En mis dos anteriores artículos, os hablaba de los primeros narradores orales, comenzando por la prehistoria y continuando con África y sus griots. Hoy dejamos atrás la figura del narrador como figura de memoria colectiva indispensable para la supervivencia y vimos la evolución hacia el narrador profesional. En este artículo continuamos con estos primeros narradores orales, pero viajamos hacia territorio heleno para hablar del aedo griego. El aedo en la antigua Grecia pertenecía a esa casta de primeros narradores orales profesionales que cantaban las primeras epopeyas dentro de los banquetes aristocráticos. Eran oradores altamente cualificados y entrenados en una técnica muy compleja y estaban dotados de un status elevado dentro de la sociedad griega. Poseían cierta capacidad de influencia social, ya el simple poder de la palabra les dotaba de un poder único, y este es el de influir en el auditorio con sus historias. ¿Qué son las epopeyas? Son narraciones en verso que cuentan las aventuras y hazañas legendarias de personajes heroicos. ¿Recordáis que los griots en África recordaban la genealogía de sus contratantes para lisonjearles durante los eventos? ¿Qué mejor forma de hacer la pelota que cantar las alabanzas de algún pasado remoto? Probablemente ese fue el germen de las primeras epopeyas que los aedos en las antigua Grecia extendieron con sus cantos itinerantes. El trabajo del aedo griego Al aedo en la antigua Grecia lo invitaban a las reuniones y banquetes, lo que lo obligaba a desplazarse de un lado al otro. Al fin y al cabo es uno de los primeros narradores profesionales y de ese modo se ganaban el pan. Se presentaría al auditorio y comenzaría a recitar. Contaría una historia mientras el auditorio, embelesado, seguía los avances de lo que el aedo griego contaba sobre las primeras epopeyas. Suponemos que habría intervalos de silencio en los que los oyentes continuarían bebiendo y comiendo, pequeños interludios para comentar lo escuchado. Durante el descanso, recibiría alabanzas o preguntas, o una invitación para continuar. Este último punto es muy importante. Como en las Mil y una noches, el captar el interés del público para continuar durante más de un día entre la aristocracia, con buena comida y contactos, era esencial. Por lo tanto, serían maestros en comenzar una historia y hacer el descanso en uno de los puntos críticos de la narración. Lo que ahora conocemos como cliffhanger. Apenas declinara el interés del auditorio por las historias del aedo, este debía buscar otra casa que lo hospedara. Pero, ¿solo cantaban para personajes importantes? Sinceramente, lo dudo mucho. Los casos en que los aedos griegos eran llamados en casas importantes serían pocos, pero de algo debían vivir el resto del tiempo, así que las tabernas, las plazas y el populacho sería sus sustento habitual. ¿Cómo se transmitieron los primeros cuentos y leyendas? Por el pueblo llano. Homero, un aedo griego ¿Quién fue Homero? Homero es uno de los aedos de la antigua Grecia más famoso. Poeta ambulante que componía sus propias obras y las recitaba ayudándose de un instrumento musical para que el ritmo le ayudara a recordar la métrica de los versos. A él se le atribuye la autoría de dos de las primeras epopeyas griegas: La Odisea y la Ilíada. Apenas existen datos biográficos de la figura de Homero, e incluso algunos han puesto en duda a lo largo de la Historia su autoría de La Ilíada y La Odisea. Los historiadores dicen que vivió entre los siglos IX y VIII a. C. y que era originario de algún lugar de la costa griega del Asia Menor, probablemente de Esmirna o Quíos, aunque otros lugares como Atenas, Argos, Ítaca, Rodas o Salamina han pretendido ser su lugar de nacimiento. Numerosos historiadores clásicos, como Heródoto, Simónides de Amorgos, Pausanias, Píndaro, Heráclito o Helánico de Lesbos, trataron de dilucidar los orígenes y la vida del misterioso autor de dos de las obras más brillantes de la literatura universal. Mientras que unos dicen que era ciego, otros lo niegan por las detalladas descripciones de su poesía. También se escribió que fue contemporáneo de la guerra de Troya, en tanto que otros apuntaron que vivió décadas o siglos más tarde. ¿Fue Homero un personaje real o el representante de todo el gremio de aquellos primeros narradores orales profesionales, de los aedos de la antigua Grecia? De ahí surge la expresión de «aedo homérico». El aedo homérico La mayoría de los datos sobre los aedos griegos se nos ofrecen a través de la Odisea, y se nos muestra esta figura siempre en tono positivo, en cuanto a funciones e influencia, así que se podría pensar que en la Odisea se exagera un poquito al aedo. Al fin y al cabo, Homero (según los datos que tenemos) fue uno de ellos. Conciencia gremial se llama esto. Sin embargo, en la Illiada, la figura del aedo es casi inexistente y se pasa por encima de ella sin apenas relevancia. ¿A quién hacemos caso entonces? En la Ilíada, no se habla de cantores épicos (la Ilíada es de tema bélico y no es la situación más idónea), pero de vez en cuando los héroes cuentan historias de su vida y de sus parientes. La figura del aedo griego es más superficial. Tan solo ocasionalmente el viejo Nestor o el viejo Fenice cuentan los tiempos pasados. En la Odisea, el propio Odiseo es un gran narrador que en el poema hace uso de su capacidad. Algunas teorías sugieren que en la Odisea es una excelente campaña de marketing para la figura del aedo homérico y se utilizó para dar aún más prestigio al gremio. El aedo homérico que se nos describe en la Odisea es un primer narrador oral especializado y profesional con un gran estatus dentro de la sociedad. Posee dos cualidades fundamentales: -La especialización técnica -Una moral elevada Dentro de la especialización técnica tenemos dos puntos relevantes que Homero nos muestra como inherentes a la figura del aedo en la antigua Grecia. El saber cantar de acuerdo con un orden (kará kosmon) y acompañados de
Heinrich Schliemann, el descubridor de Troya
Uno de los personajes más interesantes y controvertidos del mundo clásico es, sin lugar a duda, Heinrich Schliemann. Admirado y denostado a partes iguales, debe su desigual fortuna y fama a una orientación vital donde la ambigüedad no escasea. Los datos que deja sobre sí mismo en su autobiografía han alimentado su figura hasta ponerla a la altura de las leyendas que él mismo persiguió a lo largo de su vida. En este artículo, el primero de dos, nos centramos en las luces que iluminan la trayectoria del descubridor de Troya. Infancia y primera juventud de Heinrich Schliemann: historia de una obsesión Una rápida búsqueda por las fuentes bibliográficas y webgráficas nos conduce sin ninguna dificultad a versiones casi infinitas de la biografía de Heinrich Julius Schliemann. Pero todas ellas son muy similares, por tener en su autobiografía la fuente principal. El propio Schliemann, un hombre de destacada inteligencia, como enseguida se muestra, parece haberse ocupado cuidadosamente, incluso después de su muerte, por dejar una imagen muy concreta de sí mismo. Uno de los factores más importantes en su biografía es la referencia a la pobreza extrema en la que nace, en 1822, y que rodea sus primeros años. Quinto hijo de una familia de nueve hermanos, se ve obligado a trabajar como recadero en una tienda para mantener la economía familiar. Sin duda, la temprana