Desde joven leo con gran placer novelas históricas y de aventuras, clásicos como Ivanhoe o La Flecha Negra me marcaron profundamente. Y aunque exploré la novela fantástica en mis inicios como escritor, enseguida di el giro hacia la novela histórica porque es el tipo de novela en el que me siento más yo, más Teo Palacios. 

La novela histórica no solo es mi plato fuerte, por decirlo de algún modo, no solo es el género que más disfruto y con el que más crezco, es la máquina del tiempo que me ayuda a comprender lo que somos mientras disfruto en el proceso. Es absorbente, es agotador, pero es una experiencia que no cambio por nada.

Y, ¿por qué me pasa esto con la novela histórica más que con cualquier otro género?, ¿qué es lo que define a la novela histórica y lo que la hace tan especial? Este es un tema muy recurrente en mis cursos, mis alumnos me dicen a menudo que no saben a ciencia cierta si están escribiendo novela histórica u otro género.

Y una de las primeras cosas que hacemos en el Método PEN es conocer a fondo los tipos de novela, entendiendo que los escritores debemos conocer las distintas posibilidades que tenemos en ese sentido para poder descubrir qué género nos ayuda realmente a potenciar más las historias que necesitamos escribir.

Para definir y distinguir cualquier género, les digo que se fijen en el conflicto principal de la historia que están escribiendo. Si el conflicto gira en torno a un romance, se trata de una novela romántica. Si el conflicto o motor de tu novela gira en torno a un acontecimiento histórico, tienes una novela histórica.

Escribo este artículo para hablar precisamente sobre lo que es y lo que significa el género de novela histórica para mí.

Novela histórica, por Teo Palacios

¿Qué es una novela histórica?, según Teo Palacios

En el artículo Tipos de novelas que dejan huella en el lector (I parte) hablo sobre las características principales de este género y comparto algunos consejos para empezar a desarrollar el arte de recrear el pasado, pero ahora quiero compartir una visión mucho más personal y profunda sobre la esencia de la novela histórica.

Hay que tener cuidado con lo que uno dice sobre este tema tan debatible porque es una pregunta que suele tener distintas respuestas.

Por ejemplo, algunos autores consideran que basta con novelar en un contexto histórico determinado para escribir una novela histórica, otros advierten que la trama debe circunscribirse a épocas remotas o al menos a épocas de las que no haya ya ningún sobreviviente con vida. Pero, ¿este criterio es suficiente?

¿Cualquier novela que se desarrolle en un contexto histórico determinado es una novela histórica?, ¿no ha habido en esta última década acontecimientos que han hecho Historia? Yo creo que más allá del contexto histórico, es el conflicto principal de la trama el que nos dice si es una novela histórica o no.

Si no sabes bien qué es un conflicto narrativo y lo que representa para tu novela, te recomiendo el artículo Los personajes y la evolución del conflicto narrativo.

En pocas palabras, el conflicto narrativo es el motor de tu novela y si este motor no gira en torno a acontecimientos históricos, aunque la historia se desarrolle en una época determinada no es (al menos en primera instancia) novela histórica. El elemento histórico tira de la novela; pero no como una ciencia, sino como una llama que mueve a los personajes y enciende la historia que estás destinado a contar. 

La novela histórica no es Historia, es una ficción que sucede como consecuencia del espíritu de una época, es una ficción con el corazón en la Historia.

Novela histórica, por Teo Palacios

¿Por qué una novela histórica no es Historia?, por teo palacios

A mí me encanta la Historia porque está llena de personajes, anécdotas, visiones del mundo y tesoros escondidos que los historiadores ceden al mundo de la interpretación e imaginación. Y en este espacio vacío en el que los historiadores deciden no entrar aparece la novela histórica como un ejercicio creativo distinto que nos da una visión de lo que pudo haber pasado, no necesariamente de lo que pasó.

Cuando iba a salir mi primer libro, alguien me dijo que no debí escribir una novela histórica porque no había estudiado Historia formalmente, pero una novela histórica no es Historia. Poco tiene que ver una cosa con la otra. Basta con conocer el período histórico con el que voy a trabajar: la escritura de una novela histórica es precisamente un viaje que emprende el escritor para encontrar respuestas y tesoros escondidos.

Claro, es necesario encontrar también un equilibrio, y por eso la novela histórica es uno de los géneros más complejos. La novela histórica no puede estar desbordada de datos históricos porque deja de ser una novela, y no puede estar desbordada de licencias para la ficción porque deja de ser una novela histórica. Un escritor de novela histórica es en ese sentido un equilibrista sobre una cuerda floja entre la realidad y la ficción.

Existe también la Historia novelada. La escritora e historiadora Susana R. Garrido habla sobre ello en el artículo “Novela histórica o Historia novelada” ¿Están tan claras sus diferencias?. En este caso, el equilibrista sobre la cuerda se inclina un poco más hacia la Historia porque todo lo que cuenta tiene eco en la realidad y termina desarrollando un ensayo divulgativo con diálogos y herramientas narrativas o literarias.

Yo, Teo Palacios, amo estar sobre esa cuerda y luchar para que la pértiga no se incline hacia uno de los dos lados, para que se quede en medio de los hechos y las posibilidades. En ese punto medio me lo paso genial, me descubro a mí mismo y aprendo muchas cosas. Hace poco escribí en un artículo, por ejemplo, que La novela histórica me permitió darme cuenta que el ser humano no cambia y me dio una mayor perspectiva de la vida.

Coméntame ahora qué te ha enseñado la novela histórica, qué te ha hecho sentir y qué significa para ti.

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