Seguramente has escuchado más de una vez eso de que una novela se divide en tres actos a los que suele llamarse planteamiento, nudo y desenlace. Hoy quiero dedicar este artículo al planteamiento de tu novela, a la presentación. Porque es la clave con la que podrás, o no, enganchar al lector desde el principio de tu obra. Hoy quiero hablarte de cómo empezar tu novela dándote tres consejos que te ayudarán a enganchar al lector.

Quizá hayas pensado al leer “presentación de tu novela” que iba a hablarte del acto de presentación. Es decir, que trataríamos el tema de qué hablar o qué hacer cuando vayas a una librería, o a otro lugar, para presentar tu novela a los lectores. Pero no es así. De lo que quiero hablarte es de la técnica narrativa. Y es esa técnica la que te dirá cómo empezar tu novela de la forma más adecuada.

Por supuesto, los tres actos de los que hablamos son importantes, y deberías saber trabajarlos de forma correcta. Están ahí para cumplir una misión concreta de tu novela. De hecho, si no logras el efecto debido con cada uno de esos actos, tu novela no funcionará correctamente. Pero de los otros ya hablaremos en otro momento. Ahora, centrémonos en el planteamiento, que es, como puedes imaginarte, lo que marca cómo empezar tu novela.

Hablemos de la técnica que te permitirá enganchar al lector desde el principio.

¿Cómo empezar tu novela? Mostrando estos 3 elementos

Hay tres cosas que has de usar al principio de tu historia. Si te preguntas cómo empezar tu novela, estos tres elementos deben aparecer en las primeras páginas si quieres enganchar al lector:

1- El marco de circunstancias de tu novela.

2- Mostrar claramente el conflicto principal.

3- Presentar adecuadamente al personaje principal.

El marco de circunstancias

Tienes que dejarle claro al lector cuándo y dónde se va a estar desarrollando la historia que vas a contar. Es muy importante que el lector pueda ubicar en qué lugar (país, ciudad, barrio incluso) y en qué momento (año, mes o incluso día) se va a estar desarrollando la historia que va a leer.

Hay muchos motivos por los que esto es importante. Uno de ellos es por la «suspensión temporal». Con este término se alude al hecho de que, cuando el lector empieza a leer, debe dejar de vivir su vida y ponerse a vivir la del personaje. Si no tiene claro cuándo y dónde vive ese personaje, le resultará imposible hacerlo. Por eso es habitual que en el planteamiento de la novela el autor se esmere en dejar claro esas coordenadas de lugar y tiempo. Un ejemplo:

«En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor.»

Así comienza la novela más famosa de la Historia.

El quijote

Asegúrate de dejar claro al lector lo antes posible cuándo y dónde se desarrolla la acción

Y empieza colocando, precisamente, el marco de circunstancias.

Tal vez pienses que esto no se hace a día de hoy. Bueno… piensa en las novelas que más te gusten. Descubrirás que todas ellas te dejan claro, como muy tarde en las primeras páginas, cuál es el marco de circunstancias en el que se va a desarrollar la historia.

De modo que el marco de circunstancias es la primera respuesta que debes pensar para saber cómo empezar tu novela.

El conflicto principal

Como he dicho otras veces, hemos hablado mucho sobre el conflicto narrativo en este blog. Sobre cómo construirlo, cómo evoluciona, los diferentes tipos de conflicto que puedes utilizar, y varios artículos más. Pero hoy, para hablar de cómo empezar tu novela, este artículo sobre qué es y cómo usar el detonante es primordial, completamente necesario que lo leas para comprender cómo debes empezar tu novela.

Resumiendo mucho, un detonante es un producto que provoca una explosión. Pues bien, tú debes provocar una explosión en ese mundo que le has construido al personaje principal de tu historia y que has mostrado en el marco de circunstancias.

Debes provocar una sacudida de gran importancia en la vida del personaje

El detonante sirve para poner de relieve el conflicto principal: para mostrar cuáles van a ser las fuerzas en disputa a lo largo de la obra y el objetivo de cada una de ellas. La otra función del detonante es colocar al personaje en una situación de crisis.

Pues bien, el detonante es una herramienta fundamental si quieres empezar bien tu novela. Asegúrate de incluirlo en la presentación, tan pronto como te resulte posible. En el primer capítulo, sin duda. Si puedes en el primer párrafo, estupendo. Y si lo consigues en la primera frase, mejor aún.

La presentación del personaje

Esta es la última pata que nos queda por analizar para saber cómo empezar bien tu novela.

Que el personaje es parte fundamental de tu historia es un hecho. Que debes presentarlo de la manera adecuada, también lo es. El personaje está ahí para que el lector se interese por él y quiera vivir su historia. Voy a ponerte un ejemplo que vas a entender con facilidad:

¿Por qué la gente ve programas como Sálvame? Porque es cotilla. Quiere enterarse de la vida de los demás. Es un voyerismo de sofá permitido. Pues con la novela, por supuesto salvando las distancias, pasa igual: leemos porque queremos conocer a ese personaje, ver las dificultades que pasa y cómo las supera, o no.

De modo que tienes que colocar al personaje lo antes posible ante el lector, moviéndose dentro de su marco de circunstancias y golpeado por el detonante. Y debes hacer esto cuanto antes para comenzar bien tu novela.

Preséntale tu personaje principal al lector lo antes posible

Cómo empezar bien tu novela: cuidado con alargarte demasiado

Por supuesto, hacer todo lo que hemos estado comentando suele conllevar un cierto número de páginas. Y una pregunta frecuente que me suelen hacer es cuánto debe durar el planteamiento de una novela si queremos que funcione de la forma adecuada.

Hay quien dice que el planteamiento debería alargarse durante, más o menos, un 20 o 25 por ciento de la longitud de la obra. Ten en cuenta que no se trata solo de presentar la trama principal, sino también las secundarias, que tendrás sus propios detonantes, personajes, marcos de circunstancias, etc.

Ahora bien, no puedes olvidar que una novela no se basa en las matemáticas. No se trata de que si tu presentación tiene 58 páginas está bien pero si ya tiene 62 es demasiado larga.

La fase del planteamiento de tu novela debe alargarse lo necesario para que el lector entienda perfectamente qué personajes están envueltos, cuál es el marco de circunstancias históricas, sociales, económicas, o de cualquier otro tipo en el que se desarrollarán sus vidas y a qué se van a tener que enfrentar, qué problemas tendrán que resolver.

Sin embargo, siempre aconsejo que desde el principio dejes los aspectos que hemos estado analizando, aunque luego lo desarrolles. Debes impactar al lector desde el comienzo para asegurarte de que quiera leer tu novela.

El ejemplo perfecto de cómo empezar una historia

Por supuesto, no se trata de hacer un resumen del tipo: en 1625, cuando el Duque de Lerma fue expulsado de la Corte, en Granada ocurría tal y cual cosa y Pepito Pérez tenía que enfrentarse a sus demonios. Esto es resumir algo, pero no es presentarlo. Así no planteas la situación que va a desarrollarse en tu novela.

Fíjate cómo lo hizo Borges en El Aleph:

«La candente mañana de febrero en que Beatriz Viterbo murió, después de una imperiosa agonía que no se rebajó un solo instante ni al sentimentalismo ni al miedo, noté que las carteleras de fierro de la Plaza Constitución habían renovado no sé qué aviso de cigarrillos rubios; el hecho me dolió, pues comprendí que el incesante y vasto universo ya se apartaba de ella y que ese cambio era el primero de una serie infinita.»

En un solo párrafo te coloca en la época, en el lugar, te presenta al personaje (que llora la muerte de Beatriz) y te muestra el detonante: Beatriz ha muerto.

Esto es lo que debes hacer si quieres empezar bien tu novela: el planteamiento de tu obra debe servir para introducir al lector en el mundo de tu historia. Y para que puedas comprobarlo, aquí tienes algunos de los mejores párrafos de inicio de novelas. Por supuesto, son solo las primeras frases, pero si lees los primeros capítulos de cada una de ellas, comprobarás que se aferran con uñas y dientes a los consejos que hemos estado desarrollando en este artículo.

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