muerte de su madre, así como el carácter del padre, un pastor protestante entregado a la bebida, dejarán una marca considerable en el pequeño Heinrich. Tal vez en las tremendas dificultades económicas de sus inicios pueda encontrarse la razón para una de sus obsesiones tempranas: enriquecerse. Al servicio de dicho objetivo se encuentra su inteligencia, sí, pero además una buena fortuna que se manifiesta en diferentes formas a lo largo de su vida. Troya, la obsesión de Heinrich Schliemann Por el momento, el sueño de llegar a ser rico se complementa con otro, presente desde su infancia: el empeño por descubrir Troya. El primero en alimentar dicha pasión habría sido su propio padre, que le había regalado un libro con un hermoso grabado. En él, se representaba la huida de Eneas tras la toma de Troya por los aqueos. Es muy evocador, desde luego, el diálogo que habría mantenido con su padre, a la edad de ocho años: “Yo le pregunté si los muros de la antigua Troya habían sido tan gruesos y sólidos como el grabado los representaba y, cuando me respondió que sí, grité: -Si había allí esos gruesos muros, no es posible que hayan desaparecido completamente; seguramente están cubiertos por los escombros y el polvo de los siglos. Aunque sostuvo lo contrario, mi opinión estaba bien anclada y nos pusimos de acuerdo en el hecho de que, un día, yo iría a desenterrar lo que quedaba de Troya”. La curiosidad por aprender griego contribuyó a incrementar esta idea. Pero se debe a una niña, su coetánea Mina Meinke, el acicate definitivo para buscar la ciudad de la Ilíada. Heinrich Schliemann se propondría enriquecerse como un medio de llegar a ella, dado que la diferencia de clase social los separaba. Aquella gran obsesión, encarnada en Troya, la lengua griega y Homero, se funde con el deseo de ascender en la escala social y obtener prestigio. Todo ello, salvo el matrimonio con Mina, se haría realidad llegado el momento. Madurez y edad adulta de Heinrich Schliemann: la persecución del sueño Efectivamente, el tiempo, la suerte y el inmenso talento de Heinrich Schliemann le darían la razón. Tan pronto como pudo aprendió no sólo latín, griego clásico y homérico. En muy poco tiempo llegó a dominar un total de quince lenguas. La mayoría le ocuparon un par de meses. El caso del inglés es aún más llamativo: apenas un par de semanas le costó aprenderla. La novelesca vida de Schliemann da su primer vuelco de fortuna cuando, tras sufrir un accidente que le impide seguir cargando mercancías, consigue enrolarse con diecinueve años en un navío hacia Venezuela. Su particular suerte, dudosa al principio, se manifiesta ahora en forma de tempestad que impide que el barco llegue a ninguna parte, más allá de la costa holandesa. Tras una larga serie de trámites burocráticos, un invierno durísimo y nuevas penurias, el joven Heinrich decide labrar la siguiente parte de su destino en Ámsterdam. Allí comienza una fulgurante carrera de comerciante. Con veintidós años ya habla siete idiomas; poco más adelante, gracias al aprendizaje del ruso, consigue independizarse de su empresa y trabajar de manera autónoma. Con treinta años había amasado una considerable fortuna, que incrementó gracias a la herencia de un hermano banquero. Su autobiografía pasa de puntillas por este dato, pero sabemos que también debió el crecimiento exponencial de su riqueza a una actividad algo menos honrosa: el tráfico de armas, provisiones y acero durante la Guerra de Crimea. Para entonces se había casado con una dama rusa, Ekaterina Lishin. El matrimonio tuvo lugar en 1852 y de él nacieron tres hijos. La unión duró diecisiete años. En 1869, Heinrich Schliemann aprovecha que se encuentra pasando una temporada en Estados Unidos para obtener un divorcio exprés en Indiana. En su autobiografía justifica la decisión y su cumplimiento colmando a Ekaterina de reproches: “Huiste de casa sólo porque sabías que tu pobre marido estaba a punto de volver. Yo había venido a verte y quedarme contigo, al menos, una semana, y tratar de restaurar la armonía entre nosotros; estaba dispuesto … a sacrificar un millón de francos por restablecer la paz en el hogar. Pero, ¡cómo te has comportado conmigo! … tu terrible y execrable comportamiento me rompió el corazón…” Schliemann subraya con estas duras palabras el dolor que le causa el supuesto alejamiento de sus actividades por parte de su mujer. ¿Tal vez evoca con nostalgia a aquella niña, Mina Meinke? La afinidad con ella, seguramente idealizada por el tiempo y el saber hacer literario de Schliemann, había sido tal, que se habían prometido descubrir Troya juntos. En cualquier caso, el mismo año de su
El viaje del héroe y su aplicación en El Hobbit
¡Hola a todos! Volvemos este mes, arrebujados entre un par de capas élficas que hemos robado por ahí, para traeros un artículo sobre El Hobbit, la primera obra publicada por el maestro J. R. R. Tolkien, y su relación con la teoría del monomito, formulada por el antropólo y mitólogo Joseph Campbell en su obra El Héroe de las Mil Caras, y conocida y mencionada como el viaje del héroe en toda cena navideña que se precie de serlo. Si queréis conocer más sobre esta teoría y cómo emplearla al planificar una novela, os recomiendo este fabuloso artículo de Nieves Muñoz. Y si queréis otro ejemplo de aplicación del viaje del héroe, os recomiendo también este artículo sobre Harry Potter escrito por Alicia Pérez Gil. Si tenéis miedo a los dragones, a dar vueltas y más vueltas en barriles o a que trece enanos se cuelen en vuestra casa y os desvalijen la despensa, mejor volved el mes que viene a ver qué se cuece en estos fogones. Si no es así, bienvenidos al nacimiento del mito, al surgimiento del Rey de la fantasía épica y a una de las más grandes aventuras escritas durante el siglo XX; que parece que fue ayer, pero no… ¡Ay! Nos hacemos viejunos… El origen de El Hobbit Como ya contamos en este artículo publicado hace un par de meses, Tolkien empezó muy pronto a plantearse la posibilidad de crear un legendarium propio para su amada Inglaterra. A medida que avanzó su vida, se casó y tuvo hijos, decidió escribir una historia para éstos y, sin querer queriendo, puesto que en un principio separó esta historia de las que acabarían formando El Silmarillion, la acabó basando en el rico y complejo mundo mostrado en ellas. Hay profesores universitarios que, al corregir exámenes, desean ver arder el mundo; otros, sin embargo, aprovechan cualquier espacio en blanco entre las hojas de respuestas de sus alumnos para escribir algo tal que: “En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad”. Al escribir esto, el bueno de John Ronald ni siquiera sabía qué era un hobbit. Es extraño pero creo que, en ese momento, Tolkien fue poseído por el propio Tolkien. Paradojas de la vida, oiga… Así, pues, en 1930, Tolkien comenzó la escritura de esta historia sin darle muchas vueltas y sin tener muy claro a dónde llegaría con ella, pero a sus hijos les divertía, por lo que continuó escribiéndola. De hecho, fue escribiendo sin dudar demasiado hasta que tuvo que decidir cómo moriría un imponente ser que aparecía en la narración; el enfrentamiento con el cual tenía reminiscencias de su amada Beowulf. Vamos luego a ello. La publicación de El Hobbit Y, en efecto, esta historia es la que se acabaría convirtiendo en su primera publicación con la editorial George Allen & Unwin