En esta sección que está dedicada a la Ciencia Ficción, queremos aprovechar que hace poco, el 2 de enero, se cumplían 100 años del nacimiento de uno de los grandes clásicos de la ciencia-ficción, Isaac Asimov, para hablar un poco de él y de su obra y de cómo podemos aprender de su ejemplo. Sus leyes robóticas se han convertido en base real para la programación de I.A en la actualidad. Asimov exploró en sus relatos las paradojas que podrían producirse a raíz de la aplicación de sus leyes robóticas. Un escritor prácticamente ninguneado por la industria cinematográfica y que sin embargo es uno de los autores más prolíficos de la ciencia-ficción. Bueno, salvo las excepciones El Hombre del Bicentenario, Viaje Alucinante y algunas más de resultado mediocre. Está en proyecto una serie de TV sobre la saga Fundación, aunque de momento su futuro es algo incierto. Estoy seguro de que estás gritando que Will Smith protagonizó una película basada en uno de sus relatos, pero en verdad esta basada en el guion de Jeff Vintar al que le añadieron ideas extraídas de sus relatos y por supuesto las tres leyes robóticas, así que no podemos incluirla como una verdadera adaptación. Sobre Isaac Asimov Isaac Asimov no sólo destacó por sus historias del género que nos atañe, en sus libros se pueden hallar obras de divulgación científica, de divulgación histórica, etc. Junto a Arthur C. Clarke y a Robert A. Heinlein es considerado como uno de los tres grandes de la ciencia-ficción del siglo XX. Fue miembro de Mensa (Asociación Internacional de Superdotados cuyo ingreso sólo es aceptado si tienes un C.I. Superior al 98). A la edad de 19 años publicó sus primeros relatos en las revistas pulp de los EEUU (equivalente a los bolsilibros españoles). En el relato ¡Embustero!, publicado en el ejemplar de mayo de 1941 de la revista Astounding Science Fiction, Asimov expuso sus tres leyes robóticas. En 1977 fue nombrado director editorial de la revista Asimov’s Science Fiction, puesto que ocupó hasta su muerte en 1992, dicha revista se sigue publicando en la actualidad tanto en formato impreso como en digital. En 1986, la editorial Forum publicó la traducción al español de dicha revista, hasta que fue cancelada tras la publicación del número 15. Retorcer un tópico en la Ciencia Ficción En este género es habitual que tarde o temprano aparezca un ser humano con injertos robóticos permitiéndole ir más allá de la debilidad de la carne frente al metal. Es lo que designa como ciborg, una contracción de las palabras cibernético y orgánico. El personaje mitad hombre y mitad máquina se ha usado como personaje principal, como en el caso de Robocop, en el que el ciborg lucha por recuperar la humanidad perdida durante su fusión con la máquina. O como personaje antagonista, ¿Darth Vader? Volviendo a Isaac Asimov, os recomiendo la lectura de su novela corta El Hombre Bicentenario, olvidaos de la película, puesto que en ella se tomaron elementos de la novela El Hombre Positrónico. En el relato corto original descubrimos a un robot que por una avería en su red neural desarrolla personalidad y sentimientos, en definitiva se convierte en un ser autoconsciente. Lo cual, es un tema bastante manido en la ciencia-ficción. Pero, en esta historia tenemos un conflicto potente: lucha por ser reconocido como un ser consciente y por tanto merecedor de los mismos derechos que cualquier ser humano. Por supuesto, no está solo en su guerra por ser admitido como uno más de la sociedad humana. Isaac Asimov fue más allá del tópico manoseado Asimov, y aquí es donde retuerce el tópico, va más allá del deseo de un robot en ser reconocido como un ser vivo. A medida que avanza la ciencia, va sustituyendo partes de su cuerpo metálico por carne, huesos y materia orgánica. Es decir, su anhelo por convertirse en ser humano lo lleva a cambiar su cuerpo mecánico por la debilidad de la carne. Y a la decadencia final que eso comporta. Así, el robot prácticamente inmortal renuncia a ella si con eso puede convertirse en un ser humano. El proceso inverso al que se someten los humanos al convertirse en ciborg y poder trascender y derrotar a la tan temida muerte. AVISO DE SPOILER Como es de esperar, al lograr convertir su cuerpo, incluido el cerebro, en materia orgánica termina por envejecer y morir, después de una vida de doscientos años. FIN DE SPOILER El caso del robot deseando ser como un humano, con emociones, es otro tema bastante recurrente en la ciencia-ficción. No obstante, en ningún caso se había planteado la posibilidad de que alcanzase el extremo de renunciar a su cuerpo mecánico. Y aquí es donde debemos fijarnos sus motivaciones: ESTÁ ENAMORADO. Y sabe que hasta que no sea completamente humano no podrá corresponder de igual a igual con el ser amado, puesto que ella es humana. Esta historia se podría considerar como una variante del clásico de la criatura que se rebela contra su creador, el clásico mito de Prometeo, Frankenstein, Skynet, Matrix, el Golem, etc. con una diferencia que la hace especial y es que en este caso el hijo rebelde desea convertirse en un ser igual a su creador, y acaba lográndolo sin la necesidad de la destrucción de su padre. De esta forma, Asimov nos presenta dos variaciones en una sola historia y por ello consigue una historia excepcional en todos los aspectos. Cómo retorcer un tópico en la Ciencia Ficción Es tan fácil como tomar uno de los temas más recurrentes, como podría ser el eterno Máquinas contra la Humanidad, y darle la vuelta. Entonces tendríamos la Humanidad contra las Máquinas. Un tema parecido desarrolló Frank Herbert al exponer la Yihad Butleriana en la saga Dune. Asimov por su parte, crea las leyes de la robótica para luego retorcerlas en cada uno de sus relatos. De hecho, en su primer relato publicado, el ya mencionado ¡Embustero!, aborda uno de los temas
Dune y el viaje del héroe, o como romper las técnicas narrativas
Hoy vamos a seguir analizando una novela de la que ya hemos hablado. En este caso vamos a hablar de Dune y el viaje del héroe, un sistema que ya analizó Rober Rodriguez con El señor de los anillos hace unos meses. Dune y el viaje del héroe Empecemos con una breve explicación sobre que puñetas es eso del Viaje del Héroe. El antropólogo Joseph Campbell creó ese término para demostrar que en las historias mitológicas se repetía una y otra vez la misma estructura. Estableció que ese patrón se podía dividir en doce etapas. Estas son: 1) El mundo ordinario 2) La llamada a la aventura 3) El rechazo de la llamada 4) El encuentro con el mentor 5) La travesía del primer umbral 6) Las pruebas, los aliados, los enemigos 7) La aproximación a la caverna más profunda 8) Prueba suprema 9) La recompensa 10) El camino de regreso 11) La resurrección 12) El retorno con el elixir Esta estructura se repite en el 90% de las historias que la humanidad ha ido relatando a lo largo de la historia. Un patrón que puede hallarse en La Odisea de Homero, por poner un clásico y en El Hobbit por mencionar un ejemplo algo más moderno. Franl Herbert: los peligros