Los que me conocéis por las historias que he escrito o por mis artículos sabréis que pongo especial énfasis en la construcción de personajes. Son los que van a dar profundidad y cohesión a la trama, los que van a vivirla y a permitir que el lector la viva junto a ellos. En este artículo os voy a seguir hablando sobre los narradores orales en la historia, pero también sobre los personajes de la narración, en especial de los estereotipos en la literatura. Toca meternos de lleno en la Edad Media europea. ¿Qué narradores orales medievales nos encontramos? Los trovadores y juglares coinciden en este tiempo histórico y por eso tienen muchas cosas en común, pero también las diferencias son marcadas. ¿Y las trobairitz? ¿Os suena ese término? Confieso que antes de escribir este artículo, a mí no. Pero como casi todo es esta vida tiene remedio. Lo que sí conoceréis es el amor cortés. ¿Qué os han contado sobre este género literario? ¿Y qué tienen que ver los juglares, trovadores y trobairitz con el amor cortés y los estereotipos en la literatura? Para eso estoy yo: para contároslo. Los narradores orales medievales: juglares, trovadores y trobairitz Juglares Tras los druidas y los bardos (que bebieron de las enseñanzas de los primeros), y de los que os hablé en mi anterior artículo, los narradores medievales que poblaron las calles de toda Europa con sus cantos y sus historias fueron los juglares. Los juglares interpretaban las obras heredadas de los bardos y sus antecesores, y de los poetas coetáneos. Es decir, no componían sus versos, solo los interpretaban. Podíamos decir que eran hombres orquesta. Se movían de corte en corte (eran nómadas) y ofrecían su espectáculo: historias, música, malabares… Pertenecían a clases bajas y en sus actuaciones utilizaban el lenguaje de la plebe. Eran esperados en las ciudades y los pueblos porque eran los portadores de las noticias de lo que ocurría en el mundo: guerras, chismes, muertes y sucesiones. Además del simple entretenimiento: un momento de risas, miedo o tristeza que le hiciera olvidar la vida diaria. A ninguna persona (sea de la Edad Media o no) le amarga un dulce. Todos les escuchaban: la gente del pueblo se reunía en las plazas y los reyes los invitaban a sus cortes. Sus relatos estaban armados en verso. Como he dicho en otras ocasiones, las rimas son mucho más fáciles de memorizar. Sin embargo, ellos no eran los auténticos protagonistas en cuanto al amor cortés se refiere. Trovadores En un punto más concreto de Europa, concretamente en el sur de Francia, y alrededor del siglo XI, aparecen otros narradores orales medievales: los trovadores. A diferencia de los juglares, que se ganaban las habichuelas con sus espectáculos, los trovadores eran poetas de un estatus social elevado y otras ocupaciones.Es decir, componían sus versos por entretenimiento. Pertenecían a la corte y se movían como pez en el agua entre las relaciones de poder de los nobles. Sus creaciones están compuestas en el lenguaje de Oc. Porque sí, los trovadores creaban e interpretaban sus propias obras. Se inspiraron en el antiguo concepto griego de poema lírico y sus composiciones figuran entre las primeras muestras literarias en una lengua distinta del latín, lengua literaria por excelencia durante la Edad Media. Sus poemas emplean nuevas formas, melodías y ritmos, originales o copiados, de la música popular. El primer trovador del que se tiene noticia fue Guillermo IX de Aquitania. Por lo tanto jugaban en otra liga, tanto por el público al que dirigían sus actuaciones y el lugar en el que las ofrecían, como por la formación cultural de la que presumían. Otra diferencia con los juglares son los temas de los trataban en sus poemas: el amor cortés. Trobairitz ¡Oh, vaya! Resulta que había otro grupo de narradores orales medievales. Y resulta que también cantaban composiciones sobre el amor cortés. ¿Por qué no he escuchado hablar sobre este grupo? Quizá porque son del género femenino… De estatus social elevado, como sus homólogos trovadores masculinos, estas mujeres compusieron poemas y música secular (no religiosa) en las cortes de la región de Occitania. Una mujer que se dedicase a ser trovadora debía ser culta, así como saber componer música y tener talento para la poesía. Decía Robert de Blois en uno de sus manuales para la mujer de la corte: Llevaba y hacía volar halcón y azor, sabía jugar bien al ajedrez y a las damas, leer cuentos y contarlos, cantar canciones. ¿Y en el caso de los artistas ambulantes que no pertenecían a la élite culta? ¿Había mujeres que se dedicaban al espectáculo? La lógica nos dice que sí, pero su historia no ha quedado reflejada en ningún texto. De las Trobairitz sabemos por lo que nos han contado sus homólogos varones y por sus propias composiciones. Así han pasado a la historia: Bieris de Romans, de quien solo ha sobrevivido al tiempo esta canción, o Beatriz de Día, condesa de la que se conoce poco más que sus partituras que se acompañaban con la música de las flautas. Pero por lo menos sabemos que han existido, sí, aunque la historia ha dejado de lado a estas compositoras. Hay historiadores que apuntan a una autoría masculina para ciertas creaciones de las tobairitz, en los libros aparecen apenas nombradas y muy pocos hablan con mayor profundidad de sus obras. Como en la mayor parte de las crónicas de la humanidad, las mujeres han sido relegadas a unas sombras que no les pertenecían. Las creaciones del amor cortés: los estereotipos en la literatura Os he contado un poco más arriba que los trovadores y las tobarairitz se diferenciaban de los juglares en unas composiciones únicas que se movían exclusivamente en el ambiente de las cortes europeas. Se trata de las narraciones sobre el amor cortés. ¿Qué es el amor cortés? El amor cortés es una idealización del afecto amoroso en el que la sumisión a la amada es total. Sí, digo a la amada porque la mayoría
Heinrich Schliemann: las sombras de la leyenda
Heinrich Schliemann fue un hombre de carisma y talento innegables. En afortunada combinación con tales factores, el azar lo condujo a realizar descubrimientos cruciales para los estudiosos del mundo antiguo. Troya, Micenas y sus tesoros constituyen la culminación de una vieja obsesión trazada desde la más tierna infancia de este cosmopolita, pionero de la arqueología. En el segundo artículo de la serie dedicada a Schliemann, examinamos una serie de puntos que arrojan sospechas sobre su vida y carrera, al menos tal como las describe su autobiografía. Voces críticas y primeras sospechas en la biografía de Heinrich Schliemann La mayoría de las búsquedas bibliográficas o webgráficas en torno a la vida y hazañas de Heinrich Schliemann nos conducirá de manera inequívoca a una visión única: la coincidente con los testimonios de su autobiografía. Publicada después de su muerte gracias al interés y el celo de Sofía, esposa y compañera de excavaciones y descubrimientos durante la segunda parte de su vida, apenas ha sido objeto de duda, ni siquiera de una mirada crítica, hasta bien avanzadas las últimas décadas del siglo pasado. En 1995, David Traill publicó la obra de ilustrativo título, Schliemann of Troy: treasure and deceit. A lo largo de sus páginas, el estudioso señala varios momentos en la biografía de Schliemann que llevan a reflexionar más a fondo sobre la escasa fiabilidad del relato