Con este artículo inauguramos una serie de aportaciones en torno a historias de amor en la épica homérica, cuyo tratamiento de la guerra de Troya, sus antecedentes y sus consecuencias deja lugar también para escenas e historias de amor de diversa índole. La relación de Aquiles y Patroclo, que se inserta dentro de una serie de parámetros del amor apasionado, pero estable y duradero, es el objeto de esta primera entrega. Historias de amor diverso: lo extraño del amor duradero en la épica homérica Seguramente el lector esté pensando en Helena y Paris de Troya; no es de extrañar, puesto que se trata de la más célebre historia de amor de la épica homérica y cuenta con innumerables versiones y reelaboraciones hasta el día de hoy. No la trataremos por el momento, puesto que nuestro objetivo ahora es acercarnos a otro tipo de historias de amor, que hemos dado en llamar “duradero”. Detengámonos ahora en dicho concepto y señalemos qué trataremos como tal en la épica homérica, bien entendida la dificultad que supone aplicar un concepto algo impreciso y actual a las fuentes antiguas. Las relaciones que clasificamos de esta manera habrán de cumplir las siguientes condiciones: deben ser voluntarias, entre iguales, no derivadas de un rapto, de un botín de guerra, de un capricho ni de una unión forzada o basada en la riqueza. Deben contar, por supuesto, con cierto grado de estabilidad; extenderse en el tiempo. Las parejas que iremos examinando aparecen unidas por un sentimiento que la literatura presenta como sincero, lo que no deja de resultar llamativo en la literatura antigua y, principalmente, en la épica homérica, donde el interés del poeta se centra en otro tipo de cuestiones, entre las que prima el honor guerrero. Más extraño, si cabe, resulta hablar de amor duradero, casi como sinónimo de “auténtico”, y referirlo a relaciones entre hombre y mujer, un tipo de amor que la misógina literatura de la Antigüedad no contempla como amor stricto sensu. La consideración de la mujer como un ser inferior por parte de filósofos y hombres de letras en sentido amplio motiva que las relaciones heterosexuales no sean ejemplo de amor en el sentido en que lo usamos aquí. El único interés del matrimonio entre hombre y mujer, tanto en la épica como en la historia, suele ser el de emparentar entre familias nobles y, por descontado, la procreación, cuando no el establecimiento de relaciones de poder. Pero la épica homérica nos proporciona una serie de excepciones, notables, aunque contadas, que vamos a ir examinando. El amor de Aquiles y Patroclo: la controversia está servida La historia de amor protagonizada por Aquiles y Patroclo ha recibido distintos tratamientos en el arte y la literatura de todos los tiempos, siempre en función de los deseos e intereses del autor y del contexto sociohistórico. En ocasiones, el enfoque es controvertido. En líneas generales, el relato, inserto en la trama general de la obra maestra de la épica homérica, Ilíada, es como sigue: víctima el gran héroe Aquiles de una ofensa de honor, se retira de la batalla; los troyanos avanzan sobre el campamento aqueo, causando innumerables muertes en dicho bando. El compañero de Aquiles, Patroclo, convencido de la necesidad de volver a la lucha, se disfraza del héroe y acude al campo de batalla, donde resulta asesinado por el troyano Héctor. Homero relata que, encolerizado por la muerte de Patroclo, el héroe se venga de Héctor con especial virulencia: no contento con darle muerte, se ensaña con su cadáver, al que ultraja repetidamente. Sólo los dioses impiden que el cuerpo del troyano quede destrozado después que Aquiles le horade los tendones de los pies, desde el tobillo al talón, y lo arrastre varias vueltas en torno a la muralla, ante los ojos de los demás troyanos. Así lo reflejan el canto XXII de la Ilíada y algunas fuentes iconográficas. Aquiles y Patroclo en la épica homérica La épica homérica ahonda en algunos elementos de interés para nosotros en torno a este episodio que llamamos de amor “duradero” de acuerdo con los rasgos enumerados más arriba. Homero no pasa de largo por la emoción de Aquiles ante la muerte de Patroclo; presta también atención a su venganza desmesurada, lo que parece no dejar duda sobre la naturaleza de sus relaciones. Tales datos contradicen la forma en que la épica homérica elude retratarlos como paradigma de amor y los muestra, por el contrario, como una proverbial pareja de amigos. Sin duda, el lector tiene fresco recuerdo del filme Troya, dirigido por Wolfgang Petersen, donde Aquiles es interpretado por un fornido Brad Pitt. Abundan las escenas en las que se insinúa o se muestra sin ambages la masculinidad del héroe, que se despierta entre dos esclavas con la misma naturalidad con que toma al asalto una costa o una población troyana. En este contexto, la relación que Petersen y Hollywood han reservado para Aquiles y Patroclo no es ni siquiera de amistad. Ambos… son primos. Las razones de Petersen y de Homero, aun separados por veintisiete siglos, son comparables. La película escoge, sin género de dudas, resaltar la virilidad sin fisuras de un personaje encarnado por uno de los actores más rentables del universo cinematográfico. En la épica homérica, la negativa a mostrar con claridad el amor entre estos dos personajes tiene un paralelo en otros episodios que sobrepasan la moral aristocrática del público de Homero. En este sentido, es curioso cómo el poeta lima las versiones más duras, por violentas o por adúlteras. Así, presenta a Afrodita como hija del matrimonio legítimo de Zeus y Hera, frente al mito tradicional que recoge Hesíodo en la Teogonía, según el cual la diosa del amor nace de los genitales de Urano al caer al mar. La historia de amor de Aquiles y Patroclo a la sombra de la institución de la pederastia: las fuentes clásicas al rescate Que la de Aquiles y Patroclo es una historia de amor estable, en el sentido que perseguimos aquí, es del
La edad de oro de la ciencia ficción española
¿Estamos ante una nueva edad de oro de la ciencia ficción española? La mayoría está de acuerdo en situar el inicio de la edad de oro de la ciencia ficción española hacia los años noventa. En esa década surgen varios fanzines de los que cabe destacar BEM y GIGAMESH. Otro hecho importante que ayudó a impulsar y crear el inicio de la edad de oro fue el cambio de la periodicidad con que se celebraba el Congreso Nacional de Fantasía y Ciencia-Ficción, que desde 1991 pasó a ser anual. Ese mismo año se instauraron los premios Ignotus, un equivalente español a los premios HUGO de los EE. UU. La edad de oro de los bolsilibros Por primera vez la ciencia ficción y fantasía española dejaban atrás parcialmente el sambenito de literatura de segunda o tercera categoría. Un estigma que nació en la Guerra Civil y se prolongó hasta después de la dictadura franquista. Los seguidores del dictador depreciaban este tipo de literatura y las corrientes más izquierdistas no tenían una opinión distinta al no considerarla realista. Por tanto, mientras que en los EE. UU. vivían una edad de oro de la llamada literatura Pulp, con revistas como Amazing Stories en cuyas páginas se publicaron historias de autores como H.G. Wells, Asimov y muchos otros, en nuestro país tuvieron que transcurrir veinte años para que surgiera una corriente similar a lo ocurrido al otro lado del Atlántico. Y fue de la mano de las míticas editoriales como la Valenciana, Toray y Bruguera de las que nació la verdadera primera edad de oro de la ciencia-ficción española, y de muchos otros géneros. En el caso de la ciencia-ficción, es sin duda el género del