Hola de nuevo, compañeros de teclas. Ya entramos en Diciembre, un mes cargado de excesos para la mayoría a causa de las compras, fiestas y comidas que están por venir. Un mes de prohibiciones para los realfooders que luchan por conservar su tipín. Así que nosotros, esta vez, en vez de hablar de lo que debemos hacer para crear personajes estupendos como en la película Joker, hablaremos también de prohibiciones en nuestro recorrido como escritores, e intentaremos evitar crear personajes ridículamente perfectos, estereotipados, sin una profundidad, ni una evolución, o debilidades claras… Hoy os presentaré a Mary Sue y Gary Stu, su contraparte masculina,  dos tipos extraordinarios de los que debemos huir si queremos construir personajes interesantes que enganchen al lector.

¿Quiénes son Mary Sue y Gary Stu?

El término “Mary sue” nace de un personaje creado por Paula Smith en 1973 para su historia satírica «A Trekkie’s Tale». El personaje en cuestión era Mary Sue, la teniente más joven de la flota, con solo quince años y medio. Este personaje era claramente el alter-ego de la escritora, su yo soñado en la ficción, perfecto y cargado de virtudes y habilidades extraordinarias.

Mary Sue y Gary Stu son un avatar, normalmente el protagonista o la protagonista de la historia, con una serie de talentos innatos y múltiples habilidades regaladas o auto aprendidas, habitualmente predestinado a hacer grandes cosas, sin defectos notables, ni fallos aparentes, alguien que acapara toda la atención de la historia, y todos los personajes secundarios que aparecen en ella no hacen más que hablar de él, despertando la envidia o la admiración de estos, y, desde luego, no dejando indiferente a nadie…

Suena guay, ¿eh? Lo cierto es que no. Al final, un personaje así es lo peor que le podemos hacer a nuestra novela, y también a nuestros lectores. Dotar a nuestro protagonista de un sinfín de talentos y virtudes sin parangón hace que no haya espacio para la humanidad, la personalidad y el realismo, convirtiéndolo en un mero vehículo plano, aburrido y completamente previsible que no interesará a nadie, eso sí, súper guay, poderoso y rechulón.

¿Por qué nace una Mary Sue o un Gary Stu?

En mi opinión existen tres grandes motivos.

Primer motivo

El más común y extendido tiene mucho que ver con el ego del escritor. Sin entrar mucho en detalle (no he venido a daros la chapa en psicología) diré que hay personas que escriben porque les apasiona contar historias, y personas que necesitan demostrarse a sí mismas y a los demás que pueden ser mega interesantes, los amos del mundo, porque en el fondo no están satisfechas consigo mismas por una serie de carencias e inseguridades, como todos tenemos. Y, claro, para qué vamos a lidiar con eso y aceptarnos tal y como somos si es más fácil escribir una historia donde nuestro protagonista eres tú mismo, pero idealizado: veinte centímetros más alto, con los ojos verdes, una buena tableta de chocolate y una serie de habilidades especiales que harán que todos a tu alrededor se derritan por tus huesos… uy, quiero decir, por SUS huesos.

Queridos escritores, no lo hagáis. Hay alternativas. Haced como la mayoría de personas con problemas de ego y compraos un cochazo, cuanto más grande y… No, en serio. Aprendamos a convivir con nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos. La perfección no existe ni debería existir. Cuanto más conectados estemos con nosotros mismos, más coherentes, humanos e interesantes haremos a nuestros personajes.

Por qué creamos personajes Mary Sue y Gary Stu

Segundo motivo

El segundo motivo es tan sencillo como la falta de creatividad. Cuando uno está bloqueado, es complicado construir personajes complejos, valga la redundancia, con una psique totalmente humana y realista, emociones, un background (antecedentes) coherentes y bien hilados, que evolucione a lo largo de la novela… Es más fácil tirar de un personaje plano, pero heroico, sin apenas profundidad, pero con un estilazo y una serie de habilidades sublimes con las que podrá superar cada obstáculo como si de un videojuego de plataforma se tratase… Error.

