¿Qué son las técnicas húmedas de ilustración?

Si en el artículo anterior os presenté las técnicas secas de ilustración más comunes y que suelo utilizar, en este os voy a hablar de las técnicas húmedas de ilustración.

Vamos a empezar por el principio: ¿por qué se les llaman técnicas húmedas de ilustración?

Pues se las denomina así porque necesitan un disolvente, ya sea agua, al utilizar acuarela y gouache, o bien esencia de trementina y aceite de linaza, en el caso de la pintura al óleo.

Veremos que, según escojamos un tipo de pintura u otro, los acabados variarán en consistencia de color y textura. También hablaremos del proceso de aplicación, que cambia de una técnica de ilustración húmeda a otra, teniendo en cuenta variables como el material necesario, el tiempo de secado y la facilidad para corregir errores.

¿Qué técnica húmeda de ilustración utilizo?

Mi recomendación es que, poco a poco, probéis todas las técnicas húmedas de ilustración que os sean posibles, y así podréis descubrir cuál os permite conseguir mejor el resultado y con cuál os sentís más cómodos.

Quizás para algunos la inmediatez sea un punto clave, mientras que para otros la permisividad para rectificar errores o la facilidad de uso sea un plus. Cada persona tiene gustos y preferencias diferentes, así que probar es la clave para descubrir cuál es tu mejor flujo de trabajo.

De las técnicas húmedas de ilustración que vamos a ver a continuación, personalmente me encanta utilizar las que se disuelven en agua, por el mero hecho de la comodidad: tan sólo necesitas las pinturas, pincel y agua. Pero nada mejor que probarlo uno mismo para ir descubriendo pros y contras de cada técnica. Además, si te lanzas a probar diferentes técnicas húmedas de ilustración, quizás termines viendo que combinando más de una técnica te sientes más cómodo que usando sólo una.

En mi caso, por ejemplo, me encanta terminar mis ilustraciones realizadas con gouache añadiendo toques de lápices de colores para realzar algunas zonas, e incluso alguna vez utilizo también rotuladores de tinta china. Al hecho de mezclar varias técnicas de ilustración, ya sean técnicas secas o técnicas húmedas, se le denomina “mixed-media”, pero de esto hablaremos en el siguiente artículo, ya que es un tema que da mucho de sí.

Los acrílicos

Dicen que es el medio más fácil para iniciarse en la pintura, por sus cualidades de rápido secado y la posibilidad de trabajarlo como acuarela al diluirlo con agua. Si utilizas los acrílicos en cantidad y sin aguar, son pastosos y puedes conseguir efectos de relieve similares a los que se consiguen con el óleo (siempre que el acrílico sea de buena calidad), aunque al secarse los colores se atenúan un poco, y con el óleo se mantienen brillantes.

Técnicas húmedas de ilustración: los acrílicos

“El mar”, pintura con acrílicos, Gisela Viladrich, 2014.

Su gran versatilidad los hace idóneos para utilizarlos en diferentes tipos de materiales, como papel, lienzo, madera e incluso sobre paredes y muros, ya que, aún siendo solubles en agua, una vez secos son resistentes a ésta.

En cuanto a la corrección de errores, con la pintura acrílica se solucionan superponiendo capas. Aquí de nuevo tendrá especial importancia la calidad del producto, ya que los de menos calidad suelen ser más líquidos, y entonces cuesta más tapar las capas inferiores.

Siempre los he utilizado con pinceles, aunque hay quien los utiliza también con espátula a modo de óleos. Personalmente la característica que me gusta del acrílico es la capacidad de disolverlo con agua, ya que si quisiera obtener una textura más marcada, utilizaría óleo.

Los acrílicos suelen presentarse en tubos, aunque también podemos encontrarlos líquidos. En formato líquido podemos utilizarlos dentro de un rotulador o pincel recargable, lo que nos permitirá más opciones de uso y acabados. En cuanto a rotuladores recargables, hace un mes asistí a una demo de los rotuladores Molotow One4All, y disponen de una amplia gama de grosores y colores. Las recargas líquidas pueden comprarse por separado y pueden utilizarse para conseguir efectos de salpicaduras muy llamativos, ya que al ser pintura acrílica soluble al agua se expande fácilmente sobre una mancha de agua, creando unos movimientos curiosos.

También tienen sprays con pintura acrílica, de la gama One4All también, solubles en agua, pudiendo utilizarlos en espacios cerrados, ya que al no contener disolvente, son inodoros.

Técnicas húmedas de ilustración: el gouache

Ilustración del libro “Frida”, de Benjamin Lacombe, 2016.

El gouache

Técnica de pintura al agua que permite tanto la aguada como la cobertura total del papel. Yo suelo utilizarlo con papel de acuarela de buena calidad para que soporte varias capas de agua, prensado en caliente y de superficie lisa, ya que tiene menos grano. Concretamente de la marca Arches.

Una vez seco, el gouache permite volver a mojarlo y hacer modificaciones. En mi opinión, esta es la cualidad estrella de este medio. También es muy bueno para crear difuminados, imprescindibles si queremos colocar algún elemento desenfocado en primer plano en nuestra imagen.

