Imagínate que, por una razón u otra, terminas en una isla desierta. Puede ser que llegues a ella de manera inesperada, a través de un avión, como en  «El señor de las moscas«; o viajando en tu barco, por las costas exóticas de un país tropical; o incluso por arte de magia: una mañana abres los ojos y te despiertas dormido bajo un cocotero. Antes de terminar en ese pequeño territorio, hecho de arena y selva, tienes la posibilidad de escoger algunas cosas que puedes llevarte para que te ayuden y te hagan compañía durante tu estancia en la isla.

Este es el escenario: estás a punto de pasar un largo tiempo en una isla desierta, no hay literalmente nada ahí, excepto las necesidades básicas de supervivencia. Puedes llevar lo que quieras… ¿Qué escogerías?

Yo hoy me quedé pensando y desatando la imaginación, para viajar con la mente hacia esa isla. Escogí lo que me llevaría conmigo y os los voy a compartir… pero, antes, me gustaría analizar, con mayor atención, el fenómeno de la isla desierta en algunas famosas obras literarias. Estoy seguro de que ya sabéis cuál es uno de los libros por excelencia que va a aparecer en el siguiente párrafo. ¡Vamos allá!

La aventura a una isla desierta en los libros

En el mundo de la literatura se han escrito numerosos libros que abarcan esta temática. De manera completamente impredecible, el, o los protagonistas, se hallan varados en un lugar totalmente desconocido y salvaje, teniendo que sobrevivir en un nuevo y emocionante contexto. A menudo, este escenario se transforma en una increíble aventura. Sea que los protagonistas se ingenien para sobrevivir o sea que esa isla represente una fuga de la realidad cotidiana, en ambas situaciones, esta experiencia permite a los personajes conocerse mejor y descubrir no solo aspectos del entorno, sino también de la naturaleza del propio hombre y, por supuesto, sobre ellos mismos.

Uno de los libros que, automáticamente, se nos viene a la mente cuando pensamos en islas, es el gran clásico de Daniel Defoe, «Robinson Crusoe«. La obra más famosa del aclamado escritor inglés, trata acerca de un marino de York que se embarca en una expedición hacia África. En resumidas cuentas, el protagonista es capturado por unos piratas que lo convierten en esclavo. Él logra escapar gracias a la ayuda de un marinero portugués. Paradójicamente, decide volver a África para asistir a otros grupos de inmigrantes. ¡Toda una aventura que nos acompaña a muchos desde muy pequeños!

Cualquiera que sea la novela que abarque este tema, cuando se trata de aventuras, todas comparten algo en común: la urgente necesidad de superar el shock inicial e ir a lo importante, que es aplicar al máximo el instinto de supervivencia para salir con vida y sacar lo mejor de la situación en la que se encuentran, con la esperanza de, algún día, ser rescatados. Son un ejemplo de libros de este tipo la novela juvenil «El señor de las moscas, de William Golding, o el magnífico libro de Jules Verne «La isla misteriosa«.

La isla desierta como fuga de la realidad

Pero existen también otras obras que tratan este tema desde otra perspectiva, como la del autor argentino Roberto Arlt, llamada «La isla desierta«. Aquí, la isla tiene la función de metáfora, en la que unos hombres, cansados de la vida cotidiana en una oficina, deciden escapar, con el poder de la imaginación, hacia una isla, hasta que se dejan llevar tanto que empiezan a hacer danzas tribales.

Intentando ponerme en los zapatos de estos protagonistas, me surge la siguiente pregunta fundamental.

¿Qué llevaría conmigo?

Si tuviera que elegir qué llevaría a una isla desierta, serían diez libros y diez objetos que me serían de gran utilidad una vez que estuviera allí.

Dos de ellos serían «El Señor de los anillos» y «El Hobbit«, ambos del gran escritor J. R. R Tolkien, a quien admiro profundamente, y que es considerado el padre de la literatura fantástica moderna.

Otro libro que escogería seria «Shogun«, la novela histórica de James Clavell. Esta historia se desarrolla en la época feudal de Japón, alrededor del año 1600. Gira en torno a las aventuras del marinero inglés llamado Blackthorne, que es capturado por los japoneses al arribar a sus costas. En sí, la novela trata sobre cómo Tokugawa Ieyasu logró convertirse en shogūn (emperador) de su país, y fundar una dinastía que se extendería hasta el siglo XIX.

Para no alargarme demasiado, haré un listado del resto de los libros que llevaría conmigo a esta travesía. Los mismos han sido elegidos, no únicamente por gusto propio, sino porque, además, considero que muchos de ellos podrían orientarme e, incluso, serme útil a la hora de ingeniármelas para sobrevivir. Estos serían: «El médico«, de Noah Gordon; «Los pilares de la tierra«, de Ken Follet; «León Bocanegra«, de Alberto Vázquez Figueroa; «Ben- Hur«, de Lewis Wallace; «Momo» y «La historia interminable«, de Michael Ende, y, por último, «Ivanhoe«, del escocés Walter Scott.

No solamente cosas…

Con respecto a los objetos que me llevaría a una isla desierta, y teniendo en cuenta la experiencia previa de todos aquellos protagonistas que han quedado varados en lugares inhóspitos, me siento más que preparado para saber exactamente lo que debería acarrear conmigo.

Ante todo, llevaría un teléfono capaz de conectarse vía satélite para poder comunicarme con mi familia y amigos, ya que no puedo prescindir de ellos…

También la comida y la bebida son imprescindibles, considerando que, en dicho lugar, quizás no haya absolutamente nada para comer, o peor: si hay frutos u hongos, podría correr el riesgo de que fueran venenosos. ¡Y espero jamás encontrarme un lugar con animales salvajes capaces de cazarme!

Para dormir cómodamente, me llevaría un buen colchón, y mantas, en caso de que a la noche hiciera frío.

A la hora de disfrutar del día, cargaría siempre un protector solar para cuidarme del sol intenso. Asimismo, una cámara fotográfica sería ideal para capturar esos paisajes exóticos y nunca antes vistos por mí, y quizás por nadie. Además, servirían como evidencia para mostrarle a las personas en general que verdaderamente estuve en dicho lugar.

Finalmente, me sería ultra necesario tener un ordenador con el objetivo de pasarme los días escribiendo mi próxima novela. Y, por supuesto, aunque no son cosas, la compañía de mis queridos Lolo y Bilbo serían fundamentales para mí en un lugar desértico.

… y vosotros

Hay sobrados ejemplos de historias y personajes que han pasado por esta situación tan particular. Los que se conoce, son relatos de ficción, y pocos, o nulos, los casos que se dan a conocer al mundo de personas que, ciertamente, hayan pasado por tal circunstancia. O, mejor dicho, que hayan vivido para contarlo.

Por lo tanto, ahora mi pregunta es: Y vosotros, ¿qué os llevaríais a una isla desierta?