de seguir a un héroe En las entrevista que le hicieron a Frank Herbert, a parte de mostrar su postulado ecológico y defensor de la naturaleza, en cuanto le planteaban temas de cariz político no dudaba en afirmar que no éramos muy conscientes de los peligros que conlleva el seguir a un solo héroe, mesías, líder, etc. Puesto que olvidamos que esos “héroes” son humanos y en consecuencia pueden tomar decisiones erróneas, lo que lleva a sus seguidores a repetir ese mismo error solo que multiplicado de forma exponencial. Y por tanto las repercusiones de ese error del héroe son mucho mayores. Bien, una vez conocemos de forma resumida el pensamiento del autor, vayamos a por el tema que nos ocupa. Dune y el viaje del héroe: aprender las técnicas para desmontarlas Frank Herbert usó la estructura del Viaje del Héroe para Dune, solo que, siendo fiel a su forma de pensar, no dudó en plasmarlo en ella. Es decir, en Dune se cumple la estructura salvo en la parte final. ¡¡ALERTA DE SPOILER!! ESTÁS AVISADO. Paul Atreides, protagonista principal de la historia, se ve abocado a una aventura que le llevará a convertirse en el emperador del universo conocido. Para ello se verá sumergido de lleno en ese viaje del héroe, veamos un poco como Herbert lo expone: 1) Mundo ordinario: Paul Atreides vive en Caladan, su planeta natal. Es el hijo del duque, y futuro heredero de la Casa Atreides. 2) La llamada a la aventura: Por orden del emperador Shaddam IV, los Atreides se hacen cargo de la explotación de Arrakis, fuente de la codiciada especia melange. 3) El rechazo de la llamada: Desde un principio Paul no desea ir a Arrakis, detesta abandonar su planeta, es decir abandonar el mundo ordinario. Su zona de confort. 4) El encuentro con el mentor: A su llegada al planeta, Paul se encuentra con su mentor Ducan Idaho, que le instruirá acerca de los fremen, los nativos del desértico planeta Arrakis. 5) La travesía del primer umbral: Poco después de su llegada, descubren que todo ha sido una trampa urdida por el emperador, que se vale de la Casa Harkonnen y de sus soldados Sardaukar, para intentar exterminar a la Casa Atreides. 6) Las pruebas, los aliados, los enemigos: Paul y su madre, se ven abocados a una serie de pruebas y enfrentamientos con los Harkonnen, que los llevará a adentrarse en el desierto sin apenas medios de supervivencia y expuestos a los temibles gusanos de arena. Allí descubrirán a los fremen, que se convertirán en sus aliados. 7) La aproximación a la caverna más profunda: Desde su contacto con los fremen, Paul se va enfrentando a diferentes pruebas que a medida que las supera, va abriéndose paso entre ellos, hasta que es finalmente aceptado. Ya está listo para la prueba definitiva. 8) Prueba suprema: Paul se enfrenta a un reto que pone en peligro su vida. Debe someterse al ritual del agua de la vida. En ella se decidirá su destino y el de su madre. 9) La recompensa: Al superar la prueba, y convertirse en el mesías que liberará a los fremen de la opresión de los Harkonnen. Paul es recompensado con la capacidad de ver el futuro a corto y a muy largo plazo. 10) El camino de regreso: Paul y su madre regresan a la capital del planeta, ayudados por los fremen y se enfrentan a los Harkonnen y al emperador. 11) La resurrección: Paul se enfrenta contra su enemigo en un combate a muerte. Al salir victorioso se proclamará nuevo emperador. 12) Retorno con el elixir: Y aquí es donde Frank Herbert nos la juega. Pues esta etapa la extiende hasta su segunda novela, El Mesías de Dune. Y no solo eso, convierte a Paul en un tirano, que cada vez se vuelve más y más cruel. Bajo su mandato nace la Yihad de Muad’Dib. Que llevará el culto a su figura por todo el universo y quien no se someta es eliminado. Todo eso ocurre, porque tiene una visión sobre el futuro y cual es el mejor camino para llevar la paz al universo, pero requiere de un gran sacrificio por su parte, uno que si asumirá su hijo Leto II, Paul rechaza sacrificarse y opta por permanecer junto a su familia. Llevándolo a convertirse en el tirano que extiende la sanguinaria cruzada que asolará el universo. Conclusiones Como se aprecia, la decisión de Paul es reforzada por sus fanáticos seguidores y la extienden por todas partes. Que como ya comenté, Herbert expone de este modo su advertencia ante lo peligroso que es el seguir ciegamente a un solo líder, olvidando e que es un ser humano como todos los demás y
El tema en la literatura fantástica. El ejemplo de “It”
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″]¡Bienvenidos de nuevo! Nos hallamos otra vez en este punto de encuentro dispuestos a aprender y conocer más detalles sobre la literatura usando como eje pivotal nuestra querida y fantástica fantasía. En este artículo, no obstante, debemos poner “fantasía” entre comillas, puesto que no vamos a hablar sobre una novela fantástica al uso; en esta ocasión vamos a abordar el concepto de “tema en la literatura fantástica” y, para ello, emplearemos una obra de Stephen King: la novela de terror llamada It. Exacto: primero hablo de literatura fantástica y luego digo que la novela es de terror. No, no me estoy volviendo (aún más) loco. Esto es así porque… Las fronteras entre géneros son difusas Antes de comenzar a hablar del tema en la literatura fantástica, ya de inicio, debemos empezar a coger con pinzas aquello de “fantasía” y “terror”, porque los límites entre ambos géneros literarios son, ciertamente, poco claros. No hay ninguna frontera trazada con escuadra y cartabón entre ellos. Es más, en esencia también podemos incluir la ciencia ficción, puesto que estos tres géneros suelen ir de la mano y coquetear entre sí, haciendo fácil encuadrar obras dentro de este saco global pero siendo muy difícil indicar, para cada una de ellas, cuáles de estos géneros tocan y qué otros no. Por esto, precisamente, hay gente que se refiere en ocasiones a ellos como la triada. La prueba más clara de la estrechísima relación entre los tres géneros literarios mencionados es la propia existencia de la AEFCFT (Asociación española de fantasía, ciencia ficción y terror), entidad que, sin ir más lejos, es la organizadora de los cada vez más reputados Premios Ignotus. De hecho, más adelante en este mismo artículo podremos constatar que no siempre nos resultará evidente alojar cada obra dentro de un género particular excluyendo a los demás. Puesto que ya sabemos que, a veces, resulta complicado determinar el género al que pertenece una novela, pasemos a analizar el concepto que vamos a trabajar en este artículo: el tema. ¿Qué es el tema en la literatura? El tema en una obra literaria (y, por ende, el tema en la literatura fantástica) es un concepto que se emplea como idea central de ésta, haciendo que toda la narración gravite en torno a él, bien sea de forma directa o indirecta, de forma evidente o con subterfugios, pero llevándonos siempre a plantearnos cuestiones relacionadas con él durante y/o tras la lectura. Es importante no confundir el tema con otros conceptos como pueden ser el argumento, que