En el artículo anterior os hablé de por qué surgió la necesidad de contar historias, de lo necesario que era un sistema de memorización efectivo para mantener viva la información relevante. ¿Os acordáis? En este artículo daremos un pasito más en la historia de la humanidad y en los cuentos y leyendas del mundo y hablaremos de el contador de historias profesional. El contador de historias profesional Nuestros antepasados vivían en comunidad y, poco a poco, cada individuo o núcleo familiar se fue especializando en un trabajo concreto. Cuando el mantener vivas las tradiciones y la historia de un grupo es tan importante para la supervivencia, debe haber alguien que realice esa labor. Así nace el contador de historias profesional. Los primeros narradores orales debían sacar réditos del tiempo que dedicaban a memorizar y transmitir lo aprendido. ¿Quién les proporcionaría el sustento si se sumergían en las historias que luego tenían con transmitir, si se dedicaban a componer los cuentos y leyendas del mundo? En todas las civilizaciones se produce una especialización de esta actividad y surge la figura del contador de historias profesional. Su contribución a la comunidad era esa, por lo que recibían manutención y productos de intercambio gracias a sus interpretaciones en los actos sociales. Es lógico deducir que no podían quedarse en un territorio demasiado pequeño, ya que no había celebraciones de continuo. Por eso comenzaron a viajar de poblado en poblado, siguiendo calendarios marcados. Se convierten en artistas ambulantes y serán los culpables de hacer viajar a los cuentos y leyendas del mundo. Estos contadores de historias profesionales existen en todos los lugares y tiempos, también en nuestra época, pero en este artículo nos centraremos en los primeros narradores orales africanos. Los primeros contadores de historias profesionales africanos África ha mantenido, hasta hace bien poco, sus tradiciones de forma oral. Aún en la actualidad, hay grandes territorios en los que la grafía, el conocimiento de la escritura y la lectura es inexistente o reservada para unos pocos. Decía John Pepper Clark, poeta nigeriano, al mencionar el carácter oral de la poesía en África, “La nuestra es poesía hablada y cantada oralmente o vertida a y en instrumentos musicales, el efecto de este tipo de poesía es directamente audible, en palabras que brotan de la boca para deleitar al oído y conmover toda la estructura humana en interrelación con otros en una audiencia próxima….”. África es música de percusión, ritmos y sonidos que acompañan las palabras, que forman canciones e historias. Para preservar la cultura y la historia en el África occidental, aparece la figura de un contador de historias profesional al que se llama griot, o jeli en la actualidad, heredero directo de aquellos primeros narradores orales africanos de la antigüedad. Este territorio es extenso y con una variedad cultural impresionante. Se caracteriza por estar integrado por numerosos territorios, cada uno con su dialecto y su historia local. Abarca países como Malí, Gambia, Guinea, Senegal, Mauritania, Costa de Marfil, Nigeria… Estos primeros narradores orales están presentes entre las etnias wolof, serer, árabes mauritanos, mandé, bambara, hausa, songhai, tukulóor, mossi, dagomba, fulbé, tukulóor y otros grupos más pequeños. La memoria y el repertorio de los griots debe ser muy amplia y abarcar tanto temas mundanos, como de importancia vital. ¿Por qué? El griot como contador profesional de historias A modo de trovador, el griot es el depositario de las tradiciones de la región por donde se mueve. Pero también es un poeta, un cuentacuentos y un adulador. Es su trabajo, y prueba de ello es que son conocidos popularmente como “cantantes de alabanzas”. Un griot va de poblado en poblado ofreciendo sus servicios como contador de historias profesional, narrador de cuentos, transmisor de noticias y chismorreos y analista de la situación política y social. Pero no solo eso, debe tener el don de la oportunidad. Para ganarse las habichuelas estará al tanto de cualquier acontecimiento importante de cada poblado, por ejemplo, una boda. ¿Qué mejor sitio para adular a las familias que pagan esa unión? Así pues, habrá memorizado las genealogías y las historias en las que están implicados los apellidos de los contrayentes. Los cuentos familiares en este tipo de eventos son la mejor diversión y se paga por escuchar las hazañas de los antepasados. Es una forma de bendecir esa unión. ¿Y los chascarrillos y bromas que se realizan en todas las celebraciones? Así pues, además de su contribución a los cuentos y leyendas del mundo, este contador de historias profesional canta, interpreta, transmite noticias… Con todo esto, el griot se gana el pan. La figura del griot en la sociedad africana No es extraño, por tanto, que los contadores de historiaras profesionales en el África occidental sean un grupo endogámico y se trasmitan el oficio de padres a hijos. Como todo trabajo artesano en el que existe un aprendiz y un maestro, los griots o jelis son tratados con respeto, aunque no pertenezcan a las castas más altas de la sociedad. En África, la historias se cuenta a a través de sagas familiares, recordando a los antepasados. Son historias de personas a través del tiempo, la tradición oral es una forma de mantenerlos con vida y, solo por eso, su dedicación es motivo de orgullo y son bien recibidos allá donde van. Si son grupos endogámicos, es lógico pensar que las mujeres también ejercerían este trabajo en la antigüedad, aunque socialmente se mantendrían supeditadas al hombre. De hecho, en la actualidad existen griot o jeli de ambos sexos. Ejemplos de mujeres (llamadas griottes) son Fatuo Guéwel o Hadja Kouyaté, quienes utilizan sus voces como denuncia social. Con la modernización de la cultura africana, el griot ha perdido parte de su función como transmisor de información. Sin embargo, han sabido reconvertirse y utilizar sus conocimientos sobre música o cuentos para mostrárselos al resto del mundo, han formado escuelas de danza o ballets como el Théatre Nacional Daniel Sorano o están poniendo voz a las desigualdades y las injusticias. Hasta aquí mi pequeña contribución para dar a conocer a los primeros narradores orales, transmisores de los cuentos
Una biografía de Tolkien, el rey de la literatura fantástica