Hay muchas formas de potenciar la creatividad. Todos tenemos días en los que estamos más inspirados que otros. Pero nunca, bajo ningún concepto, tiremos por el camino fácil, y menos en cuanto a la creación de personajes se refiere.

Ya sabéis lo importante que es.

La creatividad y su importancia en la creación de personajes

Asegúrate de trabajar bien tu creatividad al crear a los personajes de tus obras

Tercer motivo

El tercer y último motivo por los que aparecen los Mary Sue/Gary Stu tiene que ver con lo político, y lo vemos mucho más en el cine que en los libros (que también). Y es que hoy en día parece que tenemos que demostrar al mundo lo feministas, tolerantes, antirracistas y LGTBI friendly que somos. Y eso está muy bien, pero no cuando lo usamos para hacer a un personaje extremadamente perfecto y poderoso solo por ser mujer, negro, homosexual o de cualquiera de las otras llamadas minorías.

Por supuesto, la literatura y el cine han de servir como vehículos conductores para cambiar lo establecido, para dar voz y cabida a todo el mundo y desterrar al clásico y extendido protagonista varón blanco heterosexual. Pero no lo forcemos. Creemos personajes femeninos, gays, o étnicos con las claves que hemos ido contando en anteriores entradas del blog, ya que convertir esos personajes en Mary Sue/Gary Stu irá precisamente en contra de lo que queremos conseguir.

Las características de Mary Sue y Gary Stu

Existen una serie de características comunes que nos pueden servir para alertarnos de que nuestro personaje está teniendo todas las papeletas de ser una Mary Sue/Gary Stu. A veces, en muchas novelas, películas o cómics podemos encontrar la totalidad de ellas, o solo unas cuantas. A saber:

-Su nombre suele significar una cualidad: Belleza, fuerza, poder, magia… y desde luego, no es un nombre al uso.

-Pasado trágico que, sin embargo, solo lo ha hecho ser una excelentísima persona. Con una moralidad intachable y las ideas claras en la vida.

-Guapos, singulares, atractivos… pero no lo saben. Tienen uno o varios rasgos físicos que los hacen únicos… Pero son tan inocentes, modestos y humildes que no pueden ser creídos, prepotentes o engreídos. Aunque hay variantes de Mary Sue/Gary Stu en que además de ser tan guays, lo saben.

-Toda la trama gira en torno a ellos: Los otros personajes no hacen más que hablar de ellos, sea con admiración, con envidia, con deseo, o con odio. Levantan pasiones allá donde van.

-Pocas o ninguna debilidad: Y si las tienen, son ridículas, o fácilmente superables, o incluso pintan sus debilidades como una parte adorable de su personalidad.

-Poseen talentos innatos y habilidades únicas: súper poderes, son los mejores tocando un instrumento incluso sin formación o una edad adecuada, son los únicos capaces de salvar el mundo porque están predestinados a hacerlo…

-Personalidad plana. No tienen profundidad. Pero sí una ristra de talentos y un estilazo para conseguir que todos los idolatren o dieran su vida por ellos.

-El antagonista tampoco tiene profundidad. Solo está ahí para que el protagonista Mary Sue o Gary Stu se luzca venciéndole.

 

Ejemplos de Mary Sue y Gary Stu

Si hay alguien en la sala amante del Manga o el Anime, pido perdón de antemano. Pero es ahí, además de en los videojuegos, donde más abundan este tipo de personajes planos y súper poderosos.

En el caso de los japoneses diría que la causa viene por el ego de demostrar más de lo que son. ¿Por qué si no les hacen los ojos tan inmensamente grandes? En la narrativa para videojuegos, en fin, puede colar. Después de todo, por lo general tiene más importancia el estilo y lo visual que el trasfondo.  Pero nosotros, para nuestras novelas, no debemos buscar eso.

Harry Potter, ejemplo de personaje mal construido

Harry Potter: el personaje peor construido de la saga que lleva su nombre. Pasado trágico, moralidad intachable, personalidad plana, todo y todos giran en torno a él, hay una profecía que lo sitúa como la única posibilidad de derrotar al villano y salvar el mundo mágico… Es famoso y rico, pero él más campechano que el ex rey Juan Carlos. Gary Potter.