que más colecciones surgieron, entre las que cabe destacar Luchadores del Espacio, La Conquista del Espacio, Héroes del Espacio y muchas más. Seguramente habréis oído que esas novelas de a duro, o bolsilibros, eran historias mediocres, de baja calidad, y en algunos casos es cierto. No obstante, no debemos olvidar que las editoriales exigían una novela a la semana, y con una acotación de cien páginas. ¿Os imagináis escribir alrededor de 20.000 palabras en una semana? Esta constante producción de historias fue la que hizo despegar el género en esa primera edad de oro de la ciencia-ficción. De esa literatura de a duro surgieron grandes autores que se abrieron paso más allá de esa primera toma de contacto. De la época Pulp española hay que mencionar la memorable Saga de los Aznar, publicada dentro de la colección Luchadores del Espacio de la Editorial Valenciana. La saga se compone de 54 novelas, más dos obras añadidas en su reedición. La Saga de los Aznar fue escrita bajo el seudónimo de George H. White por Pascual Enguídanos y como digo destaca por su calidad por encima de la media del total de 253 títulos publicados a lo largo de 10 años en dicha colección. Es más, en 1978 recibió el premio a la mejor serie de ciencia-ficción europea. (En el blog Bolsilibros, Novela Popular de Kiosko podéis adentraros de lleno en el mundo de los bolsilibros, en él encontraréis información de todas las colecciones y géneros que se publicaron.) La nueva ola de autores españoles de ciencia ficción Esa semilla iniciada en los años 50 fue la que mantuvo la llama durante las siguientes décadas, dando paso a obras de mayor calidad. De entre esos autores quiero destacar a Domingo Santos, que ya había publicado algunos títulos en las novelas de a duro bajo el seudónimo de P. Danger, y varias novelas en otras editoriales. A él se le unieron otros autores como Rafael Marín, Juan Miguel Aguilera, Rodolfo Martínez (os recomiendo visitar su web Escrito en el Agua ), Javier Negrete y nos llevaron a la nueva edad de oro de la ciencia-ficción española. Una edad de oro que se ha prolongado, con más o menos ímpetu hasta la actualidad. De entre las obras publicadas debo destacar Lágrimas en la lluvia (2011) de Rosa Montero, que toma como base el universo expuesto en Blade Runner. Aquí hay que matizar que Rosa Montero usa como base la película de Ridley Scott y no la novela de Philip K. Dick. En 2015 publicó El peso del corazón, que retoma ese mismo universo. Sin embargo, uno de los autores que más renombre ha obtenido dentro de la ciencia-ficción española, e internacional, es Felix J. Palma, y es sorprendente pues lo ha hecho con un subgénero de la ciencia-ficción que no es muy conocido en España, como es el Steampunk, también conocido como retrofuturismo. Las novelas de Felix J. Palma han logrado cautivar a lectores que tildaban la ciencia-ficción como un género de segunda categoría. El Steampunk es un subgénero de la ciencia-ficción que a transcendido más allá de la mera literatura, abarcando el mundo de los cosplay, de la música y de los comics, mención especial merece el espectacular Lady Mechanika de Joe Benitez. ¿Vivimos una nueva edad de oro de la ciencia ficción española? Volviendo a la edad de oro de la ciencia ficción española, debo aclarar que estas líneas son mi modesta opinión y que soy consciente de que muchos no estarán de acuerdo en calificarla como tal. Pero, permitidme una pequeña reflexión. Tengamos en cuenta, que durante la explosión de las novelas de bolsillo se publicó una ingente cantidad de libros como no los habían publicado antes y que no se repitió. Vivimos en un país en que la mayoría de los autores escriben novela mainstream y novela histórica, y el número de libros de ciencia-ficción de escritores españoles que salen a la venta ha aumentado considerablemente en los últimos años, ya que muchos de ellos han optado por la autopublicación. Algunos incluso han recreado el formato de los bolsilibros. Nuestros escritores no solo deben competir con el mercado español si no que tienen que hacerlo con los libros anglosajones que se traducen y publican en nuestro país. Una batalla en la que están en desventaja numérica, y eso
Aníbal contra Roma. Nuevo Podcast junto a Javier Pellicer
Empiezo por fin a retomar la normalidad que pretendo para este blog, más personal y en el que quiero tratar temas históricos entre otras cosas, y para ello nada mejor que volver con un nuevo episodio del podcast que ya puse en marcha en julio. Como creo que estar todos los meses hablando yo solo puede ser un rollo para todos, he decidido que intentaré hacer dos episodios mensuales, uno en el que yo mismo cuente alguna historia, y otro con un invitado que nos hable de alguna otra. Y para empezar este nuevo formato no podía traer a nadie mejor que a Javier Pellicer, buen amigo y excelente escritor que acaba de publicar Leones de Aníbal, con el fin de que nos hablara de Aníbal contra Roma, ese paso increíble del ejército cartagines hacia la Península Itálica, las Guerras Púnicas y todo lo que hubo alrededor. La primera Guerra Púnica: antes de Aníbal contra Roma Antes de meternos a fondo con la rivalidad de Aníbal contra Roma nos dedicamos a analizar los antecedentes. En el podcast descubrirás que dedicamos unos veinticinco minutos a hablar de lo que ocurrió antes del magistral movimiento de Aníbal y su ejército. Así nos enteramos que Roma ganó la I Guerra Púnica contra pronóstico e in extremis en una batalla naval. Esto provocó unas sanciones durísimas para Cartago que no le fue fácil abordar. Además, provocó que la falta de liquidez llevara a los mercenarios del ejército cartaginés a una auténtica revuelta que tuvo en jaque a los cartagineses. De hecho, las primeras escaramuzas de esta guerra cayeron del lado mercenario. Fue entonces cuando surgió una figura importantísima: Amilcar Barca. Este general, que provenía de una de las familias más poderosas de Cartago, pudo poner fin a la revuelta. Y como no podía ser de otra forma, una vez solucionado un problema le pidieron que pusiera fin a otro: ¿de dónde iba Cartago a obtener el dinero suficiente para pagar a Roma? Amílcar sorprendió a todos cuando propuso volver la vista hacia Hispania. Hasta entonces, en Hispania había algunas colonias, pero nadie le había prestado demasiada atención, por lo que sus riquezas estaban intactas. Hispania y el germen de la idea de cruzar los Alpes Pero había un enorme problema: para poder conquistar los territorios hispanos se necesitaba un ejército, y Cartago no podía, en virtud del tratado de rendición que había firmado con Roma, utilizar ninguna nave para fines militares. Es decir: el ejército cartaginés no podía viajar en barco desde la actual Túnez hasta Hispania. Amilcar resolvió ese problema de una forma brillante: reunió a su ejército y avanzó por tierra por todo el norte de África hasta llegar a las Columnas de Hércules. Allí, en botes y barcas, trasladó al otro lado del estrecho a todos sus hombres. Roma ni siquiera llegó a enterarse de la jugada: cuando quiso darse cuenta, el ejército cartaginés ya campaba por Hispania a sus anchas. Para entonces Aníbal ya había nacido, algunos dicen que su madre fue una princesa Íbera, aunque el hecho de que naciera en Cartago parece descartar esa idea. Viajó junto a su padre y seguramente aquella marcha le dio la experiencia necesaria para, años más tarde, emprender el viaje por los Pirineos y los Alpes. Los motivos para la II Guerra Púnica Amilcar encontró la muerte en Hispania en uno de los pocos movimientos íberos que lograron sorprenderle: soltaron contra su ejército una