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Los pecados del autor novel 4

Después de un pequeño parón en la serie, retomamos nuestra saga de artículos sobre esos errores que cometemos los escritores que empezamos: los pecados del autor novel. Ya sabéis, esas malas costumbres que tomamos por pura inexperiencia, pero que debemos remediar si no queremos llegar al punto en que nos lastren de manera irremediable. ¡Vamos allá!

No leer

Sí, esto quizás suene sorprendente, pero es una realidad: hay escritores que no leen. Esto puede parecer incoherente, porque es lógico pensar que para que una persona quiera convertirse en escritor antes tiene que haber sido seducido por la magia de otros libros. Pero os prometo que, en efecto, ese es uno de los pecados del autor novel más común. He perdido la cuenta de comentarios que he leído en redes sociales sobre supuestos escritores que aseguran que ellos no leen, que solo escriben. Los motivos son diversos: «Tengo poco tiempo y se lo quiero dedicar todo a mi obra»; «No quiero verme influenciado por lo que escriben otros»; «Sólo me atraen las historias que yo mismo creo», y cosas así.

Y este puede que sea el peor de todos cuantos hemos visto en esta serie sobre los pecados del autor novel. La lectura de obras ajenas es nuestra herramienta principal a la hora de mejorar nuestra escritura. De hecho, es algo que le recomiendo constantemente a los alumnos de mis cursos de escritura del Método PEN: nunca dejéis de leer, hacedlo de manera analítica, examinando cómo escriben los autores que ya tienen un bagaje, y tratad de aprender qué recursos utilizan, cómo construyen las frases, cómo colocan los signos de puntuación… ¡Si hasta les digo que los imiten! Porque esa es la mejor manera de aprender. Cuando somos niños aprendemos a base de imitar lo que hacen los mayores. Pues cuando empezamos a escribir nos pasa lo mismo. Lee, lee mucho y todo tipo de obras, porque toda información que absorbas te servirá para mejorar tu escritura.

escritores que no leen

No corregir

Hay muchos autores que opinan que cometer faltas ortográficas en su manuscrito es irrelevante, que lo que importa es si su historia es buena, si los personajes son interesantes, si transmiten emoción al lector. Pero claro, ya me dirás qué emoción vas a transmitir en un párrafo plagado de errores gramaticales, donde los puntos y las comas se han puesto casi a boleo, o donde faltan la mitad de las tildes.

Pero insisten: «No importa, ya lo corregirá el editor. Es su trabajo». Ahí lo tenéis, uno de los pecados del autor novel, y además catastrófico. Primero porque esa premisa es falsa: no es trabajo del editor, es tu trabajo, el del autor. Si queremos ser escritores profesionales, tenemos que actuar con profesionalidad. Si tú diseñas y vendes un coche con un motor impecable, potente y fiable, pero luego la carrocería está llena de abolladuras y defectos en la pintura, ¿crees que te lo comprará alguien? ¿Verdad que no? Pues eso te pasará si entregas un manuscrito sin haberlo revisado y corregido. El problema es que tu primer cliente no es el lector común, si no el editor. La persona de la que depende que tu libro llegue al lector.

Como sabrás, además de los cursos del Método Pen también soy lector editorial. Valoro los manuscritos que llegan a las editoriales y realizo un informe de lectura profundo de la obra. Hay muchos puntos que analizar, pero uno de los más importantes es la ortografía y la gramática. Si el texto está plagado de errores de ese tipo, os puedo asegurar que rara vez pasa a la fase de edición. Lo he dicho un millón de veces: a los editores les llegan decenas de manuscritos al día. Ni siquiera contratando a lectores editoriales como yo dan abasto, así que están deseando encontrar cualquier excusa para descartar manuscritos. No se lo pongáis tan fácil.

escritores que no corrigen

No aceptar las correcciones

Pero digamos que tu manuscrito está bastante limpio, con pocas faltas ortográficas, o al menos un número aceptable. Te puedo asegurar que por mucho esmero que pongas se te van a colar algunas, o habrá frases que puedan mejorar en lo que al estilo literario se refiere. Hasta los más grandes escritores cometen errores, bien sea por malas costumbres adquiridas o por descuido. Y en ese caso sí, para eso están los editores y los correctores. Su trabajo es pulir tu obra, adecentarla del todo para que esté a la altura del lector.

Un día, te llega un correo electrónico de tu editor con un archivo adjunto: el manuscrito con la revisión del corrector. Lo abres y te llevas las manos a la cabeza. ¡Está todo en rojo! ¡Y hay un montón de comentarios! Lo primero que sientes es indignación. Tú sabes que escribes bien, y te has currado un proceso de corrección brutal. Pero empiezas a leer y ves que la cosa va a peor, porque por ejemplo te quieren eliminar esa frase tan buena, por la que tan orgulloso estabas. Es «demasiado ampulosa», dicen. ¡Qué ampulosa y qué niño muerto! Así es como escribían los clásicos, eso no puede ser malo.

Así que decides plantarte. Te pones en contacto con el editor y dices que no piensas cambiar ni una coma, salvo como mucho las faltas ortográficas básicas. Que el resto se tiene que quedar igual, porque es tu estilo y todo está pensado para ser así. Te da igual que el corrector te haya argumentado cada cambio de manera razonable. Es tu libro y debe quedarse tal y como lo concebiste. Y ese es un terrible pecado de autor novel.

En este punto pueden pasar las cosas: que no recapacites, con lo que probablemente el editor decida romper el contrato (a los editores no les gustan los escritores que dan problemas, al igual que a todo hijo de vecino); o que te tragues el ego y aceptes que tu editor es alguien que conoce su oficio porque lleva años en él y ya se ha toreado a otros morlacos como tú. Te recomiendo encarecidamente la segunda opción. Ojo, no se trata de ceder en todo. Los correctores también se equivocan, incluso los editores, así que una discusión sana y constructiva, con la mente abierta, es positiva para la obra. Pero siempre debes tener en cuenta que tú eres un recién llegado que todavía desconoce más cosas de las que conoce. No puedes pretender que tu punto de vista esté por encima de profesionales que llevan mucha experiencia a cuestas.

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Sobre mí

Teo Palacios

Hace 10 años yo era como tú, un autor más con una novela bajo el brazo que nadie quería publicar. Hoy tengo cinco novelas publicadas por editoriales internacionales en ocho países, tengo firmados los contratos de dos novelas que aún no he escrito y ¡vivo de la literatura!

  • Numa Pompilio Carvajal Núñez

    Maestro, profesor, tienes toda la razón, uno comete muchos errores y el corrector de gramatica del computador a veces no tiene ese concepto, no sabía ni el programa que cómo se escribe despues de un punto o una coma, no iniciando una frase.
    Gracias, gracias por esas enseñanzas. Numa Pompilio de Colombia.

  • Chema D. Garrido

    Agradecido a tus apuntes , Teo. Y pregunto: ¿ Puedo hacerte llegar el manuscrito de mi última novela ? Tengo en mis espaldas varios libros publicados. NO soy principiante, aunque eterno alumno.
    Gracias,

  • Nancy Hernàndez Tapia

    Hola, Teo. Su enseñanza me sirve demasiado, llevo mucho tiempo escribiendo cuentos y también poemas, algo poco. Pertenezco a una agrupaciòn literaria en la localidad donde vivo, cuyo paìs es Chile.
    Agradecida de sus tips.

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Teo Palacios

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