está compuesto por el listado de hechos que se dan en la obra con relación de causa y efecto entre ellos, o la sinopsis, que es un resumen argumental. Si alguien, en referencia a una novela, nos pregunta “de qué va”, lo que quiere conocer es el argumento. Podremos responder a esta pregunta, por ejemplo, empleando la sinopsis. Sin embargo, si nos pregunta “sobre qué trata”, nos está preguntando por el tema. No es lo mismo decir que una novela “va sobre una muchacha a la que le secuestran un hermano y que persigue a los secuestradores hasta un polígono industrial, donde lo rescata antes de que la vendan a mafias extranjeras”, que decir que “trata sobre la exaltación de valor resultante del vínculo emocional entre hermanos”. El tema es el concepto global que da enjundia al argumento. Dejo de enrollarme ya con esto. Creo que la diferencia queda clara. Así, pues, ya podemos realizar una aproximación más directa al tema en la literatura fantástica. El tema en la literatura fantástica Aunque Joseph Campbell se revolverá en su tumba cuando digo esto, del mismo modo que podemos afirmar que existe una infinidad de historias de fantasía distintas (lo siento, tío Campbell), también podemos afirmar que hay muchísimos temas que pueden abordarse en estas obras. La realidad, no obstante, es muy distinta. Y esto es así porque “desde siempre” ha habido temas más proclives a ser tratados por las obras literarias en general y por la fantasía en particular. Temas como “la lucha por la justicia”, “la búsqueda del amor verdadero”, “la rebeldía ante el autoritarismo”, “el sacrificio como fuente de enriquecimiento personal” y muchos otros resultan ya troncales en la fantasía tradicional. Esto ha devenido en un abuso de estos temas centrales, haciendo que muchas obras acaben resultando casi clónicas entre sí o, cuanto menos, predecibles. Y no hablemos ya de aquellas obras que, sin cortapisas, imitan a otras ya seminales como puede ser El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien. Por suerte, no todas las obras se encuadran dentro de la fantasía tradicional, y esto no se debe a los diferentes estereotipos de personajes que usan, a las diferencias en el tono narrativo o a la diversidad de las tramas empleadas. Todo esto no es más que la punta del iceberg; un conjunto de síntomas que demuestra que lo que estos escritores han cambiado para crear obras distintas es, precisamente, el tema. Y éste es el caso, sin ir más lejos, de Stephen King, al que, en cierto modo, puede definirse como escritor de fantasía, aunque se tenga la tendencia a encasillarlo (incorrectamente, en mi opinión) tan sólo como escritor de obras de terror. Considerarlo únicamente autor de obras cuya finalidad es provocar miedo en los lectores me parece un juicio muy superficial y simplista. Antes de analizar cuál es el tema en la literatura fantástica de King, por supuesto, vamos a conocer un poquito mejor a este autor y su obra. ¿Quién es Stephen King? Podríamos hablar largo y tendido sobre este escritor estadounidense antes de mencionar cuál es su más recurrente tema en la literatura fantástica que escribe, debido a que ha tenido, y tiene, una vida bastante curiosa, llamativa e interesante. Peeeeero… Por esta vez (y sólo por esta vez) voy a cortarme, puesto que me suelo enrollar en exceso
La importancia de la planificación en una novela de fantasía: Juego de tronos
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”3.27.4″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”]¡Hola de nuevo! ¡Bienvenidos, hijos de la fantasía! Volvemos a la acción con más fantástica fantasía, aunque en este artículo nos vamos a encontrar con una temática más generalista de lo habitual que, eso sí, intentaremos aterrizar sobre ese género que tanto nos gusta. El asunto que nos atañe en este artículo es la planificación. Más concretamente, realizaremos un análisis escueto sobre la planificación en una novela de fantasía analizando la magnum opus de George R. R. Martin: Canción de hielo y fuego, obra aún inacabada que dio origen a la serie de televisión Juego de tronos. Introducción: la importancia de la planificación en una novela de fantasía En primer lugar, hagamos notar la importancia, no sólo de la planificación en una novela de fantasía, sino de la planificación en cualquier obra literaria, independientemente del género tratado, ya que una novela debe ser un mecanismo complejo pero que necesita funcionar con la precisión de un reloj suizo. Cualquier desliz en el diseño de la novela puede llevar a los engranajes a desajustarse, con lo que tendríamos, en el mejor de los casos, un bonito libro editado en rústica que cerraremos y usaremos para calzar la mesa del balcón, que siempre ha cojeado y nos ha derramado más de un refresco. ¿Por qué? Porque el bien más valioso que un ser humano “posee” (poner aquí más comillas sería grotesco, aunque acertado) es el tiempo. El dinero se puede perder, ganar, volver a perder, volver a ganar…. Lo mismo ocurre con la fama, el reconocimiento, el estatus social… pero el tiempo no se recupera. Jamás. Tempus fugit. Sin remedio alguno. Y puedo asegurarte que la planificación en una novela de fantasía te ahorrará tiempo, luego te lo demostraré. Pero es que, además, es injusto pedir que un lector dedique su tiempo a nuestra novela aun cuando ha encontrado tal desajuste en las tramas, incoherencias en los personajes o aristas en la estructura que los ojos le sangran cada vez que aborda una de nuestras páginas. Y esto se agrava aún más en la sociedad de estímulos rápidos en la que vivimos: cuesta muy poco cerrar el libro, encender el televisor y poner cualquier serie online. Tenemos que asegurarnos de que nuestra novela sea una máquina lo más perfecta posible, y eso implica diseñar muy concienzudamente cada una de sus piezas: tanto su forma como su material de construcción y, por supuesto, su función dentro del mecanismo final. Es decir, implica la planificación en una novela de fantasía. Concretando: ¿cómo afecta la planificación a los géneros literarios? Hay géneros literarios en los que la buena planificación no sólo determina la calidad del conjunto que compone la obra, sino que, sin ella, es casi imposible que la obra se finalice. Tal es el caso, por ejemplo, de los thrillers. En este género se suelen emplear tramas complejas y giros en los que se debe saber, en cada maldito momento, qué pildorita de información liberar al lector. Por esto, no se conciben sin planificación: de antemano hay que saber quién es el villano, qué pretende, cuál es su motivación, qué herramientas usará para desviar la atención de los protagonistas, quién cambiará de bando, quiénes serán los sospechosos, qué desayuna la vecina de abajo… ¡Es un auténtico maremágnum de información que no se puede generar al vuelo! A ver: poderse, se puede… siempre que estemos dispuestos a escribir trescientos catorce borradores y, aun así, no estar seguros de si hemos anudado bien todos los hilitos o no. Yo, no sé vosotros, no quiero invertir veinte años de mi vida en escribir