en 1937: El Hobbit. Aunque lo definimos como “una serie de azarosas circunstancias” en aquel artículo que mencioné antes, lo que ocurrió es que no fue el propio Tolkien quien buscó la publicación de esta obra, sino que fue una empleada de la editorial, a la que le llegó esta historia tras pasar por varias manos, quien decidió presentarla a sus jefes. Nada más publicarse la novela, fue un éxito absoluto; y esto llevó a la editorial a solicitar a Tolkien una continuación, pero éste es otro asunto que abordaremos en meses venideros. Palabrita de niño malo. El Hobbit y el viaje del héroe Bueno, pues tras esta introducción sobre los orígenes de El Hobbit, remanguémonos y vayamos al lío: exponemos a continuación la historia narrada en la novela y vamos a ver cómo encaja con el viaje del héroe propuesto por Campbell. ¡Eso sí! Antes de empezar, considero interesante contaros que El Hobbit se escribió y se publicó muchos años antes que el estudio de Campbell, cuya primera publicación data de 1949. Vamos, que no es que Tolkien se dijera a sí mismo “Voy a escribir una historia empleando el viaje del héroe”. No. Definitivamente, eso no fue así. El viaje del héroe es algo que, de un modo u otro, tenemos interiorizado todos los seres humanos, como si formase parte de nuestro ADN; y, cuando inventamos historias, en mayor o menor medida, tenemos tendencia a hacer una cierta aproximación a esta fórmula que teorizó Campbell. Todo esto nos viene heredado de cuando se comenzaron a narrar historias en torno a una fogata hace muchos miles de años. ¡Con todos ustedes el maravilloso boca-oreja y sus implicaciones culturales! En fin, centrémonos y… ¡vamos allá! Por cierto, si no habéis leído aún El Hobbit… ¿¡A QUÉ DEMONIOS ESPERÁIS PARA LEERLO!? Es un clásico entre los clásicos de la literatura fantástica moderna. Si aún no lo habéis hecho, corred, insensatos, ¡pero corred a leerlo! Y luego regresáis y seguís leyendo este artículo, que está lleno de… ¡SPOILERS! Sí, este mes estoy un poco exaltado de más… Lo siento, pero estamos tratando temas muy serios… ;-D Primeras fases del viaje del héroe: de la presentación al inicio del viaje. El viaje del héroe comienza con la fase conocida como “la partida” (también llamada “la separación” o “la salida”). Esta partida no se lleva a cabo de forma inmediata, sino que hay una serie de pasos que se siguen para que esta partida resulte, de verdad, tan necesaria como natural. En primera instancia, Bilbo Bolsón vive su vida rutinaria de hobbit. Se nos muestra así su mundo ordinario y el punto de partida para la historia en lo que es el primer paso del viaje del héroe. Entonces, aparece Gandalf para llevar a cabo el segundo paso del viaje del héroe: la llamada a la aventura. El mago, como quien no quiere la cosa, le deja caer que está buscando a alguien para llevar a cabo una
Novedades editoriales de febrero 2019
Pese a ser el mes más corto del año, lasas novedades editoriales de febrero 2019 vienen cargadas de títulos muy interesantes que podréis encontrar en las librerías en los próximos días. Novedades editoriales de febrero 2019: días 1-10 La primera de las novedades editoriales de febrero 2019 llega el día 4, se trata de la obra de Leonardo de Jandra: El hombre soberbio. Esta obra sigue la vida de un “héroe excepcional”, desde su infancia hasta su muerte. Situada en un planeta imaginario, la historia arranca con los años de formación del niño, quien es cuidado por el sabio y asceta Amonio. Como desde sus primeros años el niño sobresale ya por su cuerpo y por su inteligencia, Amonio procura hacer de él un ser humilde y pacífico, siempre dispuesto a emplear sus capacidades en beneficio de los demás. Cuando cumple quince años realiza el primero de sus actos heroicos: salvar de una muerte segura a un número grupo de niños a punto de ser calcinados. El día 6, Ediciones Siruela publica Un futuro hogar para el dios viviente de Louise Erdrich. El mundo tal y como lo conocemos toca a su fin. El proceso evolutivo ha empezado a retroceder y la ciencia es incapaz de detener el mecanismo de involución genética por el que, una tras otra, todas las mujeres están dando a luz niños similares a los de las especies más primitivas del ser humano. Cedar, hija adoptiva de una pareja de Minneapolis, tiene sobrados motivos para preocuparse: está embarazada de cuatro meses. Por eso siente además la imperiosa necesidad de conocer a su madre biológica, una india ojibwe, para indagar tanto sobre sus propias raíces como sobre el futuro del bebé que está en camino. Y mientras Cedar bucea en el misterio de su origen, la sociedad a su alrededor se precipita vertiginosamente hacia el abismo, enloquecida por el incontrolable pánico a la extinción: ley marcial, delaciones y violencia, calles rebautizadas con nombres bíblicos, mujeres en estado desaparecidas… Novedades editoriales de febrero 2019: días 11 al 20 La editorial Puck nos traerá el segundo lunes de febrero, el día 11, lo nuevo de Victoria Schwab: Una obsesión perversa. Víctor y Eli eran dos estudiantes universitarios brillantes pero arrogantes que reconocían, el uno en el otro, la misma agudeza y la misma ambición. En el último año de su carrera, el interés compartido por la adrenalina, las experiencias cercanas a la muerte y los acontecimientos en apariencia sobrenaturales plantean una posibilidad intrigante: que, dadas ciertas condiciones, sería posible desarrollar habilidades extraordinarias. Pero cuando la tesis pasa de lo académico a lo experimental, las cosas salen horriblemente mal. Diez años más tarde, Víctor escapa de la cárcel, decidido a encontrar a su antiguo amigo, y ahora enemigo, con la ayuda de una muchachita cuyo carácter reservado esconde una capacidad asombrosa. Mientras tanto, Eli se ha propuesto erradicar a todas las demás personas con superpoderes que pueda encontrar, salvo a su compañera, una mujer enigmática de voluntad inquebrantable. Ambos armados con inmenso poder, impulsados por el recuerdo de la traición y la pérdida, los archienemigos están decididos a vengarse… pero ¿quién quedará vivo al final? El día 13 la editorial La Galera publica Encantos sombríos de Megan Shepherd. Anouk tiene diecisiete años y envidia el mundo humano, donde la gente conocida como los “Bonitos” van en coches de alta gama, visten de alta costura y pueden enamorarse libremente. Pero Anouk no puede hacer nada de eso porque en realidad no es humana. Fue transformada de animal a humana mediante un encantamiento y tiene prohibido salir de su prisión familiar en París. Anouk es una bestiecilla: destinada a una vida rodeada de pelusas y cenizas sirviendo a Mada Vittora, la malvada bruja que con su hechizo le dio su existencia actual. Hasta que un día su dueña aparece muerta en un charco de sangre y Anouk es acusada de asesinato. José Carlos Somoza El día 14 Ediciones B nos trae El origen del mal de José Carlos Somoza. Un conocido escritor recibe de manos de un amigo librero un misterioso manuscrito. Son más de doscientas páginas, escritas a máquina y fechadas en 1957. El encargo es muy preciso: debe leerlo en menos de veinticuatro horas. Intrigado, el novelista comienza a leer y se encuentra con una historia de secretos y traiciones contada por Ángel Carvajal, un militar español de la Falange que actuó como espía en el Norte de África. Ediciones Kiwi publica el día 18 Guardián el primer libro de la