El género policiaco, llamado también, erróneamente, negro, de misterio y de suspense, es uno de los más complicados de escribir. ¿Por qué? Por dos motivos muy claros. El primero porque, en el fondo, hay un conjunto bastante limitado de crímenes (no confundir crimen con delito): asesinato y homicidio, secuestro, robo...