“Una noche de Navidad, mientras estaba acostada, enferma, fui elevada en espíritu”. Estas palabras pertenecen a una de las obras escrita por Hadewijch de Amberes; poeta, beguina, escritora y mística nacida en Amberes hacia el siglo XIII. Apenas contamos con datos biográficos sobre ella, pero suponemos que recibió una buena educación ya que conocía bien la retórica, la lengua latina, la francesa, los tratados teológicos o el arte epistolar. Ello,  sumado al uso de palabras en sus obras que denotan un profundo estudio de la lírica cortés, el espíritu caballeresco de la época y la literatura, hizo pensar que fue una mujer culta procedente de una familia que gozaba de alto rango social.

Contexto histórico de Hadewijch de Amberes

Hacia finales del siglo XII y principios del XIII, en Europa comienzan a darse una serie de cambios a nivel cultural. En el ámbito religioso se produjo una “revolución” que quedó reflejada en una nueva forma de vivir el cristianismo. Las mujeres adquirieron protagonismo no solo como religiosas sino también como laicas. Muchas, como las beguinas, eran religiosas sin voto que optaron por llevar una vida contemplativa pero también activa y piadosa.  Siguieron las enseñanzas evangélicas (aunque rechazaban los cánones marcados por la Iglesia y también la clausura), se centraron en la oración, en las obras de caridad, en cuidar de enfermos y viudas o en poder mantener su independencia y desempeñar una labor intelectual. Las beguinas comenzaron a organizarse y a vivir en grupos independientes conocidos como “beguinatos”; digamos que los beguinatos (por poner un ejemplo) fueron una especie de asociaciones de mujeres autónomas en aquella época.

Por otro lado, si hablamos del contexto histórico en el que se desarrolló la obra de Hadewijch, debemos mencionar el nacimiento en el siglo XII de la literatura cortesana, que originalmente se desarrolló en las cortes de Francia e Inglaterra y que instauró una ideología generadora de nuevos códigos referentes al concepto de amor. El nacimiento del lenguaje de los trovadores que propone una idea del amor cortés expresado en el amor noble, sincero y caballeresco, en la que hombre y mujer establecían una relación comparable a la de vasallaje (La figura de la mujer se llegó a divinizar, porque se vio como un ser inalcanzable; el amante debía cumplir determinadas pruebas y requisitos para lograr el amor de la dama, que era vista como un ser angelical, divino), es básico para comprender la obra de la autora.

Retrato de Hadewijch de Amberes

Las beguinas

Hadewijch perteneció a una comunidad de beguinas. Las primeras comunidades de beguinas se crearon hacia 1189 en Luttich (Liège, Bélgica), y eran regidas por una mujer ayudada por un consejo o grupo. Vivieron entregadas a Dios, pero al margen de los cánones propugnados por la Iglesia Católica  (rechazaban la institución y la consideraban corrupta  por no reconocer los derechos de las mujeres ya que creían debían equipararse a los de los hombres). Las beguinas podían salir de la comunidad cuando lo desearan, pero debían cumplir su compromiso de castidad. Los primeros grupos, que eran de una a cuatro mujeres, llegaron a crecer tanto que fueron más de doscientas. Construyeron casas cerca de hospitales o iglesias y también en el centro de ciudades, formando barrios enteros dotados de iglesia particular, enfermería, plazas…y todo lo necesario para llevar una vida siguiendo sus ideales. Otras optaron por elegir una vida en soledad o por vivir en comunidades mixtas.

La beguinas defendían un retorno a los evangelios, proponían seguir el ejemplo de Cristo como modelo de vida. Algunas se dedicaron a la vida contemplativa como dijimos antes, (aunque no pronunciaran votos) otras realizaban tareas educativas, hospitalarias, labores artesanas o de asistencia social cuidado a mujeres, pobres, niños huérfanos o a la cura de enfermos entre otras cosas. A veces realizaban lecturas en comunidad y traducían e interpretaban las Escrituras.

El beguinaje supuso una revolución en la época, ya que desde la jerarquía eclesiástica la mujer no estaba muy bien considerada (ya sabéis que muchas mujeres de aquella época o se hacían monjas o se casaban; a menudo por imposición familiar). Es necesario mencionar, por lo que hace a la religión y a su labor, que ellas contaron con el apoyo de los miembros de la Orden Franciscana y en ocasiones de la familia real o nobleza. Algunas beguinas eran de buena familia y podrían vivir de rentas, donaciones o legados testamentarios.

Con el paso del tiempo, las beguinas se extendieron por el Sur de Europa, Italia o España. Finalmente, el movimiento fue perseguido por la Iglesia y en ocasiones fueron acusadas de herejía (algunas acabaron quemadas en la hoguera). Su legado perduró, teniendo presencia incluso a finales del siglo XIX en diversos países como Francia, Cataluña (en Vilafranca del Penedés hubo un foco importante), y Holanda.

