el poeta Lucano. Fueron ejecutados y, en el caso de Séneca, fue forzado a suicidarse, cortándose las venas. El emperador convocó a una sesión y otorgó las máximas condecoraciones a quienes le habían ayudado a frenar la conjura. El resto de los presentes se postraron ante él y besaron su mano, al tiempo que negaban haber tenido algo que ver con dicha conspiración. 

De Roma a Grecia 

El ambiente que vivió Roma, durante la gestión del emperador Nerón, fue represivo y aterrador. La conjura contra él sirvió para confirmar que estaba en lo cierto y, realmente, tenía enemigos que querían sacarlo del poder. Muchos senadores, ante el miedo a ser torturados y asesinados, optaron por delatar a cualquier sospechoso y vivir bajo la protección del emperador. 

Quienes no estaban dispuestos a ser sus servidores, optaron por retirarse de la función pública y renunciar a sus obligaciones como senadores. Esto implicaba no asistir a las sesiones ni a las ceremonias ni proclamar discursos ni nada que pudiera comprometerse, y así escapar de la “caza de brujas”. No volvió la paz a Roma hasta el año 67, cuando Nerón se trasladó a Grecia. 

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Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

2 Comentarios

  1. Elena Velasquez

    No, por el contrario, porque todo lo que he leído en este espacio ha sido sumamente interesante para mí, ya que me resultó de gran ayuda para terminar la novela que estaba escribiendo: “Leonora y el Postmodernismo”.
    Le contaré que envié a imprimir en forma privada y cuando me la entregaron, el 11 o 12 de Enero recién pasado, ya tenía vendida el 50 por ciento de la promoción

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    • Elena Velasquez

      Por eso, ahora me interesa seguir aprendiendo y le doy las gracias por todos los conocimientos que he recibido de parte suya

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