En entregas anteriores hemos tenido ocasión de sumergirnos en la Guerra de Troya, partiendo del estudio de una serie de parejas que representan la idea de amor en un sentido u otro. En esta nueva serie de artículos volvemos a rastrear los casi infinitos relatos que configuran la mitología troyana y a hablar de amor, si bien esta vez prestaremos atención a su faceta más carnal. Revisaremos la personificación de su inmenso poder en la literatura a través de Eros, Afrodita y otros personajes míticos. Y trataremos dos episodios relacionados directamente con la Guerra de Troya, protagonizados por sendas mujeres de belleza proverbial y trágica: Las bodas de Tetis y Peleo serán el objeto de este artículo; Helena y su unión con Paris serán el centro de los siguientes. Las Bodas de Tetis y Peleo VS el Rapto de Helena: causas y excusas de la Guerra de Troya Entre las fuentes para el estudio de la mitología troyana, la más célebre es, sin duda, la obra de Homero. Pero, dado que la Ilíada y la Odisea se ocupan de episodios muy concretos de unos pocos días de la Guerra de Troya o de acontecimientos posteriores, debemos centrarnos en pasajes de otras obras, a veces perdidas. Todos pertenecieron a una totalidad heterogénea que llamamos Ciclo troyano y que incluye episodios anteriores y posteriores a los recogidos por Homero. De los dos sucesos que titulan este epígrafe, las Bodas de Tetis y Peleo no son, tal vez, tan célebres como el denominado Rapto de Helena, al menos desde el punto de vista de su relación con el conflicto troyano. El lector medio es capaz de relacionar enseguida la Guerra con la hermosa mujer a la que hay que liberar, por motivos de honor, de las manos del raptor troyano. Sin embargo, no se trata más que de algo superficial, como algunas obras literarias y cinematográficas de todos los tiempos han propuesto: el rapto de Helena no es más que una excusa para que los aqueos se lancen a la conquista de Asia con todos sus contingentes bélicos. Al rastrear más profundamente la mitografía, descubrimos que las causas reales del conflicto son más bien un intrincado conjunto de sucesos, entre los que las Bodas de Tetis y Peleo, frente a lo que pudiera parecer, ocupan un lugar crucial. Es interesante tratar la figura de Tetis y los relatos en los que interviene porque involucran de manera notable al deseo sexual, eso que los griegos, coherentes con su tendencia a explicar lo inexplicable a través de la personificación y la divinización, denominaron Eros. En Eros dios yace una fuerza incontrolable, fuente de locura y desmesura, que se encuentra en la base de numerosos episodios de la épica en general y de la Guerra de Troya en particular. Sólo achacando lo incomprensible a un factor externo, normalmente un dios, pueden entenderse, explicarse o justificarse comportamientos irracionales que conducen irremediablemente a la tragedia. Divinizar para explicar: Eros, Afrodita y otras poderosas personificaciones del deseo Pero, ¿quién es Eros? Puede resultar sorprendente conocer que la mitología clásica contaba con dos personajes de nombre aparentemente idéntico: un Eros con “o” breve y un Eros con “o” larga. La similitud de las denominaciones y la cercanía de atribuciones de ambos dioses motivaron su temprana identificación. El segundo Eros (Ἔρως) es el célebre y reconocible hijo de Ares y Afrodita, que los romanos enseguida llamaron Cupido, “Deseo”. El primer Eros (en griego Ἔρος), por su parte, es un dios que, según Hesíodo (Teogonía, 120-122), nace del Caos inicial en los albores del mundo, al tiempo que Tierra (Gea) y Tártaro. De entre las tres criaturas, Gea es la que cuenta con más rasgos antropomórficos, pues será la primera en reproducirse por medio de una unión sexual. Tártaro y Eros, en cambio, encarnan conceptos o fuerzas primigenias, incapaces de protagonizar episodios míticos más allá de un nivel abstracto. “Eros, el más bello entre los dioses inmortales, que debilita los miembros, y que de todos los dioses y hombres domina pensamiento y voluntad…”, dice Hesíodo, recordando a sus oyentes contemporáneos y a los lectores de la posteridad que nadie se salva de la acción del deseo. En este sentido, Eros, que todo lo subyuga, se equipara con el destino fatal, la Moira, y con la muerte, cuyo control queda fuera del alcance del mismo Zeus. Y sólo hace falta conocer un poco la mitología griega para saber hasta qué punto el señor del Olimpo es presa de los caprichos del deseo amoroso. Si quieres leer la Teogonía de Hesíodo, aquí tienes una muy buena traducción. Afrodita también presenta cierta dualidad en la tradición desde muy pronto. Mientras Homero la convierte en hija legítima de Hera y Zeus, para Hesíodo es una diosa de primera generación, surgida de la espuma del mar, donde caen los genitales de Urano después de que Crono lo castre violentamente. Teogonía 201 nos cuenta que, entre los miembros del cortejo de Afrodita, figura el primer Eros, entre otras hermosas e irresistibles criaturas como Charis (el encanto) e Hímero (el deseo). Ante el paso sensual y glorioso de semejante cortejo, todos los seres del mundo se aparean irremediablemente, como cuenta el Himno homérico a Afrodita (5.70-75), del que puedes leer una traducción bastante literal. El atractivo fatal de Tetis, amada de dioses Nadie está a salvo del poder simbolizado en Eros, Afrodita y su multiforme cortejo. La pasión amorosa afecta incluso a los distantes y perfectos olímpicos, que se ven envueltos en ella de manera fulminante e incontrolable. Así lo descubrimos al acercarnos a las Bodas de Tetis y Peleo, una historia repleta de violencia y anhelos sexuales que protagonizan algunas de las principales divinidades del panteón griego. Junto a ellos, se dan cita héroes y heroínas anteriores en una generación mítica a la Guerra de Troya. Parece tratarse de un episodio que recuerda la lejana Edad de Oro, en la que mortales y divinidades se sentaban juntos a la mesa para compartir los alimentos. Sin embargo, en
Christine de Pizán. Una escritora profesional en tiempos oscuros
A esta definición deberíamos añadir la de poeta, filósofa, intelectual y precursora del feminismo, entre otras. A Christine de Pizán le tocó vivir en una época compleja en la que el papel de la mujer en la sociedad quedaba relegado al ámbito doméstico (ya que se ocupaba básicamente de las labores del hogar y de cuidar a los hijos); pero su caso resulta curioso en aquellos tiempos, ya que fueron dos hombres los que la alentaron a desarrollar sus dotes intelectuales y la animaron a escribir. Por un lado, su padre, que fue canciller de la República de Venecia, y por otro su marido, Etienne de Castel, que llegó a ser secretario del rey Carlos V. Pero, para saber algo sobre ella, viajemos al siglo XIV y comencemos por el principio…. Sucintos datos biográficos de Christine de Pizán Christine de Pizán nació en Venecia el año 1364. Fue hija de Thomás de Pizzano. En 1367 se mudó con su familia a Francia, ya que su padre aceptó una invitación a la corte del rey Carlos V como astrólogo real, alquimista y físico. Su madre quería educarla instruyéndola en las labores del hogar, pero su progenitor se opuso e intentó inculcarle una educación intelectual, poniendo a su disposición tutores privados para que la instruyeran. Christine hablaba el italiano como lengua materna, además aprendió latín y francés. En el Palacio Real, Carlos V convirtió su corte en un lugar donde florecieron el arte y las ciencias, por