una única novela, porque tanto borrador requiere tiempo. Recordad: ¡tempus fugit! En otros géneros, como la novela histórica, además de lo comentado, se deben tener en cuenta los sucesos históricos, que condicionarán lo que ocurre en nuestra obra. No conocerlos previamente para saber dónde podemos buscar nuestro espacio de trabajo creativo es, nuevamente, un suicidio artístico. O le dedicamos muchísimo tiempo a la reescritura, con sus correspondientes fases de documentación para ir ajustando lo que no encaje, o tendremos una obra que cualquier estudiante de primer curso de Historia nos tirará a la cara tras alcanzar la página cuatro. ¿Es eso lo que buscáis? Para no ir saltando demasiado de rama en rama, cual monete juguetón, encaucemos la dirección del artículo antes de que se nos vaya de las manos. ¡No quiero que penséis que no está planificado! Así, pues, aproximémonos al núcleo del asunto y hablemos de la planificación en una novela de fantasía. Estrechando aún más el círculo: ¿cuánta importancia tiene la planificación en una novela de fantasía? Como ya hemos podido ver, y la propia lógica práctica nos dicta, la planificación es importante, ya que nos permite dotar de coherencia interna (tramas, personajes, antecedentes…) y externa (estructura, selección del narrador…) a nuestra obra. En el caso de géneros como la fantasía, hay un elemento de suma importancia que entra en juego, sobre todo si estamos hablando de alta fantasía: el worldbuilding. ¡DemiurgiaaaaAaAaAA! No me canso de decirlo. Es lo que hay. ¡Espera! ¡Espera! ¡Espera! ¿Cómo? ¿Que el worldbuilding afecta únicamente a la fantasía? No, no, y mil veces no. De eso nada. Dejad que me explique: en toda obra de ficción hay que desarrollar una labor, aunque sea mínima, de construcción de mundos. Imaginemos una historia de espías que ocurre en nuestro mundo y en nuestros días. En este caso, el worldbuilding global ya lo tenemos establecido, y todos, lectores y escritor, lo conocemos. Esto nos permite saltarnos a la torera las largas exposiciones y los grandes tratados sobre qué hay en el mundo, por qué es así, bla, bla… y bla. El lector estará perfectamente ubicado en cuanto le demos a entender que el mundo es el actual; hecho que, si conoce el género de la novela que ha abierto, ya espera de por sí. En este caso, el
Cómo crear un universo de ciencia ficción. El caso de Dune
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”3.27.4″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] Una de las tareas más arduas a la hora de escribir una novela de ciencia-ficción es el crear el universo en el que se va a desarrollar, lo que en ingles llaman worldbuilding. Para ello debemos tener muchos factores en consideración, y en contraposición también debemos saber evitar que el proceso nos engulla y nos absorba, anulando por completo nuestro objetivo inicial: construir una base para nuestra historia. Hoy quiero hablaros de cómo crear un universo de ciencia ficción usando un ejemplo clásico. En la literatura de ciencia-ficción y en la fantasía podemos hallar cientos de universos imaginarios que libro tras libro se han ido expandiendo y ampliando incluso tras la muerte de sus creadores. Como es el caso de: Oz, el Mundo Disco o el universo de Dune, por mencionar solo unos pocos. Y aquí es donde metemos nuestras narices en la mayor saga de ciencia-ficción jamás creada. Es una obra tan compleja y llena de detalles que es imposible desgranarla en un solo artículo. Sembrando los antecedentes para crear un universo de ciencia ficción Frank Herbert nos introduce en su universo poco a poco, mostrando detalles escuetos que capítulo a capítulo nos irá desgranando y detallando. Es evidente al leer el primer libro que el autor ha desarrollado en líneas generales lo que es la historia previa a los acontecimientos narrados en el libro. Como ejemplo, podemos hablar de los mentat, de los que ya nos habla al inicio del primer libro. El mentat es una consecuencia de ese pasado histórico que nos irá desvelando, es un ser humano adiestrado para realizar complejos cálculos matemáticos, cuya función es la de sustituir las computadoras. ¿Por qué sustituye a las computadoras? Por qué estás fueron prohibidas durante la Yihad Butleriana, una revolución que liberó a la humanidad de la tiranía de las máquinas pensantes. Un dato que nos revelará a lo largo de la novela. Como ves, la presencia de un tipo de personaje, ya que cada casa noble cuenta con un mentat a su servicio, viene justificado por todo un bagaje histórico del que se nos irán dando algunos detalles a medida que avancemos en la historia. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IiJ9fQ==@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”] Diseña antecedentes históricos para crear un universo de ciencia ficción creíble Una de la fuerzas manipuladoras presente desde el inicio son las Bene Gesserit, una secta que va moviendo hilos en la sombra para su propio beneficio. En la presentación de esta especie de monjas o sacerdotisas ya vemos que su forma habitual de obrar es ocultando información y tergiversando la realidad según sus planes. Aquí vemos como Herbert usa a una de las Bene Gesserit para insinuar un detalle sobre la línea sanguínea de Paul Atreides que será revelado hacía el final de la primera parte del libro. Un hecho que choca directamente con un dato que nos da sin tapujos desde el principio: la rivalidad entre la Casa Atreides y la Casa Harkonnen. Sin duda, Frank Herbert elaboró todo un entramado bastante detallado sobre esos antecedentes históricos, puesto que las anotaciones sirvieron de base para que Brian Herbert, su hijo, y Kevin J. Anderson hayan elaborado una serie de novelas que ahondan en ese periodo previo y del que hasta ahora han publicado seis novelas. ¿Cuándo hay que parar de imaginar y extender el nuevo universo? Si bien es cierto que algunos detalles debes tenerlos claros, tampoco es necesario conocerlos al milímetro. Es decir, en el caso que nos ocupa, desde el principio sabemos que existe un odio extremo entre la Casa Harkonnen y la Casa Atreides. Está claro que Herbert ya sabía el motivo de esa rivalidad, originada en una batalla durante la revuelta contra las máquinas. Y que posiblemente fue detallando con más precisión lo ocurrido a medida que iba escribiendo la novela, y aunque tenía esa información no la reveló al lector, aunque sí la usó para crear las motivaciones que movían a sus personajes. Aunque no reveles esos motivos desde el inicio, tienes que tenerlos claros, aunque no hace falta conocer todos los detalles, para así darle fuerza a lo que impulsa a tus personajes a actuar. Recuerda que crear un universo de ciencia ficción no significa conocer todos los detalles. ¿Hay que crear todo el universo de ciencia ficción antes de empezar a escribir? Lo mejor es crear los rasgos generales y ahondar en los detalles a medida que lo necesites. Así, ladrillo a ladrillo podrás crear un universo de ciencia ficción complejo y rico en historias, que a lo mejor no las incluirás en tu