manada de toros embolados que causaron estragos en el campamento. El mismo Amilcar murió en un río debido a la estampida. Quien le sucedió fue su yerno, Asdrúbal. Asdrúbal tenía un caracter bien diferente al de su suegro: mucho más comedido y diplomático, se dedicó, principalmente, a negociar y llegar a acuerdos con los hispanos, como bien demuestra el hecho de que casara a Aníbal con una princesa local. Pero tanta diplomacia no le sirvió de mucho y al final terminó muriendo asesinado. Así llegó la hora de Aníbal. Porque la rivalidad de Aníbal contra Roma pronto encontró una forma de canalizarse: Sagunto. El tratado de paz firmado tras la I Guerra Púnica establecía que Roma no podía mantener ciudades por debajo del Ebro. Sagunto se encontraba en la orilla sur del gran río y era aliada de Roma. Cierto es que había tratados anteriores que establecían otras cosas… El caso es que Sagunto fue el motivo por el que Cartago y Roma volvieron a alzarse en armas. La II Guerra Púnica Fue entonces cuando salió a la luz el verdadero genio militar que se escondía bajo Aníbal. Dividió sus tropas para no dejar desguarnecida ni Cartago ni Hispania, y lo hizo de un modo sorprendente: trajo a las tropas africanas a la península ibérica y se llevó a los hispanos al norte de África: de este modo se reducían las posibilidades de deserción pues, en realidad, los hombres estaban demasiado alejados de sus hogares como para sentir la tentación de regresar a ellos. Aníbal, por su parte, tomó el grueso del ejército. Las fuentes romanas llegan a decir que sumaban cien mil efectivos, aunque los historiadores actuales son más comedidos y hablan de un ejército de unos cuarenta mil hombres, que no es poca broma. Con semejante monstruo comienza Aníbal su viaje. Cruza primero los Pirineos y más tarde los Alpes, luchando por el camino, o forjando alianzas, con todo el que se encuentra. Pisando ya suelo italiano se encuentra con Escipión, el padre. Por entonces, el hijo, que más tarde sería el famoso general conocido como El Africano, mandaba solo un contingente de hombres dentro del ejército de su padre. Y menos mal que fue así, ya que de no haber sido por la actuación del hijo, Escipión padre hubiera muerto en aquella primera batalla en la que los romanos fueron derrotados. Nada se opuso a Aníbal. Derrotó a todo el que se enfrentó a él y llegó a las puertas de Roma. Pero no atacó la ciudad. Los motivos no están claros pero en
Novedades editoriales de septiembre 2018
Este mes de septiembre viene cargado de novedades editoriales muy interesantes que llegarán a nuestras librerías en los próximos días. Vamos a ver las novedades editoriales de septiembre 2018. El rey recibe. Eduardo Mendoza El día 4, la editorial Seix Barral nos trae el último libro de Eduardo Mendoza: El rey recibe. Ambientada en la Barcelona de finales de los años sesenta, Rufo Batalla recibe su primer encargo como plumilla en un periódico: cubrir la boda de un príncipe en el exilio con una bella señorita de la alta sociedad. Coincidencias y malentendidos le llevan a trabar amistad con el príncipe, quien le pedirá escribir la crónica de su peculiar historia. El opresivo ambiente de la gris España franquista se quedará pequeño para Rufo, que viajará a Nueva York con objetivo de hacer algo emocionante con su vida. Allí será testigo de los fenómenos sociales de los años setenta, como la igualdad racial, el feminismo, el movimiento gay o el desplazamiento de los grandes centros culturales y la deriva de la cultura hacia nuevas formas de expresión; fenómenos que en buena parte hicieron del presente lo que es hoy. Y dejará constancia, no tanto de los hechos como de la forma en que lo vivieron quienes los presenciaron. Los inmortales. Chloe Benjamin Editorial Planeta lanza ese mismo día: Los inmortales de Chloe Benjamin. Si te dijeran la fecha de tu muerte, ¿cómo construirías tu presente? ¿Tenemos un destino predeterminado o podemos cambiarlo con nuestra voluntad y acciones? En 1969, en el Lower East Side de Nueva York se está corriendo la voz sobre la llegada de una mujer mística: una adivina que asegura poder predecir la fecha de la muerte de las personas. Los hermanos Gold son cuatro adolescentes que consiguen localizar a la adivina y saber qué les depara el futuro. Pero lo que los hermanos Gold no entienden es que este secreto conlleva un gran peso que no todo el mundo es capaz de soportar… ¿Tenemos un destino predeterminado o podemos cambiarlo con nuestra voluntad y acciones? El hombre de la dinamita. Henning Mankell Tusquets Editores nos acerca El hombre de la dinamita de Henning Mankell. La historia nos traslada al año 1911 en Suecia. Los periódicos locales dan brevemente la noticia de que Oskar Johansson, dinamitero de veintitrés años, ha muerto a consecuencia de un trágico accidente producido durante la voladura de un túnel. La nota nunca se desmintió, pero Oskar sobrevivió, aunque quedó gravemente herido y con secuelas atroces; es más, siguió trabajando hasta su jubilación, y no murió hasta abril de 1969. Una imagen aguda y vibrante de la situación obrera en la primera mitad del siglo XX. Princesa de Cenizas. Laura Sebastian. De la mano de la Editorial Montena, el día 6 de septiembre, llega a España la primera parte de la nueva trilogía de Laura Sebastian, Princesa de Cenizas. Theodosia tenía tan solo seis años cuando los Kalovaxians invadieron su país y asesinaron a su madre, la Reina de la Llama y la Furia, delante de sus propios ojos. En aquel momento, la joven princesa lo perdió todo. Incluso su nombre. Con el nuevo nombre de Thora y el ridículo apodo de «princesa de Cenizas», Theodosia ha vivido diez años prisionera en su propio palacio sufriendo los maltratos y las humillaciones del káiser. Pero cuando el dictador la obliga a ejecutar a la única persona que podría haberla salvado de su pesadilla, Theodosia decide resurgir de las cenizas y ponerle fin a esa opresión. Munich. Robert Harris La editorial Grijalbo nos trae el thriller histórico de Robert Harris: Munich. La historia nos traslada a septiembre de 1938, Alemania quiere la guerra, pero Inglaterra ansía la paz. Para negociar a la desesperada un acuerdo que evite la catástrofe, el primer ministro Chamberlain viaja a Múnich. Entretanto, en la ciudad alemana repleta de esvásticas, dos viejos amigos atrapados en bandos opuestos maniobran en la sombra. Su objetivo es impedir un enfrentamiento que parece inevitable. Europa contiene el aliento Relojes de sangre. Leni Zumas El mismo día, la Editorial Destino nos trae una distopía feminista con toques de ciencia ficción. Relojes de sangre de Leni Zumas nos traslada al Oregón natal de la propia autora para contarnos la historia de cinco mujeres que se toparan con la nueva ley americana que prohibe el aborto y la fertilización in vitro. Ro, maestra de secundaria soltera, está tratando de tener un bebé a la par que escribe la biografía de una exploradora polar del Siglo XIX. Susan es la madre frustrada de dos niños, atrapada en un matrimonio que se cae a pedazos. Mattie, hija adoptada y una de las mejores estudiantes de Ro, queda embarazada inesperadamente y no sabe qué hacer. Gin, una talentosa herborista, entrelaza los destinos de todas las mujeres cuando es arrestada y sometida a juicio en una especie de cacería de brujas moderna. La octava vida. Nino Haratischwili Alfaguara nos acerca la obra de Nino Haratischwili: La octava vida. Stasia, la hija de un exquisito fabricante de chocolate, sueña con ser bailarina en la Ópera de París, pero recién cumplidos los diecisiete años se enamora de Simon Iachi, oficial de la Guardia Blanca. La revolución que estalla en octubre obliga a los enamorados a contraer precipitadamente matrimonio. Años más tarde, la biznieta de Stasia, Niza, lleva varios años viviendo en Berlín y huyendo de la dolorosa carga del pasado familiar. Cuando Brilka, su sobrina de doce años, aprovecha un viaje a Europa para fugarse de casa, Niza deberá encontrarla para llevarla de vuelta al hogar. Es entonces cuando decide enfrentarse al pasado, el suyo, el de su familia, y escribir, para ella y para Brilka, la historia de las seis generaciones que las precedieron. Tierra Larga: El cosmos largo. El día 13 de septiembre aterriza en nuestras librerías la última entrega de la pentalogía Tierra Larga: El cosmos largo. Casi seis décadas después de su fundación, la comunidad posthumana establecida en la Tierra Larga sigue evolucionando. Joshua Valienté emprende su última aventura en solitario, y mientras se