suerte ella pudo formarse allí. Christine pasaba horas en la biblioteca del palacio, donde tuvo la oportunidad de estudiar a los clásicos. A los 15 años, Christine se casó con Etienne du Castel, secretario del rey, que la animó en su pasión por la escritura, aunque su matrimonio fue breve. Etienne murió de forma repentina, dejándola viuda a los 25 años a cargo de tres niños, su madre y una sobrina a la que había acogido. Tras la muerte de su esposo, Christine tuvo problemas legales para obtener la herencia de su marido (llegaron a demandarla judicialmente en cuatro tribunales de París con el fin de negarle el patrimonio que le correspondía), pero ella luchó por salir adelante. Entonces se puso a escribir para mantener a su familia. En 1393 escribió algunos poemas y baladas de amor que captaron el interés de algunos mecenas acaudalados. Hacia 1404, el duque de Borgona, le encargó que escribiera una elegía del ya fallecido Carlos V. Nacía así su primera obra escrita por encargo y con la que la joven ganó una importante recompensa: El libro de los hechos y las buenas maneras del sabio rey Carlos V. A partir de aquel momento empezó a adquirir cierta fama. Posteriormente llegó a contar con el apoyo de la reina Isabel, esposa de Carlos VI, que se convirtió en su mecenas y le brindó el apoyo económico necesario para que se dedicara a escribir. Su nombre traspasó las fronteras de Francia a través de sus escritos y comenzó a recibir numerosos encargos. De este modo logró mantener a su familia en una época convulsa y oscura para la mujer. Precursora del feminismo “SI LAS MUJERES HUBIESEN ESCRITO LIBROS, SEGURAMENTE TODO SERÍA DIFERENTE” Esta es una de las numerosas frases que escribió Christine de Pizán como alegato a favor de las mujeres. Su figura ha sido vista como una clara precursora del feminismo occidental. En algunas de sus obras en prosa defendió el derecho de la mujer a ser considerada un ser humano con conciencia, sensibilidad y cabeza para pensar; criticando la misoginia imperante en la época. El año 1399 escribió Epístola del Dios del Amor, una obra de carácter moral donde rechazaba a los falsos amores y a los amantes que no cumplían lo prometido. En 1402, en Dicho de la Rosa, criticó la segunda parte del Roman de la Rose de Jean de Meung (obra que causó gran revuelo en la época). En 1405 escribió La visión de Christine; una obra autobiográfica escrita como réplica a sus detractores. Ese mismo año escribió La ciudad de las damas, considerada por algunos autores como una obra precursora del feminismo occidental. Se trata de una colección de historias de heroínas del pasado; una alegoría en la que Razón, Justicia y Rectitud dirigen la construcción de una ciudad para las féminas, que estará prohibida a las que carezcan de virtudes, para lo cual se vacía primero el foso donde han de ir los cimientos de la ciudad de todos los prejuicios que los hombres han propagado sobre las mujeres. Obra y últimos años de Christien de Pizán Los primeros poemas de Christine de Pizán obtuvieron gran éxito. Eran baladas de amores perdidos que transmitían la tristeza del amor que sentía por la pérdida de su marido, centradas en temas como el dolor o la soledad. Su obra posterior se decantó hacia temas filosóficos, mitológicos, políticos, costumbres de la época u otros como la defensa del papel de la mujer en la sociedad o su derecho a la educación. Su producción es bastante extensa, así que en este artículo mencionaremos algunas de sus obras: En Epístola de Othea, de 1400, la diosa de la sabiduría Othea escribe una carta al héroe troyano Héctor y lo instruye mediante ejemplos de la mitología y literatura clásicas. Tres años después escribe La mutación de la Fortuna, en la que refleja su amor por la mitología clásica. Utilizando el mito de la diosa Fortuna, relata las grandes adversidades a las que se enfrentó al quedarse viuda y tener que mantener sola a su familia, y cómo las superó, expresando que la diosa Fortuna la convirtió en hombre para pilotar ella sola su nave. En 1403, en El camino de largo estudio, narra de forma alegórica su búsqueda del conocimiento siguiendo la vía del estudio. Christine utiliza como metáfora el camino de Dante en La Divina Comedia transformándolo en la búsqueda femenina del conocimiento y adapta el viaje alegórico a su propia vida narrándolo como una visión de ensueño
Cómo crear personajes interesantes. Guía básica para conseguirlo.
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”3.27.4″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] Hola, compañeros de teclas. Hoy inauguramos esta sección hablando de varios aspectos fundamentales a la hora de crear personajes interesantes para vuestra novela, aspectos que iremos desarrollando en profundidad a lo largo de las próximas entregas. ¿Cuántas buenas historias han pasado por nuestras manos sin pena ni gloria pese a estar muy bien escritas, hablar de temas interesantes, con una buena estructura y puntos de giro, etc. pero cuyos personajes no resultaban lo más mínimamente atractivos? ¿Cuántas novelas de dudosa calidad se han salvado, sin embargo, e incluso han sido éxito de ventas, por tener unos personajes interesantes y atractivos para el lector? Una buena creación de personajes es fundamental a la hora de planificar tu novela. Es un punto tan importante que puede marcar la diferencia, por eso debemos dedicarle buena parte de nuestro trabajo y tiempo. Pero ¿de qué hablamos exactamente al decir “crear personajes interesantes y atractivos? ¿Un multimillonario guaperas adicto al sexo hardcore? ¿Un héroe épico cargado de virtudes y dones? ¿Nuestro “yo” soñado sobre el papel? No, a menos que quieras aburrir al lector con un Gary Stu o una Mary Sue, a los que dedicaremos un post independiente con el fin de aprender a identificarlos y huir de ellos. Un personaje interesante y atractivo para el lector es aquel que posee realismo y credibilidad, emociones con las que pueda identificarse, un fuerte deseo de conseguir su objetivo y capacidad de transformación. Crear personajes interesantes: realismo y credibilidad Hace mucho que los personajes (sobre todo los principales) arquetípicos y planos ya no se llevan: el bueno, noble y valiente, el amigo leal, la dama en apuros, o el malo malísimo son algunos ejemplos de aquello a lo que no deberíamos aspirar. Alejémonos de los personajes blancos y negros, y exploremos la inmensa escala de grises que define al ser humano. Porque la idea es esa, que los lectores, como seres humanos que son, sean capaces de identificarse con nuestros personajes, encontrar similitudes y rasgos comunes en su psique, su personalidad o su forma de resolver las cosas. Y es que nosotros, los humanos, tenemos una mente compleja llena de luces y sombras, de virtudes y defectos, de sueños y miedos… No somos perfectos, no somos una raza divina superior e incorruptible que pasa por encima de los problemas sin inmutarse, con una ética y moralidad impecable… Así que ya sabéis: haced que vuestros personajes sean lo más humanos y realistas posibles, cargadlos de virtudes y también de defectos, de miedos e inseguridades, que no sean absolutamente bondadosos ni completamente malvados, que acierten y se equivoquen. Un claro ejemplo de esto lo encontramos en los personajes de Canción de hielo y fuego, de George R.R. Martin, donde en cada capítulo nos metemos en la cabeza de cada uno de los personajes que nos presenta el autor. Y en esta saga los que podrían parecen buenos llegan a cometer actos terribles según las circunstancias, y los que parecen unos malvados llegan a mostrar amor o piedad, siempre de manera justificada y coherente con su arco de personaje. Conoce bien a tu personaje Una buena herramienta para conseguir construir personajes sólidos y complejos es la de elaborar una lista de preguntas a contestar por ellos. Preguntémosles acerca de su físico, sí, pero también sobre su pasado, su familia, sus hábitos, sus pensamientos internos, sus sueños, sus miedos, su opinión sobre las cosas del mundo que les rodea, lo que estarían dispuestos a hacer si… Cuanto más extensa sea esa lista y más concretas las respuestas, más personal y compleja será la psique de nuestros personajes. Y solo cuando los conozcas tanto como a ti mismo, podremos afirmar que hemos creado unos personajes lo suficientemente realistas y complejos como para que resulten interesantes y creíbles. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.4.8″ global_colors_info=”{}”] Crear personajes interesantes: las emociones ¿Pero qué es lo que hace conectar realmente al lector con los personajes de nuestra novela? ¿No nos vale ya con haberlos construido con una personalidad compleja y realista? Nada de personajes planos, blancos o negros, sin un ápice de profundidad. ¿Eso es todo? La respuesta es no. Lo que nos hace conectar con ellos, lo que les hace tener “alma” propia, son las emociones. Todos tenemos emociones, todos hemos sentido alguna vez alegría, tristeza, ira, miedo, rabia, frustración, vergüenza, envidia, amor… por poner algunos de los muchos ejemplos. Sabemos lo que se siente, cómo se siente. Por lo tanto, si el personaje que creamos pasa por distintas emociones a lo largo de la historia, nuestros lectores podrán conectar perfectamente con él, empatizar. Y empatizar es algo maravilloso, porque hará que el lector se identifique con el personaje, que sienta como él, que se ponga en sus zapatos. Y aunque puede que este nunca se haya visto en la situación de un monarca preocupado por el destino de su pueblo ante una inminente guerra, seguro que ha sentido preocupación por el bienestar de algún ser querido. Y tal vez nunca se haya enamorado de la hija de un vampiro del clan rival, pero quizá haya experimentado lo que es sentir un amor prohibido. Las emociones unen a las personas, y por tanto, también a los lectores con nuestros personajes. Da igual bajo qué marco de circunstancias se produzcan: cualquiera de nosotros, excepto si eres un psicópata o un robot enviado del futuro, claro, es capaz de empatizar y comprender cómo se siente el personaje si tenemos la maestría necesaria para expresarlo de manera realista y coherente. Tres aspectos cruciales para crear personajes interesantes ¿Qué quiere? Otra característica indispensable para crear personajes interesantes, que conmuevan al lector, es conocer su motivación. ¿Qué es lo que quiere? No es lo mismo que escribamos sobre algo tan anodino y poco interesante como el deseo de comerse una hamburguesa en su restaurante favorito (Esperad
Mixed-Media. Técnicas mixtas para crear tus ilustraciones
¿Qué es el mixed-media o las técnicas mixtas de ilustración? Si en el artículo anterior os presenté las técnicas húmedas de ilustración más comunes y que suelo utilizar, en este os voy a hablar del mixed-media, o “técnica mixta”, como la denominaríamos en castellano. Tal como el nombre indica, mixed-media es una técnica en la cual se utilizan diferentes técnicas de ilustración. Pueden utilizarse dos o más para terminar creando una pieza única y muy personal. Cada artista se siente más cómodo utilizando unas determinadas técnicas de ilustración en lugar de otras. Y muchos artistas no se limitan a utilizar una sola técnica para realizar sus obras, sino que utilizan más de una técnica de ilustración para dar pequeños toques personales y resaltar algunos detalles. Vamos a ver que según las diferentes técnicas de ilustración que se utilicen, los resultados pueden resultar muy distintos unos de otros. Y si, además, jugamos con el soporte (lienzo, madera, papel de acuarela, papel liso…), los resultados también pueden variar. El límite es tan sólo nuestra imaginación y nuestras ganas de probar cosas nuevas, perdiendo el miedo a los errores. ¿Qué técnicas mixtas de ilustración o mixed-media puedo utilizar? Vosotros mismos, con la práctica, iréis viendo qué técnicas se ajustan más a vuestros gustos y con cuáles os sentís más cómodos. Dependiendo del resultado final que queráis, y teniendo en cuenta lo que ya vimos en los artículos anteriores sobre las técnicas secas de ilustración y las técnicas húmedas de ilustración, elegiréis unas frente a otras. En mi caso, por ejemplo, me gusta utilizar una técnica húmeda de ilustración para las zonas grandes, y una o varias técnicas secas para resaltar líneas y colores. Si se trata de un retrato, suelo utilizar acuarela para las sombras, primeras luces y la piel; después utilizo los lápices de colores para resaltar los ojos, enfatizar algunas sombras del rostro, sombrear los labios y definir los detalles. Para las cejas, suelo resaltarlas con rotuladores de tinta china o rotring, y para las pestañas, lápiz de color negro o rotring también. Para el pelo, si no lo he pintado con la técnica húmeda de base, me gusta dibujarlo con lápiz, que permite detallarlo mejor. Hay artistas que combinan pasteles y óleo, o gouache y óleo para resaltar ciertos colores. Incluso acuarela y gouache, también para resaltar el color, ya que el gouache es más espeso que la acuarela. Otros artistas usan yeso para dar volumen a sus lienzos, creando un relieve que parece sobresalir de la pared. También podemos usar objetos cotidianos para incluirlos en nuestras obras y, por supuesto, podemos utilizar todos los materiales que deseemos, bien sea metal, cartón o papeles de distintos colores. Elegir y preparar el soporte y los materiales Lo primero que debemos elegir será el soporte, que es el material sobre el cual desarrollaremos nuestra obra. Para ello, debemos tener en cuenta qué técnicas de ilustración utilizaremos y el resultado que deseamos conseguir, ya que no será lo mismo utilizar óleo sobre lienzo que sobre madera, o acuarela sobre papel de acuarela que sobre lienzo. Los pasteles son muy versátiles y pueden ser utilizados tanto por encima como por debajo de cualquier tipo de pintura, una vez ésta esté seca. Si la superficie de nuestro soporte es porosa, como la madera, deberemos utilizar un tipo de pintura que no sea absorbido por el material, como el acrílico, o bien utilizar un sellador y dejarlo secar antes de comenzar a pintar sobre él. Podemos utilizar el tipo de papel que queramos, y le podemos dar una capa de gesso para darle más rigidez o crear texturas, y dejarlo secar. El gesso, además, le dará más vivacidad a los colores. Recomiendo que, si vamos a añadir elementos como objetos o yeso (no confundir con gesso) para obtener relieve, se utilice un lienzo o madera, pues siempre serán más resistentes y soportarán mejor el peso que el papel. Para conseguir efectos nuevos como el pouring, podemos utilizar médiums como siliconas o colas vinílicas diluidas en agua. Combinándolas con acrílicos, conseguiremos acrílicos fluídos, que nos permitirán crear hermosas aguas de colores. El gel médium nos permitirá barnizar, encolar, impermeabilizar, hacer transferencias… y podemos comprarlos o bien prepararlos caseros, mezclando cola blanca