El gouache se presenta en tubos de diferentes tamaños y en una gama muy amplia de colores, que nos permite crear infinidad de mezclas. Aquí en España la marca más extendida es Talens. En mi caso utilizo los Linel. Ambas marcas proporcionan muy buenos resultados y son bastante resistentes a la luz, aunque es muy recomendable aplicar un barniz para hacerla más duradera, siempre en pequeñas cantidades, para evitar que amarille la ilustración con el tiempo.

El gouache seca con gran rapidez, y esto permite que podamos utilizar los colores uno sobre otro. Proporciona más cobertura que la acuarela, ya que contiene más cantidad de pigmentos.

Ya dependerá de cada artista utilizarlos más aguados o más espesos, según el grado de cobertura y el efecto que quiera conseguir. A continuación os muestro dos ejemplos, el primero con cobertura total, y el segundo con un resultado más aguado.

Técnicas húmedas de ilustración

“Esa sensación”, pintura con gouache, Gisela Viladrich, 2016.

La acuarela

Técnicas húmedas de ilustración: la acuarela

“Paisaje”, acuarela de Juan Reymundi, 1998.

Son pigmentos mezclados con goma arábiga o miel, que al diluirse con agua, crean unas manchas de color transparente. Utilizar esta técnica es difícil, pues no se utiliza el blanco, sino que se reserva el blanco del papel. Para tal fin pueden utilizarse tanto un líquido de reserva, como una pasta blanca que endurece y, al terminar, se retira. Los colores se mezclan capa por capa. Cuantas más capas se superpongan más profundo se volverá el color.

Toda acuarela pierde color al estar expuesta a la luz y la calidad del material varía según la resistencia de los pigmentos a la luz, así que cuanta mayor resistencia, mejor calidad.

Se venden en pastillas o en tubos, siendo los resultados similares.

El soporte más utilizado para esta técnica es el papel, y recomiendo el papel prensado en frío, ya que es más granulado y permite que el agua y los pigmentos fluyan y se mezclen mejor. Además, el grano del papel nos permite jugar con los pinceles para crear diferentes efectos.

Según demos la pincelada de un modo u otro, obtendremos trazos diferentes. Por ejemplo, usando el pincel en seco, el pigmento se adherirá sólo a algunas partes del papel, lo que nos permitirá crear una textura interesante.

La acuarela puede modificarse utilizando agua y un trozo de papel o un trapo para retirar el pigmento. Debemos tener cuidado y ejercer poca presión, ya que si presionamos demasiado el trapo o el papel, podemos terminar retirando más pigmento del deseado. Es recomendable a veces utilizar bastoncillos para las orejas para rectificar pequeños errores, ya que son suaves y permitirán controlar mejor la cantidad de pigmento que retiramos.

Las acuarelas se presentan en pastillas individuales que podemos reponer y transportar con facilidad en una cajita, y en tubos. Personalmente uso las pastillas individuales en caja de veinticuatro pastillas, ya que suelo llevármelas conmigo y me resultan más sencillas de transportar que los tubos, que ocupan más espacio. Suelo utilizar Winsor and Newton.

Técnicas húmedas de ilustración: la acuarela

Acuarela de Nick Runge, 2015-2018

Pintura al óleo

Técnicas húmedas de ilustración: el óleo

La noche estrellada, Vincent Van Gogh, 1889.

Es una técnica húmeda de ilustración ya que necesita de un diluyente. En este caso, a diferencia de la acuarela y el gouache, el diluyente no es el agua. Al pintar con óleo se utiliza esencia de trementina y aceite de linaza.

La esencia de trementina se utiliza para diluir las pinturas y lavar los pinceles, y su olor es bastante fuerte, así que es recomendable utilizarlo en zonas aireadas. El aceite de linaza se utiliza también para diluir las pinturas, aunque da un acabado más vibrante a los colores que la esencia de trementina. Debemos utilizarlo en pequeñas cantidades, ya que, sino, corremos el riesgo de que nuestra pintura amarillee con el tiempo.

La versatilidad del óleo es innegable. Podemos aplicar capa sobre capa, lo que nos permite rectificar errores con facilidad. Es un tipo de pintura de secado lento, cosa que nos permitirá rectificar pinceladas e incluso mezclar colores sobre nuestro soporte.

Podemos aplicarlo de manera suave y con acabado liso utilizando pinceles, o bien podemos aplicarlo con espátula y obtener un dramatismo de textura que difícilmente se consigue con otro medio.

Se puede aplicar sobre todo tipo de material, ya sea lienzo, madera o cartón.

Van Gogh es un gran representante clásico de esta técnica húmeda de ilustración, y personalmente me encanta el uso del color y la luz del valenciano Joaquín Sorolla.

Técnicas húmedas de ilustración: el óleo

Paseo a orillas del mar, Joaquín Sorolla, 1909.

Espero que os haya gustado el artículo, y si tenéis alguna aportación, duda o pregunta, sería un placer leeros. No dudéis en comentar. Y, si queréis, también podéis compartirlo con esa persona que tiene pendiente decidir qué medio utilizar para sus ilustraciones.

En los siguientes artículos, os hablaré del mixed-media y algunas cositas más.

¡Os espero!

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