El género policiaco, llamado también, erróneamente, negro, de misterio y de suspense, es uno de los más complicados de escribir. ¿Por qué? Por dos motivos muy claros. El primero porque, en el fondo, hay un conjunto bastante limitado de crímenes (no confundir crimen con delito): asesinato y homicidio, secuestro, robo o atraco, violación, tráfico humano y tortura. Y es bastante complicado no repetirte. Y el segundo, porque no resulta nada fácil escribir sin dejar al descubierto quien es el culpable antes de tiempo. Pero también, al menos para mí, es uno de los géneros más fascinantes y entretenidos, tanto para leer como para escribir. Por eso hoy quiero hablar, en mi primer artículo, sobre las normas de la novela policiaca: qué cosas podemos hacer y qué cosas no podemos hacer al escribir una novela de este tipo.

No voy a hablar aquí de las características de la novela negra, de las que ya habló en este blog mi compañera Cristina, sino que quiero tratar algunos aspectos que veo lógicos seguir, y otros que me dan mucha rabia.

LAS NORMAS DE LA NOVELA POLICIACA

Hay que tener presente que, a la hora de escribir, cada género literario tiene sus normas. Y, aunque algunas se repiten, otras son exclusivas de cada género. Y el género policiaco no es una excepción. Y hoy voy a tratar algunas de esas normas. Unas son lógicas y necesarias. Otras, en cambio, me parecen excesivas. Yo, como muy bien sabe Teo Palacios, mi profesor de narrativa, soy muy cabezota y rebelde. Y esas normas me han traído más de un problema a la hora de planificar y escribir.

NO AL ROMANCE, ¿UNA NORMA ERRONEA?

Voy a empezar por una de las normas de la novela policiaca que no me gustan: No puede haber un romance o una intriga amorosa. La verdad es que no le veo sentido a esta norma. ¿Por qué, en la investigación de un crimen, vuelvo a recalcar que no delito, porque no es lo mismo, no puede haber un romance en segundo plano? Estoy de acuerdo en que el romance es más afín con otros géneros, como el romántico, el de aventuras o el erótico. Pero no veo que no sea posible en el policiaco.

De hecho, Mary Higgins Clark, conocida como «la reina del suspense» y mi autora preferida en este género, casi siempre pone un toque de romance en sus novelas, como en Mientras mi preciosa duerme o No llores más, my lady, por citar alguna. Eso sí, nunca como trama central de la misma. Más bien de una forma velada y discreta, como debe ser. Entonces, si una escritora de su prestigio lo hace, ¿qué sentido tiene esa norma en el género policiaco? Pues ahí está, inamovible.

De hecho, incluso el sexo aparece poco en la novela policiaca como podéis ver en este artículo, aunque últimamente hay algunas iniciativas que están intentando darle cierta normalidad a estos aspectos en el género policiaco.

NO ENGAÑES AL LECTOR, UNA BUENA NORMA

Otras dos normas de la novela policiaca que van ligadas entre ellas, y que sí las veo justas y necesarias, es que debemos escribir de forma que el lector tenga las mismas oportunidades y posibilidades que el detective para resolver el crimen, y que nunca debemos engañar ni tenderle trampas al lector. Correcto. A nadie le gusta que le engañen, ¿verdad? Al menos a mí no me gusta. Claro está que debemos ser lo suficientemente perspicaces para que, al igual que el detective, el lector no descubra al culpable hasta el final de la novela, porque de lo contrario no tendría sentido escribir.

Si bien es cierto que, dependiendo de donde quieras poner el suspense, puedes decirle al lector, en el primer capítulo, quien es el criminal. Son las novelas en las que la intriga residirá en saber si el detective es lo suficientemente capaz para descubrirle y pillarle o no, y de si el delincuente es tan hábil como para poder escapar de la justicia.