con agua. Y todo lo que se os ocurra que podéis utilizar en vuestra composición: cartones, tapones de botellas de plástico, de botes de cristal, redes de pescar, abalorios… ¡Todo lo que se os ocurra os servirá para las técnicas mixtas o mixed-media! El mixed-media digital Hasta este momento os he hablado de la técnica mixta o mixed-media utilizada analógicamente y que, como habéis podido comprobar, da mucho juego. Pues bien, también podemos utilizarla en modo digital. ¿Cómo? Pues utilizando fotografías y modificándolas con programas de edición digitales, añadiéndole o quitándole efectos y elementos, para crea nuestras propias composiciones. Uno de mis artistas favoritos que utiliza esta técnica mixta de ilustración es Alexander Jansson, quien es capaz de crear mundos fantásticos y místicos introduciendo personajes creados digitalmente en fondos de fotografías de bosques y lagos. Primeramente edita las fotografías para conseguir los colores y las formas adecuadas, y después empieza a trabajar los personajes y a crear la atmósfera que él desea. Los programas de edición digital de hoy en día nos permiten hacer prácticamente de todo: cortar zonas, modificar la luz, el brillo y el contraste, modificar o equilibrar los colores, etc. Así que las posibilidades son infinitas. Otra de mis artistas preferidas que utiliza la técnica del mixed-media o técnica mixta es Lucía Paniagua, que mezcla varias técnicas analógicas con técnicas digitales. Espero que os haya gustado el artículo, y si tenéis alguna aportación, duda o pregunta, sería un placer leeros. No dudéis en comentar. Y, si queréis, también podéis compartirlo con esa persona a la cual le encanta experimentar. En los siguientes artículos, os hablaré de algunas cositas más relacionadas con la ilustración y la literatura infantil y juvenil. ¡Os espero! Ilustración de la imagen de cabecera: Purr, Feather, Braid &
Novedades editoriales de septiembre 2019
Volvemos con las pilas cargadas y con un montón de novedades editoriales de septiembre 2019, las novelas que que llegarán a nuestras librerías durante este mes. Novedades editoriales de septiembre 2019 Claudia Ramírez Lomelí De la mano de Planeta nos llegará El príncipe del sol de Claudia Ramírez Lomelí. La nación del sol y el reino de la luna han logrado mantener la paz durante un milenio, pero hoy todo parece estar perdido: la reina Virian ha desaparecido y los vientos de guerra amenazan ambos territorios. Emil es el príncipe heredero a la corona del sol y en ausencia de su madre deberá́ asumir el trono a pesar de su juventud. Elyon, su mejor amiga, lo convence de emprender un arriesgado viaje por Fenrai para dar con el paradero de la reina. Pero la travesía se torna cada vez más peligrosa y desconcertante cuando descubren la verdad detrás de algunos secretos que era mejor no revelar. Novedades editoriales de septiembre 2019 Arturo Pérez-Reverte La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte: Buenos hombres, se publicará gracias a la editorial de Debolsillo el día 3. La heroica aventura de quienes se atrevieron a cambiar el mundo con libros «En tiempos de oscuridad siempre hubo hombres buenos que lucharon por traer las luces y el progreso. Y otros que procuraron impedirlo». Arturo Pérez-Reverte A finales del siglo XVIII, cuando dos miembros de la Real Academia Española, el bibliotecario don Hermógenes Molina y el almirante don Pedro Zárate, recibieron de sus compañeros el encargo de viajar a París para conseguir de forma casi clandestina los 28 volúmenes de la Encyclopédie de D’Alembert y Diderot, que estaba prohibida en España, nadie podía sospechar que los dos académicos iban a enfrentarse a una peligrosa sucesión de intrigas, a un viaje de incertidumbres y sobresaltos que los llevaría, por caminos infestados de bandoleros e incómodas ventas y posadas, desde el Madrid ilustrado de Carlos III al París de los cafés, los salones, las tertulias filosóficas, la vida libertina y las agitaciones políticas en vísperas de la Revolución francesa. Pablo de Aguilar González Roca Editorial publica, el día 5, La sinagoga del agua de Pablo de Aguilar González. El día en que David es arrancado de los brazos de su hermano, nadie es consciente de a cuántas personas y durante cuántos siglos tendría repercusión tal acto. Francisco, un albañil de Los Cerros, acaba de perder a su hijo recién nacido. Antes de poder tomarlo de los brazos de su madre para enterrarlo, un grupo de cristianos exaltados por las arengas de algunos predicadores mendicantes que culpan a los judíos de haber emponzoñado los pozos llaman a su puerta armados con aperos de labranza para animarlo a seguirlos. Es el pogromo de 1391. Francisco, en mitad de la masacre dentro de la Sinagoga, encuentra escondido a Abraham con su hermano bebé en brazos. En ese momento, cree ver el remedio a toda su pena, a toda su frustración y a los reproches de su mujer. A pesar de la oposición del hermano mayor, que había prometido cuidar de él, Francisco se lo lleva para sustituir al hijo muerto. Desde ese momento, la vida de Abraham se centra en cumplir la promesa que le hizo a su madre antes de morir y regresar a David al sitio que le pertenece para cuidar de él y devolverlo a su verdadera fe.Pasado el tiempo David tendrá un hijo que llegará a calificador de la inquisición; pero al descubrir que su sangre cristiana no es tan pura como siempre le habían dicho, se labrará fama de implacable a pesar de todo lo que tiene que ocultar. Seis siglos después, unas obras descubren lo que parece que pudo ser una sinagoga junto a la casa del inquisidor. Dante y Mara van a los Cerros a trabajar en las excavaciones. Poco a poco irán descubriendo por qué aquella sinagoga no fue destruida y cómo aquellas viejas piedras les cambian la vida igual que a sus antiguos habitantes. Ibon Martín Ibon Martín y su obra La danza de los tulipanes serán publicados por Plaza Janés también el día 5. La periodista más popular de Gernika es arrollada por el tren que cubre la línea de Urdaibai. La víctima ha sido fijada a la vía con un delicado tulipán entre sus manos. La flor, de un intenso y brillante rojo, es tan hermosa como difícil de encontrar en pleno otoño. La escena, cuidadosamente preparada, ha sido retransmitida en directo a través de Facebook. La danza de los tulipanes nos sumerge en la ría de Urdaibai, un lugar mágico donde el mar y la tierra se abrazan al compás de las mareas que mecen las tranquilas vidas de sus habitantes, que se ven repentinamente sacudidas por la brutal irrupción de un asesino complejo e inteligente, capaz de rivalizar con los ritmos de la naturaleza que desde siempre han gobernado la comarca. Lucy Foley Ediciones B nos trae La muerte en la nieve de Lucy Foley. Un grupo de treintañeros, antiguos amigos de la universidad, ha elegido una idílica finca de caza en medio de la montaña escocesa para pasar los últimos días del año, tradición que empezaron cuando aún eran estudiantes en Oxford. El viaje comienza de manera inocente: admirando juntos el increíble paisaje, bebiendo champán frente a la chimenea y recordando anécdotas del pasado. Sin embargo, después de toda una década, el peso de los secretos y el resentimiento han crecido tanto que ni siquiera la nostalgia podrá suplirlo. Llegarán a su destino el 30 de diciembre de 2018, justo antes de que una terrible tormenta de nieve los deje encerrados, completamente aislados del mundo. Dos días más tarde, el día de Año Nuevo, uno de ellos estará muerto y otro es su asesino. Novedades editoriales de septiembre 2019 Chuck Palahniuk. El día 12 llega Invéntate algo de Chuck Palahniuk. Es la primera colección de relatos cortos de Chuck Palahniuk, una compilación inédita de historias más una novela corta que perturbarán y maravillarán al lector. La obra