saga de ciencia ficción de Guardianes de Nesa Costas. Ciudades, poblados y aldeas ecológicas cohabitan sin mezclarse. Una inesperada infección pondrá fin a la distancia al amenazar toda vida. Clara es débil e inútil, y su supervivencia se debe a sus compañías. Sin embargo, una dolorosa traición la cambiará por completo. Tras un accidentado itinerario, Clara al fin llega a una fortaleza donde pasado, presente y futuro convergen. En un parpadeo, Tarik se ve relegado de guerrero a siervo. Un error lo convierte en guardián, a las órdenes de una desconocida. Su mundo se reduce y lo único que importa es ella. La Clara que él conoce representa todo lo que odia. Lo último que quiere es protegerla, lo último que espera es enamorarse de ella. Novedades editoriales de febrero 2019: días 21 a 28 El día 25 la editorial Hidra nos trae lo nuevo de Patricia García Ferrer: Hijas de las sombras. Las tres asesinas más letales que están al servicio del rey, Katarina, Crystal y Louane, son además talentos: personas con habilidades especiales. Pero durante su último encargo, el asesinato del príncipe heredero de un reino vecino durante un festejo, descubrirán que han sido traicionadas: ahora las tres están en el punto de mira. Siempre han sido muy hábiles arrebatando las vidas de otros, pero cuando se vean atrapadas en esta situación desesperada ¿lograrán conservar las suyas? Ese mismo día la editorial Pàmies publica La ciudad del rey de Marcelino Santiago, ganadora del VII Preimio de
Ocho consejos para escribir una novela
[et_pb_section fb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Hace un par de años escribí este megaartículo en el que desarrollaba qué cosas deberías tener en cuenta si quieres escribir una novela. Al final, introducía algunos consejos para escribir una novela que deberías tener en cuenta. En estos dos años, muchos me han pedido que hable un poco más sobre esos consejos para escribir una novela, así que hoy vengo a ampliar el tema un poco más. Consejos para escribir una novela Crea hábitos de escritura. Encuentra tu rutina, encuentra tus momentos para escribir y aférrate a ellos. Rodéate de gente que escriba. No tienes por qué enfrentarte a la soledad del escritor. Mantén la ilusión. No te dejes vencer por el desánimo. Ten claro tu objetivo. Prémiate. Cuando consigas tu objetivo (terminar un capítulo, por ejemplo), date un premio (una tarde al cine, o un helado, o lo que sea). Eso te ayudará a seguir trabajando. Comparte tus esfuerzos y tus avances. Verás que recibes estímulo de vuelta. No te obsesiones con que la frase quede perfecta. Avanza. Tienes tiempo para corregir más tarde. Lee. Encuentra tiempo para leer. No hay nada peor que un escritor que no lee. Y aléjate de la escritura. No puedes estar escribiendo todo el día. Asegúrate de que encuentras tiempo para ti y los tuyos. Pues venga, vamos a desarrollar estos consejos para escribir una novela. Crea hábitos de escritura Os decía hace un año que debíais encontrar vuestra rutina, apartar vuestros momentos para escribir y aférrate a ellos. No importa qué días o a qué horas sean. Cada uno tiene una vida que no puede compararse a la de los demás. Conozco autores que se levantan a las seis de la mañana para escribir antes de su jornada laboral, y a otros que prefieren hacerlo cuando esta a terminado. Hay quien escribe los fines de semana y quien prefiere apartar esos días para estar con la familia. Sea como sea, es importante que encuentres tu rutina para escribir. Si esperas a que te llegue la inspiración, si esperas a tener el momento ideal para ponerte a escribir, ese en el que estés solo en casa, despejado, descansado, sin nada que hacer… Entonces no escribirás nunca. El primer consejo para escribir una novela es, precisamente, que te pongas a escribir. Si tienes problemas para crear hábitos de escritura, este artículo puede ayudarte. Rodéate de gente que escriba Siempre se ha dicho que la escritura es un oficio solitario. Es cierto, normalmente no vas a escribir sentado junto a otra persona que a su vez esté trabajando en su propia novela. La escritura consiste en volcar el mundo interior que has creado para llevárselo a los lectores. Pero de ahí a no contar con la compañía, el apoyo y el consuelo de otros hay un abismo. No tienes por qué enfrentarte a la soledad del escritor. Vivimos en un mundo que está hiperconectado. Hay mil y una forma de estar en contacto con otros escritores. Las redes sociales pueden ser una buena forma, siempre y cuando no te metas en grupos en los que lo único que se hace es publicitar el libro propio y no prestar atención a nada más. En este grupo de Facebook, a día de hoy, enero de 2019, hay más de mil personas interesadas en la escritura. Y está pensado para aportar información útil a los nuevos autores, además de atender dudas y ofrecer consejos. Así que el segundo de los consejos para escribir una novela es que mantengas contacto con personas que tienen los mismos intereses, inquietudes y problemas que tú. Serán una fuente constante de apoyo y ánimo. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}”][/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=”4.10.7″ hover_enabled=”0″ global_colors_info=”{}” sticky_enabled=”0″] Mantén la ilusión Son muchos los que empiezan, pero pocos terminan una novela. Esto se debe a muchos factores, pero principalmente a que cuando uno empieza a escribir no tiene ni idea de lo mucho que va a tener que trabajar. Escribir una novela no se parece en nada a escribir un relato. Un relato, dependiendo de su extensión, puedes escribirlo en unas pocas horas de trabajo. Una novela no. Escribir una novela te va a exigir dedicación. Vas a necesitar semanas, mejor dicho, meses, en preparar y organizar todos y cada uno de los elementos que necesitas para que esa novela funcione. Si no tienes claro lo que necesitas, te vuelvo a poner el enlace al artículo del que te hablaba antes donde podrás empezar a trabajar en algunos aspectos. Te recomiendo también que te suscribas a mi canal de youtube, donde dejo periódicamente vídeos que seguramente encuentres de utilidad, como este en el que te hablo de cómo enganchar al lector al principio. De manera que, si quieres dedicarte a la escritura, necesitas mantener la ilusión en el proyecto que has empezado. De lo contrario, abandonarás para empezar otro. Que también abandonarás para empezar otro. Y así estarás en un ciclo del que te resultará imposible salir. ¿Cómo puedes mantener la ilusión? Fácil: poniéndote metas. Establece metas que sean realistas y no demasiado complejas de utilizar. De este modo, al ver que avanzas, estarás satisfecho con tu trabajo. Este es el tercero de los consejos para escribir una novela. Prometo que en un próximo artículo hablaré sobre cómo establecer estas metas. No te dejes vencer por el desánimo Como puedes ver, está íntimamente relacionado con el punto anterior. Este va a ser un consejo muy corto: si no eres capaz de trabajar a largo plazo, mejor ni lo intentes. Perderás el tiempo, pero sobre todo te crearás una falsa sensación de que no vales. Has de tener mucho cuidado con esto: la distimia no es cosa de broma. Y además, normalmente no se trata de que no valgas, sino de que no sabes qué has de hacer ni cómo has
Ciencia ficción y filosofía. O Phillip K. Dick