novela, pero que te sirven para crear una cohesión en los acontecimientos narrados y en tus personajes. Como punto de partida, y en eso el propio autor reconoce haber recurrido a la cultura árabe para tomar de ella conceptos, nombres, etc. para crear parte de ese universo, podemos acudir a lo ya existente en el mundo real y desde ahí forjar un universo completamente nuevo. Una herramienta muy útil para trabajar en la construcción, o recreación si hablásemos de novela histórica, de un universo, es crear una línea temporal con los acontecimientos más importantes. Es casi seguro que Frank Herbert creó la suya, en la que destacaban como puntos importantes los antecedentes históricos de la primera novela: La Yihad Butleriana, la Rebelión contra las máquinas y la Batalla de Corrin, entre otros muchos más. Con lo cual, queda claro que, para manejar todos esos datos, lo mejor es crear una línea temporal y tenerla a la vista como guía. En internet se puede hallar una reconstrucción de la línea temporal de Dune, recreada por los fans de la saga. Como ejercicio de ejemplo podemos recrear el momento en que Frank Herbert empezó a planificar una de las tramas de la primera novela de la saga: La enemistad entre la
La fuga de Logan. La búsqueda como tema en la CI-FI
Decir La fuga de Logan desencadena la imagen de la película, o incluso de la serie de televisión, más que la del libro en sí mismo. La novela original fue escrita a cuatro manos por William F. Nolan y George Clayton Johnson. De estos autores de ciencia-ficción, en España, solo podemos hallar la traducción de La fuga de Logan. A pesar de que Nolan ha escrito varios libros más, entre ellos dos obras que retoman la historia iniciada en la famosa novela: Logan’s World y Logan’s Search publicadas en 1977 y 1980 respectivamente. Le siguieron Logan’s Return, Logan’s Journey y por último Logan Falls. Además de otros libros del género también ha hecho incursiones en terror, fantasía y novela policíaca. De Clayton podemos destacar su labor como guionista de series de televisión tan míticas como: La Dimensión Desconocida, Alfred Hitchcock Presenta, Star Trek, Kung-Fu, etc Como en todas las adaptaciones, tanto la serie como la película tienen varias diferencias, por lo cual nos centraremos en la versión original, es decir el libro. El inicio de La fuga de Logan La novela empieza con el capítulo 10, con ello nos lleva directamente en una cuenta regresiva. Un modo excelente para introducirnos en lo que se convertirá una historia de búsqueda, dando a entender con la numeración inversa cuanto nos falta para alcanzar el clímax y desenlace de la historia. El texto tiene como tema principal la búsqueda de un lugar llamado Santuario, pero a eso se le añade la huida, puesto que Logan es perseguido por su antiguo compañero cuando actuaba como Vigilante. Podemos hallar muchos ejemplos de la búsqueda de un refugio, un lugar seguro donde vivir, en muchas películas de ciencia ficción. Pongamos por ejemplo la nueva versión de Soy Leyenda, interpretada por Will Smith. En ella se plantea que existe un lugar seguro donde vivir a salvo de los vampiros que infestan la Tierra. En la serie The Walking Dead es un tema recurrente, es el eterno buscar un refugio y lugar seguro sin zombies de los que huir. Lo mismo ocurre con el Cuento de la Criada: es la constante lucha por alcanzar el santuario fuera de las fronteras de Gilead. Básicamente La Fuga de Logan, es una distopía que habla de los problemas que resonaban en la década de los años 60. Y como toda historia distópica lleva una situación al extremo, que tal y como veíamos en un artículo anterior, es la opción más usada en la ciencia-ficción para formular la crítica social. En la presente novela nos hallamos en un mundo que sobrevive en ciudades encerradas en cúpulas y gobernadas por un súper computador al que llaman “el Pensador”. El tirano electrónico para controlar la superpoblación mundial decretó que nadie podía vivir más allá de los veintiún años. No se puede perder de vista que la obra fue publicada en 1967, una época en la que se auguraba que para el año 2000 no habría sitio en el planeta para tanto ser humano según aseguraban para esas fechas las previsiones más optimistas. Por otro lado, los ordenadores estaban empezando a ser desarrollados y la idea de un mundo gobernado por la mente fría e imparcial no era nueva, ya en 1955 Asimov habló sobre ese tema con los relatos entorno a Multivac. La evolución del personaje: detonante y motivaciones En La Fuga de Logan, a diferencia de la película y la serie de televisión, el protagonista no sale en busca del Santuario con el fin de unirse a ellos, si no todo lo contrario: su intención inicial es destruirlo y acabar con los desertores. Logan toma esa decisión por su propia cuenta, lo que provoca que su ex compañero salga en su persecución. No obstante, esa actitud inicial va mutando a medida que avanza en su búsqueda acompañado de Jessica. Pero el detonante que le hará cambiar de idea es el cumplir la edad máxima permitida. Es un caso claro de estar de acuerdo con las leyes hasta que ellas te afectan directamente. Un DETONANTE que modifica las intenciones iniciales del protagonista. Como dicen por ahí, los motivos son importantes. Aunque muchas de las críticas sobre este libro la tildan de tener personajes planos, no es el caso de su protagonista. Quizás el factor más descuidado es su comportamiento en base a su supuesta edad, ya que descubrimos adolescentes que hablan y se comportan como adultos. Sobretodo, viviendo en una sociedad ociosa y hedonista como la de la novela. En cuanto al antagonista, está presente desde el principio en el párrafo inicial de cada capítulo, que es narrado en presente. Pero nunca llega realmente a estar presente en el resto del capítulo. Por eso, el tema de la huida queda relegado a un plano muy secundario. Las funciones de Propp en La fuga de Logan La estructura encaja con las funciones de Propp. De hecho, lo primero que sabemos en esta historia es la prohibición como factor inicial. Nadie puede vivir más allá de los veintiún años o fuera de las ciudades-cúpulas. Tenemos amigos y aliados, algunos de ellos se vuelven contra los protagonistas, una sucesión de pruebas que deben superar hasta alcanzar su destino final. No entraré a desgranar una a una todas las funciones de Propp que son usadas en La Fuga de Logan. Baste decir que muchas de ellas son incluidas en la historia, como ejemplo: La Marca. Propp dice que el personaje sufre una marca de nacimiento o a partir de un suceso que le deja una señal cuyo significado es decisivo. Logan, al igual que el resto de la humanidad, tiene una marca en la palma de su mano que cambia de color según van pasando los años. En la narración, la marca de Logan toma un peso cada vez mayor, pues está a punto de volverse negra y eso implica que ha llegado el momento de su muerte. Y cuando eso ocurra, no habrá marcha atrás. Es más, el cambio de color será la que conducirá al
¿Quieres crear un antihéroe? Sigue el ejemplo de Aladino.