¿Cómo creo mis ilustraciones? Técnicas húmedas de ilustración
¿Qué son las técnicas húmedas de ilustración? Si en el artículo anterior os presenté las técnicas secas de ilustración más comunes y que suelo utilizar, en este os voy a hablar de las técnicas húmedas de ilustración. Vamos a empezar por el principio: ¿por qué se les llaman técnicas húmedas de ilustración? Pues se las denomina así porque necesitan un disolvente, ya sea agua, al utilizar acuarela y gouache, o bien esencia de trementina y aceite de linaza, en el caso de la pintura al óleo. Veremos que, según escojamos un tipo de pintura u otro, los acabados variarán en consistencia de color y textura. También hablaremos del proceso de aplicación, que cambia de una técnica de ilustración húmeda a otra, teniendo en cuenta variables como el material necesario, el tiempo de secado y la facilidad para corregir errores. ¿Qué técnica húmeda de ilustración utilizo? Mi recomendación es que, poco a poco, probéis todas las técnicas húmedas de ilustración que os sean posibles, y así podréis descubrir cuál os permite conseguir mejor el resultado y con cuál os sentís más cómodos. Quizás para algunos la inmediatez sea un punto clave, mientras que para otros la permisividad para rectificar errores o la facilidad de uso sea un plus. Cada persona tiene gustos y preferencias diferentes, así que probar es la clave para descubrir cuál es tu mejor flujo de trabajo. De las técnicas húmedas de ilustración que vamos a ver a continuación, personalmente me encanta utilizar las que se disuelven en agua, por el mero hecho de la comodidad: tan sólo necesitas las pinturas, pincel y agua. Pero nada mejor que probarlo uno mismo para ir descubriendo pros y contras de cada técnica. Además, si te lanzas a probar diferentes técnicas húmedas de ilustración, quizás termines viendo que combinando más de una técnica te sientes más cómodo que usando sólo una. En mi caso, por ejemplo, me encanta terminar mis ilustraciones realizadas con gouache añadiendo toques de lápices de colores para realzar algunas zonas, e incluso alguna vez utilizo también rotuladores de tinta china. Al hecho de mezclar varias técnicas de ilustración, ya sean técnicas secas o técnicas húmedas, se le denomina “mixed-media”, pero de esto hablaremos en el siguiente artículo, ya que es un tema que da mucho de sí. Los acrílicos Dicen que es el medio más fácil para iniciarse en la pintura, por sus cualidades de rápido secado y la posibilidad de trabajarlo como acuarela al diluirlo con agua. Si utilizas los acrílicos en cantidad y sin aguar, son pastosos y puedes conseguir efectos de relieve similares a los que se consiguen con el óleo (siempre que el acrílico sea de buena calidad), aunque al secarse los colores se atenúan un poco, y con el óleo se mantienen brillantes. Su gran versatilidad los hace idóneos para utilizarlos en diferentes tipos de materiales, como papel, lienzo, madera e incluso sobre paredes y muros, ya que, aún siendo solubles en agua, una vez secos son resistentes a ésta. En cuanto a la corrección de errores, con la pintura acrílica se solucionan superponiendo capas. Aquí de nuevo tendrá especial importancia la calidad del producto, ya que los de menos calidad suelen ser más líquidos, y entonces cuesta más tapar las capas inferiores. Siempre los he utilizado con pinceles, aunque hay quien los utiliza también con espátula a modo de óleos. Personalmente la característica que me gusta del acrílico es la capacidad de disolverlo con agua, ya que si quisiera obtener una textura más marcada, utilizaría óleo. Los acrílicos suelen presentarse en tubos, aunque también podemos encontrarlos líquidos. En formato líquido podemos utilizarlos dentro de un rotulador o pincel recargable, lo que nos permitirá más opciones de uso y acabados. En cuanto a rotuladores recargables, hace un mes asistí a una demo de los rotuladores Molotow One4All, y disponen de una amplia gama de grosores y colores. Las recargas líquidas pueden comprarse por separado y pueden utilizarse para conseguir efectos de salpicaduras muy llamativos, ya que al ser pintura acrílica soluble al agua se expande fácilmente sobre una mancha de agua, creando unos movimientos curiosos. También tienen sprays con pintura acrílica, de la gama One4All también, solubles en agua, pudiendo utilizarlos en espacios cerrados, ya que al no contener disolvente, son inodoros. El gouache Técnica de pintura al agua que permite tanto la aguada como la cobertura total del papel. Yo suelo utilizarlo con papel de acuarela de buena calidad para que soporte varias capas de agua, prensado en caliente y de superficie lisa, ya que tiene menos grano. Concretamente de la marca Arches. Una vez seco, el gouache permite volver a mojarlo y hacer modificaciones. En mi opinión, esta es la cualidad estrella de este medio. También es muy bueno para crear difuminados, imprescindibles si queremos colocar algún elemento desenfocado en primer plano en nuestra imagen. El gouache se presenta en tubos de diferentes tamaños y en una gama muy amplia de colores, que nos permite crear infinidad de mezclas. Aquí en España la marca más extendida es Talens. En mi caso utilizo los Linel. Ambas marcas proporcionan muy buenos resultados y son bastante resistentes a la luz, aunque es muy recomendable aplicar un barniz para hacerla más duradera, siempre en pequeñas cantidades, para evitar que amarille la ilustración con el tiempo. El gouache seca con gran rapidez, y esto permite que podamos utilizar los colores uno sobre otro. Proporciona más cobertura que la acuarela, ya que contiene más cantidad de pigmentos. Ya dependerá de cada artista utilizarlos más aguados o más espesos, según el grado de cobertura y el efecto que quiera conseguir. A continuación os muestro dos ejemplos, el primero con cobertura total, y el segundo con un resultado más aguado. La acuarela Son pigmentos mezclados con goma arábiga o miel, que al diluirse con agua, crean unas manchas de color transparente. Utilizar esta técnica es difícil, pues no se utiliza el blanco, sino que se reserva el blanco del papel. Para tal fin pueden utilizarse tanto un
Cómo hacer la descripción de un personaje usando la etopeya