del arqueólogo. No se trata tanto de una tendencia a la mentira patológica como de un afán por embellecer hasta la leyenda los acontecimientos narrados. En todo momento, Schliemann es parcial e interpone un filtro orientado a la autojustificación, a una cierta limpieza de imagen. Y hay varios ejemplos que inciden en esta idea. Para empezar, Traill cita la detallada descripción de un incendio que supuestamente habría presenciado Heinrich Schliemann en San Francisco durante su estancia en Estados Unidos. Sin embargo, la página del diario en la que lo narra se encuentra cosida después, superpuesta al resto del documento; por si esto fuera poco, la descripción parece a todas luces calcada de un periódico de Sacramento, donde, a la sazón, se encontraba el arqueólogo en aquellas fechas. Menos inocente parece la afirmación de haber obtenido la nacionalidad estadounidense en 1850: en realidad, la obtuvo diecinueve años más tarde, después de declarar bajo juramento que había residido cinco años ininterrumpidos en aquellas tierras. Lamentablemente, aquello no era cierto, pues la mayor parte de su tiempo había transcurrido en Europa. Resulta interesante —y en no poco grado decepcionante, si uno prefiere creer la historia tal como la cuenta el propio Heinrich Schliemann, con su pátina romántica— que, además, entre las razones por las que se había trasladado a Estados Unidos, se encontraba el poder divorciarse legalmente de su primera mujer, Ekaterina Lyschin. En el artículo anterior revisábamos con qué duras palabras, según la autobiografía, Schliemann le echaba en cara a Ekaterina el no haberse dedicado a él, no haber compartido suficientemente sus gustos y aspiraciones. En aquellos reproches, de manera implícita, subyace la afinidad perdida con su primer fracaso amoroso, Mina, y la que logrará con el que retrata como su amor definitivo, Sofía Engastrómenos. Literatura y leyenda en los hallazgos Cuando Heinrich Schliemann miente sobre acontecimientos aparentemente sin importancia, parece llevado de un interés por crear un relato más colorista, más hermoso, orientado a forzar la presencia del componente legendario en su vida y en su entorno. Javier Negrete lo hace notar en su capítulo “El Schliemann malo”, en La gran aventura de los griegos (un extracto del cual puedes leer aquí: es muy posible que la historia sobre la pasión por Troya que, con todos sus componentes narrativos y dramáticos, ha fascinado y alentado a generaciones y generaciones de estudiosos de la Antigüedad, haya que tomarla con sumo cuidado. En concreto, hay que prestar atención al supuesto inicio de la vocación de Schliemann, su primer encuentro con la leyenda de Eneas huyendo de la destrucción de Troya. En el artículo previo de esta serie recogimos sumariamente la conversación entre el niño, decidido a descubrir la ciudad de la Ilíada, y su padre, obligado a decirle lo que opinaba el mainstream del momento. Es decir, que Troya no existía fuera de la ficción homérica. La razón para desconfiar está en la prolija correspondencia y en el propio diario de Schliemann: esta primera referencia a una vocación y a un supuesto destino inexorable, reservado a nuestro talentoso y afortunado hombre, aparece por primera vez cuando ya ha excavado Troya y ha encontrado el tesoro de Príamo. ¿No es algo sospechoso que no lo mencione ni una sola vez antes de eso? De nuevo, un manto turbio de decepción cae sobre la romántica imagen creada por la autobiografía de Schliemann. Y la cosa no acaba aquí. Otro momento crucial es el de la culminación del sueño: el descubrimiento in extremis del tesoro de Príamo en Troya. El autor describe en su obra autobiográfica cómo, el último día antes de dar por cerrada la excavación a causa del desaliento, por no encontrar nada a la altura de la descripción de Homero, Sofía y Heinrich paseaban junto a los muros cuando un resplandor de oro habría llamado su atención. Escarbando con las manos hallaron múltiples objetos preciosos, enterrados de tal manera que parecía haber existido una caja de madera, supuestamente oculta a los ojos de los invasores aqueos por los troyanos en peligro de muerte. Después, Sofía se había fotografiado con collares y coronas; toda una Helena, a ojos de su esposo y de la influenciable posteridad. Los estudiosos, sin embargo, han demostrado que Sofía no estaba en Troya en aquel momento, sino en Atenas, en el entierro de su padre, así que la fotografía debió de tomarse días más tarde del hallazgo. Peor aún: parece ser que la mayor parte de las joyas habría sido encontrada semanas antes, algunas incluso fuera del muro de Ilión, y conservada en secreto por Schliemann en su cabaña. Pero, sin duda, es al poético y vivo relato que recoge la narración autobiográfica
Publicar la primera novela que escribes. ¿Una buena idea?
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] Desde hace mucho tiempo suelo dividir a la gente que quiere escribir en dos grupos: los que quieren ser escritores y los que quieren escribir bien. Normalmente, los que quieren ser escritores se diferencian en seguida de los otros, porque quieren publicar la primera novela que escriben mientras que los segundos son conscientes de que para lograr objetivos antes han de aprender a escribir una novela con garantías. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué hay gente que cree que puede publicar la primera novela y tener éxito; ya; inmediato? Bueno, antes de contestar eso, permite que explique otra cosa: ¿A qué me refiero con lo de tener éxito con la primera novela? Todos queremos tener éxito con lo que hacemos, faltaría más. Eso no es malo. Es más, creo que es necesario ser ambicioso para cumplir metas. Si te quedas pensando que con lo que tienes ya estás bien, nunca mejorarás en la vida. Tal vez tu no pienses en vender decenas de miles de libros con tu primera novela. Quizá hayas leído que es necesario hacerse un nombre, que esto es un camino difícil, y demás cuestiones en las que no vamos a meternos ahora. A lo que me refiero con lo de “tener éxito con la primera novela” es a escribir una primera novela que tenga la calidad suficiente como para ser publicada. O si has decidido autopublicarte, que pienses que tu primera novela tiene la calidad suficiente como para que guste a los lectores y se posicione en los primeros puestos de venta en Amazon. La creencia de que has escrito algo de calidad Escribir 300 páginas, o 500, o las que sean; ver que comienzas un proyecto tan intenso como una novela y que lo llevas hasta el final, tiene algo de mágico. Para empezar, porque para lograrlo se necesita ser constante. No voy a meterme en ello porque no es el propósito de este artículo, pero si quieres ver cómo la constancia, mejor dicho la falta de constancia, nos afecta, este artículo te resultará de lo más interesante. De modo que has tenido un gran logro: conseguir la constancia suficiente como para terminar un proyecto. Y eso te hace sentir bien. Otro motivo por el que piensas que la primera novela que escribes es de calidad es el hecho de que muy probablemente a tu alrededor nadie escribe. No tienes amigos (de los de irte a tomar una cerveza cada fin de semana, no de los que ves en Facebook cada día) que escriban, y de hecho, cuando se enteraron de que estabas escribiendo se asombraron y te dijeron que era muy difícil hacer algo así. Y llevaban razón, claro. Pero como lo acabaste, más aún, como alguno de esos amigos, o algún familiar, leyó el libro terminado y te dijo que estaba muy bien… se reforzó tu idea de que habías escrito un buen libro. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ global_colors_info=”{}”] Por qué no debes fiarte de las opiniones de tu círculo sobre tu novela Seguro que al ver este subtítulo has pensado aquello de “ya me va a decir que no me puedo fiar de lo que diga mi madre porque como me quiere no puede ser objetiva”. Bueno, te sorprenderías de lo objetivas que pueden ser algunas madres… Pero como es algo que tú ya tienes en mente, no voy a ir por ahí, sino que te voy a dar un motivo de un peso aplastante para que no te fíes de lo que piensen en tu círculo cercano sobre la posibilidad de publicar tu primera novela. En España, casi la mitad de la población no lee nunca. Sé sincero: ¿cuántas veces hablas con tus amigos de los libros que estáis leyendo? A lo mejor tratáis el tema de un libro que se pone de moda, no sé… 50 sombras de Grey. Pero, más allá de eso, ¿cuántas veces hablas con tus amigos de los libros que leéis? Apuesto a que muy pocas. Esto ocurre por algo muy simple: como mínimo, la mitad de tus amigos no lee nunca. Por tanto, es un tema que no sale a colación. Y si tus amigos, tu círculo cercano, no lee. ¿Cómo te vas a fiar de su opinión con respecto a si deberías publicar la primera novela que has escrito? Pero yo tengo un amigo que sí lee mucho Me vas a decir, porque te conozco, que tienes un amigo que sí lee mucho. Y que de él puedes fiarte porque es un gran lector. Pues no, tampoco puedes fiarte de él. Y no puedes porque puede leer muchos libros, pero probablemente no sean del género en el que tú has escrito el tuyo, y por tanto no sabe si estás copiando o cayendo en clichés. Ten en cuenta, además, que tu amigo es lector, pero no es analizador de libros. Puede decirte si el libro le ha gustado o no, pero no es capaz de hacer un análisis de qué cosas funcionan y qué cosas no, qué cosas deberías cambiar en tu novela para que funcionara mejor. Y por último, no puedes fiarte de tu amigo que lee mucho porque, ¡joder, es tu amigo! Y seguramente querrá seguir siéndolo. No te va a hundir en la miseria diciéndote que tu libro no está a la altura. Por qué la no es valida para publicar la primera novela que escribes En la vida no se puede ser absolutista. Siempre hay excepciones a la regla. Ahora bien, pensar que uno es la excepción a la regla normalmente conduce al desastre más absoluto… Deja que te cuente algo. No te voy a poner enlaces sobre esos autores que han sido rechazados una y otra vez, seguro que ya has leído más de uno y más de dos artículos de ese tipo. A
La magia en la antigüedad grecolatina. Testimonios arqueológicos
En este artículo seguimos tras la pista de la magia durante la Antigüedad y la Tardoantigüedad grecolatina: vamos a prestar atención a algunos de los testimonios arqueológicos más interesantes y los vamos a poner frente a frente con las fuentes literarias. La Simeta de Teócrito VS el mago “histórico” En otros artículos he hablado ya de la magia en la antigüedad, en especial del Idilio II de Teócrito, fuente esencial para el estudio de la magia amorosa. Entonces ya aludimos a las particularidades de la escena que se desarrolla en el poema. Los elementos con los que la maga, Simeta, se protege antes de ejecutar el ritual; la colaboración silenciosa de su sierva Téstilis, puesto que el texto es un monólogo de la propia Simeta; el objetivo, que es hacer regresar con ella al amado, Delfis, la inmediatez con que dicho regreso ha de producirse y, por último, el carácter insistente del poema-hechizo, logrado a partir de la repetición del estribillo: “rueda mágica, trae a mi hombre a casa”. Todos ellos, como vamos a comprobar, constituyen rasgos que definen la magia en tanto que hecho histórico; es decir, unos y otros elementos encuentran refrendo en los testimonios arqueológicos de rituales con los que un cuerpo profesional de magos, normalmente a las órdenes de un lego, buscaba intervenir en las potencias divinas con un propósito concreto. La magia en la antigüedad y las diferencias en el texto de Teócrito Algunos estudiosos están de acuerdo en afirmar que los pasos seguidos por la hechicera de Teócrito no tienen correspondencia con ningún ritual real y conocido de magia en la antigüedad (bibliografía y sumario de esta tesis), al menos de los que nos han legado las fuentes conservadas hasta ahora. De ser así, el poeta encadena una serie de prácticas que nada tienen que ver con la realidad y que nunca habrían sido realizadas de manera conjunta. Entonces, ¿por qué describir una escena como ésta? Desde luego, Teócrito no pretende erigirse en cronista de una práctica real. Él es un poeta y sus propósitos son otros, alejados de lo que podríamos denominar verdad histórica; una obra poética constituye una expresión de otro tipo de realidad, más subjetiva, que busca más provocar emociones que informar a la audiencia. Sin embargo, nada de esto supone un obstáculo para relacionar uno a uno los elementos presentes en el poema con elementos presentes en rituales reales y conocidos de magia en la antigüedad. Poco después de la alusión a los granos de cebada que Simeta echa al fuego (“así ardan los huesos de Delfis”) y directamente relacionada con ella se encuentra la de la “cera” en el verso 28: “Así como yo derrito esta cera, así se derrita por amor Delfis, al punto”. Muy probablemente, se trata de una alusión metonímica a una figurilla con la forma, al menos esquemática, de su enamorado. Se trata de una forma de magia perfectamente reconocible: el vudú, directamente relacionada con la magia simpatética, donde un objeto simbólico evoca una entidad real. La figurilla de cera encuentra su correspondencia perfecta en uno de los conjuros encontrados en los Papiros de Magia Griegos, concretamente en el IV, entre las líneas 296-496 y las 2943-2966. En ellas, se ofrece una siniestra receta: el mago deberá clavar trece agujas en diferentes partes de una figura. El efecto esperado es doble: que la persona contra quien se hace el conjuro sufra en sus propias carnes los dolorosos efectos que causa el amor en el ejecutante, y, por otro lado, vincular, subyugar simbólicamente a la víctima. Lo que constituye, como indicábamos en el artículo anterior, el objetivo fundamental de la magia de defixio o katadesmós. Los Papiros de Magia Griegos: generalidades Aunque existen otros tipos de soporte para los textos mágicos de la Antigüedad, los más relevantes son los Papiros de Magia Griegos, a los que venimos aludiendo repetidamente en las líneas previas. Se trata de una colección de documentos escritos en papiro, datados sobre todo entre los siglos I y IV d.C. y escritos, la mayoría, en griego clásico. También los encontramos en copto y en demótico, al ser Egipto el lugar donde se han hallado todos los documentos. Ofrecen una clara idea del clima cultural y religioso del territorio romanizado de Egipto y del área en torno. Su primer editor fue el erudito alemán Karl Preisendanz, que publicó los dos primeros volúmenes en las primeras décadas del siglo XX. Las páginas y fragmentos hallados, atribuidos a la autoría de estudiosos de la época y, en no menor proporción, a practicantes itinerantes de magia, contienen numerosas recetas y fórmulas, incluyendo series de palabras mágicas de oscuro sentido y origen, o dibujos que plasman las entidades divinas invocadas o el modo determinado de ejecutar un ritual. Aquí recogemos un par de ejemplos, con texto e imágenes de seres y acciones bastante inquietantes. La magia en la antigüedad a través de los papiros La variedad de objetivos que persiguen los Papiros es inmensa: remedios populares, maldiciones de muerte, curas para la impotencia, para el dolor de cabeza u otro tipo de molestia física, pero también, cómo no, encantamientos de amor. Su vocabulario y terminología formular es muy similar a los otros tipos de textos mágicos (laminillas de plomo con defixiones, amuletos en piedra o metal, pedazos de cerámica con hechizos y maldiciones…). Para saber más sobre los distintos tipos de textos mágicos, puedes acudir a este trabajo de M. Teijeiro. Y si quieres una visión esquemática de las características comunes de la magia de amor en los Papiros, además del estudio de un caso práctico (el hechizo de amor de un tal Teodoro sobre su amada, Matrona, en un papiro conservado en Colona), te recomendamos el material firmado por E. Suárez Somonte. El plato fuerte: la maldición de Ptolemaide El estremecedor hallazgo que vamos a comentar a continuación posee numerosas características de las que hemos ido mencionando a lo largo los artículos sobre magia: la creencia en la capacidad por parte del mago de dominar las
El bardo medieval y los druidas celtas
En el artículo anterior os hablaba de los aedos griegos y cómo estos acompañaban sus narraciones con música para memorizar los versos. En el presente artículo voy a ir un poquito más allá en el tiempo para adentrarnos en las funciones de los druidas de los pueblos célticos y la figura del bardo medieval y cómo eran sus creaciones narrativas, por ejemplo: el lay bretón. Los druidas de los pueblos célticos Existen varios sentidos en torno al término «celta» y ahora se utiliza sobre todo respeto a una identidad lingüística. Sin embargo, aquí tomaremos como referencia las entidades étnicas anteriores al siglo V a. C. que Herodoto señaló en sus escritos y cuyos territorios se extendían por los actuales: islas británicas, Francia, en la región de Bretaña; España, en Galicia, Cantabria y Asturias; y Portugal, en la región de Minho. Estos clanes contaban con una clase de elevado rango dentro de su sociedad: los druidas de los pueblos célticos. Existen numerosos testimonios entre los autores latinos y griegos sobre ellos. El historiador griego Diodoro de Sicilia (siglo I a. C.) y narrador de la batalla de las Termópilas afirma que el mejor combatiente de uno de los clanes celtas avanzaba ante las líneas enemigas antes del combate y retaban al más valeroso de sus oponentes a combate singular blandiendo sus armas para aterrorizarlo. Antes de que comenzara la lucha, se entonaba un canto a las alabanzas del que va a combatir y burlarse del enemigo para así desmoralizarlo. El encargado de hacerlo era el bardo de la tribu. Una vez vencido el enemigo, se le cortaba la cabeza y se la ataba al caballo para regresar a su clan y mostrarla como botín de guerra. Entonces el bardo entonaba una plegaria sobre el muerto y una canción de victoria. Diodoro no solo habla de los bardos, sino de toda la clase druídica. Los druidas de los pueblos célticos estaban especializados según las tareas que realizaban Druidas: se ocupaban de los temas religiosos propiamente dichos. Los celtas eran politeístas y rendían culto a la naturaleza. Adivinos: Ejercían su arte mediante la observación del vuelo y el grito de las aves y las víctimas de sacrificios. Bardos: Quienes memorizan el legado druídico: historia de los clanes, ciclos naturales, leyes y demás información importante. Diodoro advierte el gran respeto de los galos por estos hombres especiales, no solo en tiempos de paz, sino en las cuestiones de guerra como mediadores entre contendientes. Diodoro hace mención específica del papel de los poetas para poner de relieve que incluso en época de violencia, los guerreros cedían antes la belleza. No solos Diodoro nos habla de los druidas de los pueblos célticos. El poeta latino Lucano, (39-65 d. C.) en su Pharsalia alude a ellos marcando la separación entre los druidas como encargados de la función sacerdotal y los bardos como depositarios de la función que podríamos llamar literaria. En su texto, Lucano identifica a los uates con los bardos: la clase poética que realiza la función de cantar alabanzas de los héroes muertos, mientras que para los sacerdotes del más alto nivel, a los que llama simplemente druidas, mantiene la función religiosa, además de la especulación de tipo teológico. La función del bardo se basa en los antiguos narradores orales de los que ya hemos hablado en este artículo sobre la prehistoria. Además de trasmitir el legado de un pueblo de forma oral, los jefes del clan los utilizaban para alabar sus genealogías a través de los héroes y leyendas, además de mantener vivos los rituales del resto de clases druídicas. Parece que cada categoría podía instruir a sus propios discípulos mediante un aprendizaje largo y complejo. Con la llegada de cristianismo, los druidas desaparecieron junto con su religión paganas, pero permanecieron los otros dos tipos (uates y bardos), apartándose de su función religiosa y convirtiéndose en otra cosa (poetas, relatistas… ) El bardo medieval Hemos visto que toda la sociedad de los druidas de los pueblos célticos cambió con la llegada del cristianismo y su evolución hacia el medievo. En este nuevo sistema social en el que los druidas como clase sacerdotal no tenían cabida, se mantuvo una élite culta que se encargaba de la actividad literaria e intelectual, aprovechando la formación de aquellas clases celtas: el bardo medieval. Esta élite culta a la que nos referimos como “bardo medieval” no solo copaban la literatura, sino cualquiera actividad intelectual. Se componía de poetas o narradores de historia, pero también de juristas, genealogistas, etc… Toma diferentes nombres según las regiones que consultemos, por ejemplo: filid en Irlanda y bardos en Gales. Los filid que se ocupaban del estudio de la ley recibían el nombre de brehons y constituían el consejo que asesoraba a los reyes y que ejercía funciones judiciales cuando había que arbitrar un litigio. Las misma especializando se daba en Britania entre los bardos. Como el bardo medieval bebía de las fuentes de aprendizaje druídicas, su aprendizaje fue durante mucho de forma oral, y su actividad también. Después de un tiempo y debido a la influencia de la literatura latina y otras literaturas vernáculas europeas este legado comenzó a ponerse por escrito. Los textos medievales señalan que eran necesarios largos años de especialización y un complejo sistema de aprendizaje a fin de dominar el material necesario par desempeñar su función y gozaban de un gran prestigio social y una situación legal de especial privilegio, como atestiguan las leyes galesas e irlandesas. En el Gales medieval sus miembros poseían una posición legal equivalente a la de los sacerdotes, herencia de la situación que se haba dado en la antigüedad. Los filid irlandeses medievales eran formados en escuelas especiales llamadas filidecht y se dice que su aprendizaje duraba 12 años. No hay referencias a escuelas de bardos mediavales en Gales en los textos, pero las leyes galesas se refieren a los privilegios de que gozaban los estudiantes que se instruían con un penkerdd o «jefe de bardos», como lo era por ejemplo el poeta
Las novelas históricas de Arthur Conan Doyle
Arthur Conan Doyle está irremediablemente unido al personaje de Sherlock Holmes. Es innecesario decir que, de hecho, el personaje le comió la tostada al autor, que es mucho más famoso Sherlock que su creador. Porque, de hecho, hay un pequeño secretillo: el creador del detective más famoso de la historia quería que se le recordara por otro asunto. Y por eso hoy quiero hablaros de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle, como género cultivado por el autor y no como obra única. Un apunte sobre la juventud de Arthur Conan Doyle Lo cierto es que Arthur Conan Doyle comenzó a escribir, o mejor dicho, a publicar, relativamente joven. Y, como siempre sucede, las personas que lo rodeaban terminaron marcando su obra. Deja que me explique: Arthur comenzó a estudiar con la ayuda de sus tíos. Su padre, de hecho, era un borrachín que poco aportaba a su casa (si bien ilustró Estudio en escarlata, la primera novela en la que aparece Sherlock) y su madre tuvo que ganarse la vida alquilando las habitaciones de la casa. En sus estudios de medicina, Arthur conoció a Joseph Bell. Este no era solo profesor de medicina en la universidad. Fue uno de los precursores de lo que hoy conocemos como medicina forense. Precisamente su carácter analítico sirvió de apoyo para la creación de Sherlock. Esto es lo que se llama “Autor implícito”: los escritores siempre tratamos en nuestras historias cosas que nos atañen muy de cerca. Los primeros escritos de Arthur Conan Doyle El joven Arthur continuó con sus estudios de medicina. Se embarcó como cirujano en un ballenero y cruzó el Ártico. Concluyó sus estudios de medicina con veintidós años. Pero mientras estudiaba comenzó a escribir historias, y dos años antes de que se graduara como doctor ya había publicado su primer relato, El misterio del valle Sasassa, en un periódico de Edimburgo. Con veintitrés años, Doyle montó su propia consulta de oftalmología en Londres. No obstante, tal como contó él mismo en su biografía, nadie entraba a la consulta. Según sus propias palabras, esto le vino muy bien, porque así tuvo tiempo para dedicarse a escribir. Retomando lo del autor implícito, como no podía ser de otra forma, sus primeras historias se basan en su experiencia en las expediciones marítimas en las que participó (volvió a enrolarse tras terminar sus estudios y viajó a África). Se titulaban El capitán del Estrella Polar y Declaración de J. Habakuk Jephson. Y ya mostraban que le atraían las historias de aventuras (muy en boga en la época, y ahí esta si no Julio Verne) Pero no dejaba de lado el misterio, y escribió también en esta época El misterio de Cloomber. La aparición de Sherlock Holmes Así llegó el famoso detective, al que, por cierto, Arthur nunca tuvo en gran estima. Joseph Bell no fue solo su profesor, sino que eligió a Doyle para que lo asistiera mientras atendía pacientes. Esto le dio la oportunidad de ver las extraordinarias capacidades de deducción de su mentor. Por ejemplo, podía fijarse en el modo de caminar de una persona para discernir que era marinero; a continuación, buscar tatuajes que pudieran indicarle por dónde había viajado, fijarse en su acento para saber su procedencia y observar las manos para, en base a los callos que presentara, acertar con su trabajo. Por supuesto, esto convirtió a Doyle en ¡el doctor Watson!, ese médico que ayuda en sus investigaciones a un personaje que está muy por encima de sus capacidades. Quizá fuera precisamente ese sentimiento de inferioridad el que le impedía tener una mejor relación con el personaje de Sherlock; el motivo, al fin y al cabo, de que no le tuviera demasiada estima. Pero si algo le dolía a Arthur era que la gente se fijara más en Sherlock que en él mismo. Se enviaban decenas de cartas a la ficticia dirección del detective para que enviara sus casos, y cuando alguien lo reconocía por la calle, lo llamaba “Mr. Holmes”. Esto le enervaba y lo ofendía, porque lo que Arthur realmente quería era que se le reconociera por su otra obra. Una que consideraba mucho más importante y de calidad. Las novelas históricas de Arthur Conan Doyle en la Edad Media Arthur era un auténtico apasionado de la historia. Dedicaba gran parte de su tiempo a leer y estudiar sobre esta materia. Y cuando uno siente pasión por algo, y además escribe, termina escribiendo de aquellas cosas que le apasionan. De nuevo, el autor implícito. No obstante, le costó un poco dar el paso y la primera de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle no vería la luz hasta dos años después de que se publicara Estudio en escarlata, concretamente en 1889. Mica Clarke. La primera de las novelas históricas de Arthur Conan Doyle Mica Clarke fue la primera novela histórica de Arthur Conan Doyle. En ella, Arthur se introduce en la historia de Inglaterra, pero como buen novelista histórico, no trata un tema muy conocido, como la Guerra de los 100 años, o la de las Rosas. No. Arthur se fija en un momento histórico poco conocido para novelarlo: la rebelión de Monmouth, ocurrida en 1685. Este episodio ocurrió cuando James Scott, duque de Monmouth e hijo ilegítimo de Carlos II, muerto en febrero de ese mismo año, intentó derrocar a su “mediotío”, el rey Jacobo II que había heredado el trono a la muerte de su hermano. El trasfondo religioso es importante aquí: Jacobo era católico, y ya sabemos que en Inglaterra el “papismo” no era precisamente bien recibido. No hace mucho que se ha publicado esta novela en español. Es una novela histórica poco conocida. No ocurriría lo mismo con la segunda novela histórica de Arthur Conan Doyle. La compañía blanca. La segunda novela histórica de Arthur Conan Doyle En La compañía blanca, Arthur retrocede un poco más en el tiempo y se marcha hasta el s. XIV. En este caso, Doyle sí enmarca la historia dentro de un conflicto más
Safo de Lesbos, la Décima musa. Poetisas de la antigüedad
En el primero de estos artículos, dedicados a la obra de las poetisas de la Antigüedad grecolatina, nos centraremos en Safo de Lesbos. Con una actividad poética revolucionaria, por lo que respecta a temas y formas, Safo es uno de los pocos nombres femeninos incluidos, no sin mérito, en el canon de la literatura grecolatina. Vamos a acercarnos a su polifacética figura, a veces exaltada, otras censurada, pero nunca postergada del todo. El canon alejandrino y el origen de la lírica Safo desarrolla su actividad poética hacia finales del siglo VII y principios del VI a.C., en la isla griega de Lesbos. Bautizada casi dos siglos después por parte de Platón como “décima musa”, su nombre aparece en la lista de los más eximios representantes de la lírica junto con un total de otros ocho poetas, todos ellos varones: Alcmán, Íbico, Estesícoro, Simónides, Baquílides, Píndaro y Alceo, contemporáneo y paisano de Safo. La enumeración fue realizada por los estudiosos alejandrinos del siglo III a.C., muy dados a escoger autores y obras de acuerdo con su gusto personal, aunque ello significara dejar fuera nombres de otros cultivadores de un género. Así ha ocurrido con esta lista, que excluye autores o autoras que nunca llegaremos a conocer, si no se producen descubrimientos casuales en los próximos siglos. En todo caso, los avances temáticos y formales de la poetisa de Lesbos justifican su inclusión en la lírica, un género que resulta muy revolucionario per se. Hoy en día sería impensable no contar con Safo en el canon, a pesar de haber sido elaborado, no lo perdamos de vista, en un contexto eminentemente misógino. La lírica es hija de unos cambios sociopolíticos y de un momento histórico determinado y ya hemos dicho que se trata de un género revolucionario. Surgida en las colonias griegas de Asia Menor, ámbito geográfico también de los primeros avances en filosofía, matemática y ciencia, la poesía tocada al son de la lira es otro de los desarrollos de la región más inquieta y avanzada de toda Grecia, al menos durante la época arcaica. Se desarrollan las poleis, el modelo de ciudad estado que determina la historia del clasicismo hasta su decadencia. La industria y el comercio vienen a imponerse a la agricultura como formas de subsistencia. Esto, a su vez, genera clases sociales que van más allá de la simple división entre pueblo y gobernantes que ilustrara y retratara la épica homérica, toda una exaltación de la aristocracia semidivina. Frente a los poemas épicos, anónimos, protagonizados por dioses y semidioses, la lírica subraya la individualidad del ser humano. Ahora la poesía es intimista, firmada por autores cuya existencia es fácilmente rastreable, pues les importa que su nombre y sus experiencias personales embarguen los versos que componen. La lírica habla del amor, de la amistad, del vino, de lo efímero y, a veces, también de ideales políticos y de rebelión frente al tirano. (Si quieres saber más sobre el origen y nacimiento de la lírica, así como sus diversos tipos y principales representantes, no dejes de ojear esta web) Precisamente, en esa temática belicista, destaca Alceo, contemporáneo y paisano de Safo y, según la tradición más idealizada, también amante suyo. Altibajos a lo largo de los siglos: influencia y censura de Safo La nueva poesía, polifacética y multiforme, satisface las necesidades de la sociedad recién nacida en el siglo VII a.C. Y en esta revolución genérica, Safo destaca con voz propia, delicada e introspectiva, en un contexto donde la mujer disfruta de cierto espacio e influencia; en la Lesbos arcaica, al menos, no está absolutamente condicionada a la presencia o acción de un varón, aun cuando el matrimonio sigue siendo el objetivo primero de la mayor parte del sector femenino. Creadora del llamado “endecasílabo sáfico”, Safo traspasa los siglos y su influencia no puede localizarse solamente en la elogiosa denominación de Platón que hace de ella un ser divino, una hija de Apolo más: también Dionisio de Halicarnaso llega a considerarla la principal exponente de la poesía lírica griega, por encima de sus ocho colegas del canon. Unos siglos más tarde, en los últimos años de la Roma republicana, el joven poeta Gayo Valerio Catulo convierte a Safo en su modelo, tanto temático como formal. Es bien conocida la traducción al latín del poema 31 (según la ordenación tradicional de Campbell): “Igual a los dioses me parece…”. En él, ambos poetas alaban la suerte que tiene el hombre que se ha casado o que pasa su tiempo con la amada, de la que los autores están alejados. Es cierto que Catulo introduce un giro final que no estaba en el original (si quieres saber más, no te pierdas el comentario de ambos poemas), pero el espíritu es esencialmente el mismo. También lo es el esquema métrico, que frente a la métrica tradicional, usa el endecasílabo preferido de la autora de Lesbos. Por último, Catulo lleva su homenaje más allá, al usar el pseudónimo de Lesbia para la amada que se esconde tras su poesía; aquella Clodia que a veces le correspondió y otras (las más), lo rechazó. Se atribuye al tal Pínito, un poeta muy poco conocido, el siguiente comentario: “la tierra no cubre a Safo más que las cenizas, los huesos y su nombre; su discreto canto disfruta de la inmortalidad”. El influjo de la figura y la obra de la cantora lesbia llega hasta hoy, pasando por la obra de un buen puñado de renombradas poetisas hispanas de los siglos XIX y XX (véase el artículo de Aurora López al respecto en la revista digital de la Universidad de Granada). El camino recorrido por Safo a lo largo de los siglos no está exento de censura. En el escenario principal del clasicismo, la Atenas del siglo de Pericles, el papel de la mujer se define por poco más que un matrimonio orientado a la procreación de ciudadanos. Ésa es la principal razón aducida para que la voz libre y rebelde de la autora no sólo gozara de
Novedades editoriales de abril 2019
El mes del libro ya está aquí, y como no podía ser menos, os traemos un listado con las novedades editoriales de abril 2019 que podréis encontrar en vuestras librerías. Novedades editoriales de abril 2019. Primera semana El jueves día 4 Ediciones B publica Las Brujas de San Petersburgo de Imogen Edwards Jones. Un retrato oscuro e inquietante sobre la corte de los Romanov y dos mujeres que no se conformaron con el destino que les tenía reservado la Historia. Militza y Stana, hijas del empobrecido rey de Montenegro, se ven forzadas a casarse con dos miembros de la aristocracia rusa para que su padre pueda recuperar parte de su poder. La vida, a pesar del esplendor de la corte del zar Nicolás, no es fácil. Una de ellas, Militza, parece tener poderes ocultos y siente fascinación por todo lo que tenga que ver con la magia y el espiritismo. Ante una influenciable zarina Alexandra, que haría cualquier cosa para darle al país el heredero que está esperando, despliegan su relación con el más allá, y entre sesiones de espiritismo, pócimas engañosas y coqueteos con la magia negra, logran hacerse con un gran poder en la corte. Sin embargo, cuando den con Rasputín, precisamente en la búsqueda de un hombre con poder espiritual, descubrirán que quizás han ido demasiado lejos. La editorial Grijalbo nos publica lo nuevo de Dario Correnti: Nostalgia de sangre. Un día de diciembre aparece en un pueblecito del norte de Italia el cadáver de una chica salvajemente asesinada. Ilaria Piatti, joven becaria de un periódico local, relaciona el crimen con terroríficos hechos del pasado: el caso del Vampiro de Bottanuco, el estrangulador de mujeres que aterrorizó la región hace cien años. Para Marco Besana, su veterano compañero de redacción, este es el caso que ha estado esperando toda su vida, con el que podría coronar su carrera. Juntos avanzarán a tientas en la oscuridad tras el culpable. Ambos ignoran que la oscuridad es el territorio preferido del monstruo. Otra de las novedades editoriales de este mes es: Infinitas Haizea M. Zubieta. Estados Unidos, año 2500. La Humanidad es inmortal; hace años que el profesor Milton Roosevelt creó y propagó por toda la Tierra el virus que permite al sistema nervioso humano regenerarse por siempre. Pero esta inmortalidad viene con un inconveniente: al cumplir los doscientos años de edad, el cuerpo falla bruscamente y se deteriora, condenando a la raza humana a vivir encerrada en su propio cerebro, dentro de cuerpos decrépitos que no pueden morir. Este proceso se ha dado en llamar Decadencia. Johanna Lowe es una joven de dieciocho años que quiere estudiar Ingeniería Genética para ser como sus padres e intentar hallar, al igual que ellos, una forma de acabar con la Decadencia que tanto la aterra. Desde pequeña ha estado colaborando con sus padres, científicos, y prestándoles su cuerpo y su sangre en experimentos para frenar la Decadencia; el primer paso en su sueño es aprobar el examen de acceso a la universidad. Pero lo encontrará truncado al hallar el cuerpo sin vida de su padre, tirado en el suelo de su propio laboratorio. Johanna descubrirá que sus genes albergan secretos que le han ocultado toda su vida; tendrá que decidir entre la Decadencia y la muerte, no solo para sí misma, sino para toda la Humanidad; se enfrentará a la temible Agencia de Protección Genética, que defiende la inmortalidad por encima de cualquier cosa; se unirá a compañeros que comparten su misión y tratará de mantener, a lo largo de aventuras y desventuras en los bajos fondos de Chicago, sus ideales altruistas y su corazón sincero. Una nueva saga de fantasía llega a nuestras librerías: La leyenda del bosque sin fín de Jara Santamaría. Su primer volumen, Los dioses del norte, nos cuenta la leyenda que, en el valle del Baztán, los dioses convivían en hermandad y las criaturas del día y de la noche podían vivir en armonía. Pero Gaueko, el temible dios de la noche, empezó a atemorizar a los humanos con su séquito de lobos y la diosa de la tierra, Mari, engendró la Luna y el Sol para protegerlos de la oscuridad. Sin embargo, las ansias de poder de Gaueko le llevaron a tramar un plan para raptar al Sol y así instaurar de manera definitiva su reinado de las sombras. Presa de la ira, Mari dividió el mundo en dos y ya nada ni nadie pudo cruzar la frontera entre ambos. Teo, Emma y Ada no se gustan nada, pero son primos, y las circunstancias han querido que pasen el verano juntos en el caserío navarro de su abuela. Cuando uno de ellos desaparece y los demás salen en su búsqueda, descubren un universo de brujos y dioses, de gigantes irascibles y bellas mujeres con garras de ave rapaz en el que el temible dios Gaueko ha impuesto la oscuridad. Un mundo en el que solo podrán salvarse de las tinieblas si permanecen unidos y descubren su propia magia. Novedades editoriales de abril 2019. Segunda semana El día nueve Minotauro publica Rojo de Carlos Sisí. En una base militar en Nueva Jersey mantienen custodiada a una vampira terriblemente poderosa. Cuando esta escapa, desata el terror y el apocalipsis en forma de plaga vampírica. Los vampiros asaltan la cercana población de Hillsdale. Allí se juntan varios supervivientes: Sonia, una policía; y Jimmy, un inteligente friki de Star Wars. Ambos acuden al campamento militar, pero lo encuentran abandonado. Allí se encuentran con Elexia, la vampira que comanda a todos los militares para que se suiciden o se dejen convertir en vampiros. En su huida conocen a Jared, un malhablado, violento y bebedor militar de la Guardia Nacional, que deserta de su puesto para ir a matar vampiros. Este es el inicio de una aventura que llevará a los tres protagonistas a luchar por sobrevivir a la plaga a medida que descubren que gran parte de Estados Unidos ha caído. Pero puede que haya una pequeña esperanza, puede que
Escribir una novela ¿en automático?
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Que Facebook nos bombardea con mil mensajes distintos cada día no es nada nuevo. La publicidad está ahí, y todos hemos aceptado al final que si Zuckerberg está forrado es gracias a esto. Pero sí he notado un cambio en los últimos meses en cuanto a la publicidad de Facebook. Algo que ha llegado a los propios comentarios de los usuarios: ahora resulta que todo puedes hacerlo “en automático”. Eso esconde algo de lo que te voy a hablar en seguida, pero quiero aclararte algo desde el principio: no puedes escribir una novela en automático. Deja que me explique en cuanto a lo de los anuncios de Facebook antes de seguir: seguro que has visto en algún momento un anuncio que habla sobre como puedes vender, o hacer alguna otra cosa, “en automático”. Se te dice que mientras estás de vacaciones, o mientras duermes; en definitiva, sin necesidad de trabajar, tu empresa puede estar vendiendo. Y la tendencia va en aumento. Hace unos días veía ya no un anuncio, sino un mensaje de un usuario que decía, parafraseando un poco, “invierte 3€ y gana 2400€ al mes en automático”. ¿Qué se esconde tras ese mensaje? Lo que se te dice es que eres tonto, básicamente. Que hay gente mucho más lista que tú que sin necesidad de trabajar se está pegando la gran vida. Y que, oye, son tan generosos que quieren enseñarte a ti también a cómo pegártela, previo pago por sus conocimientos, por supuesto, lo que es completamente lícito, dicho sea de paso. Hace ya muchos años que la publicidad se centró en el “yo”, en el “tú”, en realidad. Seguro que te acuerdas del “porque tú lo vales”, ¿no? Bien, pues esto es una evolución de ese mensaje. Oye, tú también te mereces irte de viaje a las Seychelles a disfrutar del sol, las playas y los mojitos, y encontrarte con que cada día, “el automático” te ha dado X dinero. Esto no es más que la ley del mínimo esfuerzo. Nuestra mente y la ley del mínimo esfuerzo Mira, tu cerebro es vago por naturaleza. Tiene tanto trabajo, ha de procesar tantas cosas al mismo tiempo, que pone “en automático” todo lo que puede. Te vistes en automático, desayunas en automático, hablas en automático… Muchas veces incluso conduces en automático, y resulta que llegas al trabajo sin que seas consciente del recorrido. La ley del mínimo esfuerzo se desarrolla en un famoso libro sobre espiritualidad escrito por Deeprak Chopra, y básicamente viene a decir que siempre hay varias formas de hacer algo, y que la más eficiente es aquella que consume la menor energía posible. Obtener más con menos. Como concepto es genial, y yo me apunto. El problema viene cuando eso se lleva al extremo y se nos quiere vender que todo, absolutamente todo, puedes hacerlo con la ley del mínimo esfuerzo y en automático. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Por qué no puedes escribir una novela en automático Franck Scipión es un gurú de los negocios. Tiene decenas de miles de seguidores y se dedica a ayudar a escalar negocios, a hacerlos crecer. Fue uno de los primeros a los que vi hablar de hacer las cosas en automático. Sin embargo, hace unas semanas, le leí un mensaje que me encantó. De nuevo parafraseo, pero las palabras más impactantes son literales. Scipion venía a decir: “Si tienes un producto de mierda y lo pones en automático, tendrás una mierda automática”. Y aquí es donde entra el hecho de que escribir una novela no es algo que puedas hacer en automátic o. Y no puedes hacerlo por un motivo muy simple que a la vez es bastante complejo: las tareas creativas, y la escritura lo es, requieren la atención permanente e intensa del cerebro. Por tanto, no puedes “crear en automático”. Esto no lo digo yo, claro. Hay multitud de especialistas que han estudiado este asunto. Uno de los más importantes es Edward de Bono. Yo tengo un par de libros de él sobre este tema y los recomiendo encarecidamente para que entiendas cómo funciona nuestra mente. En especial, este sobre el pensamiento lateral. Resumiéndolo mucho, viene a explicar que necesitas dirigir tus pensamientos hacia la creatividad si quieres obtener resultados. Por tanto es algo que no puedes hacer de forma automática, sino que debes realizar un esfuerzo consciente por centrar tu mente, vaga por naturaleza, en escribir una novela. ¿Pero de verdad es tan difícil escribir una novela? Seguro que se te ha pasado por la cabeza esta pregunta en algún momento. Y lo cierto es que yo no estoy hablando de dificultad. Siempre he defendido que escribir una novela no es difícil, solo requiere esfuerzo y tiempo. Y eso es justo lo contrario al pensamiento de “hazlo en automático”. En este artículo, que es uno de los más visitados de esta web, te hablo un poco sobre la cantidad de cosas que necesitas crear (fíjate que hablo de crear, de inventar, de hacer aparecer de la nada) para tu novela. En él menciono solo los elementos básicos de la narrativa y ya da para un artículo enorme, el mayor de los que he escrito nunca para esta web, pero que deberías leer de todas todas. Y eso que cada uno de esos elementos está configurado por una pléyade enorme de engranajes, de los que no te hablo en el artículo simplemente porque necesitaría tres libros completos para hacerlo. Todos esos engranajes tampoco existen y por lo tanto también vas a tener que crearlos de la nada para que sostengan el edificio majestuoso que tienes en la cabeza: tu novela. Así que eso requiere trabajo consciente. ¿Es difícil? No. La clave está en conocer qué necesitas crear. Hace mucho tiempo
Novedades editoriales de marzo 2019
Aquí estamos otro mes más con las novedades editoriales de marzo 2019. Y como no podía ser menos, el mes viene cargado de novelas muy interesantes. Novedades editoriales de marzo 2019. Primera semana El día 4 se publica 1314. La venganza del templario de Francisco Javier Illán Vivas. El último Gran Maestre, Jacobo de Molay, envió a un freire aragonés en busca del fruto de la vida del que se habla en el Apocalipsis. En su larga misión el freire quedó ajeno a los acontecimientos que se precipitaron en Francia, con la detención de todos los templarios en una fatídica noche del 13 de octubre de 1307. A su regreso a Francia, a finales de 1313, el aragonés se encuentra que el Temple no existe y que su vida está en peligro. Nadie se atreve ni a acoger ni a ayudar a un templario, ambos delitos castigados con la excomunión y la muerte. Mientras se van produciendo inesperadas muertes de los asesores del rey. ¿Fueron todas aquellas muertes ocurridas entre 1313 y 1314 una casualidad o el Gran secreto de la Orden del Templo tuvo que ver con ellas? Nocturna ediciones nos traer El orgullo del dragón de Iria G. Parente y Selene M. Pascual. Viria es la tierra de los hombres; Gineyka, la de las mujeres. Las diferencias entre ambas naciones son notables. En Viria, los hermanos Lavalle tienen la vida aparentemente resuelta, Neith Sinagra malvive en unas calles hostiles y Arabella Medici intenta salir adelante sin contraer matrimonio. En Gineyka, Saroi Burgoa se prepara para ser adoptado mientras su hermana, Irati, se convierte en una inventora con un porvenir brillante? Al contrario que Eider Haizea, que por su ceguera sabe que a ojos de todos carece de futuro. Pero hay algo que los caracteriza por igual: su disconformidad con el mundo que los rodea. Y el hecho de que todos ellos están a punto de cambiarlo. También el primer lunes de marzo llega: Memoria herida de Daniel Hernández Chambers. Zacarías Buenaparte recibe un encargo peculiar: un hombre quiere contratarle para que averigüe quién le está enviando unas grabaciones de algo que solo él mismo debería haber podido ver. Grabaciones extraídas de su propio cerebro. El investigador acepta aunque pronto se arrepentirá al verse envuelto en una compleja trama. ¿Qué sucedería si pudiéramos evitar el olvido, si los avances tecnológicos nos permitieran seleccionar y almacenar nuestros recuerdos para revisarlos y visionarlos, y sin correr el riesgo de que el tiempo o el alzheimer nos los arrebatase? ¿Qué ocurriría si nuestro almacén de recuerdos pudiera ser hackeado y alguien ajeno lo pudiera escuchar o visionar? ¿Quién no posee algún recuerdo que preferiría mantener enterrado? ¿Y si ese recuerdo nos convirtiera en culpables? Lo nuevo de Stephen King El día 7 llega a nuestras librerías Bellas durmientes de Stephen King. Una fábula del siglo XXI sobre la posibilidad de un mundo exclusivamente femenino más pacífico y más justo que resulta especialmente relevante hoy en día. ¿Qué pasaría si las mujeres abandonaran este mundo? En un futuro tan real y cercano que podría ser hoy, cuando las mujeres se duermen, brota de su cuerpo una especie de capullo que las aísla del exterior. Si las despiertan, las molestan o tocan el capullo que las envuelve, reaccionan con una violencia extrema. Y durante el sueño se evaden a otro mundo. Los hombres, por su parte, quedan abandonados a sus instintos primarios. La misteriosa Evie, sin embargo, es inmune a esta bendición o castigo del trastorno del sueño. ¿Se trata de una anomalía médica que hay que estudiar o es un demonio al que hay que liquidar? Lo nuevo de Albert Sánchez Piñol: Fungus el rey de los Pirineos. Año 1888. Ric-Ric es un pobre diablo, un anarquista desarrapado que no encuentra otro sitio donde caerse muerto que una cueva perdida del Pirineo catalán. En esa zona, vía de paso para contrabandistas y malhechores, descubre por azar un género de setas ignorado por la civilización: los fungus, unos gigantescos hongos antropomórficos a los que Ric-Ric accidentalmente trae a la vida. Maravillado por las extraordinarias habilidades de los fungus y su sentido de comunidad, Ric-Ric ve en ellos el arma definitiva para hacer realidad sus deseos: conquistar a la hermosa Mailís, una femme fatale a su pesar, instaurar una sociedad anarquista de verdadera fraternidad y vengarse de todo aquel que le ha tratado con crueldad, desde la guardia civil hasta el posadero local que se cree amo y señor del lugar. Comandando a los monstruosos fungus, Ric-Ric consigue reunir un invencible ejército con el que va a plantar cara, en batallas épicas y gracias a una singular estrategia militar, a las tropas del ejército español y francés. Novedades editoriales de marzo 2019. Segunda semana El día 11 llega Poseidón de Mariah Evans. Una ciudad que cayó en el olvido. Una ciudad que, en nuestros días, vuelve a nuestra memoria. Así́ empieza todo, con una ciudad perdida durante milenios que ansía ser descubierta de nuevo, con sus luces y sombras. Laureano Molina es un reputado historiador e investigador de antiguas civilizaciones, cuyo descubrimiento podría cambiar la concepción sobre los oriígenes de la humanidad. A su muerte, su legado queda incompleto por decisión propia y será su nieta Lucía Molina, una joven licenciada en Cultura Clásica, la que asumirá voluntariamente la tarea de descubrir qué es lo que su abuelo con tanto esmero se encargó de ocultar y por qué motivo lo hizo. Lo nuevo de Sharon Bolton llegará el 14 de marzo: El artesano. La carrera profesional de Florence Lovelady llegó a lo más alto cuando treinta años atrás ella misma dirigió el arresto de Larry Grassbrook, un fabricante de ataúdes y asesino en serie. Como algo propio de nuestras peores pesadillas, las víctimas eran niños y fueron enterrados vivos. Florence resolvió el misterio y encerró a Larry en la cárcel durante el resto de su vida, justo antes de que más niños fueran asesinados. Pero ahora, treinta años más tarde, Larry ha muerto y