Ya vimos hace algunas semanas que la ciencia ficción viene en recipientes en los que no reparamos, como la música. Pero siempre es una cuestión de tiempo: al hablar de ciencia-ficción finalmente surge un nombre: Philip K. Dick. Sin duda uno de los escritores más complejos en el género que nos ocupa. Durante su vida apenas cosechó algún éxito, aunque le fue concedido el premio Hugo en el año 1963 por su novela «El hombre en el castillo». No obstante, vivió con escasos recursos económicos, ya ni mencionamos el poder ganarse el sustento con los beneficios de las ventas de sus novelas. Hablemos de philip K. Dick, el autor que combinó ciencia ficción y filosofía. Philip K. Dick: El escritor maldito y filósofo. Su infancia y adolescencia no fueron fáciles, y decir que su vida estuvo marcada por el peso de la culpa por la muerte de su hermana melliza, tal vez sea simplificarlo demasiado. Pero está claro que crecer oyendo historias sobre la muerte de su hermana le afectó. De hecho, él mismo reconoció ese sentimiento de culpabilidad, ya que su madre no tuvo la suficiente leche materna para alimentarlos a los dos, y eso desencadenó el fallecimiento de la niña con apenas unos meses de vida. Por eso, Philip recurrió a la imaginación para recrear otra realidad en la que su hermana seguía viva, y terminó por incluirla en varias de sus obras. Probablemente, el imbuir sus obras con cuestiones filosóficas complejas le restaron el beneplácito del público general. En la mayoría de esas historias no hay héroes que luchan a diestro y siniestro para salvar el mundo, más bien nos hallamos frente a personas corrientes que descubren que la realidad no es como ellos creían, o se enfrentan a la duda de si realmente son humanos o no, o si son quienes creen ser. Se ha dicho en muchos artículos que era esquizofrénico, en base a las visiones que declaró haber tenido, o que era adicto al LSD, tan en boga en la época hippie. Sin embargo, sus amigos alegan que la única droga que tomaba era las anfetaminas, puesto que estas, tras su jornada laboral en una tienda de discos, le permitían pasar la noche entera escribiendo. Murió a los 53 años de edad a causa de un infarto cerebral. Fue enterrado junto a la tumba de su hermana melliza. Ambos comparten la misma lápida. Philip K. Dick: el autor que combinó ciencia-ficción y filosofía. En 1982, apenas unos meses después de su muerte, se proyectó Blade Runner, basada en su novela «Sueñan los androides con ovejas eléctricas». Philip tan solo llegó a ver algunas imágenes de la película a las que dio su aprobación. Curiosamente, Blade Runner fue un fracaso en los EEUU, en cambio fue todo un éxito en Europa. Con el paso de los años se convirtió en una obra de culto para los fans de la ciencia-ficción, algo que alentó a las compañías cinematográficas a atreverse con otras historias de Philip K. Dick. Y aunque las adaptaciones no eran realmente fieles a sus historias, convirtiéndolas en productos con la indeleble impronta de Hollywood, es posible que ello contribuyese a que el gran publico descubriera a un autor tan enrevesado como él. Por desgracia no llegó a disfrutar de ese elogio mientras estuvo vivo, una situación compartida por muchos otros grandes autores como Edgar Allan Poe, y sólo recibió el reconocimiento de alguno de sus compañeros en el género literario. El caso es que Philip K. Dick no escribía sobre trepidantes persecuciones como las que se vieron en Minority Report, si no que más bien escribía sobre cuestiones filosóficas: ¿Qué es real? ¿Qué nos distingue a los humanos de las demás especies? ¿Qué nos forma como personas? ¿Nos podemos fiar de los recuerdos? ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? o Blade Runner La prueba está en sus títulos, que nunca eran cortos ni llamativos, por ejemplo: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Para comprender este título debemos leer el libro y adentrarnos en un mundo donde los animales casi están extintos. En una sociedad donde es casi una obligación social el tener y cuidar un animal, cuyo precio es elevado y quienes no se lo pueden permitir recurren a imitaciones robóticas. Además, si tu vecino descubre que tu animal es una imitación mecánica supone una vergüenza. En ese contexto, Deckard ansía cobrar un dinero extra, retirando a los androides fugitivos para poder comprarse una oveja de verdad y sustituir la eléctrica que ahora está fingiendo cuidar. Y ahí es cuando el título cobra fuerza. Para Philip K. Dick lo que nos convierte en humanos es nuestra capacidad de sentir empatía por otras especies, y con esa pregunta del título nos cuestiona si un androide sería capaz de sentir esa misma empatía por otras especies, incluso por los humanos. Aquí debo hacer un pequeño matiz: en Blade Runner apenas se ven todas esas reflexiones filosóficas. No obstante, en la escena final, el replicante, ya en sus últimos minutos de vida, es capaz de sentir compasión por Deckard y perdonarle la vida. La importancia no reside en si Deckard es un replicante o no: lo que importa es que el replicante siente empatía por Deckard y eso lo convierte en humano. Ese punto reconecta la película con toda la cuestión planteada en el título original de la obra: ¿Qué nos hace humanos? La importancia de hacerse preguntas La obra de Philip K. Dick es digna de un estudio muy profundo y detallado. Hacerlo nos llevaría de lleno a preguntarnos si todas esas cosas que damos por hecho son realmente como creíamos. Está comprobado que nuestro cerebro registra nuestras experiencias en forma de recuerdos en base a nuestras emociones de ese instante. Si fuéramos capaces de revivir esos momentos como un espectador externo veríamos que la realidad no tiene nada que ver con lo que recordamos. Alteramos la percepción de la realidad según sea nuestro estado de ánimo, y Philip K. Dick ahonda en ello
Los hechizos de amor en la antigüedad
Tras hablar en artículos anteriores sobre algunas historias de amor míticas, como la de Ulises y Penélope o Andrómaca y Héctor, en este artículo expondremos brevemente las claves de la magia antigua y atenderemos de manera sumaria a la presencia de hechizos de amor en la antigüedad, en especial en la literatura grecolatina. Se trata de rastrear la frecuente presencia de la magia amorosa a través de unas pocas fuentes literarias seleccionadas. En próximos artículos, ilustraremos la literatura con el comentario de ciertos hallazgos arqueológicos en consonancia. Algunas claves para entender la magia, y los hechizos de amor, en la Antigüedad La magia en la Antigüedad es una cuestión demasiado amplia como para resolverla en unas pocas páginas, pero esperamos arrojar algo de luz sobre sus puntos esenciales. Para empezar, tratemos de realizar una definición somera de magia. Podríamos decir lo siguiente: se trata de una técnica orientada a obligar a entidades divinas a actuar de una determinada manera, la que el mago o ejecutante marca. Una de las claves de la magia, por tanto, es conjurar a fuerzas sobrehumanas para lograr objetivos perfectamente humanos. Como señala el experto en magia en la Antigüedad, G. Luck, en su obra clásica de 1985, Arcana mundi, la fe en la magia implica creer en unos “poderes suprasensuales del alma”. En cierto modo, esto equivale a decir que no cualquiera puede llegar a realizarla, sino que se requiere que el que actúa como mago posea unas cualidades especiales. En esta línea podemos registrar otra idea, mencionada casi de paso en la