[et_pb_section bb_built=”1″ admin_label=”section” _builder_version=”3.22″ global_colors_info=”{}”][et_pb_row admin_label=”row” _builder_version=”3.25″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”][et_pb_column type=”4_4″ _builder_version=”3.25″ custom_padding=”|||” global_colors_info=”{}” custom_padding__hover=”|||”][et_pb_text admin_label=”Text” _builder_version=”4.10.7″ background_size=”initial” background_position=”top_left” background_repeat=”repeat” global_colors_info=”{}”] “Los personajes tienen que ser únicos y reconocibles”. Seguro que has escuchado esta frase, o alguna con un mensaje parecido, más de una vez (y más de dos también). Es estupendo saber que tienes que lograr que tus personajes sean únicos. Pero claro, la dificultad está en conseguirlo. Normalmente, eso se logra en la caracterización de los personajes. Sin embargo, no puedes dejar de lado la importancia de la descripción a la hora de hacer a tus personajes identificables. Por eso hoy quiero hablarte de cómo hacer la descripción de un personaje. Para empezar, has de saber que tienes tres opciones a la hora de describir. Puedes utilizar la etopeya, la prosopografía, o el retrato. En este artículo te hablaré de la etopeya y dejaremos las otras fórmulas para el siguiente de esta serie dedicada a la descripción. Dicho así parecen cosas complicadas, pero en realidad no lo es. Así que vamos a meternos en harina y ver qué podemos hacer para lograr la descripción de un personaje verdaderamente único. [/et_pb_text][et_pb_image src=”https://teopalacios.com/wp-content/uploads/2020/05/1.png” alt=”Descarga eBook aquí” title_text=”Descarga eBook aquí” url=”@ET-DC@eyJkeW5hbWljIjp0cnVlLCJjb250ZW50IjoicG9zdF9saW5rX3VybF9wYWdlIiwic2V0dGluZ3MiOnsicG9zdF9pZCI6IjIzMDYzIn19@” url_new_window=”on” align=”center” _builder_version=”4.4.8″ _dynamic_attributes=”url” global_colors_info=”{}” /][et_pb_text _builder_version=”4.18.0″ global_colors_info=”{}” background_pattern_color=”rgba(0,0,0,0.2)” background_mask_color=”#ffffff” text_text_shadow_horizontal_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” text_text_shadow_vertical_length=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” text_text_shadow_blur_strength=”text_text_shadow_style,%91object Object%93″ text_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” link_text_shadow_horizontal_length=”link_text_shadow_style,%91object Object%93″ 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header_5_text_shadow_horizontal_length=”header_5_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_5_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” header_5_text_shadow_vertical_length=”header_5_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_5_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” header_5_text_shadow_blur_strength=”header_5_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_5_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” header_6_text_shadow_horizontal_length=”header_6_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_6_text_shadow_horizontal_length_tablet=”0px” header_6_text_shadow_vertical_length=”header_6_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_6_text_shadow_vertical_length_tablet=”0px” header_6_text_shadow_blur_strength=”header_6_text_shadow_style,%91object Object%93″ header_6_text_shadow_blur_strength_tablet=”1px” box_shadow_horizontal_tablet=”0px” box_shadow_vertical_tablet=”0px” box_shadow_blur_tablet=”40px” box_shadow_spread_tablet=”0px” vertical_offset_tablet=”0″ horizontal_offset_tablet=”0″ z_index_tablet=”0″] Cómo describir un personaje usando la etopeya Para empezar, has de saber que la etopeya no es más que una figura retórica que se encarga de describir los aspectos internos de los personajes, los rasgos morales o psicológicos de la persona: costumbres, virtudes, talentos, defectos, cualidades morales, vicios, carácter, estado de ánimo… Todo lo relativo a su “yo” interno. Como puedes imaginar, es una palabra de origen griego compuesta por “ethos”, (costumbre, moral, carácter) y “poeia” (describir). En un principio se utilizaba para mostrar los rasgos éticos y morales, pero con el paso del tiempo el concepto se desarrolló y ahora se usa también para mostrar el carácter de la persona, las diferentes actividades que realiza, las actitudes, los sentimientos, y todo lo que nos parezca o llame la atención de un personaje. Cuando realizamos la descripción de un personaje utilizando la etopeya, lo que buscamos es mostrar su mundo interior, su forma de ser, de pensar, de comportarse. Su manera de ver el mundo y moverse en él. Qué se hace en una etopeya Por tanto, se puede hacer la descripción de un personaje tanto desde el exterior (de lo que hablaremos a continuación) como del interior. Podemos hablar de su físico o de su personalidad. En la etopeya nos atrevemos a describirlo desde el punto de vista psicológico, destacando sus virtudes o poniendo énfasis en sus defectos y tal vez sus vicios. Cuando el énfasis de una descripción está puesto en los rasgos, tales como los sentimientos, las creencias, las virtudes o los defectos y en fin todo aquello que conforma la personalidad de un individuo, estamos describiendo su personalidad, y esto es lo que hace creíble a un personaje. Lo que permite que el lector se pueda identificar con él. Evidentemente, la etopeya es una descripción que se da a lo largo de todo el relato de una novela, en la que el personaje va mostrando vez tras vez su forma de ser. Puede que el personaje no sufra cambios de personalidad a lo largo de la historia, aunque también puede mostrar que “crece”. Ejemplo de etopeya Voy a ponerte dos ejemplo para que entiendas a qué me refiero. Tú puedes hacer la descripción de un personaje utilizando una etopeya directamente a través del narrador, que sea él quien defina el interior del personaje. Esto se da por ejemplo en El principito cuando se dice que “era muy ingenuo, imaginativo, feliz y muchas veces distraído”. Hay muchas descripciones de este tipo en la literatura. Puedes ver algún ejemplo más aquí si quieres. Pero a nadie nos gusta que nos digan cómo es una persona, ¿verdad? Preferimos conocerla por nosotros mismos, porque quien a ti te puede parecer estupendo, yo puedo creer que es un estúpido o un creído, por decir algo. Y para conocer a los personas la mejor manera es ver cómo actúan. Esa es la mejor forma de realizar una etopeya: desarrollando a lo largo del relato de tu novela las acciones, las formas de pensar, de hablar, las motivaciones, los vicios, las costumbres, etc. de tus personajes. El ejemplo de William en Los pilares de la tierra Vamos a usar como ejemplo de esto a William, el conde de Shiring de Los Pilares de la Tierra. Ya desde muy joven se nos muestra como un personaje violento, sin valores morales, sediento de sangre, capaz de hacer cualquier cosa por conseguir lo que quiere. No se nos explica que es así, sino que son múltiples los casos en los que se nos muestran esos rasgos de su personalidad a través de sus actos. Por ejemplo, cuando después de ser rechazado por Lady Aliena unos meses antes va a verla con intención de convencerla, y mientras ella le está abriendo su corazón para explicarle la importancia de elegir bien un marido, él está pendiente de lo que ocurre en el salón y no le presta atención. Muestra egoísmo y falta de interés en ella. Más tarde, cuando William hereda, se encuentra con que está casi arruinado. Sus rentas han caído. Tiene las mejores tierras de cultivo, casas y
Grandes Maestros: Gustavo Adolfo Béquer