Giordano Bruno. Vida y muerte de un filósofo outsider
Giordano Bruno es una de las figuras más interesantes del Renacimiento italiano. Resulta, con todo, menos conocido que el amplio abanico de hombres de letras, artistas plásticos, escultores del momento y, desde luego, que la mayor parte de los papas y demás hombres de Iglesia. De modo que su vida y obra podrían llegar a pasar inadvertidas en medio del maremágnum y bullir de personajes poderosos y relevantes. Por eso, para contribuir a su conocimiento, inauguramos con éste una breve serie de artículos que se harán cargo, respectivamente, de la inspiradora biografía y de los escritos legados por este cultivador de múltiples saberes. Astronomía, matemática, teología y poesía fueron las ocupaciones de Filippo Bruno, llamado Giordano al tomar los hábitos. Su vocación es la de un “filósofo”, en el sentido literal y etimológico del término. Su vida, una constante huida de las consecuencias de su pensamiento fuera de lo común. Orígenes y primeros pasos de Giordano Bruno El año 1548 y Nola, a pocos kilómetros de Nápoles, son las coordenadas espacio temporales del nacimiento de Filippo Bruno. En la época, la región se encontraba bajo dominio de las tropas españolas, a cuyo servicio se encontraba su padre, Giovanni. Poco se sabe de lo que hizo nuestro hombre durante su infancia. Probablemente, aprendería a leer y daría sus primeros pasos en su ciudad natal. Sí tenemos noticia, en cambio, de su traslado a Nápoles a los catorce años. Una vez allí, recibe clases en el Studium Generale, institución de estudio fundada y financiada por la Iglesia, aunque no limitada, en principio, a la formación de los clérigos. Los hombres de letras más relevantes del momento alimentan estos primeros pasos de Giordano Bruno en la sabiduría, en un periodo que se extiende tres años. En 1565, al cumplir los diecisiete, marcha al monasterio de Santo Domingo Mayor de Nápoles para ingresar en la Orden de los Dominicos. Pero no es hasta siete años después, en 1572 cuando toma los hábitos y cambia de manera definitiva su nombre, de Filippo a Giordano. Tras dedicar su estancia en el monasterio a profundizar en el estudio de la filosofía aristotélica y en la teología de Santo Tomás, alcanza el título de doctor en teología en 1575. Desde muy pronto, Bruno comienza a dar señas de un carácter marcadamente díscolo, teniendo en cuenta los estándares de la Iglesia. Varios procesos consecutivos y simultáneos lo llevan a huir en 1576 del convento. El rechazo de imágenes de santos en su celda, admitiendo tan sólo el símbolo del crucifijo, parece uno de los primeros motivos de denuncia contra el joven Giordano. Poco después, se habría permitido sugerir a un compañero del monasterio que dejase de leer libros sobre la Virgen y se dedicase a “lecturas más importantes”. Finalmente, parece que lo que más pesa para escapar en estos momentos resulta una acusación formal de ser arriano, una herejía contraria al dogma de la Trinidad Puedes ampliar los datos sobre su vida leyendo este artículo o este otro. El intelectual peregrino “Toda la tierra es patria para un filósofo” es toda una declaración de intenciones por parte de Giordano Bruno, así como la síntesis perfecta de sus vivencias a partir de entonces. Desde muy pronto, la Inquisición sumó un total de ciento treinta acusaciones contra Giordano Bruno. Desde luego, no resultó la mejor motivación para abandonar la “prisión angosta y negra del convento” y comenzar sus andanzas por todo el norte de Italia. Bruno pasa por Génova, Padua, Turín o Venecia enseñando gramática y cosmogonía a los jóvenes, haciendo de sus enseñanzas un medio de vida, al igual que los antiguos sofistas. Pero su espíritu inquieto no deja de buscar y sigue estudiando las obras de autores cruciales en el Renacimiento, como el germano Nicolás de Cusa. La adhesión al sistema de otro Nicolás, esta vez de Copérnico, le causa nuevas enemistades entre las filas católicas, pero también entre las protestantes. Son tiempos complejos para el heliocentrismo, entre otras ideas. Su deriva vital lo conduce después a otras regiones. En Ginebra, termina por abandonar los hábitos, antes de inscribirse en la Universidad. De allí tendrá que huir nuevamente, debido a la publicación de un escrito donde saca a la luz los errores de Antoine de La Faye, un profesor de aquella institución. Logra evitar el arresto y se dirige hasta Francia. En ese país gozará de un periodo de cierta estabilidad y aprecio institucional: consigue el doctorado en teología en Toulouse, donde llega a impartir clases durante dos años (1580-1581). Poco más adelante en París, obtiene reconocimiento como profesor de su Universidad por parte del rey, Enrique III. Inglaterra es el siguiente hito del camino de Giordano Bruno. En 1583 trabajará allí como secretario del embajador francés y enseñará durante un tiempo en la Universidad de Oxford, atacando las ideas cosmológicas tradicionales y partiendo siempre de Copérnico para apoyar sus teorías. Nuevas enemistades y discusiones provocadas por sus revolucionarias enseñanzas terminarán llevándolo a regresar de manera provisional a París. Diversos países y escenarios vieron todavía las andanzas de Bruno durante los siguientes cinco años de su vida: la Sorbona, Cambrai, Wittenberg, Praga o la Universidad de Helmstedt, en la Baja Sajonia… De muchos de ellos tuvo que huir repetidamente, hasta que en 1590 logra ser acogido en el convento carmelita de Zurich. Un nuevo lapso sin diatribas científicas ni teológicas públicas le permitiría escribir su obra poética. Otro periodo de estabilidad aparente le llega con su regreso a Italia, a instancias de Giovanni Mocenigo, un noble veneciano que se convierte en su protector y que fija su residencia en Venecia. Aquí tienes más información sobre esta parte de su vida. Delación, juicio y condena Si alguna conclusión puede extraerse a la luz de tantas huidas sucesivas, es que la vida de Giordano Bruno nunca se dedica a la calma. El seísmo definitivo llega cuando su propio protector y mecenas, Mocenigo, acude ante la Inquisición para denunciarlo por sus “discursos heréticos”. En mayo de 1592 el sabio va a
Sulpicia. Dos poetisas olvidadas con el mismo nombre