Si recordáis el último artículo, me había quedado hablando de Aladino y su maravillosa lámpara. Y Aladino es un caradura difícil de identificar con el héroe clásico. De hecho, si hay algo que destaca de este personaje es la evidencia de encontrarnos cara a cara con un auténtico antihéroe. Así que hablaremos, usando su ejemplo, sobre cómo crear un antihéroe. Es muy posible que si os interesa todo lo que tiene que ver con el proceso de escritura y con las estrategias necesarias para construir una historia que enganche estéis familiarizados con algunos de los recursos más habituales para la creación de personajes. Si es así, os sonará el famoso camino del héroe cuyas etapas desarrolló en los años 50 el antropólogo Joseph Campbell en su obra El héroe de las mil caras. Si os interesa el tema os recomiendo que recuperéis un par de artículos de este blog. Rober Rodríguez nos habla aquí de la aplicación del camino del héroe en El Hobbit y Alicia Pérez Gil lo hace con Harry Potter. ¿Por qué crear un antihéroe? El antihéroe está de moda Si quieres saber cómo crear un antihéroe, antes has de comprender en qué consiste. Esta figura se define por oposición al héroe y los análisis tradicionales sugieren que provoca el rechazo del público, que encarna valores negativos, que se parece más al villano de la historia que al protagonista perfecto. Entonces, ¿qué pasa si nuestro personaje no es perfecto? ¿Es adecuado un héroe tradicional dentro del sistema de valores de la sociedad y de la literatura actuales? ¿Es lo mismo ser un antihéroe que un villano? Seguro que os vienen a la mente bastantes ejemplos de libros o películas con protagonistas que no son exactamente el prototipo de héroe. El antihéroe está de moda. Quizás porque sea más fácil identificarnos con un personaje lleno de miedos, inseguridades y claroscuros. Para crear un antihéroe debes pensar en un personaje que se acerque a nuestra realidad, a nuestras contradicciones y deseos, incluso aunque tenga superpoderes. La invulnerabilidad ya no se lleva, amigos. Pero, ¿qué hacemos con Aladino entonces? A pesar -y nunca mejor dicho lo de a pesar- de los remakes cinematográficos sigue siendo una historia antigua, de los tiempos en los que triunfaban los héroes clásicos. Los cuentacuentos del desierto ya se veían venir que en el siglo XXI nos iban a gustar más los personajes cargados de defectos que los que nunca dudan y nunca tienen miedo. Y nos soltaron a Aladino, el niño al que no querríamos tener cerca si tenemos un problema de verdad. Un consejo os voy a dar en este momento: Nunca le deis una lámpara maravillosa al protagonista de vuestra historia. ¿Tu personaje es un Aladino o un viejo brujo? Desde el principio se nos explica que Aladino es un adolescente guapetón y travieso. No diré rebelde porque en realidad no vemos en él ningún espíritu de revuelta contra la autoridad paterna o ciudadana. Simplemente le apetece más vagar por las calles jugueteando e ideando travesuras que seguir con el negocio familiar o labrarse un futuro. Aladino se deja llevar, primero por sus amigos de correrías y luego por un falso tío que le pone una tienda y le lleva a pasear por los suburbios. Es cobarde hasta decir basta. Se asusta (alguno de nosotros podría decir que con toda la razón del mundo) ante las artes mágicas de su tío, corre en círculos, grita, tropieza, llora, no sabe cómo reaccionar cuando es abofeteado, espera la muerte pasivamente en el jardín subterráneo hasta que consigue salir gracias a la casualidad y la magia, corre de vuelta a casa de su madre con los mocos colgando, muerto de miedo y llorando como un niño pequeño. En realidad, podríamos entender a Aladino y sus debilidades. Todo lo que le ha sucedido hasta entonces nos haría correr en círculos a la mayoría de nosotros. Aladino es profundamente humano en sus miedos e inseguridades. ¿Es esto lo que define al antihéroe? El viejo brujo Pensad por un momento en el malvado brujo. Es más, pensad en el adjetivo que le he puesto delante y que todos habéis asumido como normal, aceptable y coherente. El brujo es malvado y por eso lo identificamos con la fuente de los problemas de Aladino, con el villano clásico que hará todo lo posible para acabar con el héroe. O con el antihéroe en este caso. Y esta es una de las diferencias que deberíais tener en cuenta a la hora de desarrollar los personajes de vuestras historias. ¿Qué adjetivo le podéis poner delante? ¿Estáis creando un Aladino o un viejo brujo? ¿Tenéis delante un antihéroe, un personaje profundamente humano e imperfecto, cargado de miedos e inseguridades? ¿Se trata, por el contrario, de un bellaco sin justificación ninguna más que la pura maldad corriendo por sus venas de brujo? Llegados a este punto dejadme que os recuerde que incluso en el caso de que os apetezca explicar la historia de un malvado puro y duro es necesario que existan motivos coherentes para su maldad. Hasta el diablo fue un ángel algún día. Quitadle a Aladino la lámpara, por favor. Si quieres crear un antihéroe tal vez te apetezca profundizar en el proceso de creación del personaje para poder decidir si queréis explicar la historia de Aladino o del mago malvado, os recomiendo que le echéis un vistazo a este artículo donde Teo Palacios habla de la manera en qué se enfrentan los personajes al conflicto narrativo. En definitiva se trata de eso, de cómo nos enfrentamos a las vicisitudes de la vida y de cómo empatizamos con los protagonistas de las historias que leemos. Y así nos vemos de repente pensando que nosotros hubiéramos tomado otro camino, enfadados porque no aceptamos el sino de nuestro héroe-antihéroe, perplejos porque no entendemos la reacción del personaje… La manera de enfrentarse con el conflicto define la condición de héroe, antihéroe o villano. Seguramente un antihéroe no se define por oposición al héroe. Es
LA MOSCA: una pistola de chejov con alas
La mayoría conocéis la historia de La Mosca a partir de la versión de 1986, que realizó el veterano director David Cronenberg y fue protagonizada por Jeff Goldblum. El caso es que esta película es una revisión del clásico de 1958 dirigida por Kurt Neumann, interpretada por David Hedison, Patricia Owens y Vincent Price, cuyo guion fue escrito por James Clavel (autor de la conocida novela Shogun) basándose en una historia corta de George Langelaan. Tanto la versión de 1958, como la del año 1986 contaron con sus respectivas secuelas, que cosecharon cierto éxito pero nunca alcanzaron a las cintas iniciales. La película de Kurt Neumann es una adaptación bastante fiel de la historia planteada por Langelaan en el texto original. Al igual que otros autores de los que he hablado en pasados artículos, la obra de este escritor no ha sido reeditada en español desde hace varias décadas, por lo cual, hallar el libro Relatos del Anti-Mundo, una antología que incluye la historia corta de La Mosca, solo es posible en el mercado de libros de segunda mano. Otro autor que podemos añadir a la lista de los grandes clásicos desconocidos y olvidados. George Langelaan Curiosamente, Langelaan fue espía y agente encubierto en la Francia ocupada por los nazis y en sus memorias cuenta que su rostro fue modificado mediante cirugía plástica por tener unos rasgos muy llamativos. Fue sometido a esa operación antes de saltar en paracaídas sobre Francia y contactar con la resistencia. Durante una misión secreta fue capturado por los nazis y encerrado en un campo de prisioneros al sur del país galo, del que escapó el 16 de julio de 1942. Tras la Segunda Guerra Mundial se especializó en escribir relatos de ciencia-ficción que eran publicados en la revista Playboy. En el ejemplar de junio de 1957 se publicó el relato de La Mosca y un año más tarde se hizo la primera película. A esta le siguieron dos secuelas: El Regreso de la Mosca y La Maldición de la Mosca. En 1986 se estrenó la versión de Cronenberg, que tuvo una secuela con el título: La Mosca II. Como colofón, en 2008, el propio Cronenberg convirtió la historia en una opera, que retoma la ambientación y escenario de la versión de 1958. Un relato que ha dado mucho juego y que seguro que tarde o temprano producirá nuevas interpretaciones de esa historia. ¿Qué tiene de especial La mosca como historia de terror y ciencia ficción? Para comprenderlo debemos borrar de nuestra mente lo que sabemos de ella y enfrentarnos a su lectura como lo debieron hacer los lectores en 1957. Eso nos permitirá ver el modo en que su autor jugó al plantar elementos cruciales al inicio de la historia. Su planteamiento inicial es el de una historia policiaca. Una mujer supuestamente ha matado a su marido aplastándolo con una prensa hidráulica. La dama en cuestión parece estar obsesionada con capturar viva a una mosca muy peculiar, pues su cabeza es blanca. Y aquí tenemos ese dato clave para explicar lo ocurrido, aunque el autor juega a despistarnos al hacer que los personajes que conducen la investigación concluyan que la presunta asesina ha perdido el juicio. A medida que avanzamos en la lectura de la historia, el mismo elemento aparece mencionado en repetidas ocasiones, todas ellas vinculadas a la sospecha de que la mujer está completamente fuera de sus cabales. Finalmente, la sospechosa decide contar lo ocurrido escribiéndolo en una extensa confesión. Ahí es cuando el autor nos revela que el difunto era un científico que trabajaba en varios proyectos para el ministerio de defensa. Uno de esos inventos consistía en teletrasportar materia de un sitio a otro por medio de unas cabinas. El invento funciona tan bien que el científico decide probarlo en sí mismo varias veces. En una de esas teletrasportaciones se cuela una mosca dentro de la cabina con lo que durante el proceso se intercambian partes del insecto en el humano y viceversa. Y aquí es donde el lector exclama: “AAAAAH. Por eso busca la mosca de la cabeza blanca”. Lograr una reacción parecida en el lector debe ser nuestro objetivo al presentar un elemento crucial al inicio de nuestra historia. Para ello, tal y como hace George Langelaan en su relato, debemos jugar al despiste, usando para ello a los demás personajes y que estos le resten importancia a ese elemento. En el caso que nos ocupa, el título de la obra ya nos sugiere que tiene bastante peso en la trama. CHEJOV: LA FAMOSA PISTOLA Y SU IMPORTANCIA. Aunque en esta ocasión no es realmente un objeto, y en este punto hay que aclarar que si bien algunos escritores consideran que la Pistola de Chejov solo puede ser un objeto, otros en cambio argumentan que puede ser un objeto, un personaje o incluso un comentario, la mosca en sí cumple con ese propósito. ¿En qué consiste La pistola de Chejov? Su función consiste en presentar un objeto al principio de la historia. En apariencia no tiene importancia o relevancia sobre la trama y su desarrollo. Pero al llegar al momento del clímax, se revela que dicho objeto es de suma importancia en el desenlace. Veamos el mismo ejemplo que presentó el propio Chejov: “Si tienes un rifle colgando de la pared en la primera escena de la obra, este deberá ser disparado en el último acto”. Bien, con ello el ruso quiere decir que, si hablas de esa, arma tarde o temprano algún personaje tendrá que usarla, de lo contrario mejor no digas que hay un rifle porque será solo relleno. Este suele ser un recurso usado con frecuencia en las novelas de fantasía épica en la que el protagonista, o alguno de sus compañeros, lleva consigo un colgante que recibió de su madre antes de fallecer o de algún mentor. A lo largo de la historia, ese colgante no parece ser más que un modo de recordar ese ser querido ya desaparecido, pero
La crítica social, un elemento básico de la ciencia ficción
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] La primera obra de ciencia ficción y la crítica social El inicio de las historias de ciencia ficción, tal y como la entendemos hoy en día, se suele establecer con la publicación de Frankenstein o el moderno Prometeo de Mary Shelley en 1818. En base a esa clasificación podemos asumir que Mary Shelley fue la pionera de la ciencia-ficción. Es sabido, que no todos están de acuerdo con ello, puesto que ya con anterioridad se escribieron relatos de viajes a la luna y similares, pero siempre era por medio de sueños u otros medios no-científicos. Motivo por el cual, a esos relatos se les suele designar como proto-ciencia-ficción. Como muestra tenemos la obra El Sueño o Astronomía de la Luna de Johannes Kepler, escrita en latín en 1608. Hay que matizar que tanto Isaac Asimov como Carl Sagan, consideran que esta fue realmente la primera obra de ciencia-ficción de la historia, una apreciación que muchos estudiosos no comparten puesto que el protagonista recurre a la magia para viajar a la luna. Pero desde el principio tuvo un elemento claro: la crítica social. Enrique Gaspar y Rimbau y el Anacronópete Hace unos días descubrí que entre las filas de autores españoles hubo un escritor que, a pesar de ser pionero de la ciencia-ficción española, su nombre a permanecido olvidado e ignorado. Y es triste que no se le haya dado el reconocimiento que merece a alguien que se adelantó al mismísimo H. G. Wells. Enrique Gaspar y Rimbau fue el primero en publicar una historia en la que se usaba una máquina del tiempo. La novela El Anacronópete fue publicada en el año 1887, más de siete años antes de que H.G. Wells publicara su famosa La máquina del tiempo. En la historia, el protagonista estudia el tiempo y descubre cómo manipularlo, crea una máquina que le permite viajar por las corrientes temporales visitando diferentes épocas y lugares del pasado. Por tanto, nos encontramos ante la primera obra de ciencia-ficción publicada en España y una de las primeras en todo el mundo, precedida por las iniciales novelas de Julio Verne. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ global_colors_info=”{}”] La ciencia ficción como crítica social Si leemos la novela de Enrique Gaspar y Rimbau nos damos cuenta de que la máquina del tiempo es un medio para la crítica social y la reflexión irónica sobre la época en que se escribió. Ese quizás es el recurso más usado en las obras de ciencia-ficción. Y al que hay que dedicarle unos minutos, en los que detenernos a pensar, si nuestro deseo es adentrarnos en este género creando nuestro propio material, que no debemos descartar ese punto de crítica social tan típico de la ciencia-ficción. Es más, precisamente la ciencia-ficción nos permite llevar al extremo situaciones que hoy en día hemos asimilado como cotidianas. En el caso del Anacronópete, entre los viajeros en el tiempo se halla un grupo de mujeres francesas de “vida alegre” y es el propio gobierno francés él que las embarca en la máquina con la idea de que, si se ven rejuvenecidas, decidirán aprovechar esta segunda oportunidad y decantarse por una vida más “recta”, por poner un ejemplo. Los personajes en sus andanzas temporales, desde la batalla de Tetuán en 1860, la Granada de 1492, o el siglo XXX a. C., se enfrentan a infinidad de situaciones que muestran esa visión mordaz del autor acerca de la sociedad en la que vive. Otro caso en el que quizás no todo el mundo ha reflexionado desde su vertiente como crítica social, es el de La máquina del tiempo de H.G. Wells. Y es que la sociedad futurista de los Eloi y los Morlocks es una visión extrema de la clase obrera y la alta sociedad elitista, una excusa perfecta para criticar ese aspecto de nuestra sociedad. ¿Cómo podemos usar la crítica social para construir un entorno en el que mover nuestra historia? Podemos basarnos en cualquier aspecto actual o pasado: nuestra dependencia a los móviles, el uso de aplicaciones o páginas web para encontrar pareja, la burocracia (un buen ejemplo lo podemos ver en la película Brazil de Terry Gilliam), etc. En la novela El cuento de la criada, se toma la injusticia social en el que se ven abocadas las mujeres en nuestra sociedad y lo lleva al extremo para denunciar esa realidad de nuestra sociedad. Una realidad que tenemos casi asimilada y aceptada, puesto que el fundamento de nuestra civilización es básicamente patriarcal. Ese es el eje en el que gira toda la historia en la que se ve envuelta la protagonista. Tomemos por el ejemplo el gesto habitual de leer el horóscopo en el periódico, podríamos usarlo llevado al extremo: podríamos poner una sociedad en la que lo primero que hacen las personas al despertarse es consultar el horóscopo y ajustar su vida a la predicción leída. Si les ha salido que romperán su relación con su pareja están obligados a cumplirlo. Y a partir de ahí ya tenemos un elemento de crítica social, el dejar el destino de uno mismo en manos de otros, y con el que podemos desarrollar una historia con situaciones hilarantes y absurdas. Otro modo de hacerlo es tomar algo que nos parezca injusto y elevarlo al extremo, y usarlo como eje de las tribulaciones del protagonista esa situación o hecho injusto que queremos destacar. Imaginemos una sociedad en la que existan dos clases sociales, los que tienen empleo y los que no lo tienen. Y para conseguir un empleo, los desempleados deben superar una serie de duras pruebas como cruzar un laberinto, pruebas de supervivencia en entornos hostiles, etc. Y cuando alguno lo consigue obtiene un puesto de trabajo que consiste en estampar un sello de tinta en interminables montañas de informes, para que después estos informes sean destruidos
Pierre Boulle. Ciencia ficción, sociedad y civilización.