Este mes volvemos al romanticismo, más concretamente al romanticismo tardío o post romanticismo, que es donde los estudiosos encuadran a nuestro autor, un autor al que la verdadera fama le llegó tras su muerte: Gustavo Adolfo Bécquer. Gustavo Adolfo Bécquer, sus primeros años En realidad, el verdadero nombre de nuestro autor de este mes es Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida, más conocido por Gustavo Adolfo Bécquer. ¿De dónde sale Bécquer? No es un pseudónimo como se podría pensar, sino el apellido de sus antepasados paternos de origen flamenco que se establecieron en Sevilla allá por el siglo XVI, ciudad en la que nace también Bécquer en febrero de 1836, en el seno de una familia de artistas, concretamente de pintores. Tanto él como su hermano fueron orientados hacia la pintura, pero tan solo Valeriano terminó dedicándose a este arte. Bécquer, cuándo fallece su padre, pierde el interés y el apoyo moral para dedicarse a ello. Seis años después, con tan sólo diez, ingresa en el Real Colegio de Humanidades de San Telmo de Sevilla quedando huérfano de madre un año después. Su tía materna termina haciéndose cargo de todos ellos, aunque fue al marchar con su madrina Manuela Monnehy, de origen francés, acomodada económicamente y con una fuerte sensibilidad literaria, cuando Gustavo Adolfo Bécquer entra en contacto con la literatura, empapándose de los autores más famosos del siglo XVIII y del Romanticismo europeo. Con dieciocho años marcha a Madrid a buscarse la vida en el mundo literario y sobrevive escribiendo comedias y zarzuelas. Gustavo Adolfo Bécquer: tuberculosis y amores Bécquer muere joven a causa de la tuberculosis. Dicen que hacia 1857 aparecen los primeros síntomas de la enfermedad que trece años después acabaría con él y que no le impide en absoluto llevar una vida amorosa intensa. En 1858, tras salir de la crisis económica en la que se encontraba inmerso desde que llegó a Madrid, conoce a su primer amor, Josefina Espín, a la que corteja hasta que conoce a la que sería la verdadera musa de sus primeros versos, Julia Espín, hermana de Josefina con la que coincide en las tertulias a las que asistía en la casa de ambas organizada por el padre de ellas. Bécquer empieza a componer sus primeras Rimas con la inspiración que le provoca, pero esto dura poco, ya que Julia tiene miras más altas y nuestro autor por esas fechas todavía vivía de la bohemia. El disgusto le dura poco y vuelve a enamorarse locamente de Elisa Guillén, dama de Valladolid que según los estudiosos no existe como tal, abandonándolo en 1860 y sumiéndolo en una profunda crisis existencial. Debido a una enfermedad venérea que contrae, conoce en casa del médico que le trata a la que sería su mujer, Casta Navarro, con la que contrae matrimonio en mayo de 1861, siendo padre de tres hijos, aunque dicen que el tercero no es de él sino del amante de ella, ya que parece que Casta le era infiel allá por 1868. Como ya he mencionado, dos años después y como consecuencia de un posible enfriamiento invernal, muere en diciembre de 1870 por el agravamiento que este le produce en la tuberculosis que periódicamente le viene afectando. Para los amantes de los vídeos, en este os resumirán su vida. Gustavo Adolfo Bécquer: su obra Aunque lo primero que nos viene a la cabeza cuando hablamos de Bécquer es el Romanticismo, lo cierto es que los estudiosos lo encuadran más bien en el movimiento que resurgió en la segunda mitad del siglo XIX, el Posromanticismo, con Rosalía de Castro y nuestro autor a la cabeza del mismo, al aportar ambos un tono más intimista y depurado a la prosa y poesía que se realiza a partir de 1850, dejando de lado los excesos del Romanticismo que les precede y sentando las bases de las tendencias poéticas modernas, llenando sus composiciones de musicalidad y ritmo. Lo cierto es que Bécquer no sólo escribe poesía, sino que práctica el artículo periodístico, la prosa y el teatro e incluso llegó a realizar algunas ilustraciones para la que quizá sea su obra más conocida: “Rimas y leyendas”. Su andadura literaria la comienza publicando algunos artículos en la revista “El trono y la nobleza” de Madrid así como en las sevillanas “La Aurora” y “El Porvenir”, donde publica algunos poemas de tono clásico. Después marcha a probar suerte a la capital en 1854 sin el permiso de su tía, cargado con un baúl lleno de poemas e ilusiones que se perderán, pues en una época llena de incertidumbres políticas la cultura no vale nada, y donde para sobrevivir escribe zarzuela y comedia bajo el seudónimo “Gustavo García” destacando La venta encantada, basada en El Quijote de Cervantes. En 1857 sale la primera entrega de su Historia de los templos con el beneplácito de la reina Isabel II, entregas que se verán interrumpidas por la quiebra de la editorial. Su amor por Julia Espín provoca que sus primeras Rimas sean escritas en 1858, ejerciendo como crítico literario en el diario “Época” y publicando sus Cartas literarias a una mujer en 1860. Es después de su intervención en este diario cuando Bécquer comienza a tener presencia en el mundo literario de la época. Más tarde, con la recaída de su enfermedad, se ve obligado a marchar junto a su hermano a las faldas del Moncayo para recuperarse de la tuberculosis que le acompañará ya toda su vida y donde escribe una serie de cartas que serán agrupadas años después en Desde mi celda, nombre que hace referencia a su estancia en el Monasterio de Veruela. No fue más de un año lo que estuvo junto a su hermano en el mismo, pero esta etapa marcaría de forma muy importante al resto de su obra. Por cierto, en nuestra amada serie El Ministerio del Tiempo hace acto de presencia Bécquer en este paraje. Aquí lo tenéis. La muerte de Gustavo Adolfo Bequer Ejerce como censor de novelas hasta 1868, y aunque
Cinco errores al publicitar un libro. Marketing para autores noveles
En este mundo globalizado en el que miles de obras ven la luz a lo largo del año, sacar la cabecita y que se te vea es una tarea ardua. Lo que no se ve, no existe. En este artículo vamos a hablar un poco sobre marketing para escritores noveles. Queremos gustar, queremos que todo el mundo lea nuestra novela porque es excepcional, pero a veces recurrimos a la peor publicidad posible. ¿Se pueden evitar estos errores al publicitar un libro? ¿Existe algún manual de marketing para escritores noveles que te cuente qué hacer y qué no? No existen fórmulas mágicas. Bet-sellers hay muy pocos y su éxito es una mezcla entre apuestas editoriales potentes, estrategias inteligentes por parte del autor y suerte. ¿Pero qué es realmente el marketing? El marketing editorial es decisivo en algunos casos y en otros, el buen trabajo de visibilización por parte del autor si la obra es autoeditada. En ambos casos, el autor no se puede quedar cruzado de brazos mientras su libro se pierde en la marea de las novedades. Nada más y nada menos que 81000 títulos anuales salen al mercado. La figura del escritor que solo se dedica a escribir hacer mucho tiempo que quedó atrás, ahora hay que promocionarse, crearse una marca de autor. Todo esto puede hacer que un autor que no sepa de este mundillo tire la toalla. Yo no tengo esa receta mágica, ese manual de marketing para escritores noveles que te convierta en un autor imprescindible en la feria del libro (más quisiera), pero sí te puedo contar lo que NO debes hacer. Es más fácil detectar los fallos que las bondades, este mundo es así. Y así te lo cuento a continuación. 