¡Hola a todos! Inauguramos esta sección del blog sobre fantasía como no puede ser de otra forma: con un grande entre los grandes, un escritor que sentó cátedra y sin el que muchísima gente hubiera visto huérfana su afición por la literatura. Imagino que ya lo habréis leído en el título del artículo: así es, hoy vamos a hablar de la biografía de Tolkien. Biografía de Tolkien Familia y nacimiento de Tolkien Pues sí: John Rober Rodríguez Tolkien… Ehm… Vale, me habéis pillado. No se llama así… John Ronald Reuel Tolkien. Ése es su nombre completo, y nació en 1892, cien años antes de que esa abominación llamada Curro apareciera en la Expo de Sevilla. Pero no os lieis; el Curro importante en su vida es otro, ya lo veremos luego. Su nacionalidad era británica, pero nació en Bloemfontein. Y no, Bloemfontein no es una palabra pronunciada en la lengua de Mordor, sino una de las tres capitales que hoy día tiene Sudáfrica. La razón por la que, siendo hijo de británicos, nació allí se debe a que su padre, Arthur Tolkien, trabajaba en aquel lugar para el Banco de África. Dos años después de nacer John Ronald, vino al mundo su hermano Hilary. Apenas un año después, en 1895, debido a que el clima de la ciudad sudafricana afectaba a la salud de J. R., Mabel, la madre de los niños, se trasladó con ambos a Inglaterra. Una fiebre reumática impidió al padre reunirse con su familia al año siguiente, ya que le provocó una hemorragia que acabaría causándole la muerte. Primeros años de Tolkien en Inglaterra y su amor por la naturaleza Ante la falta de ingresos, Mabel tuvo que irse con sus hijos a Birmingham para vivir con su familia. Allí, J. R. tendría su primer encuentro con una lengua “extraña”, el galés, al ver escritos en camiones y vagones ferroviarios nombres que le parecían muy curiosos. Aprendió así que, no muy lejos, existían otras lenguas con sonoridades muy llamativas y distintas del inglés. Una segunda mudanza les llevaría a Sarehole, una pequeña población rural que Tolkien disfrutaba explorando como si fuera un gran parque de aventuras, y que acabaría inspirando múltiples parajes de su obra como Bolsón Cerrado o el Bosque Negro. Mabel se encargó de la educación de los niños y J. R. mostró muy pronto un gran interés por las plantas y lenguas como el francés o el latín. Tan en serio se tomaba los idiomas que, con cuatro años, ya era capaz de leer latín y poco después podría escribirlo. Impresionante. J. R., durante toda su vida, sería un gran amante de plantas y árboles y odiaría sin cortapisas el maltrato al que el ser humano los sometía. Llegó a decir, de hecho, que en todos sus trabajos se ponía tanto del lado de los árboles como en contra de los enemigos de éstos. Claramente, prefería la naturaleza por encima del mundo tecnológico moderno. La muerte de Mabel Tolkien El estreno del siglo XX trajo consigo la conversión de Mabel y sus hijos al catolicismo. La familia de ésta, baptista, se opuso y dejó de prestarle asistencia económica. Éste es un ejemplo claro de uno de esos tipos de conflicto que Teo os puede enseñar en las lecciones dedicadas a tal fin dentro del primer curso del Método PEN. Si le decís que vais de mi parte os tratará especialmente bien, así que no lo dudéis. 😉 Y llegó el fatídico año 1904. J. R. (llamémosle Tolkien en adelante) estaba ya entrando en la adolescencia y una complicación en la diabetes de Mabel le causó la muerte, dejando huérfanos a los dos chicos. Hagamos notar que la insulina no se descubrió hasta 1921. Durante toda su vida, Tolkien la consideró una mártir de su fe debido al tesón con el que se mantuvo fiel a sus creencias pese a las dificultades que tuvieron que soportar. Esa misma fe quedó impregnada en él, lo que quedará claro a lo largo de toda la biografía de Tolkien, incluso en el nombre de sus hijos, como ya veremos. Adolescencia y juventud de Tolkien El tío Curro A partir de ese momento, los niños fueron educados por el padre Francis Xavier Morgan. El sacerdote católico, nacido como Francisco Javier Morgan Osborne en El Puerto de Santa María (Cádiz) y de padre galés, era conocido en su tierra natal como El Tío Curro. Un dato curioso sobre este personaje es que provenía de familia bodeguera y, como podéis sospechar, está emparentado con uno de los mayores seductores ibéricos de pata negra: Bertín Osborne. Si es que el mundo es un pañuelo… Os dejo aquí una cancioncilla suya para que podáis amenizar la tarde y disfrutar de su galantería, pero primero terminad de leer el artículo, ¿vale? ¿Por dónde íbamos? ¡Ah, sí! ¡El Tío Curro! El amable sacerdote estuvo ayudando económicamente a la familia y, cuando Mabel falleció, se llevó a los niños a vivir con él al Oratorio de Birmingham. En su celda tenía una biblioteca que Tolkien usaba con mucha frecuencia. También aprendió de su tutor algo de español, conocimientos que usaría más adelante para crear un idioma llamado naffarin. Hasta tal punto fue importante la influencia del Tío Curro que una de sus frases trascendió la barrera entre el mundo real y ése imaginario que Tolkien acabaría escribiendo, haciendo así que el mismísimo Gandalf la pronunciase: “No es importante saber cuánto tiempo te queda, sino qué hacer con el tiempo que se te concede”. Cuando Beren conoció a Luthien El Tío Curro alojó a los hermanos en una pensión junto al Oratorio. Fue allí donde Tolkien, que entonces contaba dieciséis primaveras, conoció a una huérfana que acabaría siendo el amor de su vida: Edith Mary Bratt, de la que se enamoró sin remedio aunque ésta tuviera tres años más que él. Edith fue la inspiración de Tolkien para crear al personaje de Lúthien Tinúviel, princesa élfica conocida como “la más bella entre los hijos de
Grandes maestros: Juan Ramón Jiménez
Este mes vamos a conocer un poco más a un autor con una trayectoria literaria muy personal que terminó abriendo nuevos caminos en la poesía que servirían de guía a poetas posteriores, además fue el creador de una de las obras en prosa poética más entrañables de nuestra literatura actual. Este mes vamos a hablar de Juan Ramón Jiménez. Biografía de Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Jiménez Mantecón nace en diciembre de 1881 en Moguer (Huelva) en el seno de una familia dedicada a la comercialización de vinos con muy buen éxito. En 1899 termina sus estudios de bachillerato en el colegio de San Luis Gonzaga en el Puerto de Santa María (Cádiz) obteniendo el bachiller en Artes. Por imposición de su padre se matricula en la Universidad de Sevilla con el fin de estudiar derecho, pero Juan Ramón Jiménez decide abandonar el mismo año de inicio de la misma. Un año más tarde, 1900, fallecerá su padre y la familia cae en bancarrota tras el embargo y pérdida de todo el patrimonio familiar ante el Banco de Bilbao. Toda esta situación le generará una gran depresión que dará como resultado su ingreso en el sanatorio mental de Burdeos primero y en el Sanatorio del Rosario en Madrid después. En 1905 regresará a su pueblo natal. Gracias a sus amistades terminará siendo nombrado en 1914 director de las Ediciones de la Residencia de Estudiantes (centro fundado como complemento educativo de la universidad donde se forman fundamentalmente los hijos de las clases dirigentes liberales) casándose dos años más tarde con Zenobia, escritora y lingüista española, quien le ayudará en la traducción de las veintidós obras del poeta y nobel indio Tagore. Aquí tenéis un enlace donde podréis ver y oír un interesante documental detallado sobre su vida. Juan Ramón Jiménez: Guerra Civil, exilio y muerte. En 1936 estalla la Guerra Civil y Juan Ramón Jiménez se decanta hacia el lado de la República acogiendo a varios huérfanos republicanos. Tras la publicación en el diario socialista de Madrid Claridad de una campaña contra los intelectuales decide abandonar Madrid con la ayuda de Manuel Azaña, consiguiendo que se le nombre agregado cultural en la ciudad de Washington. Una vez terminada la guerra, Juan Ramón decide no volver a España. En 1940, viviendo en Miami, sufre de nuevo una crisis depresiva que le obliga a recluirse en el hospital de la ciudad. Viajan a Argentina y residen en Puerto Rico, donde se le comunica la concesión del Premio Nobel en 1956. Tres días después fallece Zenobia, su mujer, hecho del que no se recuperará hasta su muerte dos años después, en 1958 y en el mismo hospital donde lo hace su mujer. Aquí, en este enlace podéis ver una ficción de la supuesta entrevista que se le hizo en Puerto Rico unos días después del anuncio de su Premio Nobel, estando ya ingresada en el hospital su mujer, interpretada por el gran Agustín González. La obra de Juan Ramón Jiménez Juan Ramón Jiménez se traslada en 1896 a Sevilla con la intención de dedicarse a la pintura. Sus visitas a la biblioteca del Ateneo le llevan a escribir sus primeros trabajos en prosa y en verso, colaborando también con diversas revistas y periódicos. En 1900 se traslada a Madrid, donde publica sus dos primeros libros: Ninfeas y Almas de violeta, y colabora en la creación de la revista literaria Helios. Dicen que tras su ingreso en el Sanatorio del Rosario de Madrid Juan Ramón Jiménez se convertirá en todo un Don Juan. Blanca Hernández Pinzón será su primer amor, “la novia blanca” de sus versos, escribiendo sus Libros de amor entre 1911 y 1912, donde aparecen historias con mujeres solteras, casadas e incluso con la esposa del psiquiatra que atendió su depresión tras la muerte de su padre. Él mismo habla de tres etapas en su poesía que clasifica como sensitiva, intelectual y etapa suficiente o verdadera. La primera etapa, o sensitiva, transcurre entre 1898 y 1915, y en ella nuestro autor manifiesta un modernismo simbolista e intimista, trabajando una poesía sensorial y melancólica. Es en esta etapa donde escribirá su obra más conocida: “Platero y yo” (1914). Su segunda etapa, la intelectual, transcurre entre 1916 y 1936. En esta su poesía sufre un giro. Se intelectualiza. Él la define como “desnuda”, sin adornos innecesarios. Es en este periodo cuando se casa con Zenobia, incluyendo en su obra prosas poéticas y otra serie de innovaciones que demuestran su estrecha relación con el movimiento Novecentista. En la última etapa, conocida como suficiente o verdadera, que transcurre entre 1937 y 1958, se encuentra toda la obra escrita durante su exilio. Lo que comienza en su etapa anterior, en esta Juan Ramón Jiménez la llevará a su plenitud. La espiritualidad y la estética en sus obras culminan en El otro costado y Dios deseado y deseante, donde aparece un dios que identifica con la naturaleza, la belleza y con el propio poeta Lo cierto es que él siempre consideró su obra como un corpus vivo en constante evolución. Era un perfeccionista que se obligaba a revisar su obra una y otra vez, reescribiéndola continuamente. En su estilo podemos ver musicalidad y ritmo, cualidad que cuidaba incluso en el verso libre y en la prosa poética, convirtiendo a su obra como algo fundamental por sí misma, constituyendo un elemento clave para entender la literatura en estos años, especialmente la del 27. En fin, hasta aquí estas líneas para conocer un poco más a un autor admirado en su tiempo y polémico al mismo tiempo. Un personaje retraído, solitario y orgulloso que se jactaba de permanecer al margen de la vida literaria rechazando diversos honores, como pertenecer a la RAE. Un poeta prototipo apartado del mundo y entregado a un proceso de creación intenso.
novedades editoriales noviembre 2018
Pese a que el final de año está cerca, las librerías nos traen gran cantidad de novedades editoriales en noviembre 2018 para poder disfrutar en estos días en que apetece, un poquito más, quedarse dentro de casa. Posteguillo y el premio Planeta en las novedades editoriales noviembre 2018 Para empezar, el día seis, es decir, hoy, Planeta nos presenta el galardonado Yo, Julia de Santiago Posteguillo. Año 192. Varios hombres luchan por un imperio, pero Julia, hija de reyes, madre de césares y esposa de emperador, piensa en algo más grande: una dinastía. Roma está bajo el control de Cómodo, un emperador loco. El Senado se conjura para terminar con el tirano y los gobernadores militares más poderosos podrían dar un golpe de Estado. Albino en Britania, Severo en el Danubio o Nigro en Siria. Cómodo retiene a su esposa para evitar su rebelión y Julia, la mujer de Severo, se convierte así en rehén. De pronto, Roma arde. Un incendio asola la ciudad. ¿Es un desastre o una oportunidad? Cinco hombres se disponen a luchar a muerte por el poder. Creen que la partida está a punto de empezar. Pero para Julia la partida ya ha empezado. Sabe que solo una mujer puede forjar una dinastía. La finalista del Planeta La obra finalista del premio Planeta de este 2018: Un mar violeta oscuro de Ayanta Barilli aterrizará en nuestras librerías la primera semana. Una maldición recorre las vidas de Elvira, Ángela y Caterina: elegir a hombres que no las supieron amar. Elvira se casó con Evaristo, un demonio que sembró el miedo y la locura. Su hija Ángela renunció a sí misma por un marido ausente, siempre en los brazos de otras, incapaz de ocuparse ni de ella ni de sus hijas. Y la indómita Caterina, tercera de la saga, acabó enamorada de otro ser diabólico, sin tener conciencia del peligro que corría. Sólo Ayanta, última descendiente, se enfrentará a su herencia transitando el camino de los recuerdos y de la verdad. El emperador Goblin También hoy nos llega lo nuevo de Katherine Addison: El emperador Goblin. Maia, el hijo menor y mitad goblin del emperador, ha pasado toda su vida en el exilio, lejos de la corte imperial y de las mortíferas intrigas que la envuelven. Sin embargo, cuando su padre y sus tres hijos sucesores al trono mueren en un «accidente», no le queda más remedio que aceptar su cargo de único heredero legítimo. Carece por completo de formación en la política de la corte, además de no tener amigos ni consejeros, pero sí alberga la certeza de que quien quiera que asesinara a su padre y a sus hermanos, podría intentarlo con él en cualquier momento. Rodeado de aduladores ansiosos por conseguir el favor del nuevo e ingenuo emperador, y abrumado por las responsabilidades de su nueva vida, Maia no puede confiar en nadie. En mitad del torbellino de tramas para deponerlo, ofertas de matrimonios concertados y el espectro de los conspiradores desconocidos que acechan en la sombra, debe adaptarse rápidamente a su vida como Emperador Goblin. Todo ese camino lo va recorriendo solo, a la búsqueda de al menos un amigo, y con la esperanza también de vivir una historia de amor, aunque siempre en guardia frente a los enemigos ocultos que lo amenazan, por miedo a perder el trono… o la vida. Lo nuevo de Gómez-Jurado El día ocho de noviembre llega Reina roja de Juan Gómez-Jurado. Antonia Scott es una mujer muy especial. Tiene un don que es al mismo tiempo una maldición: una extraordinaria inteligencia. Gracias a ella ha salvado decenas de vidas, pero también lo ha perdido todo. Hoy se parapeta contra el mundo en su piso casi vacío de Lavapiés, del que no piensa volver a salir. Ya no queda nada ahí fuera que le interese lo más mínimo. El inspector Jon Gutiérrez está acusado de corrupción, suspendido de empleo y sueldo. Es un buen policía metido en un asunto muy feo, y ya no tiene mucho que perder. Por eso acepta la propuesta de un misterioso desconocido: ir a buscar a Antonia y sacarla de su encierro, conseguir que vuelva a hacer lo que fuera que hiciera antes, y el desconocido le ayudará a limpiar su nombre. Un encargo extraño aunque aparentemente fácil. Pero Jon se dará cuenta en seguida de que con Antonia nada es fácil. Vuelve Brandon Sanderson en las novedades editoriales noviembre 2018 Lo nuevo de Brandon Sanderson: Escuadrón. La joven Spensa Nightshade siempre quiso ser piloto como su padre, que murió hace años en una batalla contra los Krell, un misterioso grupo de guerreros espaciales alienígenas. Aunque durante mucho tiempo el padre de Spensa fue considerado un hombre respetable, la historia cuenta que en medio de la batalla huyó, abandonando a sus tropas; al verlo, su propio compañero le disparó. Spensa nunca aceptó esta versión de la historia, negándose a aceptar la cobardía de su padre. Su intención es unirse a la fuerza aérea, convertirse en una piloto famosa y reparar la reputación de su familia. En un golpe de suerte, descubre una antigua nave espacial que posee una tecnología increíble y una extraña inteligencia artificial con personalidad propia. Decide entonces reparar la nave y volar a la guerra en secreto. En la escuela, se formará bajo las órdenes del hombre que, años antes, disparó a su padre. El misterio de los Krell, el secreto de la muerte del padre de Spensa y la procedencia de esta antigua nave de combate se entrelazan en esta gran historia de heroísmo, intriga y de increíbles batallas espaciales. Stephen King Otra de las novedades editoriales de noviembre 2018 es Las caja de botones de Gwendy de Stephen King. La pequeña ciudad de Castle Rock, en Maine, ha sido testigo de algunos extraños sucesos, pero solo hay una historia que no se ha contado… hasta ahora. Existen tres vías para llegar a Castle View desde la ciudad de Castle Rock: por la carretera 117, por Pleasant Road y por las
La grandeza de la literatura fantástica española
En el artículo anterior promulgué una hipótesis: Expuse la posibilidad de que nos encontrásemos frente a una edad de oro de la ciencia-ficción española. Hoy os pregunto: ¿qué nombres os vienen a la mente si digo: literatura fantástica? A ver, el del fondo que ha levantado la mano. Puedes sentarte. Con toda seguridad vas a decir dos nombres: J.R.R. Tolkien y George R.R. Martin. (Doble erre en ambos nombres, ¿casualidad?) Vale. Mi respuesta a eso es una nueva pregunta: ¿conoces alguno que sea español? … ¿Nada? ¿Ni un nombre? Aquí tienes una pequeña muestra de la grandeza de la literatura fantástica española. AUTORES ESPAÑOLES DE LITERATURA FANTÁSTICA Laura Gallego La primera de todos es la reina indiscutible de la literatura fantástica juvenil en nuestro país: Laura Gallego. Con 21 años, ganó el premio barco de vapor de la editorial SM por su novela Finis Mundi, que además ha sido traducido a varios idiomas. A sus 40 años ya se ha labrado una extensa carrera: hasta la fecha ha publicado cuarenta libros de los que destaca su trilogía Memorias de Idhún, de la que se han vendido más de 750.000 ejemplares. Susana Vallejo El segundo nombre que hay que tener en cuenta si hablamos de literatura fantástica española es el de Susana Vallejo. Esta autora no tiene reparos en adentrarse tanto en la literatura fantástica como en la ciencia-ficción. Ha sido finalista en varios concursos. En 2011, con El espíritu del último verano, ganó el premio Edebé de Literatura Juvenil. Sin duda, la tetralogía Porta Coeli es su obra más conocida y la que le ha valido ganarse una buena posición entre los autores de literatura fantástica españoles. Rafael Marín A Rafael Marín ya lo mencioné en mi anterior artículo y cabe incluirlo también en esta lista sobre literatura fantástica española, puesto que ha abordado ambos géneros con bastante éxito. Lo que algunos no sabréis, salvo quizás el listillo de la última fila que ya está levantando la mano, es que Rafael Marín también escribió el guion de la colección más emblemática de la editorial Marvel; exacto, me estoy refiriendo a Los Cuatro Fantásticos, que junto al dibujante Carlos Pacheco, también español, crearon una de las etapas más interesantes de la familia de superhéroes. De sus novelas destacaría La leyenda del navegante. Javier Miró Una de las nuevas promesas españolas en el género fantástico, que sin duda merece un lugar en esta lista, es Javier Miró. Con su segunda novela La armadura de la luz no solo conquistó al sello editorial Minotauro, especializado en literatura fantástica y de ciencia ficción, si no que también encandiló a los lectores. Sin duda un autor al que hay que seguirle la pista. Jesús B. Vilches Mención especial merece Jesús B. Vilches. Es el autor independiente que mejor ha sabido labrarse una “marca” y un estilo inconfundible. Ya en el 2009 recibió el premio “Autor Revelación en Literatura Fantástica” de Málaga por su novela El enviado que da inicio a la saga La flor de Jade. Javier Negrete No puede faltar en esta lista de autores españoles de literatura fantástica Javier Negrete, que ya es considerado todo un clásico, tanto en literatura fantástica como en ciencia ficción. No en vano ha recibido en tres ocasiones el premio Ignotus. Además de recibir, en el año 2000, el premio UPC, considerado el premio más importante a nivel europeo otorgado a relatos de ciencia ficción. De entre sus novelas destaca La espada de fuego, que curiosamente es una revisión de la primera novela que escribió con tan solo 17 años. La novela se convirtió en un verdadero éxito de ventas y fue aclamada por la crítica tanto dentro como fuera de nuestro país. José Antonio Cotrina No podemos hablar de Javier Negrete sin mencionar a José Antonio Cotrina. Compartieron el premio UPC del año 2000, declarado exaequo para poder concederlo a ambos autores al mismo tiempo. José Antonio Cotrina lo recibió por su novela corta Salir de fase. Este joven autor, al igual que Negrete ha escrito tanto literatura fantástica como ciencia ficción. Su obra más aclamada es la saga El ciclo de la luna roja. Es uno de los autores españoles más prolíficos, cuya extensa obra no para de crecer. Su última obra publicada es La deriva, que salió a la venta el 20 de septiembre bajo el sello Gran Angular de la editorial SM. Víctor Conde Es inevitable que, tras hablar de José Antonio Cotrina, mencione a Víctor Conde, ya que ambos han unido su talento para crear Las puertas del infinito, publicada en febrero del 2016 por FANTASCY. Víctor Conde, seudónimo de Alfredo Moreno Santana, ha cosechado numerosos galardones, entre ellos el premio Minotauro y el Ignotus. Hoy en día se le considera uno de los grandes maestros de la ciencia ficción y de la fantasía española. Un autor que no debería faltar en tu biblioteca particular. Costa Alcalá Si os hablo de Costa Alcalá, es posible que algunos ya sepáis que tras ese nombre escriben a cuatro manos Fer Alcalá y Geòrgia Costa. Acaba de publicarse Ellos y nosotros, segunda entrega de la saga La segunda revolución que se inició con Heredero. Ambas novelas han sido publicadas por la editorial Montena, que en la actualidad forma parte de Penguin Random House. Fer Alcalá estudió filología inglesa y Geòrgia Costa hizo lo propio en historia y arqueología. Una unión en la que sin duda cosecharan muchos más éxitos. Difundamos la grandeza de la literatura fantástica española Y esto no es más que una pequeña muestra de la literatura fantástica que se produce en nuestro país, la cual no tiene nada que envidiar a la producción anglosajona o la del otro lado del atlántico. En nuestras tierras contamos con escritores que pueden perfectamente competir con los Martin, los Tolkien y demás autores extranjeros. Ya va siendo hora de empezar a ser conscientes de la calidad que tiene la literatura fantástica en nuestro país. Ojalá las editoriales dejaran de buscar fuera lo que hay en el interior
Mitos y leyendas. Los primeros narradores de la Historia
¿Qué tiene de especial narrar cuentos? ¿Qué es lo que nos impulsa a los humanos para transmitir a los demás? ¿Cuándo surgió el arte de contar historias? ¿Quiénes fueron los primeros narradores? Son preguntas que me rondan desde hace tiempo y me gustaría reflexionar sobre ellas en este artículo. ¿Me acompañáis en un viaje en el tiempo para conocer a los primeros narradores de la prehistoria? ¿Cómo surgieron los primeros mitos y leyendas? Confieso que me considero una contadora de historias, de eso esto ya os he hablado en mis artículos anteriores. Mi herramienta para ello es la escritura, me encuentro más segura entre las letras. Va más con mi personalidad. Yo necesito calma para encorsetar los sentimientos y las sensaciones entre léxico y gramática. Es decir, necesito el orden de la escritura para gestionar mi desorden interno. Me encantaría ser una narradora oral, pero no sirvo para ello. En otro artículo os contaré mi aventura como cuentacuentos. Sin embargo, es un tema que me fascina y esta fascinación no es solo mía. Narradores de todo el mundo se reunieron en Atapuerca para hacer lo que más les gusta. Regresemos a nuestros orígenes, pues. Los primeros narradores de la prehistoria Centrémonos en ese periodo de la historia que abarca desde el inicio de la evolución humana hasta la aparición de la escritura. Los primeros humanos eran narradores orales desde el mismo momento en el que pudieron comunicarse de esta forma, es decir, desde la adquisición del lenguaje. Imaginemos que somos estos primeros humanos y que estamos intentando sobrevivir a un medio hostil. Nuestras capacidades intelectuales están centradas en encontrar comida, en refugiarnos de forma segura de los depredadores, en protegernos de las inclemencias del tiempo. ¿Qué sentido tiene entonces gastar energía en el arte de contar historias? ¿Qué papel tenían los primeros narradores en la prehistoria? La transmisión de información cobra vital importancia precisamente en este periodo. Había zonas de caza que memorizar, estaciones que calcular, fuentes de agua que reencontrar, alimentos que no se podían comer, rutas a evitar… La raíz de la que surgió todo es la necesidad de que esta información no se perdiera. Esa información vital se convirtió en cuento, los datos se transformaron en algo mucho más atractivo: en los primeros mitos y leyendas. La voz en los primeros mitos y leyendas Las primeras interacciones humanas fueron a través de los gestos y los sonidos guturales, pero después apareció la palabra, hace unos 10000 años, y todo cambió. La conversación hacía mucho más fácil la colaboración, y la inmediatez de la comprensión y la respuesta marcaron la supervivencia. Sin embargo, la utilización de la palabra tiene sus límites. Su talón de Aquiles es la perdurabilidad. Seguro que todos habéis escuchado aquello de: “Las palabras se las lleva el viento”. Por este motivo se ha perdido gran parte de la historia, de los ritos y de las costumbres de muchas tribus y civilizaciones prealfatizadas y solo podemos suponer cómo vivieron. Algunos de sus primeros mitos y leyendas sobrevivieron al tiempo y se transmitieron a otras civilizaciones, pero cada generación hizo cambios en pos de sus propias necesidades, así que no son fuentes fiables. Es como el juego del teléfono estropeado. Mitos y leyendas: cuestión de memoria Regresemos durante un instante a nuestro tiempo. Supongamos que necesitamos memorizar algo. ¿No utilizamos reglas mnemotécnicas para ellos? ¿No enseñamos a los niños los colores mediante canciones y rimas? ¿No buscamos historias para aleccionarles sobre algo? Ya hablaremos en otra ocasión sobre los cuentos infantiles. No distamos demasiado de aquellos primeros humanos que no disponían de la escritura para almacenar la información importante. Así surgieron los primeros narradores de la prehistoria. Es mucho más sencillo recordar y transmitir de una generación a la siguiente a través de algo que se grabe por la emoción, la sorpresa o la diversión. Es lo que ahora llamamos educar a través de la neurociencia. Estos primeros narradores de la prehistoria fueron los que crearon los primeros mitos y leyendas como vehículos para transmitir las fases lunares o los cambios de estación, las distintas mareas o dónde encontrar los bancos de peces, los territorios de caza y la migración de los animales. Información clave para la supervivencia. Y es curioso cómo ciertos cuentos son comunes en las diferentes culturas antiguas. ¿Necesidades similares o cuentos viajeros? Es fácil imaginar a los miembros de la tribu reunidos junto al fuego (¿no sigue siendo el lugar ideal para contar historias?), atentos a los gestos, a los silencios y las palabras del narrador, del depositario del saber acumulado por otros y de los conocimientos nuevos que iban adquiriendo. Pero la memoria es frágil, cualquier ayuda visual nos sirve como guía y además refuerza lo que contamos. Elementos que ayudaban en la narración de los mitos y leyendas Pinturas y petroglifos Todo maestrillo tiene su librillo. No voy a decir que los primeros narradores de la prehistoria inventaran el PowerPoint, pero casi. Hemos dicho que transformaron el almacenamiento de información y la necesidad de transmitirla en el arte de contar historias. Así surgieron los primeros mitos y leyendas. Pero hemos dicho que la memoria el frágil. Todo aquello que sirviera para no perder el hilo era bienvenido: sonidos de tambores, como algunas tribus africanas, figuras abstractas en las paredes de la cueva… El arte rupestre nace en el Paleolítico superior, hace unos 40.000 años A.C. Igual no es peregrino pensar que ciertas pinturas fueron usadas para contar historias. ¿No es el hecho de plasmar una idea abstracta mediante un dibujo uno de los precursores de la escritura? Los grabados en la superficie de roca tardaron en aparecer unos 20.000 años más, durante el periodo neolítico, y también pudieron utilizarse para este fin. Quipus y otros Me he quedado completamente fascinada con el quipu, utilizado por los incas y sus ancestros como método para memorizar información y almacenarla de alguna manera. Se trata de un sistema de cuerdas y nudos fabricados en algodón o lana. Los diferentes colores en las
Andrómaca y Héctor: Historias de amor míticas
Continuamos hablando sobre historias de amor en la épica homérica. El contexto es, nuevamente, la guerra de Troya. Abordaremos un momento crucial en el devenir de los acontecimientos, cuando Héctor, héroe troyano por excelencia, debe entregar la vida por su patria. En dicho relato, Homero vuelve a iluminar un poema lleno de brutalidad con una historia de amor, plagada de una sensibilidad casi contemporánea. Héctor y Andrómaca son los protagonistas de este artículo. Los vamos a tratar en pareja pero, también, dada la riqueza de los personajes, de modo individual. Héctor, modelo de héroe reflexivo y humano Héctor aparece retratado con claridad desde los primeros cantos de la Ilíada. El público de Homero ya conoce al héroe para cuando tiene lugar el encuentro con su esposa. Para Andrómaca, en cambio, hablamos de la primera mención en la literatura. Héctor se define en todo momento por oposición a Aquiles, el fiero guerrero aqueo: lejos de disfrutar la guerra, como aquel, el troyano prefiere evitar el enfrentamiento siempre que sea posible. Ello explica su negativa a acoger a Helena cuando Paris la trae de Esparta. También se define por oposición a su hermano, envuelto por la fuerza de un amor violento; Héctor, en cambio, es reflexivo y responsable. Para él, su idea de patria está por encima