Kote/Kvothe: Sí, antes de que los amantes de la fantasía en general y de la saga Crónica del asesino de reyes en general se me echen encima. Patrick Rothfuss escribirá muy bien, habrá creado un worldbuilding notable, un sistema mágico sobresaliente y una trama muy entretenida. Pero que su protagonista es una prolongación idealizada de él mismo es una realidad como un templo: un personaje con talento innato para la magia, que ya desde bebé le hacía armonías vocales a su madre cuando le cantaba, pasado trágico, toca un instrumento como nadie, es inteligentísimo, guapísimo, astutísimo, poderosísimo, se sabe camelar a todo el mundo. De los pocos que encuentran el complicado nombre del viento. Todos en el colegio le aman o le odian, hasta los reyes se ganan su amistad… Sus dos únicos defectos: las mujeres y la lucha son enseguida milagrosamente resueltos cuando se encuentra a la deidad feérica del sexo, que lo instruye en dichas artes como a ningún mortal, o hace amistad con una raza de mercenarios guerreros excepcionales y herméticos que, sin embargo, con él hacen la excepción de acogerlo y enseñarle todo lo que saben de las artes de la guerra.

En fin. Podría seguir, pero creo que ya es suficiente.

Superman: Un alienígena de otro planeta cargado de poderes colosales y con apenas una pequeña debilidad, que además es muy atractivo y la persona más amable y bondadosa del planeta. Aunque, si bien es cierto que últimamente ha pasado por nuevas revisiones en el que se le ha intentado humanizar, en sus orígenes no deja de ser un Gary Stu de manual. Por eso yo soy más de Batman.

Wonderwoman: Del mismo universo. He aquí un claro ejemplo de la creación de un personaje plano y sumamente poderoso (no solo en lo referente a su fuerza, sino en su gran moralidad, ética y valores personales) forzado para demostrar el empoderamiento de la mujer.

Pero de estos tenemos muchos más: Selene (la vampira de Underworld), Alice (la prota de Resident Evil), Capitana Marvel, etc, etc.

Bella Swan, ejemplo de Mary Sue

Bella Swan: Sí, la prota de Crepúsculo. Lo tiene todo: una personalidad completamente plana, un único defecto (que es un poco torpe) que además lo resaltan como algo hasta cierto punto adorable, un nombre que literalmente significa “Cisne hermoso”, que todo y todos giran en torno a ella, la atención y el amor de dos seres sobrenaturales bellos como ángeles y de cuerpos cincelados…

Este perfil es extensible a Anastasia, de Cincuenta Sombras, y de la mayoría de protagonistas MAL CONSTRUIDAS de muchas novelas románticas o de Young adult que hay.

Conclusión

Supongo que todos los que empezamos a escribir deberíamos hacernos esta pregunta: ¿Por qué escribo? ¿Es porque me apasiona contar historias? ¿Conectar con el lector? ¿Que otros disfruten del resultado de mi tiempo, imaginación, talento y esfuerzo y viva eternamente en sus cabezas lo que un día salió de la mía?

¿O en cambio lo hago para deleitarme a mí mismo, sin pensar o darle importancia que escribo para que otros me lean? ¿Escribo para escapar de la realidad y disfrutar yo mismo creando y recreándome en personajes que son todo lo que añoraría ser y no puedo?

La respuesta a esas preguntas marcará el tipo de personajes que van a salir de ti. Si te apasiona contar historias para los demás, procurarás hacer personajes realistas e interesantes para todos. En cambio, si tu ego es tan grande que solo quieres recrearte en tus propias historias… bueno, está bien, pero estarás olvidando que escribimos para ser leídos, y que a nadie le enganchará leer una historia donde tu yo soñado y perfecto disfrazado del protagonista hace lo que se espera de él.

Así que ya sabéis, cread personajes interesantes y que enganchen al lector. Si nuestra intención es publicar, es a ellos a los que tenemos que llegar.

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