5 errores al publicitar un libro: marcas de autor que debes evitar Ya hemos dicho que hoy en día, aunque tenga una editorial detrás que se va a encargar de la publicidad de tu obra, el escritor debe hacer su parte de trabajo en todo este entramado. No solo debes publicitar tu libro, sino venderte como escritor. Esto se denomina crear una marca de autor. Tu sello, aquello que te define como profesional, que dibuja un estilo inconfundible, lo que hace que los lectores te lean y te continúen leyendo. No es un camino fácil y existen errores de novato que no debes repetir. La forma de publicitar tu libro es el primer paso para crear una marca de autor. Os voy a enumerar cinco errores comunes al publicitar tu libro que dan lugar a cinco marcas de autor que debes evitar. Es decir, cada uno de estos errores te pueden convertir en el típico autor del que los potenciales lectores huyen. ¿Reconocéis u os reconocéis en alguno de ellos? Errores al publicitar un libro: El autor cansino Este personaje opta por publicitar su obra de forma feroz. Solo cuelga y comparte anuncios de su novela: dónde encontrarla y cómo. No da ni un respiro a todos sus contactos y crea actualizaciones programadas en cada una de sus redes sociales para que te salte su anuncio hasta de madrugada. Se cuela en cada pantalla, en cada grupo disponible y envía solicitudes de amistad por doquier para, cuando le aceptan, enviar el enlace a su página sin mediar saludo alguno. No, señores, no. Un buen marketing de un escritor novel debe ser más inteligente. Es necesario crear interés, no hartazgo. Ahora lo que se demanda es que compartas un poco de ti, de tus intereses, de tus pensamientos, cúrratelo para que el lector espere tus publicaciones. Errores al publicitar un libro: El autor prepotente Es aquel que piensa que su obra va a cambiar el mundo editorial, que él no va a cometer errores comunes al publicitar su libro porque no necesita publicidad. Su novela se va vender sola porque es maravillosa, lo mejor que ha escrito nadie en la vida y los lectores van a caer rendidos a sus pies. Y oye, si no quieres trabajarte el marketing, es tu decisión, pero luego no te enfades con el mundo cuando las ventas son inexistentes. Actuar así es crearte una muy mala marca de autor, porque normalmente todo lo anterior va asociado a una gestión pésima de las críticas. Es el autor que proclama a bombo y platillo que los lectores que han valorado negativamente su novela o que no la han acabado de entender son malos lectores. Afirma además que poseen un bajo nivel intelectual o una comprensión lectora ineficiente. Es lo de buscar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. ¿Os acordáis de este artículo en el que os hablaba del ego del escritor? Escuchad atentamente lo que el lector os cuenta y ofrecedle lo mejor de vosotros. Errores al publicitar un libro: El autor mendicante Hazme una reseña, que tengo pocas… Escríbeme un comentario positivo en Amazon… Comparte mi publicación… No es malo pedir ayuda a los compañeros. No pasa nada por solicitar reseñas o comentarios de personas que te han leído, pero jamás debes exigir, y mucho menos enfadarte si no lo hacen. Así conseguirás el efecto contrario y harán una mala publicidad de tu libro, porque van a asociar la obra con el autor. Es mala estrategia , un error común al publicitar tu libro y una forma pésima de crear una marca de autor. Vamos, que parece que estamos en el patio del colegio y lo último que falta por decir es: Pues ahora voy y no respiro. Respira, respira… y pide por esa boquita con amabilidad, agradece las lecturas y el esfuerzo de comentar (tanto cuando es positivo como negativo). Y de las críticas, quédate con las que te sean útiles. De todo esto ya os he hablado. Aquí podéis leer cómo gestionar las críticas. Errores al publicitar un libro: El autor Troll Es aquel que se mete en todas las discusiones habidas y por haber en las redes, que escribe diatribas contra la malignidad del sector editorial o quien pone verde
¿Con qué creo mis ilustraciones? Técnicas secas de ilustración
El alma de las imágenes Ya tienes la historia y la estructura de tu álbum ilustrado. Pasaste horas bocetando y pensando qué composiciones funcionarían mejor para enriquecer tu texto. Podrías pensar que la parte más difícil ya está hecha, la planificación, aunque, sin ir más lejos, ahora viene la mejor y quizás una un tanto exigente: poner un poquito de tu sentir en cada dibujo. Seguramente replanteaste, redibujaste e incluso descartaste algunas imágenes. Y, ahora, una vez ya tomaste la decisión de cuáles son las elegidas, queda darles alma. Y dotar de alma no es tarea fácil. Y, sí, digo alma, porque toda imagen la tiene. Todo la conforma, dándole identidad propia: los trazos, los colores, el encuadre, el punto de vista, las pinceladas, los tonos… Todos sus componentes nos producen diferentes sensaciones y emociones, irradiadas directamente desde esa esencia tan única. Elegir con qué medio y con qué técnica de ilustración vamos a expresarnos es un paso importante; tanto, que determinará la personalidad de nuestro álbum. Si sientes ese “je ne sais quoi” al mirar una de tus ilustraciones finales, significa que lo has logrado, que está ahí; vive. Hoy quiero hablarte de cómo conseguirlo con las técnicas secas de ilustración. Los medios Al hablar de medios me refiero a las técnicas de ilustración que usarás para realizar tus ilustraciones, pinturas o imágenes gráficas. Según el estilo que elijas, el mensaje se transmitirá de una forma u otra. Los hay más cálidos, suaves y amigables, como la acuarela; los hay más fuertes, seguros y relajados, como el óleo; o incluso limpios, como los lápices de colores. Otros van a caballo entre unos y otros, como los pasteles y el gouache. Y después están los modernos: los sprays y los rotuladores de tinta. Sin olvidarnos de los tradicionales: la tinta china y el grabado. Yo os hablaré de los que más conozco y los que suelo utilizar, que son el carboncillo, el grafito, los acrílicos, el gouache, los lápices de colores, la acuarela, el collage y el digital. Comenzaré por las técnicas secas de ilustración y en posteriores artículos hablaremos de técnicas húmedas y técnicas mixtas. Técnicas secas de ilustración El carboncillo Quizás sea la técnica seca de ilustración más antigua que conozcamos, pues ya en la prehistoria los humanos utilizaban palitos y trozos de madera quemada para realizar pinturas decorativas sobre roca. Los carboncillos son barritas de carbón vegetal, normalmente proveniente de la madera del bonetero o evónimo, aunque a veces también proviene de otras maderas como el sauce o el nogal. En contacto con la superficie del papel, sueltan pequeñas partículas que se adhieren más o menos según la rugosidad del papel utilizado: cuanto más grano, más adherencia. Las barras de carboncillo son fáciles de usar y nos permiten obtener una gran variedad de valores tonales de grises y negros. Podemos conseguir las diferentes tonalidades por dos medios: según la presión que ejerzamos al realizar el trazo y según el número de capas que superpongamos. A más presión y a más cantidad de capas superpuestas, conseguiremos un tono más oscuro. Esta técnica seca de ilustración suele utilizarse en dibujo académico. Su naturaleza blanda lo hace fácil de difuminar utilizando un difumino, un trapo o la yema de nuestros dedos, permitiendo crear sombras, iluminaciones y reflejos muy detallados. Para resaltar los brillos, puede usarse una goma de pan blanda que retira el pigmento de la zona deseada y deja salir el color del papel. Debemos ser cautos en el uso de la goma ya que es un poco grasienta y si después volvemos a aplicar carboncillo donde hemos utilizado la goma previamente, el resultado puede no ser el deseado. Si queremos evitar usar la goma, podemos utilizar tiza o creta blanca y colocar los trazos en el lugar donde queramos realzar un brillo o reflejo. El grafito Es el material que contienen los lápices, recubierto de madera. Suele ser el modo más limpio y más cómodo de usarlo, así como en minas. La característica más importante a tener en cuenta al elegir esta técnica seca de ilustración es la dureza de la mina. Dependiendo de la dureza del grafito, obtendremos un valor tonal u otro. La gradación de los valores y la dureza se regularizan mediante letras y números, siendo