definición: la magia es una técnica, un saber aprendido, y así se deduce del uso que los textos grecolatinos hacen de la palabra téchne en relación con el asunto. La magia y otras disciplinas: religión, adivinación, medicina y teúrgia Merecen comentario asimismo las diferencias y semejanzas entre magia y religión. Parece ser que los rasgos comunes pueden reducirse a tres: ambas buscan el contacto con la divinidad, necesitan una iniciación y obligan a mantener el secreto. Si la primera de ellas acerca de modo indudable la magia a la religión, entendida de manera general, las otras dos guardan una relación más directa con un tipo de religiosidad concreta: las religiones mistéricas, donde iniciación y secreto llegaron a ser obligaciones cuya ruptura podría implicar incluso la pena de muerte. Por contraste, entre las diferencias más notables se encuentra el que la religión no obliga ni constriñe a los dioses, mientras que la magia, como comentamos más arriba, tiene en este acto su camino principal. La magia presenta infinitos puntos de contacto con otras disciplinas como la adivinación o la medicina. Incluso con la teúrgia, presentada como una rama noble de la magia por sus practicantes más eximios: los autodenominados neoplatónicos, una corriente de filosofía heterodoxa que se desarrolló durante la tardoantigüedad a la luz de los comentarios de textos de Platón. El principal objetivo del neoplatonismo con respecto a la teúrgia fue dignificarla, dotarla de contenido filosófico y, en consecuencia, deslindarla de la vulgar hechicería, a la que aplicaron el nombre despectivo de goeteía. Entre las fuentes principales para el estudio de la magia, nos ocuparemos aquí tan solo de unas pocas, puramente literarias. Dejamos de lado, por el momento, los Papiros de Magia, una colección procedente en su mayor parte del Egipto tardohelenístico e imperial, que trataremos con más detenimiento en el artículo acerca de los hallazgos arqueológicos sobre magia, puesto que recogen encantamientos y prácticas de cuya realización podemos estar casi seguros. La poesía, sin embargo, parece menos fiable en ese sentido: su interés no es ilustrar o informar de manera fehaciente, sino conmover al auditorio. Los hechizos de amor en la antigüedad o cómo subyugar al amado Hemos dicho que la magia busca, ante todo, un objetivo inmediato, perfectamente humano. ¿Qué hay más humano que el deseo de ser correspondido en el amor? Aquí es donde hacen su aparición los hechizos de amor en la antigüedad, que siguen vigentes a día de hoy. Desde luego, puede que obligar al amado a volver mediante un hechizo, para subyugarlo y que nunca más se aleje, no sea lo más adecuado. Pero no entraremos en disquisiciones de esa clase. No, al menos, antes de examinar el comportamiento de algún mago literario. La alusión poética a la magia más célebre está en Teócrito, pionero de la poesía bucólica durante el siglo III a.C. (Aquí uedes encontrar información sumaria sobre su vida y obra). En su Idilio II ilustra una curiosa práctica que cualquier estudioso de magia antigua cita y conoce bien. En la escena, una mujer llamada Simeta realiza un ritual, minuciosamente descrito por el poeta, con el que aspira a lograr el regreso de su amante. La ayuda una sirvienta, Téstilis, pero la absoluta protagonista es Simeta. Tanto es así, que algunos críticos la han considerado trasunto poético del propio autor (como Bohnhoff en su artículo al respecto). A favor de esta interpretación se encuentran varios argumentos: el más importante está en el hecho de que el personaje invoque a Luna y Hécate, diosas relacionadas directamente con la actividad mágica, en un procedimiento similar al del poeta que invoca a las musas para que lo asistan en su creación. Ello es posible gracias a la semejanza intrínseca entre magia stricto sensu y poesía, ambas concebidas para encantar a un tercero. En tal propósito, es natural precisar de la ayuda de uno o varios dioses; Hécate y la Luna, diosas oscuras, de la noche y los cruces de caminos, son las más indicadas. El Idilio II de Teócrito y los hechizos de amor en la antigüedad Todavía al comienzo del poema, antes de llevar a cabo el hechizo, Simeta pide a su sierva que le traiga determinados elementos de índole apotropaica, en lo que a todas luces parece un intento de protegerse a sí misma durante el ritual (versos 1-2): “¿Dónde están mis ramos de laurel? Trámelos, Téstilis… corona la jarra con la lana teñida en púrpura de una oveja”. Como la propia Simeta
La obra de Tolkien, el rey de la literatura fantástica
Aunque no fue el primer escritor que publicó historias de fantasía con batallas épicas (Conan el Bárbaro, de Robert E. Howard, es anterior), la obra de Tolkien provocó el resurgimiento del género. Este hecho es el que consolidó a Tolkien como “el padre” de la literatura fantástica moderna. La obra de Tolkien puebla la práctica totalidad de su biografía. Comenzó a escribir muy pronto, pero lo que le impulsaba a escribir procede de unas raíces más profundas que la necesidad de contar historias per se. La motivación tras la obra de Tolkien En palabras del Dr. Eduardo Segura, uno de los mayores expertos en la obra de Tolkien a nivel mundial, éste “fue un escritor muy distinto a los de su generación en muchos sentidos, y eso queda claro al analizar sus motivaciones e inspiración: amaba y respetaba profundamente las palabras y sus significados”. El amor por los idiomas Adoraba las lenguas, y las estudió con gran dedicación durante su vida. Su entrega a ellas fue absoluta, hasta el punto de llegar a hablar con fluidez veinte. Sí, un dos seguido por un cero: VEINTE. Una anécdota curiosa a ese respecto es que, durante el proceso de traducción de “El Señor de los Anillos” al sueco, Tolkien envió una carta al traductor indicándole en qué puntos del texto traducido se había equivocado. El profundo amor de Tolkien por la filología lo llevó a comenzar a crear idiomas propios desde muy pronto, entre ellos el quenya y el sindarin, lenguas élficas creadas a partir del finés y el galés respectivamente. La creación de estas lenguas le llevó a verse necesitado de crear también un mundo y poblarlo con seres que las hablaran. Fue así cómo comenzó a cocinarse a fuego lento el conjunto de leyendas de Tolkien, que tendría como piedra angular la ahora archiconocida Tierra Media. El objetivo del autor en la obra de Tolkien El objetivo de Tolkien con su obra era dotar a Inglaterra de una mitología propia, de la que entonces carecía, con tal de enriquecer al país con un legendarium similar al romano, al griego o al nórdico. Por ello, tomó grandes referencias en historias como Beowulf, de la que era un gran estudioso, El Anillo de los Nibelungos, la Leyenda del Rey Arturo, la recopilación de historias contenidas en el Kalevala finlandés o, incluso, la Biblia. Por supuesto, su propia vida fue una gran influencia para estas historias. Llegó a afirmar en 1951: “El Señor de los Anillos está escrito con la sangre de mi vida”. Tolkien empezó escribiendo poesía, primero en inglés y más adelante en otras lenguas, actuales y pretéritas, e incluso en sus propias lenguas inventadas. Así, durante su convalecencia tras abandonar el campo de batalla, comenzó a escribir poemas que se acabarían convirtiendo en la base para algunas de las principales historias de su mitología: “El cuento de Tinúviel”, “Turambar y el