Hoy voy a compartir algo un tanto inusual: no os voy a hablar de mi género literario favorito, que ya sabéis perfectamente cuál es, sino del género más ajeno a mí. Se trata del opuesto de la novela histórica: la novela de ciencia ficción.

Te parecerá extraño verlo de esta manera, pero si lo piensas es la realidad. De hecho, la primera te lleva a investigar el pasado, a mirar hacia atrás, mientras la segunda te hace mirar hacia adelante para descubrir uno de los tantos futuros posibles que tu mente puede imaginar.

La verdad es que este género literario se me plantea con tal lejanía que me cuesta sentirme cercano a él, y creo que es porque estoy acostumbrado a lo opuesto. Pero esto no quiere decir que no lo aprecie. De hecho, considero que puedo aprender mucho de él. Como por ejemplo, la especulación sobre los posibles desarrollos de cada historia.

La pregunta indispensable de la ciencia ficción

Todas las novelas de ciencia ficción empiezan con la clásica pregunta «¿qué pasaría si…?«. Se trata de una duda que todo autor debería plantearse al escribir, independientemente del género al que pertenece su estilo.

La ciencia ficción aborda la trama desde una perspectiva distópica. Son relatos de exploración que abarcan al mundo en su matriz técnica y social. De esta manera, el desarrollo científico y tecnológico, así como el progreso antropológico, se sitúan en el centro de la historia y unen la estructura racional de la ciencia con el universo creativo de la fantasía.

Narrativas afines: ciencia ficción y aventura

Lo interesante es que la narrativa de ciencia ficción presenta varios puntos en común con la narrativa de aventura, como el miedo a lo desconocido y los viajes de exploración.

Los protagonistas de los cuentos y novelas de ciencia ficción se mueven en lugares a menudo distantes de la Tierra, situados en otros planetas o galaxias y viven en un tiempo que desconocemos.

El efecto de esta ambientación futurista en las situaciones más fantasiosas resultan creíbles por su desarrollo de fondo. La ciencia y la tecnología traspasan fronteras inaccesibles para nosotros, es decir, ya no resultan imposibles, sino que son realizables en un mañana quizá no muy lejano.

No obstante esta afinidad, es justamente la incógnita temporal que me aleja del género, y es curioso, porque la ciencia ficción me gusta en el cine, pero no tanto en la literatura. De hecho, soy muy fan de la saga Alien.

Elementos esenciales de una novela de ciencia ficción

Si investigáis sobre este género literario descubriréis que, de todos modos, no siempre ha tenido una separación tan neta con otros géneros como parece hoy en día.

De hecho, la llamada ficción primitiva empezó con los precursores de este género con autores como Mary Shelley con su famosa novela Frankenstein y otros autores como Julio Verne. La ciencia ficción de entonces ha evolucionado hasta desarrollar el género de ciencia ficción por completo con grandes novelistas como Philip K. Dick o Carl Sagan.

Como todos los géneros, la ciencia ficción tiene unos elementos esenciales que determinan su producción literaria y ahora mismo os cuento cuáles son.

El viaje

Este es el primer elemento de las historias de ciencia ficción y que nunca puede faltar.  Lo curioso es que esta exploración abarca la estructura física, su desarrollo científico y tecnológico, pero también suele incluir el ambiente social y geopolítico en el que se desarrolla la historia. Entonces se trata de un viaje no solo hacia otro tiempo, quizás Universo, sino también un viaje hacia otras formas de pensar y de ver el mundo que el autor nos presenta.

Como he dicho anteriormente es un género que tiene mucho que ver con la aventura, y de hecho al escribir una novela de ciencia ficción se cuentan las aventuras del protagonista en un ambiente futurista a través de dos elementos esenciales que componen el viaje: la aventura y la exploración.

El escenario

Otro elemento imprescindible es el escenario en el que se desarrolla la novela de ciencia ficción.

Una historia de este género puede estar ambientada en el mundo real, o en lugares y tiempos completamente reinventados por el autor, pero lo más interesante de todo es que podrían existir.

Por esta razón los escenarios suelen ser el espacio o incluso la misma Tierra en la que podríamos estar viviendo en un hipotético futuro en el que las cosas han ido muy diferentemente de cómo lo esperábamos.

A veces los autores crean escenarios en otros planetas e inventan por completo su sociedad, su cultura y su entorno. En el caso de la Tierra tenemos que expresar qué cambios ambientales y sociales ha producido nuestra sociedad, identificando un futuro hipotético realista.

La especulación

La especulación nos permite ir más allá de la experiencia para que podamos reflexionar profundamente y llegar a la esencia de nuestro pensamiento.

De esta manera, a pesar de que no hayamos tenido una experiencia directa con los acontecimientos y los ambientes de nuestra historia de ciencia ficción, podemos imaginarla y dejar que nuestra mente fluya hacia nuevos Universos.

La ciencia y la tecnología

El género de la ciencia ficción se diferencia de la fantasía en que lo sobrenatural debe explicarse de forma científica. Y normalmente suele ir acompañado por un avance tecnológico que nos permite hacer cosas que no somos capaces de hacer en la vida real; en algunos contextos pasa lo opuesto, con un fracaso de la tecnología en el que la humanidad ha retrocedido a sus orígenes a causa de un evento catastrófico.

Hay que recordar que el contexto y la estructura social en la que se sitúan los personajes influirán en las tecnologías, que a su vez influirán en la construcción del mundo, por eso es tan importante definirlas bien.

El sentido de la existencia humana

El último elemento es una reflexión de fondo que toda novela de ciencia ficción lleva consigo: el sentido de la existencia humana. A través de la narración de desarrollos futuros imaginados se pueden expresar opiniones sobre el mundo actual. Por ejemplo, qué elementos y formas de pensar llevarán al progreso de la humanidad y por otro lado lo que llevará a lo contrario.

Toda historia de ciencia ficción debe dejar siempre un mensaje sobre los cambios que podemos implementar en el presente para mejorar nuestra sociedad y nuestro fin en esta vida.