el 9B el más blando, que proporciona un tono más oscuro, y el 9H el más duro, ofreciendo un tono más claro. Jugando con diferentes tonos podemos conseguir los contrastes de sombras y luces que dan relieve y profundidad a nuestros dibujos. La H viene de “hard” en inglés, y cuánto más elevado es el número, significa que más duro es, y menos trazo en el papel deja. Son ideales para bocetar y después pintar encima, ya que a penas se perciben. La B viene de “black”, y hace referencia al tono que se obtiene al usarlo. Cuánto más elevado el número, más blando, y nos proporciona un tono más oscuro, más negro. La F viene de firme, y es un medio entre duro y blando tirando a duro. La HB seria un medio entre “hard” y “black”, tirando a blando. Si usamos en un mismo dibujo diferentes durezas, debemos ser cautos, ya que cada mina tiene un brillo diferente y eso podría quedar raro. Pero podéis experimentar y comprobarlo vosotros mismos. El grafito también podemos encontrarlo en formato de minas para portaminas, y sin recubrimiento, en barras. Estas últimas son bastante frágiles y se utilizan principalmente para dibujo artístico, aunque personalmente me encanta utilizarlas para sombrear y bocetar rápidamente. Los lápices de colores Técnica seca de ilustración de acabados suaves. Las minas se obtienen de mezclar diferentes pigmentos con tiza, talco o caolín, y una sustancia aglutinante como la goma de celulosa. Los lápices de colores permiten crear veladuras, dando lugar a combinaciones de colores muy llamativas. En mi caso los utilizo mucho, aparte de para realizar ilustraciones enteramente con esta técnica seca de ilustración, para dar pequeños acabados a las ilustraciones realizadas con gouache o acuarela. Se pueden obtener resultados delicados o potentes
Grandes maestros: Calderón de la Barca
Este mes volvemos al siglo XVII, a un periodo dominado por un estilo barroco que impulsa extraordinariamente al teatro y donde los gobernantes dotan a las ciudades de lugares fijos para su puesta en escena, convirtiendo en profesionales a aquellos que se dedican a esto de la actuación. Lope de Vega fue uno de los máximos representantes de este estilo, pero el autor que nos ocupa este mes recoge el guante y lo mejora. Con una vida que intenta dejar al margen de su público, Calderón de la Barca se convierte en uno de los máximos representantes del teatro de esta época. Calderón de la Barca: sus primeros años Pedro Calderón de la Barca nace en Madrid un 17 de enero de 1600. Su interés en dejar su vida privada al margen de su obra hace que sea un poco difícil determinar sus orígenes, pero todo indica, según sus estudiosos, que tenía cierta nobleza de abolengo. Su linaje ostenta escudo de armas, casa solariega y cargos en la corte, lo que nos indica que Calderón nace, por lo tanto, en el seno de una familia acomodada siendo el tercero de seis hermanos. Aunque comienza a estudiar en Valladolid, sede de la corte por aquellas fechas, con ocho años comienza a asistir al Colegio Imperial de la Compañía de Jesús, donde recibe una educación suficiente para ingresar años después en las universidades de Alcalá de Henares y Salamanca hasta alcanzar el título de Bachiller en Cánones, afianzando así sus conocimientos escolásticos, que lo capacitan para la carrera eclesiástica para la que estaba destinado por imposición familiar, más concretamente de su abuela. Para los amantes de las imágenes en movimiento y para los que no… también. Este video de un par de minutos te explica datos singulares de Calderón. Calderón de la Barca: el militar Parece ser que ante la imposición familiar para ser eclesiástico, Calderón de la Barca se rebela, llegando a participar en el asalto a un convento de clausura de las monjas trinitarias allá por 1629. La crisis económica por la que atravesó la familia parece ser que le obligó a dejar sus estudios y entrar al servicio del duque de Frías, viajando por el norte de Flandes e Italia entre 1623 y 1625, y participando en la batalla de Fuenterrabía contra los franceses y como coracero en la campaña de Cataluña para hacer frente a la sublevación contra la corona que se produjo en 1640 donde, además, fue herido. Dos años después dejará el ejército obteniendo con su licencia una renta vitalicia. Hay que señalar que durante estos años ya es autor de obras teatrales de éxito como La Dama Duende. Calderón de la Barca: Sacerdote Tras abandonar el ejército en 1642, Calderón de la Barca entra al servicio del Duque de Alba. Durante la década de los cuarenta se centra en el tema religioso, quizá por el largo luto que se impone en 1644 por la muerte de la reina Isabel, y del príncipe Baltasar después, que trae como consecuencia el cierre de los teatros y la prohibición de las representaciones teatrales. Además estos años coinciden con algunas experiencias personales muy duras, como la muerte de sus dos hermanos y el posible nacimiento de su hijo, dato difícil de confirmar, que terminarán afectando a nuestro autor, llevándole a ordenarse sacerdote en 1651 y llevar una vida de retiro en Toledo como Capellán de los Reyes nuevos. En este periodo, Calderón se replanteará lo que escribe y decide suprimir las comedias que le hacen famoso por su representación en los “corrales”. Cambia de género obligado por el sacerdocio que practica, pero se centra en las piezas mitológicas y musicales, así como en autos sacramentales, género este último que le llevará a la cumbre expresiva. En 1663 el rey lo nombra capellán de honor lo que le hace volver a Madrid, y aunque renuncia a escribir para los “corrales” escribirá su última comedia en 1680, ya que en mayo de 1681 fallece sin terminar el último de sus autos sacramentales. Calderón de la Barca: Su obra Con Calderón de la Barca se llega a la culminación barroca del modelo teatral que inicia Lope de Vega años antes. En sus obras aparecen los temas que Lope trata en la suyas: el honor, la monarquía y la religión son tratados por Calderón con una perspectiva más reflexiva, profundizando en los grandes problemas filosóficos y morales de la época barroca, quedando reflejado de forma magistral en una de sus obras más famosas “El alcalde de Zalamea”. Aunque Calderón comienza con obras dedicadas en su mayoría a las comedias de capa y espada que se aproximan, como hemos dicho, al teatro de Lope y pasa tras su ordenación como sacerdote a otras de tono más filosófico y religioso, lo cierto es que termina cultivando todo los tipos de géneros que se incluyen en el teatro barroco. Hay que destacar, no obstante, que como dramaturgo de la corte, la composición de comedias para Palacio fueron una constante para divertimento del rey en una época donde este tipo de lujos eran motivo de críticas por parte de la sociedad, ya que estos derroches económicos y el ansia de los miembros de la corte por el divertimento, contrastaba con las graves penurias y los desastres de la guerra que eran una constante en el país. Como ejemplo de esto cabe mencionar la construcción que el conde duque de Olivares mandó realizar en el palacio del Buen Retiro, lugar destinado al esparcimiento del monarca y donde Calderón estrenaría su obra El mayor encanto, amor un escenario en el centro de un estanque donde el Rey y la nobleza podían disfrutar subidos en barcos de unas representaciones teatrales que cada vez eran más complejas en cuanto a escenografía se refiere, complejidad y efectos que con el tiempo se trasladarán también al llamado “teatro de corral”. Tras esto, decir que los estudiosos de la obra de Calderón la clasifican en tres grandes grupos: drama, comedias y autos sacramentales. Dramas: