La principal razón por la que el 90% de los autores noveles no terminan con éxito su primera novela es esta: la falta de planificación. La inmensa mayoría de los escritores que empiezan están destinados a perderse en un eterno retorno de corrección infinita porque no le dedican suficiente atención a esta primera fase, por eso quiero hablarte hoy de los siete pecados capitales que no debes cometer al planificar tu novela.

Escribir una novela sin planificación es como casarte con un desconocido en Las Vegas —la ciudad del pecado—: tienes todos los números para que termine  mal.

«Escribir una novela es como bordar una tapicería con hilos de muchos colores; es un trabajo artesanal de cuidado y disciplina», dijo una vez Isabelle Allende; y así comienza mi e-book gratuito con los 9 pasos para escribir una novela que enamore al público y a las editoriales, donde figura la planificación como un paso fundamental. Al darle forma a tu idea, trabaja en crear un esquema y planificar la forma en la que le darás vida a tu historia.

¿Has leído El Mito de Sísifo? Pues la piedra de Sísifo no tiene que ser tu piedra, tú sí puedes llegar a la cima con un poco de investigación y planificación.

Aunque suene exagerado, lo digo por experiencia propia y porque sé que ha cambiado la vida de muchos de mis alumnos: la planificación es la cura de casi todos los males. Si quieres mejorar la calidad y poner punto final a tu manuscrito tienes que conocer como a la palma de tu mano la historia que vas a contar, los personajes que participarán en ella y los siete pecados capitales que no debes cometer en la planificación de tu novela.

Planificar tu novela

Los siete pecados capitales que no debes cometer al planificar tu novela

Si leíste el artículo 5 historias curiosas de autores que no podrás creer sabrás que Truman Capote planificaba su obra literaria con muchos años de antelación. Y no, no te diré que hagas exactamente lo mismo. Pero sí que deberías dedicarle al menos unos meses a esta fase para tener muy claro lo que quieres contar, para fijarte objetivos, para dividir tu historia en etapas coherentes y subdividir cada etapa en capítulos.

No planificar tu novela es casi un pecado mortal y estos son los siete pecados capitales que no debes cometer en la planificación de tu novela.

1.- Coquetear con varios «temas principales» y no comprometerte con ninguno

Esta es una especie de lujuria: desear hablar de tantas cosas y de forma tan desordenada que no defines ni delimitas el alcance de la idea principal. El tema principal debe ser el génesis de tu obra y tu obligación como autor es ser capaz de explicarlo en una o dos oraciones, de lo contrario, la idea todavía no es suficientemente clara y corres el riesgo de divagar demasiado y terminar escribiendo cientos de páginas que están condenadas a morir sin pena ni gloria.

2.- Buscar riqueza y placer sin tomarte en serio la estructura de la novela

Esta es una especie de avaricia, querer acumular la mayor cantidad posible de riquezas y placeres a través de la escritura sin definir con el mayor rigor posible los elementos estructurales que conforman el esqueleto de tu historia. La estructura te ayuda a organizar todos los acontecimientos a narrar como una unidad coherente, una historia como tal, y no como una simple enumeración de acciones.

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3.- No desarrollar tu trama principal o no estar satisfecho nunca con ella

Esta es una especie de gula, un apetito desmedido de contar cosas sin precisar una secuencia temporal de acciones con causa y efecto.  Es cierto que la novela suele tener varias subtramas y que las acciones no necesariamente aparecen en un orden cronológico, pero es importante tener claro el orden causal de los acontecimientos de la novela y poder escribirlo en un par de páginas y en un par de sesiones de trabajo.

4.- Enojarte porque tus personajes no son suficientes para ti

En lugar de envidiar otras novelas o los personajes de otras novelas, desarrolla los perfiles de tus personajes principales en profundidad para conocerlos a fondo y para explorar la trama principal desde distintos puntos de vista. Conocer su biografía, sus características físicas y mentales, su procedencia, su evolución y sus atractivos te permitirá saber cómo quieres contar tu historia y quién necesitas que la cuente.

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5.- Creerte superior y no apoyarte en un narrador específico

Esta es una especie de soberbia, creer que eres tú quien va a narrar la historia como te dé la gana y no decidir cuál es el tipo de narrador que conviene a tu historia según su cercanía y su conocimiento de la misma.  Un narrador intradiegético, extradiegético, omnisciente, en primera persona, en segunda persona o en tercera persona, protagonista o testigo, puede ser de gran ayuda o  un impedimento para tu historia.

6.- Dejarte llevar por la ira y no desarrollar el argumento de tu historia

A diferencia de la trama, que puede tener subtramas o tramas complementarias, el argumento es único y es justamente la organización narrativa y el porqué de la trama desde el punto de vista del narrador que seleccionaste. Aquí no solo se trata del viaje que hará el lector por los distintos eventos de la novela, sino también por el trasfondo de los personajes, del conflicto y de la premisa o punto final al que llegarán.

7.- Dejar para después la lista de escenas

Esta es una especie de pereza, creer que basta con seguir los pasos anteriores y no hacer un plano o mapa para separar las acciones y decidir cuáles van a ser narradas como escenas y cuáles como resúmenes. Esta lista incluye la organización de la historia principal y de las historias paralelas junto con las escenas retrospectivas y el resto de herramientas para poder escribir con éxito el primer borrador de tu libro.

Si quieres absolución por tus pecados puedes seguir profundizando en el tema con los artículos Tres razones (y cuatro métodos) para planificar una novela5 consejos para planificar una novela … ¡y lograr terminarla!. Y si quieres, cuéntame qué pecados has cometido, que yo te cuento los míos ?