El último artículo de la serie dedicada a poetisas de la Antigüedad grecolatina viene protagonizado por una romana, una cultivadora del género lírico y elegíaco. Sulpicia comparte algunos rasgos con autoras tratadas en entregas anteriores: al igual que Corina de Tanagra, es prácticamente una desconocida en el canon poético. Salvando algunas excepciones notables, como Safo de Lesbos, los registros canónicos conceden prioridad absoluta a autores masculinos. Tan es así que, como vamos a comprobar, la obra de Sulpicia se nos ha conservado integrada en la de Tibulo, autor contemporáneo, amigo y cultivador del mismo género, la elegía. En estas líneas vamos a examinar la biografía de Sulpicia al tiempo que los poemas que nos han llegado atribuidos a ella. ¿Quién es quién? Dos Sulpicias y un solo texto. Notas sobre la segunda Sulpicia Sulpicia es el nombre de la única poetisa romana cuya obra se nos ha transmitido. Sin embargo, las fuentes hablan de dos autoras, separadas por varios años, con el mismo nombre. Durante algún tiempo, existió cierta confusión en torno a ambas, debida, como de costumbre, a la escasez de información sobre la segunda de ellas, por un lado, y a las condiciones en las que se ha transmitido el texto de la primera, por otro. Contamos con más datos directos de la primera Sulpicia, la más antigua, en quien nos vamos a centrar a partir del siguiente epígrafe. Sobre la segunda, llamada también “la otra Sulpicia”, nos ha llegado más bien información indirecta. Ubicada en plena época imperial, a finales del reinado de Domiciano, “la otra”, o la Sulpicia posterior, vivió, por tanto, a finales del siglo I d.C. El poeta Marcial, contemporáneo suyo, la conoce y la aprecia, a juzgar por los elogiosos términos en los que habla de ella al compararla con Safo en sus poemas 35 y 38 del libro 10 de epigramas. Sabemos, de manera indirecta, que esta Sulpicia compuso un libro de poemas eróticos dedicado a Caleno, su esposo. Las fuentes se refieren a la libertad de lenguaje, impropia para lo que se espera de una honorable mujer romana, seguramente, con que refiere los métodos para mantener el amor de su esposo. “Desnuda, acostada con Caleno”, dice uno de los escasos versos que se han conservado. Muy fragmentaria, también, es la evidencia de un poema hexamétrico de setenta versos. Planteado como un diálogo entre ella y la musa Calíope, se trata de la “Queja”, una crítica al edicto imperial del 94 d.C. por el que Domiciano expulsaba de Roma a los filósofos. Poetisa y musa están de acuerdo en considerar que con esta ley Roma se acerca indefectiblemente a la barbarie. Este poema debió de valerle la admiración del poeta tardío Ausonio, que habla de las cualidades críticas de esta Sulpicia. El manuscrito tiene una historia curiosa, cuando menos: se descubrió en la abadía de Bobbio en el año 1493. Los expertos consideran que el texto con el que contamos data de una fecha muy posterior, siglo V d.C., por lo que el poema de Bobbio está irremisiblemente perdido. Para más citas de la segunda Sulpicia en fuentes latinas, puedes ver esta página, si lees inglés. La Sulpicia augústea: datos biográficos Sulpicia deja constancia de su filiación, con más o menos claridad, en alguno de sus versos. Servio Sulpicio Rufo es el nombre completo de su padre. Su madre, Valeria, es hermana de Marco Valerio Mesala Corvino, conocido por su actividad militar como general, pero, sobre todo, por ser el fundador del Círculo de Mesala, un grupo de autores reunidos bajo la batuta del noble epónimo. Nos movemos, por tanto, en el siglo I a.C., en los comienzos de la época imperial de Roma y en los albores de la explosión cultural que terminará por generar la edad de oro del latín y de su literatura. Huérfana de padre, Sulpicia quedó muy pronto bajo la tutela de su tío materno. Ello, además de una posición social sin apreturas, debió de facilitar su integración plena en un ambiente de creación literaria y su contacto con algunos de los poetas más relevantes del momento, como el elegíaco Tibulo. Aquí acaban los datos biográficos ciertos de nuestra poetisa. El resto adquiere un tinte especulativo aún más potente que el de la amistad con Tibulo, que deducimos gracias a las condiciones especiales en las que se ha transmitido su texto, que en seguida vamos a comentar. Su historia de amor con Cerinto, un romano del que desconocemos condición, origen, dedicación e incluso nombre auténtico, se extrae de la lectura de sus poemas. En ellos, el éxito y el fracaso de su relación, las desastrosas consecuencias de una relación que parece prohibida, se plasma según la tradición de la poesía elegíaca, con un pseudónimo, y de una manera incierta, plenamente literaria, que aporta pocos datos objetivos, en la misma medida en que dispara la imaginación. Los textos de Sulpicia y su transmisión Hemos señalado más arriba la importancia de la relación entre Sulpicia y el poeta Tibulo. Se piensa que debió de existir al menos un contacto frecuente, facilitado por la pertenencia de ambos al círculo del tío de Sulpicia. Además, ocurre que un grupo de poemas del Corpus Tibullianum, el conjunto de composiciones firmado por Tibulo, concretamente los que van del 13 al 18, contienen una declaración indudable de autoría: aparece claramente su nombre, alude a su momento vital concreto y, a la manera de los demás elegíacos, incluye el nombre de su amado. Escritos con el tono y la forma de cartas breves amatorias, tienen por tema el amor de la autora por Cerinto, a quien se ha tratado de identificar con el aristócrata Cecilio Cornuto, a quien alude Tibulo en dos de sus poemas. La historia de amor Resulta sugerente reconstruir parte de la historia de amor de Sulpicia a la luz de sus versos. Desde la consumación del amor, contada, de una manera similar a lo que ocurría con la autora homónima posterior, con términos poco adecuados a la modestia esperable
Novedades editoriales de julio 2019
Las novedades editoriales de julio 2019 son bastante escasas, pero, aun así, os traigo un listado con el que podéis pasar un buen rato de lectura durante este verano. Novedades editoriales de julio 2019, primera semana Franck Thilliez El día dos, es decir, hoy, nos llegan tres libros del autor francés Franck Thilliez centrados en su pareja de policías: Pandemia, Sharko y Latidos. El primero de ellos, Pandemia: Tres cisnes han sido hallados muertos por una enfermedad desconocida en el norte de Francia. Amandine Guérin, una investigadora del Institut Pasteur, es la encargada de una investigación que la llevará a colaborar con la pareja de policías Franck Sharko y Lucie Henebelle. Los tres tendrán que hacer frente a la extraña epidemia que se está extendiendo por todo el país y encontrar su origen. Y es que los causantes tienen relación con la red de tráfico de órganos que destaparon tiempo atrás. Así, su principal objetivo será descubrir quién es el hombre de negro que ha conseguido crear el pánico en el mundo desencadenando una pandemia de tales características. Y deberán hacerlo a contrarreloj, porque la humanidad depende de ello. El siguiente es Sharko: La pareja de policías, Franck Sharko y Lucie Hennebelle, está en apuros: ella, fuera de todo procedimiento legal, ha allanado una propiedad privada en las afueras de París y ha asesinado al hombre que investigaba, Julien Ramírez. Ha sido en defensa propia, pero si confiesa lo ocurrido irá a la cárcel, y Sharko no piensa permitirlo. En el curso de la investigación, descubrirán que tras Ramírez hay una secta vampírica que comete las atrocidades más perversas. Tras hallar trece cadáveres a los que han extraído hasta la última gota de sangre, y soportando la angustia de que sus compañeros puedan descubrir lo que hicieron, Lucie y Sharko se enfrentarán a una enfermedad desconocida que la secta vampírica propaga deliberadamente. Por último, Latidos: Camille Thibault es una joven policía que sufre de horribles pesadillas desde que recibió un trasplante de corazón años atrás. En ellas aparece siempre la misma joven pidiéndole ayuda de forma desesperada. Cuando su nuevo corazón empieza a dar signos de rechazo, Camille tendrá una única obsesión: encontrar a su donante y descubrir su pasado. Mientras, el investigador de la policía de París Franck Sharko deberá hacer frente al caso más difícil de su carrera: la muerte de doce jóvenes y la conexión con una mujer que