Foalókê”, “La Caída de Gondolin”… El origen de El Hobbit, el primer éxito en la obra de Tolkien Tolkien escribía historias por el gusto de escribirlas, sin ninguna pretensión mayor. Un día, durante su estancia como profesor en la Universidad de Oxford, estaba corrigiendo exámenes y, al llegar a una hoja en blanco y con la mente ya abotargada, escribió en esa hoja el ya famoso texto: “En un agujero en el suelo, vivía un hobbit…” ¿Qué demonios era un hobbit? Esta pregunta sería el germen que le llevaría a escribir una historia para hacer dormir a sus hijos, a la que llamaría “El hobbit”. Una vez finalizada la historia, circuló entre manos de gente cercana a Tolkien, como C. S. Lewis, hasta que llegó a una antigua alumna suya: Susan Dagnall, empleada entonces de la editorial George Allen & Unwin, que enseñó la historia al presidente de la compañía, quien a su vez lo hizo llegar a su hijo Rayner, al que le encantó. Así, pues, Stanley Unwin decidió publicar la historia, que tuvo una tan inesperada como exitosa acogida por parte del público que Unwin pidió a Tolkien una continuación. El origen de El señor de los anillos Tolkien, entonces, envió “El Silmarillion” para que lo leyeran en la editorial pero, tras leer el “Poema de Beren y Lúthien”, lo rechazaron. No era eso lo que buscaban. Así, pues, el escritor se puso a trabajar en una continuación directa de las aventuras de Bilbo Bolsón, pero la historia se le iría de las manos no sólo por el lado creativo, sino también en el temporal. Esta “continuación”, que tardó en terminar doce largos años y que llamaría “El Señor de los Anillos” ya no tenía como protagonista al hobbit de la primera historia, sino a su sobrino huérfano (¡Anda! ¡Como el autor!) llamado Frodo, y la finalidad de éste sería destruir un anillo para poder salvar el mundo. Tolkien insistió a Unwin en publicar “El Señor de los Anillos” de forma conjunta con “El Silmarillion”, pero éste se negó. Tras un par de años de líos con otra editorial por intentar publicar ambas obras, finalmente Unwin publicó “El Señor de los Anillos” partido en tres volúmenes. Su éxito fue espectacular y provocó que la fantasía épica, género casi marginal y considerado como literatura para niños, se pusiese de moda. El silmarillion Durante el resto de su vida, Tolkien se dedicó a hacerse preguntas sobre su mitología y, cada vez que llegaba a una encrucijada o incongruencia, escribía un relato para resolver y explicar el dilema. De hecho, reescribió múltiples veces las historias que formaban parte de “El Silmarillion”. Esta obra no vería la luz hasta 1977, después de la muerte del autor, y gracias a su hijo Christopher, mucho más metódico, que decidió recopilar todo el material y publicarlo para cumplir con el tan anhelado deseo de su padre. En décadas posteriores, se decidiría a publicar también el resto de los trabajos de éste. La obra de Tolkien publicada en la actualidad Tenemos, pues que las obras de Tolkien publicadas son las expuestas a continuación: El
La ciencia ficción en la música española
Pioneros de la ciencia ficción en la música española e internacional Aunque lo habitual es pensar que la ciencia ficción está vinculada a la literatura, al cine o a la televisión, lo cierto es que existe una corriente de grupos musicales que abordaron la ciencia ficción como tema central en sus canciones. En el panorama internacional es imprescindible destacar a los alemanes Kraftwerk. Pioneros de la música electrónica, son en la actualidad toda una leyenda para los amantes de esta modalidad musical. A estos les siguieron otros grupos, de todos ellos despuntó Orchestral Manoeuvres in the Dark, más conocidos por OMD. Pero ¿hay grupos que traten la ciencia ficción en la música española? ¿Se recurre, como tema, a la ciencia ficción en la música española? En nuestro país, surgieron varios grupos centrados en la llamada música electrónica. Entre ellos se alzó Azul y Negro. Llegaron a convertirse en la replica española de Kraftwerk, y al igual que sucedió con los alemanes, sus temas se usaron en las vueltas ciclistas. Sin embargo, no puede decirse que todos sus temas entrasen en la ciencia ficción, quizás su tema Secuencias sea el que encaje mejor en esa definición. Así, que veamos ¿quién puede responderme a esta pregunta?: ¿Qué grupo musical español tiene como tema central la ciencia ficción? Bueno, ya puedes bajar la mano. Y aunque Alaska y los Pegamoides, y más tarde como Alaska y Dinarama, tienen algunos temas como La rebelión de los electrodomésticos, En otra dimensión, Lo siento (cuyo argumento bebe directamente de Blade Runner), etc. de ningún modo la ciencia ficción es el centro de sus canciones. ¿Has dicho Mecano? No, no. Tienen un par de temas en sus discos iniciales… ¿Que cuales? En su primer disco aparecen La maquina de vapor y El fin del mundo. En su segundo álbum aparece La bola de cristal, Focas y Viaje espacial. Pero te repito lo mismo que antes: no están especializados en el género que nos atañe. ¿Nadie? Última oportunidad. ¿Nadie? Aviador DRO: El auge de la ciencia ficción en la música española ¡Exacto! ¡Tú lo has dicho! El grupo musical que por excelencia recurre a la ciencia ficción para componer sus temas musicales es Aviador DRO. En sus canciones podemos adentrarnos en un verdadero manifiesto de celebración por un futuro dominado por los avances científicos. En sus discos iniciales incluso esa declaración entra dentro del manifiesto político que ellos denominan la Anarquía Eléctrica. En su extensa discografía, sus inicios fueron en 1979 y su último CD es del 2015, encontramos temas como Gran Plaza Asimov (instrumental), Inteligencia Artificial, Baila la Guerra, Cronoscafo, Plancton y un sin fin de canciones en los que ahondan todo tipo de temas que no dejan de lado la crítica social que siempre suele estar presente en la mayoría de las historias de ciencia ficción. Tomemos un clásico dentro de sus canciones, como puede ser Baila la Guerra. En su letra nos relatan la historia de una rebelión contra el tiránico emperador que gobierna el sistema solar, con revueltas en las arenas de Marte, en la órbita de Plutón, en la selva americana. Todo un alegato contra las dictaduras envuelto en ritmos de música electrónica y de historias de ciencia ficción. Una de mis canciones favoritas de este grupo es Cronoscafo. Una palabra de la que solo he podido encontrar una referencia: es usada para designar a una maquina del tiempo en los comics de Blake y Mortimer creados por el dibujante belga Edgar Pierre Jacobs. Por tanto, el tema de la canción es el viaje en el tiempo. Otra de mis favoritas es Selector de Frecuencias, en ella nos encontramos con un piloto que, tras «repasar sus cintas de recuerdos», entra en un hangar, sube a su biplano y le asalta la nostalgia por la ausencia de un ser querido que «yace hibernado en una capsula especial». Hay que destacar que Aviador DRO tiene una canción titulada No tengo boca y debo gritar, y aunque no es de las mejores del grupo, el título es una referencia directa al cuento de Harlan Hellison, uno de los grandes de la ciencia ficción a nivel internacional que falleció el 28 de junio de 2018, al que le debemos no sólo sus cuentos si no que escribió los guiones de series de televisión como The Outer Limits, The Twilight Zone, Star Trek y Babylon 5. Ganador de númerosos premios, incluyendo tanto el Hugo como el Nébula. A