Si os digo “Pierre Boulle” es probable que os sea desconocido. Pero si digo El puente sobre el río Kwai, a algunos os resultará familiar, aunque seguro que si os menciono El planeta de los simios os resulte muy conocido. çY es que Pierre Boulle es uno de esos escritores que, sin estar especializados en ciencia-ficción, escribieron una historia que se convirtió en todo un clásico del género. Es un caso muy parecido al que vimos el mes pasado al hablar de Jack Finney y su novela Los ladrones de cuerpos. Pierre Boulle A mediados de los años 30, Pierre Boulle trabajó en una plantación de caucho en Malasia y durante la Segunda Guerra Mundial fue agente encubierto de la organización británica Special Operations Executive, cuyo objetivo era el espionaje y sabotaje contra los nazis. Esa experiencia le marcó profundamente y le llevó a escribir El puente sobre el río Kwai, cuya adaptación al cine obtuvo siete premios Oscars y contribuyó al inicio de una era dorada del cine norteamericano. Como suele ser habitual en las adaptaciones, la película no es fiel al libro, sobretodo en lo que concierne al final de la historia, que en la novela es muy distinto al mostrado en los cines. Esto fue un hecho que se repitió años después, cuando se llevó a la gran pantalla la adaptación de su novela menos conocida: El planeta de los simios. En este caso la versión no solo se aleja del texto original en el final si no que ya desde el principio es completamente diferente y también lo es su desarrollo. Por eso, aunque hayas visto todas las películas de la saga y sus respectivas nuevas versiones, te recomiendo su lectura, ya que te sorprenderá. De Pierre Boulle, que al igual que ocurre con Jack Finney es un autor con una extensa obra literaria, apenas tiene tres o cuatro novelas traducidas al castellano y casi todas descatalogadas a excepción de las dos que se adaptaron al cine. EL PLANETA DE LOS SIMIOS: CIENCIA-FICCIÓN: SOCIEDAD Y CIVILIZACIÓN Podría poner otros ejemplos más evidentes de novelas en las que se reflexiona sobre la sociedad humana, como podrían ser: Un mundo feliz, Metrópolis, La máquina del tiempo, etc. Pero, quizás, El planeta de los simios sea una sátira sobre la sociedad y la civilización en la que vale la pena detenerse y ver como este clásico de la ciencia-ficción cumple con una de las funciones del género, que es precisamente la reflexión sobre el modo en que construimos el mundo a nuestro alrededor y la sociedad sobre la que se sostiene. En la obra de Pierre Boulle, la sociedad de los simios, que en la novela no están viviendo en cuevas si no que viven en una sociedad similar a la nuestra y está situada en otro planeta, un lugar llamado Soror en el que la evolución ha convertido a los simios en la especie dominante y a los humanos en meros animales salvajes incapaces de razonar o hablar. Es difícil hablar del libro sin desvelar los puntos importantes del mismo, pero trataré de no entrar en detalles para no arruinar la sorpresa a quien se anime a leerla. Síntesis de El planeta de los simios Si obviamos la versión de Tim Burton, en las restantes versiones la historia se sitúa en la Tierra y las acciones del ser humano son las que llevan a la destrucción de la civilización humana. Sin embargo, ese no es el caso de la novela original, que transcurre en un planeta lejano. En opinión de Clement Pieyre, encargado de catalogar los manuscritos de Boulle en la Biblioteca Nacional de Francia, la novela es: “…más una reflexión sobre cómo todas las civilizaciones están condenadas a desaparecer. No ha habido error humano. Simplemente, el regreso al salvajismo va a ocurrir de todas maneras. Todo muere”. Desde esa perspectiva parece claro, que Boulle veía la caída de las civilizaciones como un proceso natural en el que, si miramos la historia humana, tarde o temprano los imperios son sustituidos por otros; y como ejemplo tenemos todas y cada una de las civilizaciones antiguas: la sumeria, la egipcia, la romana, etc. que han dominado la Tierra en el pasado y que han acabado por morir y desaparecer, siendo remplazadas por otra nueva. ¿Es ese el destino que le depara a la raza humana? ¿Estamos condenados a morir y desaparecer? Si echamos un vistazo a los restos fósiles más antiguos, podemos aventurar que el ser humano lleva unos 600.000 años sobre la Tierra. Parece una cifra escalofriante, pero se transforma en nada si lo comparamos con los 160 millones de años en los que los dinosaurios camparon a sus anchas en nuestro mundo. Y a pesar de ello, su reinado acabó por desaparecer. Y esa parece ser la reflexión del autor al presentarnos una sociedad idéntica a la humana en la década de los años sesenta, no olvidemos que la novela original fue publicada en 1963, con la salvedad de que está compuesta por simios. La sociedad de El planeta de los simios En esa sociedad, hay tres status sociales: Los gorilas (militares, policías, etc.), los orangutanes (legisladores, juristas) y los chimpancés (científicos, investigadores). Está división entre las tres especies no es descrita de una forma explícita y absolutista, pero sí que cada una de ellas tiene una presencia mayoritaria en esos cargos. A diferencia de lo mostrado en las versiones cinematográficas, los simios no viven en cuevas o casas rudimentarias, modificación efectuada para reducir costes en efectos especiales, si no más bien todo lo contrario: habitan edificios modernos, incluso sus ciudades están dominadas por las alargadas figuras de los rascacielos. Además, en la novela original los simios no hablan el mismo idioma que el protagonista y se ve obligado a aprenderlo para demostrar que es un ser inteligente y con consciencia propia. Por otro lado, tampoco van a caballo, si no que conducen coches de combustión interna. Un guiño a esa visión del planeta de los