Siempre que hablamos de estilo literario hablamos de personalidad. De hecho, si rastreamos las cualidades de un discurso que nos gusta, seguramente encontraremos que dicho discurso está condicionado por la personalidad creativa del autor y que nuestro gusto está condicionado también por nuestra propia personalidad en busca de afinidad o de algún tipo de retroalimentación.

El escritor ruso Vladimir Nabokov decía que “el estilo no es una herramienta, ni un método, ni una selección de palabras tan solo. Mucho más que todo eso, el estilo constituye un componente intrínseco o característico de la personalidad del autor. De modo que, cuando hablamos de estilo, nos referimos al carácter peculiar de un artista individual, a su modo de expresarse en la producción artística”.

El estilo literario 

Elementos del estilo literario

¿Qué es entonces el estilo literario? Una serie de características o formas estéticas determinadas por la personalidad o subjetividad creadora del escritor y por el uso personal que hace de las reglas o herramientas técnicas del lenguaje; un conjunto de cualidades concretas que tienen que ver con la construcción discursiva y que más allá de la historia que se quiere contar pueden repeler o seducir al lector.

El estilo literario es como la miel de los libros que refleja la personalidad del autor y que nos atrae sin darnos cuenta y, aunque el estilo o personalidad narrativa es algo que todos tenemos por defecto, es un bien difícil de aprehender o de identificar y configurar a nuestro favor. En palabras de Gustave Flaubert: “solo se llega a alcanzar el estilo tras una labor atroz, con una obstinación fanática y abnegada”.

Veamos qué es lo que hace del estilo una miel para los lectores para que puedas emprender un proceso de descubrimiento, autoanálisis, autorreconocimiento o reafirmación de tu propio estilo literario. Recuerda que sin creador no hay estilo, todos somos diamantes en bruto. Tu obra es reflejo directo de tu personalidad artística, y estos son los ocho elementos del estilo literario que debes trabajar como autor.

Ocho elementos del estilo literario que debes trabajar como autor

El género, la técnica y el estilo son tres herramientas fundamentales que debes trabajar de forma separada para que luego se fusionen y configuren tu identidad literaria. Y definir tu estilo es sin duda la tarea más importante para determinar la forma en la que quieres que tus lectores te reconozcan y se conecten contigo, lo que puedes conseguir a través de los ocho elementos que pasaré a desglosar a continuación.

Elementos del estilo literario

Taxi, taxi… ¡Sintaxis!

Etimológicamente, la palabra viene del griego sin (con) y taxis (orden) porque es la parte de la gramática que ordena las palabras para articular una oración. También me parece revelador su parentesco con la palabra taxímetro porque es una forma rápida y eficiente de medir o de fijar algo para poder trasladarnos de un punto a otro. ¿Cómo sueles acomodar las palabras? ¿Tiendes hacia la complejidad o hacia la simplicidad?

Signos de puntuación, efectos estéticos

La naturaleza sintáctica es uno de los aspectos formales más influyentes en el estilo, y una óptima utilización de los signos de puntuación facilita dicho orden. Ahora bien, más allá del uso eficiente, o del uso correcto que se les puede dar, estos signos producen también una estética narrativa singular con efectos importantes e inigualables en el lector y le dan forma a tu manera particular de discurrir y de expresar sensaciones y emociones.

Esto quiere decir que, a través de la puntuación, lograrás un efecto concreto en el lector y otorgarás elementos estéticos a tu obra. Aunque fuera solo por esto, deberías asegurarte de dominar perfectamente el uso de las comas, los puntos, etc. 

En esta nota puedes ver algunos ejemplos transgresores de la puntuación en la literatura.

Vocabulario es sinónimo de libertad

Cada persona tiene un vocabulario único que es propio del contexto en el que vive y se ha formado; y te conviene sacarle partido, porque mientras más palabras tengas a tu disposición más combinaciones podrás hacer, más opciones tendrás a la hora de expresar una idea, más libertad tendrás a la hora de mezclar o combinar recursos. No es lo mismo disponer de cien palabras que disponer de doscientas o trescientas.

Ritmo fonético, leer es oír

La fonética de las palabras está relacionada con la naturaleza sintáctica. Es decir, con el orden en el que construimos frases y expresamos ideas. Se puede tener una narrativa rimada o determinado tono de prosa, por ejemplo, y conocer esta sonoridad nos puede ayudar a perfilar un ritmo fonético propio e interesante.

Ritmo narrativo, entre la acción y la reflexión

Este tipo de ritmo delimita el tiempo que dedicas a representar acciones y el tiempo que dedicas a hacer descripciones y reflexiones. Seguramente has leído alguna novela en la que un personaje se queda contemplando el paisaje durante veinte páginas y alguna novela en la que las acciones se presentan como disparos.

De modo que asegúrate de encontrar el ritmo narrativo adecuado para tus historias; influirá directamente en cómo viva el lector esa aventura.

Pensamiento divergente y convergente

Todas las personas tenemos estos dos tipos de pensamiento y la personalidad suele inclinarnos hacia uno u otro lado, hacia la convergencia o pensamiento lógico y matemático o hacia la divergencia o pensamiento ilógico y creativo. Y esta inclinación en la balanza influye también en nuestro discurso literario. Es bueno saber cómo somos y fortalecer el lado más débil para tener más recursos a nuestro favor.

Temas que te apasionen

No elijas temas solo porque piensas que van a atraer a los lectores, elige temas que te apasionen a ti porque solo así puedes despertar o incrementar el interés del lector. ¿Qué te interesa y te identifica realmente? He ahí una oportunidad de construir tu sello, tu firma, una personalidad real que se sostenga en el tiempo.

Siempre digo que solo podemos escribir de aquello que conocemos, y, como norma, lo que conocemos son aquellas cosas que nos interesan.

Sentido del humor, una posibilidad

Esta es una de las cualidades de la personalidad artística que más sobresale, que más se agradece y que más se recuerda. Y, sin embargo, es una de las menos aprovechadas o exploradas en la literatura. No se trata de forzar el humor, pero sí de conocer cómo somos en ese sentido para tener más opciones a la hora de narrar o plasmar nuestra historia.

Estos ocho elementos del estilo literario que debes trabajar como autor se pueden educar e incorporar si te conoces un poco más a ti mismo y a la cosmogonía que configura tu universo. Al fin y al cabo, el estilo eres tú mismo.

¿Estás preparado para aplicar estos elementos en tu novela? ¡Es momento de seguir perfeccionando tu técnica de escritura!