de todo; incluso de la familia. El modo en que Homero establece el contraste entre ambos héroes es sutil: mientras Paris se refugia, ayudado por Afrodita, para evitar el polvo y la sangre de la batalla (canto III), Héctor afronta de manera constante la muerte, hasta las últimas consecuencias. Él instiga el combate singular entre su hermano, raptor de Helena, y Menelao, esposo agraviado, en tanto que solución extrema de la guerra de Troya. Desaparecido Paris tras recibir un rasguño, se presta él mismo a combatir contra cualquier griego que lo desee. Aquí puedes ver una semblanza sumaria del héroe y una ampliación de los episodios más relevantes en los que toma parte. Las virtudes de Héctor El carácter de Héctor, su disposición y entrega para con su país, son hechos palmarios también en las versiones cinematográficas. La más conocida, como comentábamos en la entrega anterior, es la Troya de Petersen. Es cierto que no son pocos los vicios o defectos que podemos achacarle. Sin duda, los más serios se producen en el tratamiento gratuito de algunos mitos: así, en la visión pacata de la relación homosexual entre Aquiles y Patroclo, puesta al servicio de una ideología made in Hollywood más o menos criticable. Pero descubrimos virtudes apreciables en el tema que nos atañe. Es un acierto del filme el que Héctor destaque muy por encima de sus análogos y opuestos héroes, Paris y Aquiles. Su arenga inicial ante el ejército troyano lo dice todo: se define a sí mismo como hombre respetuoso de los dioses, esposo fiel y servidor de su patria. Dicha visión chocará frontalmente con la de Aquiles, en un loable enfrentamiento dialéctico: Héctor manifiesta su afán por defender su reino como un fin en sí mismo; para Aquiles no hay nada que defender ni conseguir, más allá de su gloria personal (véase el tratamiento de tales escenas y personajes desde el punto de vista ético). Si hubiera que buscar en el desarrollo de la historia un héroe en sentido trágico estricto, se trataría, sin lugar a duda, de Héctor: idealista, sacrificado, patriota, son palabras que encarnan su autodefinición. Pero no es invento de la película. Homero proporciona ya el ingrediente fundamental: un personaje redondo con el que el hombre contemporáneo puede identificarse. Capaz de sentir piedad, de dudar entre el amor de su mujer y el ideal de la patria, de reír y llorar a la vez delante de su hijo pequeño. En seguida vamos a verlo. De nuevo el amor “duradero”: Héctor y Andrómaca, un matrimonio ejemplar El canto VI de la Ilíada ha sido llamado “coloquio de Héctor y Andrómaca” por ser su episodio central el encuentro y conversación de ambos personajes. Comentaremos sobre todo la llamada escena de “la despedida”, que se encuentra en los versos 392-481. Por razones de economía, no presentaremos el texto íntegro, sino sólo algunos pasajes relevantes; el lector curioso puede y debe acudir a la traducción clásica de Luis Segalá y Estalella, disponible aquí. En wikisource, además, se puede encontrar la traducción de cada canto (el enlace para el que nos ocupa es este) Héctor y Andrómaca protagonizan un amor memorable, que cumple las condiciones para el amor “duradero” que expusimos en el artículo precedente. Repasamos: estamos ante una relación voluntaria, entre iguales; Andrómaca no procede de un botín de guerra y su relación con Héctor no está basada en el interés económico ni en la obligación. Su amor aparece en el texto como sincero, estable. La tradición, además, los hace padres de un niño en el que yacen las esperanzas de un futuro truncado por la guerra. La despedida entre Andrómaca y Héctor En el texto de “la despedida” somos testigos del último encuentro entre Héctor y Andrómaca. El héroe sale en busca de su esposa. La encuentra cuando, desesperada, mira desde la torre el avance imparable de los aqueos. En líneas generales, la escena parte del temor de la mujer, que le ruega que deje la batalla por miedo a perderlo. Así le dice: “—¡Desgraciado! Tu valor te perderá. No te apiadas del tierno infante ni de mí, desdichada, que pronto seré viuda […] Preferible sería que, al perderte, la tierra me tragara, porque si mueres no habrá consuelo para mí, sino pesares, pues ya no tengo padre ni venerable madre”. Tras relatar cómo perdió a su familia, incluidos sus siete hermanos, Andrómaca continúa: “Héctor, tú eres mi padre, mi venerable madre y mi hermano; tú, mi floreciente esposo. Ea, pues, sé compasivo, quédate en la torre, ¡no dejes a tu niño huérfano y viuda a tu mujer!” Héctor confiesa a su mujer que él también teme el destino cruel de Troya. Nada bueno le traerá a su mujer la
Cómo hacer la descripción de un paisaje y la de un objeto
Cómo hacer la descripción de un Paisajes o un Objetos Vamos a concluir esta serie de artículos dedicados a la descripción hablando de algo aparentemente sencillo pero que suele dar muchos problemas: cómo hacer la descripción de un paisaje y también la de un objeto. Porque no se describe igual un reloj de pared que un atardecer en un valle rodeado de altas montañas. Aquí entra de lleno la categorización que realizábamos al hablar de descripción objetiva y subjetiva. Vamos a ello. Cómo hacer la descripción de un paisaje Es muy habitual que al hacer la descripción de un paisaje nos encontremos con pasajes narrativos poco claros en los que el autor pretender impactar al lector con la belleza, o la crudeza, del lugar sin llegar a cumplir su objetivo. Esto se debe a que se escribe sin tener en cuenta que el lector desconoce ese lugar y le ofrecemos datos que nos vienen a la cabeza de forma poco estructurada. Al hacer la descripción de un paisaje, o de un lugar cualquiera como el hogar del protagonista, deberías centrarte como primera opción en ofrecerle al lector una visión general del lugar. Una vez tiene clara esa visión general, empieza a localizar en el espacio los distintos elementos (los pueblos, los montes, el río…) que quieres destacar utilizando palabras que indican situación en el espacio. Expresiones como “junto a”, “más allá de”, “al otro lado”, “cerca de”… Recuerda que al hacer la descripción de un paisaje, o de cualquier otra cosa, no se pretende solo que el lector “vea” el lugar. Procura transmitir la impresión que produce el lugar: alegría, tristeza, misterio, terror… Es muy importante, como en cualquier otro tipo de descripción, el destacar lo que te interesa. No intentes contarlo todo, no todo es relevante al describir. Hay cosas que quieres que el lector “vea”. Céntrate en ellas. Veamos un ejemplo: Tolkien: El Señor de los Anillos, El retorno del rey “Gandalf se internó entonces en las tierras que se abrían del otro lado del Rammas Echor. Así llamaban los hombres de Gondor al muro exterior que habían construido con tantos afanes, luego que Ithilien cayera bajo la sombra del enemigo. Corría unas diez leguas o más desde el pie de las montañas, y después de describir una cuerva retrocedía nuevamente para cercar los campos del Pelennor: campiñas hermosas y feraces recostadas en las lomas y terrazas que descendían hacia el lecho del Anduin. En el punto más alejado de la Gran Puerta de la Ciudad, al nordeste, el muro se alejaba cuatro leguas, y allí, desde una orilla hostil, dominaba los bajíos extensos que costeaban el río; y los hombres lo habían construido alto y resistente; pues en ese paraje, sobre un terraplén fortificado, el camino venía de los vados y de los puentes de Osgiliath y atravesaba una puerta custodiada por dos torres almenadas. En el punto más cercano, el muro se alzaba un poco más de una legua de la Ciudad, al sudeste. Allí el Anduin, abrazando en una amplia curva las colinas de los Emun Arnen al sur de Ithilien, giraba bruscamente hacia el oeste, y el muro exterior se elevaba a la orilla misma del río; y más abajo se extendían los muelles y embarcaderos del Harland destinados a las naves que remontaban la corriente desde los feudos del sur”. Lo que acabamos de leer es el fragmento en el que Gandalf llega a lomos de Sombragris a la ciudad de Minas Tirith. Bien, veamos si cumple con lo que decíamos hace un momento. Comentábamos que lo primero que hay que procurar al hacer una descripción de un paisaje es ofrecer una visión general. ¿Y qué es lo primero que dice Tolkien aquí después de decir a dónde llega Gandalf? Que las tierras en las que se interna tienen diez leguas o más de terreno abierto entre montañas y ríos. Ya te haces una imagen mental, ¿verdad? Sigamos. El siguiente paso de la descripción de un paisaje es localizar los elementos más destacados. Y lo que hace Tolkien es especificar los distintos elementos: Las montañas, la ciudad, el río al nordeste, el muro de protección y los embarcaderos. Tienes una fotografía precisa del lugar. Para finalizar, debes provocar una sensación en el lector. Y Tolkien lo consigue porque, a pesar de ser un lugar hermoso, nos muestra que se trata de un territorio en permanente alerta y peligro, por las fortificaciones, por algunos adjetivos: orilla hostil, muro alto y resistente, almenas. ¿Te das cuenta? No necesitas descripciones muy largas para que el lector tenga una idea concreta. Solo necesitas seguir esta regla de tres pasos: ofrecer una impresión general, localizar bien los elementos más destacados y provocar una sensación en el lector. En este artículo encontrarás una serie de preguntas que deberías hacerte para realizar buenas descripciones. Cómo describir objetos La descripción de objetos sigue una técnica con objetivos ligeramente diferentes a la descripción de paisajes. Lo que pretende es dirigir la atención del lector hacia detalles importantes y dan verosimilitud al relato. Para describir un objeto, lo que debes hacer en primer lugar es destacar sus rasgos característicos: forma, tamaño, impresión que produce… Y si el objeto tiene diferentes partes, enumerarlas y detallarlas ordenadamente. En las descripciones de objetos suelen emplearse términos específicos; por ejemplo, en la descripción de un reloj de pared se usan palabras como caja, esfera, manillas, pesas, péndulo… Un método muy habitual para crear sensaciones e imágenes claras en el lector a la hora de describir objetos consiste en comparar un objeto con otro. Al comparar podemos utilizar dos tipos de rasgos: Los rasgos diferenciales de cada objeto. Son las características que distinguen a unos objetos de otros. Los rasgos comunes a las cosas que comparamos. Son las características que hacen que podamos agrupar a los seres en clases. Para comparar hay que tener en cuenta lo siguiente: Se deben comparar variables análogas. Al comparar objetos podemos observar el tamaño, la forma, la materia, el precio, la
Novedades editoriales de octubre 2018
Como no podía ser menos, el otoño viene cargado de novelas muy interesantes. Hoy os traemos las novedades editoriales de octubre 2018. Primera semana del mes Juan Gómez Jurado y Almudena Grandes El día dos llega lo nuevo de Juan Gómez-Jurado: La leyenda del ladrón. Prepárate a transportarte a la Sevilla del XVI, a un fascinante mundo de mendigos y prostitutas, nobles y comerciantes, espadachines y ladrones. El amor, la pasión y la venganza son los pilares de esta magistral novela de aventuras en torno a un niño salvado misteriosamente de la muerte que crecerá para erigirse en la última esperanza de los desfavorecidos. El destino de Sancho y el de quienes le rodean hunde sus raíces en los secretos orígenes de la literatura. Tusquets Editores no trae Los besos en el pan de Almudena Grandes. ¿Qué puede llegar a ocurrirle a los vecinos de un barrio cualquiera en estos tiempos difíciles? ¿Cómo resisten, en pleno ojo del huracán, parejas y personas solas, padres e hijos, jóvenes y ancianos, los embates de una crisis que «amenazó con volverlo todo del revés y aún no lo ha conseguido»? Los besos en el pan cuenta, de manera sutil y conmovedora, cómo transcurre la vida de una familia que vuelve de vacaciones decidida a que su rutina no cambie, pero también la de un recién divorciado al que se oye sollozar tras un tabique, la de una abuela que pone el árbol de Navidad antes de tiempo para animar a los suyos, la de una mujer que decide reinventarse y volver al campo para vivir de las tierras que alimentaron a sus antepasados… En la peluquería, en el bar, en las oficinas o en el centro de salud, muchos vecinos, protagonistas de esta delicada novela coral, vivirán momentos agridulces de una solidaridad inesperada, de indignación y de rabia, pero también de ternura y tesón. Y aprenderán por qué sus abuelos les enseñaron, cuando eran niños, a besar el pan. También el día dos, la editorial Planeta nos trae: Los señores del tiempo de Eva García Sáenz de Urturi. Unai López de Ayala, Kraken, se enfrenta a unas desconcertantes muertes que siguen un modus operandi medieval. Son idénticas a los asesinatos descritos en la novela Los señores del tiempo: un envenenamiento con la «mosca española», la «viagra» medieval, unas víctimas emparedadas como se hacía antaño en el «voto de tinieblas» y un «encubamiento», que consistía en lanzar al río a un preso encerrado en un tonel junto con un gallo, un perro, un gato y una víbora. Las investigaciones llevarán a Kraken hasta el señor de la torre de Nograro, una casa-torre fortificada habitada ininterrumpidamente desde hace mil años por el primogénito varón. Pero el reverso de tanta nobleza es la tendencia de los señores de la torre a padecer el trastorno de identidad múltiple, un detalle que le arrastrará a vivir una arriesgada historia de amor. Unai López de Ayala acabará descubriendo que Los señores del tiempo tiene mucho que ver con su propio pasado. Y ese hallazgo cambiará su vida y la de su familia. Pérez-Reverte, Ruíz Zafón y Stephen King Para los amantes de la novela histórica, Espasa publica: Calígula de Simon Turney. Roma, año 37 d. C. El emperador se está muriendo, nadie sabe cuánto le queda de vida. La lucha por el poder ha comenzado. Cuando el moribundo Tiberius confía en la familia de Calígula la sucesión del imperio con el fin de restaurar el orden, el destino de Roma cambia y aparece uno de los tiranos más infames de la historia, Calígula. Pero ¿era Calígula realmente un monstruo? Olvídate de todo lo que crees saber y deja que sea Livilla, la hermana pequeña y confidente del emperador, quien te cuente qué es lo que realmente pasó: cómo su querido hermano se convirtió en el hombre más poderoso de la tierra y cómo, con mentiras, asesinatos y traiciones, Roma cambió para siempre… El primer volumen de una nueva serie sobre los emperadores malditos de Roma, aquellos que fueron borrados de la historia. Una novela magistral que muestra a Calígula como nunca te lo habían contado. El día tres, Alfaguara no trae lo último de Arturo Pérez-Reverte: Sabotaje, la tercera novela de la serie Falcó. Mayo de 1937: la Guerra Civil sigue su sangriento curso en España, pero también lejos de los campos de batalla se combate entre las sombras. Una doble misión lleva a Lorenzo Falcó hasta París con el objetivo de intentar, de cualquier forma posible, que el Guernica que está pintando Pablo Picasso no llegue nunca a la Exposición Universal, donde la República pretende conseguir apoyo internacional. Aunque ya se adivinan en Europa los vientos de la nueva guerra que asolará el continente, la música alegre sigue sonando, y el arte, los negocios, la vida frívola, ocupan todavía a intelectuales, refugiados y activistas. Acostumbrado al peligro y a las situaciones límite, Falcó debe enfrentarse esta vez a un mundo en el que la lucha de ideas pretende imponerse sobre la acción. Un mundo que a él le es ajeno, y al que aplicará sus propios métodos. A partir del día cuatro podremos encontrar en nuestras librerías El laberinto de los espíritus, cuarta y última novela de la saga Cementerio de los libros olvidados, de Carlos Ruiz Zafón. En la Barcelona de finales de los años cincuenta, Daniel Sempere ya no es aquel niño que descubrió un libro que habría de cambiarle la vida entre los pasadizos del Cementerio de los Libros Olvidados. El misterio de la muerte de su madre Isabella ha abierto un abismo en su alma del que su esposa Bea y su fiel amigo Fermín intentan salvarle. Justo cuando Daniel cree que está a un paso de resolver el enigma, una conjura mucho más profunda y oscura de lo que nunca podría haber imaginado despliega su red desde las entrañas del Régimen. Es entonces cuando aparece Alicia Gris, un alma nacida de las sombras de la guerra, para conducirlos al corazón de las
Grandes Maestros de la literarua: José Zorrilla
Los calores empiezan a remitir y, tras el descanso estival, estamos aquí otra vez para empezar la temporada volviendo al género dónde nos quedamos, el Romanticismo. Nuestro autor, José Zorrilla, es quizá el más conocido de todos los que se mueven en este género y no precisamente por el conjunto de su obra, si no por una de ellas, la más popular del teatro español. ¿Sabes cuál es? ¿No? A ver si adivinas “No es cierto, ángel de amor, que en esta apartada orilla…” Ahora sí, ¿verdad? Bueno, vamos a por ello. José Zorrilla; sus primeros años. José Zorrila y Moral nace un mes de febrero de 1817 en Valladolid, en el seno de una familia con ideales monárquicos absolutistas. Sus primeros años transcurren entre su ciudad de nacimiento, Burgos y Sevilla hasta que su padre ejerce como superintendente de policía en Madrid cuando Zorrilla tan solo contaba nueve años. Fue en esta ciudad donde comenzó seriamente sus estudios ingresando en el Real Seminario de Nobles, centro regentado por los jesuitas. Aquí dicen sus estudiosos que comienza a leer a Chateaubriand y Walter Scott entre otros, así como a escribir sus primeros versos. La guerra carlista hizo que la familia se trasladara a Lerma en 1837, pasando Zorrilla a estudiar leyes en Toledo; como quería su padre, aunque él prefirió dedicarse a la lectura de sus autores favoritos y a conocer todos y cada uno de los rincones de la ciudad que más tarde se verían reflejados en parte de sus leyendas. Un año más tarde trasladaría la matricula a Valladolid, donde hizo rápidamente amistad con autores dedicados a la contemplación, al igual que él, y que le llevarían a disfrutar de dos años dedicados a la vida descuidada y alegre a pesar de la insistencia de los tutores a los que su padre había encargado su vigilancia. Estos, viéndose incapaces de meterlo en cintura, lo devolvieron a Valladolid. Pero Zorrilla se escapó y marchó a Madrid para vivir de sus versos. Lo cierto es que, según cuenta él mismo, fue un tiempo de estrecheces en el que se ganó la vida con las ilustraciones que hacía para el Museo de las Familias de París y algún periódico que terminó siendo clausurado por la policía de la época, lo que le obligó a huir para no ser detenido. José Zorrilla: o cómo entrar en el mundillo literario por la puerta grande. A primeros de 1837, con tan solo veinte años, Zorrilla pasaba los días junto a su amigo del alma, Miguel de los Santos Álvarez, leyendo en la Biblioteca Nacional y durmiendo en la buhardilla que un humilde cestero le dejaba para que no viviera en la calle. Massard, un amigo, les trajo la noticia del suicidio de Larra y le pidió que dijera unos poemas en el sepelio del mismo. Zorrilla compuso unos versos esa misma noche. La suerte quiso que Larra gozara de una merecida fama entre el mundillo literario y artístico de la capital y que a su entierro asistieran prácticamente todos los que vivían en Madrid. En el cementerio de Fuencarral, y frente al féretro, se realizaban la lectura de diversos poemas como homenaje al literato cuando Zorrilla, un joven de veinte años totalmente desconocido en el mundo artístico de la ciudad, se lanzó a leer unos versos. “Ese vago clamor que rasga el viento, Es la voz funeral de una campana: Vago remedo del postrer lamento De un cadáver sombrío y macilento Que en sucio polvo dormirá mañana” Como él mismo contaría, la emoción le embargaría mientras realizaba la lectura de los versos hasta el extremo de que tuvo que ser el Marqués de Molins quien concluyera la lectura. Lo cierto es que, si imaginamos la escena donde un joven sale a recitar unos versos que todos creyeron improvisados, esta resulta extremadamente romántica. Nadie entró a valorar la calidad de los versos, pero quedaron impresionados por la musicalidad y efectismo, rasgos que le acompañarán desde entonces. Lo cierto es que al salir del cementerio Zorrilla era un autor ya reconocido. Intimó con algunos autores, entre ellos Espronceda. El periódico “El Porvenir” le ofreció un sueldo de seiscientos reales y algún tiempo después “El Español” le brindó el puesto dejado por Larra. Así que como os he dicho, entró en el mundillo literario por la puerta grande. José Zorrilla: el despegue de su carrera y sus últimos años. Como he comentado en el punto anterior, la lectura de sus versos en el entierro de Larra fue un punto de inflexión en su vida. Literariamente, ese mismo año, 1837, termina publicando su primer libro, “Poesías” y dos años más tarde “Juan Dándolo”. Poco tiempo después se casa con Florentina O’reilly, viuda dieciséis años mayor que él. Dicen que Zorrilla la engañaba constantemente y que esta, llevada por los celos, terminó influyendo para que nuestro autor tuviera que dejar su trabajo y emigrara a Francia en 1850 y a México cinco años después. Aunque parezca exagerado, ella siguió con sus misivas difamatorias en el París de la época hacia Zorrilla e incluso en México para provocar la ruina de este. Lo cierto es que, precisamente durante los años que duró su matrimonio, Zorrilla escribe sus mejores obras: “El zapatero y el rey”, “Cantos del trovador” y otras entre la que se encuentra la más famosa, “Don Juan Tenorio”. Durante su estancia en América, y mientras se dedicaba a dar lecturas poéticas en Cuba y México, intentó varios negocios que nunca fructificaron hasta que trabó una buena amistad con el Emperador Maximiliano, amante de su obra, que le honró como su poeta oficial y llegó a darle el puesto de director del proyectado Teatro Nacional mexicano. Aunque la felicidad le duró poco: Benito Juarez acabó poco después con Maximiliano y el puesto otorgado por este se fue al traste. Tuvo suerte de encontrarse en España mientras esto ocurría, sino no hubiéramos gozado de nuestro autor, Zorrilla, unos cuantos años más. En 1869, con cuarenta y nueve años y