LAS NORMAS DE LA NOVELA POLICIACA: EL CADÁVER

¿Qué es una novela policiaca sin un cadáver? Para la mayoría de entendidos, una novela floja. Es evidente que el asesinato es el crimen que más nos gusta, que más nos engancha. Qué le vamos a hacer, supongo que somos un poco macabros, pero las estadísticas no mienten. Es cierto que el secuestro también crea mucho suspense: ¿Conseguirá la víctima escapar? ¿Devolverán a la víctima una vez pagado el rescate o la matarán? Pero el asesinato es, sin duda, la estrella de las novelas de este género. Por eso, la norma de que en una novela policiaca debe haber un cadáver, es muy aconsejable seguirla si quieres tener éxito.

La novela policiaca tiene como mayor exponente el asesinato

LA NORMA DEL DETECTIVE ÚNICO

¿Os imagináis una novela con Sherlock Holmes, Hércules Poirot, Miss Marple o Pepe Carvalho, por citar algunos, trabajando juntos? Imposible, ¿verdad? Porque cada detective tiene su estilo, su forma de investigar, sus cualidades y aptitudes que le hacen único. Por ese motivo, una de las normas del género dice que, en una buena novela policiaca, no debe haber más de un detective. Es una norma muy comprensible, aunque también es una de las normas que me ha destrozado las historias que quería contar y que me ha llevado a «pelear» con Teo. Soy cabezota, sí, lo sé, y a estas alturas él también lo sabe. Pero es que, aunque tiene su lógica, no veo porque no puede haber un grupo de detectives, como en muchas series de televisión. Sí, vale, siempre hay un detective jefe, lo acepto porque es necesario (vaya follón si no lo hubiera), ¿pero por qué tiene que ser solo uno, con un ayudante? ¿Por qué no varios, con un jefe que los dirija? Pues no. La norma es muy clara: uno solo y punto.

LA NORMA DEL ÚNICO CULPABLE

Esta es otra de las normas de la novela policiaca a la que tampoco le veo sentido: Debe haber un solo culpable, sin importar el número de crímenes que se cometan. Pues sí señores, así lo dictan las normas de este fascinante género. Un solo y único culpable. ¿Por qué? Pues supongo que para no marear al lector. Pero vamos a ver, yo no digo que haya cinco criminales, eso sería una locura, pero… ¿por qué no puede haber un par de ellos? Pues no puede ser.

Aviso de Spoiler

 

 

Aunque ahí tenemos a la gran Agatha Christie, que se saltó esa norma a la torera en «Asesinato en el Orient Express», donde crea a doce asesinos, ni más ni menos, doce.

 

 

Fin de Spoiler

En fin, pues ya lo sabemos, si queremos seguir las normas del género policiaco, uno solo y único.

AGATHA CHRISTIE NO SEGUÍA LAS NORMAS DE LA NOVELA POLICIACA

Pues no, no las seguía. Agatha Mary Clarissa Miller, conocida como Agatha Christie, la maravillosa escritora inglesa del género policiaco, reconocida a nivel mundial y creadora, entre otros, del peculiar Hércules Poirot o de la encantadora Miss Marple, no seguía muchas de las normas del género policiaco. ¿Por qué? Pues porque ella era así: única.

Agatha Christie no seguía las normas de la novela policiaca

Agatha Christie

Normas como: el lector ha de tener iguales oportunidades que el detective para resolver el misterio; el culpable debe ser determinado por deducción lógica, no por accidente, coincidencia, o confesión sin motivos; debe haber un solo culpable, sin importar el número de crímenes que se cometan; la verdad debe estar continuamente a la vista, para que la astucia del lector pueda llegar a detectarla, para ella no tenían validez y, por lo tanto, no las seguía. Le sugerí a Teo que si ella lo hacía, porque nosotros no podíamos saltarnos también algunas normas. Su respuesta fue muy simple y real: «Vosotros no sois Agatha Christie».

Y eso es todo por hoy. Hay muchas más normas en el género policiaco, que veremos más adelante. Gracias por tu paciencia al leerme y, si tienes preguntas o comentarios que hacer al respecto de lo escrito hoy, estaré encantada de leerte y responderte. No dudes en compartirlo, si te ha parecido interesante. Hasta pronto.

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