modo de anécdota me gustaría recalcar que Harlan Hellison demandó a la productora de la saga Terminator por usar su relato No tengo boca y debo gritar para idear Skynet, la I.A. que quiere destruir a la humanidad, y que el argumento de la famosa saga «se inspiró» en otros dos relatos que escribió para la serie The Outer Limits (la edición original emitida en los años 1963-1965). ¿Quienes componen Aviador DRO? En la actualidad, el grupo está compuesto por Servando Carballar, miembro fundador; Marta Cervera, en activo desde 1982; Ismael Contreras, en el grupo desde 1999; Mario Gil, que se incorporó al grupo en 1988; Alejandro Sacristán, que ya había pertenecido al grupo entre los años 1980-1986 y se reincorporó en el 2011. ¿Y el nombre? ¿De dónde surgió el nombre del grupo? Todo parece indicar que se trata de un homenaje a la opera futurística L’aviatore Dro, compuesta por Francesco Balilla Pratella en 1915. Un poema trágico en tres actos del que apenas se han hecho tres representaciones, la última fue en el año 2000 en Lugo, Italia. Por último, avanzar que ya está programado el concierto para celebrar los 40 años en activo de Aviador DRO el próximo 23 de marzo del 2019. ¿Y eso es todo? ¿Sólo existe este grupo en la ciencia ficción en español? Me alegra que me hagas esa pregunta. Porque me permite enlazar Aviador DRO con otro grupo, con el que han lanzado dos CD en colaboración. Se trata de La Monja Enana. Su debut fue 1997. Sus temas electro-pop tienen
Ulises y Penélope: Historias de amor míticas
Este artículo, el último de la serie dedicada al amor en la épica homérica, tiene como protagonistas a Ulises y Penélope. Su relación de pareja llegó a simbolizar la fidelidad recíproca en grado sumo para las fuentes literarias más relevantes. Dejando de lado el hecho de que, según el interés del autor y el contexto, en algunos casos pudieron representar conceptos del todo opuestos, vamos a acercarnos a ambos personajes desde un punto de vista que ya es familiar: el que hemos designado “amor duradero”. Retomando el concepto de “amor duradero”: el matrimonio de Ulises y Penélope Dice la tradición mayoritaria que Penélope aguardó veinte años a que su esposo regresara. Los primeros diez habían transcurrido para Ulises (u Odiseo) guerreando en torno a los muros de Troya, en aquella guerra que no terminaba por inclinarse ni en una dirección ni en otra. Fue precisamente por acción de Ulises, tenido por el más astuto de los griegos, como terminaron por ganar la contienda: fue él quien ideó la archiconocida estratagema del caballo de madera. Como sabemos, de la guerra de Troya, Homero sólo contó unos pocos días. Desde luego que hubo otros poemas, pero nosotros sólo tenemos la Ilíada (una obra llena de furor guerrero, aunque no desprovista de historias de amor notables) y la Odisea, que se encargó de narrar el regreso del héroe de Ítaca a su hogar. Los diez años restantes transcurrieron de manera muy poco tranquila para Ulises: a bordo de una nave sometida a las volubles voluntades divinas, acogido en cortes ajenas o en las variopintas islas del Egeo, donde las diosas regentes ansiaban convertirlo en su esposo. La última de ellas, Calipso, sólo lo deja ir por orden de Zeus, a pesar de la resistencia del héroe y su tristeza: “…lo encontró tendido en la orilla; sus ojos no se secaban nunca del llanto y su dulce tiempo se iba gastando lamentándose por el regreso, pues ya no le agradaba la ninfa, sino que en las cuevas profundas debía pasar las noches con la que le quería sin que él la quisiese. Los días pasaba sentado en las rocas de la ribera… derramando abundantes lágrimas con la mirada fija en el mar” (Odisea 5.151-158) La traducción del pasaje es mía, pero el lector podrá encontrar aquí la de Segalá y Estalella, y disfrutar de la Odisea completa. Ulises y su tristeza al estar alejado de Penélope Acerca de la tristeza de Ulises, cabe recordar que no es infrecuente en los fieros guerreros homéricos: Aquiles llora al morir Patroclo, Héctor al despedirse de Andrómaca, Odiseo en otros muchos pasajes de la Odisea. Pero la escena no es menos valiosa ni interesante por su frecuencia. La intensidad de la nostalgia de Ulises se refuerza apenas unos versos más adelante (216-224), cuando reconoce que, aunque Calipso es más hermosa que Penélope, más alta e inmortal (ventajas indudables de ser diosa), él no deja de pensar en regresar a su casa. Preferiría, incluso, morir en el mar intentando regresar antes que permanecer más tiempo lejos, como declara enseguida. Tenemos, pues, una esposa que aguarda castamente y un marido incapaz de olvidarla durante veinte años. Ella teje en su telar de día y desteje de noche, con tal de no casarse con otro; él, antes de irse a la guerra, había fingido locura extrema para evitar alistarse en las filas de los aqueos. La relación es entre iguales, no resultado de un capricho y, sin duda, se extiende en el tiempo. ¿Alguien negaría que el matrimonio de Ulises y Penélope responde a las condiciones de estabilidad del que llamábamos “amor duradero? Incluso los epítetos que el poeta les aplica con más frecuencia se corresponden entre sí: él es “el rico en ardides”; ella, “la muy astuta”. Se puede decir, desde luego, que son “tal para cual”. La épica no presenta ninguna otra pareja tan sólida ni tan estable. La astucia de Ulises Si hay un personaje que destaca por su astucia en la mitología grecolatina, ése es Ulises. Ocasiones de demostrar esta cualidad no le faltan a lo largo de la Ilíada ni de la Odisea. En ambas obras, el héroe aparece descrito de manera muy favorable; sobre todo en la segunda, que lo tiene por protagonista epónimo. Apenas un vistazo superficial a los adjetivos que le dedica la Ilíada permite comprobar que, aparte de unos pocos relativos a su filiación, todos los demás sirven para destacar su rasgo proverbial: la inteligencia, la agudeza, el ingenio, la astucia (véase en wikipedia una lista de los epítetos más frecuentes de la Ilíada para cada héroe). Homero llega a compararlo con el dios providente, diciendo de él que es “igual a Zeus en prudencia”. Es mucho decir para un ser humano, aunque sea un héroe. Pero sus hazañas permiten corroborar lo merecido de estos apelativos. La primera, aunque no en orden cronológico, tiene que ver con el final de la guerra: se trata de la estratagema del caballo, ya mencionada, consistente en la presentación ante la muralla de Troya de una enorme figura de madera hueca. Lo que debía ser una supuesta ofrenda para la diosa tutelar de la ciudad (que, ¿casualmente?, es Atenea, la eterna protectora de Odiseo) se convierte en una trampa llena de guerreros griegos. Laocoonte, sacerdote de Apolo, se pronuncia en contra de la entrada del caballo en Ilión: “¿Pensáis acaso que algún regalo de los dánaos carece de engaño? ¿Así conocéis a Ulises?” (Eneida 2.43-44). Tales palabras cargan la responsabilidad del carácter engañoso de los griegos directamente sobre nuestro héroe. Virgilio, que va a narrar el viaje del troyano Eneas, adopta el punto de vista opuesto al de los griegos. Y, claro está, vista desde los ojos de los vencidos, la astucia de Ulises no presenta ni un solo rasgo positivo. A pesar de Laocoonte, el caballo termina entrando en Ilión, para éxito de la empresa aquea. El resto es bien conocido. Las dos obras atribuidas a Homero proporcionan más ejemplos abundantes y célebres donde Ulises