OBRA de Hadewijch de Amberes

La actividad literaria de Hadewijch de Amberes se desarrolló entre 1220 y 1240. Sus principales escritos se basaron en sus propias experiencias místicas (“Visiones”), otros tuvieron un carácter epistolar y fueron escritos para algunas de sus pupilas, como son las “Cartas” y sus “Poesías”.

El “Libro de las Visiones” se concibe como el relato de una experiencia de acercamiento, encuentro e identificación con el rostro de Dios, que juega en todas ellas un destacado papel.  La obra fue escrita para una amiga y discípula de la autora.

La persona que tiene las visiones es una “maestra” de un grupo no organizado de mujeres, de las que se ve obligada a separarse y amenazada con la prisión y el destierro.

La autora enseña el camino por el que se puede conseguir el amor divino perfecto en la tierra e inicia a sus alumnas en el camino hacia la unión divina. El libro recoge los temas de “Poemas y cartas”, obras de las que hablaremos a continuación, orientándolos en forma de mistagogía; es decir, da la enseñanza de un camino hacia la unión mística.

Hadewijch estaba convencida de que la palabra escrita contribuía intensamente al desarrollo místico de sus discípulas y amigas, por ello quiso guiarlas con sus cartas y poemas.

En sus “Poemas” alude al amor místico de Dios (“Dios es el camino por el que se abre paso el alma…”), lo personifica y lo incorpora al lenguaje trovadoresco de la época, usando versos largos y cortos 45 poemas estróficos y 16 de rimas masculinas y femeninas alternas) que se asemejan a un único poema. La autora usa un lenguaje cortesano para representar el vínculo entre el sujeto femenino que aspira a la unidad con Dios (su amado). Y ya que hemos mencionado la temática y literatura caballeresca, os recomiendo la lectura del artículo escrito por Nieves Muñoz “El bardo medieval y los druidas celtas”, ya que menciona que la base de algunos textos  de la Edad Media se originó en épocas mucho más antiguas, y habla de  “el lay bretón” como una forma de romance literario medieval breve sobre amor y caballería, que fue escrito hacia 1170-1180, y cuyo ejemplo más antiguo es “Lai du cor”; enmarcado en la corte del rey Arturo:   https://teopalacios.com/bardo-medieval/

Respecto a sus “Cartas”, treinta y una de ellas están escritas en prosa y dieciséis en verso. Todas se las dedicó a sus discípulas, y en ellas las incitaba a entregarse por completo al amor místico. Su contenido versa en explicar lo que es el amor y lo que este exige.

 

Poema de Hadewijch de Amberes

Poema de Hadewijch de Amberes

Entre las influencias que se han identificado en su obra y pensamiento, destaca sobre todo San Bernardo de Claraval, pero parece haber conocido además las obras de Guillermo de Saint Thierry y Ricardo de San Víctor.

Una mística olvidada

Cuando Hadewijch de Amberes murió, hacia 1260 en Nivelles, su obra cayó en el olvido. Un siglo después, Jan Van Ruysbroeck, teólogo considerado uno de los principales representantes de la mística medieval, la citó y recordó. En el siglo XIX fue de nuevo redescubierta.

Hadewijch de Amberes fue considerada la primera escritora en lengua flamenca y reconocida como una de las mejores poetas en su época. Sus escritos quedaron inspirados por los tópicos trovadorescos y creó un tipo de poesía cortés espiritual.  En su obra combina el gran sentido estético, la preocupación por la belleza y el uso de un lenguaje cortesano para representar el vínculo femenino que aspira a la unidad con Dios (su amado). El carácter del lenguaje amoroso y cortesano que usa se inscribe en el lenguaje de la mística europea,  y su obra se ve como un precedente de esta.

Bibliografía

Obras de Hadewijch de Amberes

El lenguaje del deseo. Poemas de Hadewijch de Amberes. María Tabuy (edit. y trad.). Trotta, 1999.

Flores de Flandes. Cartas, visiones, canciones. Siete formas de amor. Traducción de Loet S. y Carmen Ros. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid, 2001.

Dios, amor y amante. (Las Cartas). Ediciones Paulinas. Madrid, 2004.

Bibliografía general

CIRLOT, Victoria; GARÍ, Blanca: La Mirada Interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media. Ed. Siruela. España, 2008.

CUSCÓ I CLARASÓ, Joan: L’heretgia a la Catalunya medieval. «Sripta et Documenta» Nº70. Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 2005.

DUBY, Georges; PERROT, Michelle: Historia de las mujeres en Occidente. Tomo 2. La Edad Media. Marco Aurelio Galmarini y Cristina Gracía Ohlrich (trads.). España: Taurus. 1992.

MELLONI, Javier. Voces de la Mística. Herder. España, 2009.

PYKE, Edgar Royston: Diccionario de Religiones. Trad. Elsa Cecilia Frost (2ª edición). Fondo de Cultura Económica. «Voz: Beguinas». México, 2001.

ZOLLA, Elémire . Los místicos de occidente. Volumen II. Místicos Medievales. España. Ed. Paidós, 2000.