reaparece, ciega, tras pasar mucho tiempo bajo tierra. Pero algo extraño sucede: a cada pista sobre la investigación que Sharko persigue, una mujer policía se le adelanta… Annalee Newitz También la primera semana, Minotauro, publica Autonomous de Annalee Newitz. La Tierra, 2144. Jack es una científica antipatentes que se ha convertido en una pirata de drogas; viaja por el mundo en un submarino como si fuera una Robin Hood farmacéutica, fabrica recetas baratas para gente pobre que de otro modo no podría permitírselas. Pero el último fármaco que ha pirateado ha dejado un rastro de sobredosis letal, ya que la gente se convierte en adicta al trabajo, realizando tareas repetitivas hasta que se vuelven peligrosas o pierden la cabeza. Tras la pista de estas muertes van un par de seres de lo más curioso: Eliasz, un taciturno agente militar, y su compañero robótico, Paladín. Al mismo tiempo que tratan de evitar que la información sobre los oscuros orígenes de la droga de Jack salga a la luz, comienzan a estrechar unos extraños lazos de unión que ninguno de los dos acaba de comprender muy bien. Y como telón de fondo hay una pregunta fundamental: ¿Es posible la libertad en una cultura donde todo, incluso la gente, puede ser propiedad? Eddie Little El día tres, Sajalín editores publica una nueva edición de Un día más en el paraíso de Eddie Little. Con tan solo catorce años, Bobbie Prine ocupa su tiempo reventando máquinas expendedoras y gastándose el botín en speed, pastillas y jaco. Tras recibir una brutal paliza de un guarda de seguridad, Bobbie es atendido por el grandullón Mel, médico militar expulsado del ejército por yonqui y convertido en ladrón profesional. Mel y su novia, Syd, acogerán a Bobbie y tratarán de domar su carácter explosivo. Junto a Rosie, la joven novia portorriqueña de Bobbie, formarán un peculiar cuarteto de ladrones y traficantes que actuará en Chicago, Denver, Indianápolis y Los Ángeles. Bobbie aprenderá de Mel el oficio y descubrirá la buena vida, pero también sufrirá el infierno de la adicción y la pérdida de seres queridos. El criminal y adicto Eddie Little irrumpió en el panorama literario norteamericano con “Un día más en el paraíso” (1997), novela de corte autobiográfico sin nada que envidiar a la obra de otros escritores delincuentes como Edward Bunker o Clarence Cooper Jr.«Dudo que leas otra novela sobre ladrones profesionales tan buena como esta. Eddie Little conoce el mundo sobre el que escribe y lo plasma en el papel con prosa certera…Es la hostia.» Edward Bunker novedades editoriales de julio 2019: Neil Gaiman Por último, Roca Editorial publica Los hijos de Anansi de Neil Gaiman. El Gordo Charlie lleva una aburrida vida en Londres junto a su agradable prometida Rosie, hasta que se entera de la muerte de su padre, que es quien le puso el apodo del que no se ha conseguido despegar. Viaja hasta Florida para asistir al entierro y allí descubre que tiene un hermano totalmente diferente a él y que su padre era el dios africano del trickster, Anansi, capaz de cambiar el orden social. A partir de ese momento, la vida de Charlie da un vuelco y empezará a ser interesante. Y hasta aquí las novedades editoriales de julio. ¿Te interesa alguna de ellas? Deja un comentario y cuéntanoslo.
Corina de Tanagra, la rival de Píndaro. Poetisas de la antigüedad
Continuamos la serie sobre poetisas de la Antigüedad grecolatina. Nos acercamos, en esta segunda entrega, a una figura difusa: Corina de Tanagra, sobre cuya biografía arroja la historia más sombras que luces. Los escasos versos que se nos han conservado adjudicados a su autoría permiten, sin embargo, entrever una cualidad y calidad poética dignas de la anécdota que la hace vencedora en varios certámenes poéticos del mismísimo Píndaro. Biografía de Corina de Tanagra: inciertas pinceladas El problema de la incertidumbre con respecto a los autores antiguos, que ya veíamos en la entrega anterior con respecto de Safo, se vuelve más grave en el caso de Corina, menos valorada y casi soslayada, si la comparamos con la de Lesbos. Al ser menos célebre su obra, en el paso de los siglos, su nombre y biografía resultan más susceptibles de confusión. Tan es así que todo lo que tenemos, incluso su datación, es confuso: hay noticias que la sitúan como contemporánea de Píndaro (es decir, a finales del siglo VII a.C.) y otras que la llevan cinco siglos más allá, al siglo II a.C., en pleno periodo postclásico. Tal amplitud cronológica se debe, fundamentalmente, a una considerable multiplicidad de testimonios con los que contamos desde la propia Antigüedad. En efecto, una de las noticias más relevantes es la que se encuentra en la enciclopedia del siglo X d.C. denominada Suda. En este compendio, encontramos, aparentemente, a tres mujeres diferentes bajo el nombre de Corina: una originaria de Tanagra, de la que conocemos el nombre de sus padres; otra de la ciudad de Tebas, a la que se otorga el sobrenombre de “mosca” y una tercera, de la que sí se dice que es poetisa lírica, originaria de Tespias y llamada “la corintia”. Hoy en día, y salvando algunas excepciones que no merece la pena señalar en este artículo, se está de acuerdo en englobar a las tres en una única personalidad, Corina de Tanagra, poetisa. A tal efecto, la fuente más relevante parece ser Pausanias, que, en su magna obra acerca de la geografía y etnografía de Grecia entera, habla de un monumento dedicado a la poetisa, situado en la ciudad de Tanagra, todavía visible en los tiempos de dicho autor. También él es quien pone a Corina en relación con Píndaro, a quien habría vencido en varias ocasiones en certámenes poéticos, no sólo en virtud de su particular dialecto sino también por su femenino encanto. Se trate o no de una visión algo misógina, perfectamente esperable en Pausanias, la relación entre el célebre poeta Píndaro y Corina también es un punto discutido entre los estudiosos. Resulta sencillo comprenderlo si tenemos en cuenta las dudas razonables sobre la propia datación de la autora: para los que consideran que es contemporánea de Píndaro, no es inverosímil que lo superase cinco veces (de nuevo según la Suda) en los citados concursos. Si, por el contrario, se piensa que Corina habría vivido en torno al 200 a.C., es lógico considerar la comparación entre su obra y la del cantor tebano una maniobra tardía, orientada a resaltar la calidad y la perpetuidad de ambas en plano de igualdad; no es la única relación fabricada a posteriori con éste o similares objetivos en fuentes biográficas antiguas. Con todo, a pesar del maremágnum de dudas y de sospechas, hay algún dato claro: no hay fuentes secundarias que se refieran a una Corina helenística (así lo afirma A. Ortolá en su artículo “Corina y su poesía. Una revisión”). Para tener más datos sobre su vida nos queda, sin remedio, acudir a su producción poética. El corpus de Corina de Tanagra. Algunos aspectos de su poesía A juzgar por la ausencia de ediciones helenísticas de sus textos, los filólogos de la Biblioteca de Alejandría no parecen haber conocido a Corina de Tanagra. Las primeras referencias de nuestra autora las encontramos en el siglo I, a cargo de Antípatro de Tesalónica y del elegíaco latino Propercio. El primero incluye a Corina como autora de una obra llamada El escudo de Atenea, en una lista de nueve poetisas, en número equivalente a las musas, junto con Práxila, Moero, Anite (a quien llama “Homero femenina”), Safo, Erina, Telesila, Nosis y Mirtis. La mayor parte de ellas, por desgracia, nos resultan poco más que perfectas desconocidas, salvando a Safo, “gloria de Lesbos”, y a Mirtis, a quien las fuentes consideran maestra de Corina. Por lo que respecta a Propercio, su referencia antiquae Corinnae nos permite reafirmar la idea de una sola autora, muy anterior a él y, por tanto, no helenística. Otras fuentes muy minoritarias nos ofrecen títulos posibles de sus obras: Siete contra Tebas, Yolao o El regreso son algunos de los títulos que nos han llegado; la obra, lamentablemente, apenas pasa de unos pocos fragmentos y numerosas referencias indirectas. No obstante, a partir de dicho material pueden reconstruirse algunos de los aspectos más interesantes de su producción poética. Para empezar, hay una jugosa anécdota de Plutarco que señala a Corina como autora de una crítica contra Píndaro, a quien habría afeado la escasez de ejemplos míticos en sus poemas. Según esto, el tebano, para refutar la opinión de la poetisa, habría llenado de mitos un poema, exceso que ella habría reprendido con la siguiente reflexión: “no hay que sembrar con el saco, sino con las manos”. En cuanto al contenido, lejos de la lírica intimista que veíamos en Safo y de acuerdo con el carácter de competidora de Píndaro que la tradición le atribuye, los temas de la obra de Corina son similares a los de la lírica coral, orientada a la celebración conjunta y pública en la ciudad y no al canto en espacios reducidos y fiestas privadas. Así, en uno de sus fragmentos, celebra alegóricamente la victoria del monte Citerón sobre el Helicón como morada de las sagradas Musas; ensalza, de esta manera, su tierra natal, Beocia. En otro fragmento se ensalza la condición divina de las hijas del río Asopo, un personaje-dios-río relacionado directamente con el mismo ámbito
La brujería en la Biblia. El caso de la bruja de Endor
Todos sabemos de la importancia de la Biblia para miles de millones de personas en todo el mundo. No obstante, se habla muy poco de las prácticas de brujería en la Biblia, que las hubo. A pesar de que ya hemos hablado de brujería en alguna otra ocasión, en este artículo, que preparé para una edición de la revista Más Allá hace ya unos meses, quiero hablarte de este asunto. La brujería, el Antiguo Egipto e Israel En el Antiguo Egipto, la magia formaba parte de los asuntos más cotidianos de sus habitantes. No se trataba solo de la magia negra que tanto ha explotado Hollywood; se utilizaba para la sanación, la protección de personas y viviendas y, por supuesto, para la adivinación. Los sacerdotes realizaban conjuros y rituales de todo tipo. La magia estaba en todos y cada uno de los aspectos del día a día del pueblo. No es de extrañar que el pueblo de Israel, que sirvió como esclavo durante siglos para los egipcios, se hubiera impregnado de esas costumbres. De hecho, debía ser algo bastante arraigado, porque ya entre las primeras leyes que recibió el pueblo israelita durante su éxodo se le advirtió que al entrar en la Tierra Prometida no debía encontrarse entre ellos a nadie que practicara “adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.” (Deu. 18:9-13) Las advertencias contra la brujería en la Biblia Esto significa, por tanto, que entre los israelitas habría costumbres de este tipo, y es muy curioso que la magia la brujería prácticamente no se mencionen en la Biblia más que como advertencia. Porque esa de Deuteronomio no es la única ocasión. Amonestaciones similares se repiten en multitud de ocasiones a lo largo de todo el Antiguo Testamento. Se advierte contra la bujería en la Biblia. Sin embargo, no parece que sirviera de mucho. Vez tras vez, por todo el texto bíblico se hace referencia a la consulta de adivinadores, como cuando el profeta Oseas, que vivió alrededor del siglo VIII a.C., menciona que en la región de Betel, a la que llama “Bet-aven” (cuyo significado viene a ser algo parecido a “casa perjudicial”) por la cantidad de actividades nocivas de acuerdo a la ley mosaica, los habitantes incluso consultaban las indicaciones de algún tipo de ídolo de madera. No obstante, el caso más famoso de todos esos episodios de adivinación y hechicería es, sin duda, el de una mujer, y está directamente relacionado con el primer rey de Israel. Pero antes de explicarte el caso, deja que te ponga en antecedentes Los antecedentes del rey Saúl El pueblo, que hasta entonces había estado gobernado durante muchos años por los llamados “jueces”, deseaba un rey y el elegido fue Saúl. Se trataba del hijo de una familia de cierta importancia de la tribu de Benjamín. Era un joven atractivo, alto, fuerte… Sobresalía, según las Escrituras, una cabeza por encima del resto de sus vecinos. A este joven fue a quien Jehová eligió en su momento para convertirlo en el primer rey israelita. Durante mucho tiempo, Saúl se mantuvo fiel a las órdenes y los mandatos divinos, que le eran dados, en gran medida, por Samuel, uno de los mayores profetas bíblicos y el último de los jueces. No obstante, a medida que su reinado se alargaba, Saúl comenzó a actuar de forma cada vez más independiente y a no cumplir escrupulosamente las indicaciones que recibía. Las primeras desobediencias de Saúl Todos sus años como rey estuvieron marcados por un enemigo principal: los filisteos. Se enzarzaron en varias batallas en la que Israel obtuvo victorias importantes. En cierto momento, Jehová le ordenó que atacara a los amalecitas, otro de sus enemigos habituales, y que destruyera toda vida. No debía respetar hombre, mujer, niño ni animal alguno. Todos debían morir. Saúl reunió su ejército y marchó contra su enemigo. Pero no cumplió por completo el mandato que había recibido: El rey de Israel perdonó la vida de Agag, el rey amalecita. Y tampoco dio muerte a todos los animales. Solo se dio muerte a los más enfermos y a los débiles, mientras que se respetó a los sanos y de buen aspecto. Fue la primera desobediencia seria de Saúl. Cuando Samuel se enteró estuvo rogando por el perdón del rey toda la noche, pero de poco sirvió, puesto que cuando se encontró con Saúl ya le indicó que el reino le sería quitado, a pesar de las razones que esgrimía el rey para la desobediencia, que no eran otras que evitar ponerse en contra a todo el ejército, que no deseaba dar muerte a todos aquellos animales por las buenas y que en cambio iban a ser sacrificados a su dios. Esa fue la última ocasión en la que el profeta y el rey se encontraron en vida. A efectos prácticos significaba que Saúl había perdido la aprobación y, peor aún, la guía divina. Y el resultado de eso no tardó en llegar. Saúl y David A pesar de que seguía siendo rey, Dios ya había designado a quien debía suceder a Saúl: el joven David. Fue ungido para tal efecto y comenzó a servir en palacio como arpista. Desarrolló una fuerte amistad con Jonatán, el príncipe, y llegó incluso a casarse con una hija del rey, Mical. Pero los celos pudieron con el monarca, que intentó dar muerte a su sucesor; primero ordenó a su hijo que lo matara, pero debido a la amistad que los unía, en lugar de eso Jonatán le advirtió del peligro que corría, con lo que pudo salvar la vida. Sin embargo, y a pesar de que Saúl le había jurado a su hijo que no le causaría daño alguno a David, intentó darle muerte mientras tocaba el arpa arrojándole una lanza. Y aún trató de matarlo en varias ocasiones más, en las que David logró escapar a pesar de que los hombres del rey lo siguieran. Todo esto eran, desde luego, rebeliones