Suelo contar a menudo desde estas líneas que el clima literario que vivimos en Sevilla es único en muchos aspectos. Hay toda una generación de escritores que está saliendo a la luz, que poco a poco consiguen ver sus textos publicados. Más aún, se llevan a cabo talleres, encuentros, charlas… Es frecuente que algunos de esos autores nos encontremos un día para comer o cenar y hablar, invariablemente y para desgracia de las pobres acompañantes de cada uno, de nuestros proyectos, nuestros sueños, nuestros trabajos, cómo se desarrolla nuestra última obra o el mundo literario en general.

Tanto nos juntamos, tantas actividades surgen, que tengo un buen amigo en la otra punta del país al que suelo ponerle los dientes largos. Hace poco lo ponía al día de los proyectos que salieron durante la última cena (no, no tiene nada que ver Da Vinci ni Dan Brown en todo esto), y él me respondía que contábamos “con su admiración y su más asquerosa envidia”. Yo también te quiero, Leo…

Y es que, como ya dije hace bastante tiempo, si bien la labor creadora del escritor es tremendamente solitaria, lo cierto es que el autor no puede, ni debe, ni tampoco quiere permanecer aislado, salvando casos muy específicos. Es necesario que el autor respire el ambiente literario, que coexista con otros escritores, que intercambie ideas, que pida opinión. Y es necesario porque es el único modo de crecer como autor y de poder colocar en su debida perspectiva el trabajo propio. ¿Cómo saber si algo es bueno si nadie nos da una opinión cualificada? Y no, por opinión cualificada no podemos aceptar la de nuestro padre, o hermano, o amigo del alma, a menos que nuestro padre, o hermano, o amigo del alma sea un profesional de las letras. Y aún así habría que tener cuidado, porque no puede ser imparcial.

Pues bien, a todo ese ambiente literario que ya disfrutamos en Sevilla, desde hace un tiempo se suma un aspecto más que añade un plus adicional. Se trata de Escribes.

Escribes es una escuela de escritores. En ella se imparten más de 50 cursos literarios, en todas sus modalidades: presenciales, semi-presenciales y on-line. Pero Escribes es también algo más que simplemente una escuela. Ofrece a los autores servicios como el análisis de textos, correcciones ortográficas o de estilo, traducciones, y varios más.

Además de todo eso, Escribes tiene una clara tendencia a expandir la cultura. Se llevan a cabo acciones como la de repartir gratuitamente libros a los reclusos, por ejemplo, lo que dice mucho de sus responsables.

Lo que os cuento de Escribes es para que sepáis quienes son, no porque tenga acciones en la empresa ni nada de eso… Pero bueno, a lo que voy. Es evidente que los autores necesitan tener contacto entre ellos. En Sevilla lo sabemos bien. Que esto es así lo demuestra el hecho de que los blogs literarios proliferan. Los autores cuentan en ellos sus experiencias, exponen sus textos y demás. Y suele haber bastantes comentarios en todos ellos, en una muestra más del intercambio cultural que se da en el ambiente literario.

Seguro que también conocéis las redes sociales, tipo Facebook, tuenti o similares, que están en boga desde hace tiempo.

Bueno, pues todo esto que os he ido contando hasta ahora es para deciros que en Escribes han pensado también en eso y han creado un lugar virtual para que podamos hablar de aquello que nos gusta: literatura. En todos sus aspectos. Así que os animo a que os deis de alta. Encontraréis que algunos de los que se dejan caer por este blog ya estamos allí, participando. Y nuestro deseo es que, ya que no podemos quedar con vosotros físicamente, al menos sí podamos hacerlo de modo virtual. Se trata de que el buen ambiente literario que respiramos en persona se pueda expandir y compartir también a través de la red.

Seguro que todos salimos ganando de compartir experiencias y opiniones. Y ya que nos lo ponen tan fácil como a un simple click, creo que sería de lo más interesante. La invitación está hecha, ahora ya depende de cada uno reservar sus opiniones y vivencias para sí mismo, o por el contario, ser generoso y compartirlas.

Yo lo tengo claro. ¿Y tú?